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Poema II

Yo dejo mi palabra en el aire, sin llaves y sin velos.
Porque ella no es un arca de codicia, ni una mujer coqueta
que trata de parecer más hermosa de lo que es.
Yo dejo mi palabra en el aire, para que todos la vean, la
palpen, la estrujen o la expriman.
Nada hay en ella que no sea yo misma; pero en ceñirla como
cilicio y no como manto pudiera estar toda mi ciencia.





De: Poemas escogidos
Selección: Pedro Simón





DULCE MARÍA LOYNAZ

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