☰ menú
 



Presos los dos

Presos los dos de aquel imposible decoro
          adolescente,
ni yo me sonrojé ni usted tampoco hizo nada por llamarse
          al orden
cuando después de las risas y las aceitunas rellenas,
habiéndonos lubricado previamente el oído
con una minuciosa lista de vicios sexuales,
fuimos al amor como quien va al estanco de los primeros
          cigarrillos.




(De: Usted)


ALMUDENA GUZMÁN




regresar