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No hay instantes solos

La noche comprende esa música total
de la boca creciendo en el tiempo.

Por eso,
nunca estamos solos,
corazones ignorados,
porque siempre una estrella nace en círculos
deslizándose en la geometría de las manos,
y la noche nos ubica como la sangre perdida
que la pupila no entiende.


De: Primer consejo a los arcángeles del viento

Selección: Guido Ferrer

ALFONSO CALDERÓN

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