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Te escribo



como quien tira los dados de la duda
en una grieta del corazón.



Te envío cartas que saben que no saben
                              decirse por sí solas.



Te llamo para buscar el tesoro
que escondimos detrás de la maleza.
Te hago señales de luz
                               desde un faro de cera.



El latido de la pasión suena a timbales.
El aire huele a tu piel,
                               rincón del paraíso sin cerrojos.

Tu sangre retumba en mí
                               como una caracola.

El tiempo hilvana con levedad de musa
                               nuestros besos.

Te escribo, te nombro,
entre un rumor de mar y campanarios.
Te entrego mi amor de imán convaleciente.
Y si se rompe el hilo hacia mi orilla
dame a beber la cicuta de Sócrates.





De : Dados y dudas

AMALIA IGLESIAS SERNA

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