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El vigilante de la nieve (XI)

Era sagaz en la prisión del frío.

Vio los presagios en la mañana azul: los ga-
vilanes hendían el invierno y los arroyos
eran lentos entre las flores de la nieve.

Venían cuerpos femeninos y él advertía su
fertilidad.

Luego llegaron manos invisibles. Con exacta
dulzura, asió la mano de su madre.

ANTONIO GAMONEDA

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