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Leteo

Saturados de bíblica fragancia
se abaten tus cabellos en racimo
de negros bucles, y con dulce mimo
en mi boca tu boca fuego escancia.

Se yerguen con indómita fragancia
tus senos que con lenta mano oprimo,
y tu cuerpo suave, blanco, opimo,
se refleja en las lunas de la estancia.

En la molicie de tu rico lecho,
quebrantando la horrible tiranía
el dolor y la muerte exulta el pecho,

y el fastidio letal y la sombría
desesperanza y el feroz despecho
se funden en tu himen de ambrosía.



De: Caro victrix

Selección: Juan Domingo Argüelles.

EFRÉN REBOLLEDO

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