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La pescadora

No quiero la pipa curva,
ni tu pañuelo bordado,
ni las rosas –los domingos-
ni el cestillo con pescado.

Y, marcharé de este puerto
hacia otro puerto distante
para que decir no puedas:
-¡La pescadora es mi amante!





(Fuente: Jill Robbins)

CONCHA MÉNDEZ

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