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Réquiem por un hombre

Hoy se ha acabado Andrés. Vivía, era
un hombre más. Señor, ¿le conocías?
te lo presentaré: carne de días
encerrada en un alma verdadera.

O al revés. Ya no importa. Lo que fuera.
Un hombre, un nombre: Andrés. Señor, ¿decías?
No dices nada. En fin: sus alegrías
estrenan hoy un traje de madera.

¿Sus alegrías? Bueno, si las tuvo.
Tristeza, más. Me consta y lo comprendo.
Menos o más cerraron una historia.

Porque alguien está ya donde él estuvo,
Carlos, un hombre más, te está pidiendo
que no se borre Andrés de tu memoria.

CARLOS MURCIANO

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