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No soy nadie… (fragmento)

No soy nadie. Estoy tendido en la cama, finjo leer mientras Alfredo escribe frente a la computadora. Hace casi dos horas que está escribiendo. Se ha ido encorvando con los años y, para ver mejor, o por ansiedad frente al texto, aproxima la cabeza a la pantalla. Hace pensar en un insecto gigantesco atraído por la luz blanca del monitor, sus dedos se mueven como para defenderse del calor de esa luz que parece quemarlo. Es un enigma. Tiene una nariz grande en forma de pico, acentuada por ese mentón desproporcionadamente pequeño, se diría una caricatura. Alguien con un mentón semejante no debería tener esa aparente tenacidad. Pero tal vez sólo escriba porque no tiene nada mejor para hacer. O por desamparo, y por eso habla de ciudades. Como a todos los que un día fueron exiliados a él le gustan los lugares de llegada, los remansos provisorios desde donde revivir los lugares de partida, rehenes del tiempo. Los hombres escriben porque el mundo es huidizo. No soy nadie y observo en silencio. Yo puedo hablar.


Prefacio de Ciudad de papel. Crónicas en movimiento

ALFREDO FRESSIA

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