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Estampa familiar



Brilló ese día en la niñez. El mundo
tenía forma de paisaje interno.
Y sentía en las alas del cuaderno
mi primer esplendor meditabundo.

Afuera, entre los pinos, un profundo
destello memorioso del invierno
me hacía imaginar –verano alterno-
que el tiempo era un espejo vagabundo.

El campo abría puertas y ventanas.
Y yo me refugiaba en las lozanas
respuestas de mi madre, leal abrigo.

Parpadeaba la música serena
del viento. Y esta vez la Nochebuena
me hacía conocer un nuevo Amigo.


San Salvador, diciembre, 1999

De: Recordación Pascual

DAVID ESCOBAR GALINDO

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