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El cuerpo dominado

Para morir tenemos grande el cuerpo.
La muerte es el tamaño de la vida.
Soñamos. La plegaria viene luego,
cuando la sombra aumenta el corazón;
la luz de pronto se abre, quema. Soy
un cuerpo encadenado lleno de alma.
La memoria, la fe, la condición
de ser un hombre más entre los hombres:
pecado vigilante, me limitan.
Cuando se tiene el pan yo pienso que
los pobres tienen hambre porque como,
cuando padezco yo sed de justicia
digo que no soy quién para obtenerla,
cuando busco en la vida solamente
aquello que he querido, me conmuevo,
porque siempre el dolor fue deseado.
El cuerpo no es culpable: es manso, duerme.
Tenemos que purificar el alma, amigos.


Selección: Carmen González Huguet


EDUARDO COTE LAMUS




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