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El misionero (fragmentos)

Yo renuncié las glorias mundanales
Por el arduo desierto solitario,
Para sembrar, también, abecedario,
Donde mismo se siembran los trigales.

Yo tuve mi covacha siempre abierta
Para cualquier afán, falaz o cierto,
Y tan franco, tan libre, tan abierto,
Mi hermoso corazón como mi puerta.


***

Yo repudié al feliz, al potentado,
Al honesto, al armónico y al fuerte. ...
¡Porque pensé que les tocó la suerte.
Como a cualquier tahúr afortunado!


***

Me quebré, me rompí, como una clara.
Bruñida copa de cristal sonante;
Pero, me queda inspiración bastante.
Para incendiar el Sol, si se apagara.


***

No me causa pavor, ni me difama,
Envolver con mi llanto tu persona:
No soy el Cristo-dios que te perdona...
¡Soy un Cristo mejor, soy el que te ama!


***

Cuando el hijo de Dios, el Inefable,
Perdonó desde el Gólgota al perverso...
¡Puso, sobre la faz del Universo
La más horrible injuria imaginable!




Algunos versos de El misionero

ALMAFUERTE (PEDRO B. PALACIOS)

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