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Blanca Orozco de Mateos

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        250 últimos poemas en audio

 

   Oh, Padrón Oh, Padrón de Rosalía de Castro

   Rosalía de Castro
      En la voz de Nuria Espert    
primeros versos

¡Cuán hermosa es tu vega, oh Padrón, oh Iría Flavia! Mas el calor, la vida juvenil y la saviaque extraje de tu seno, como el sediento niño el dulce jugo extrae del pecho blanco y lleno, de mi existencia oscura en el torrente amargo pasaron, cual barrida por la inconstancia ciega, una visión de armiño...

 

   Era apacible el día Era apacible el día  de Rosalía de Castro

   Rosalía de Castro
      En la voz de Nuria Espert    
primeros versos

Era apacible el día y templado el ambiente, y llovía, llovía callada y mansamente; y mientras silenciosa lloraba yo y gemía, mi niño, tierna rosa, durmiendo se moría, Al huir de este mundo, ¡qué sosiego en su frente! Al verle yo alejarse, ¡qué borrasca en la mía! Tierra sobre el cadáver insepulto...

 

   Yo no sé lo que busco eternamente Yo no sé lo que busco eternamente  de Rosalía de Castro

   Rosalía de Castro
      En la voz de Nuria Espert    
primeros versos

Yo no sé lo que busco eternamente en la tierra, en el aire y en el cielo; yo no sé lo que busco; pero es algo que perdí no sé cuándo y que no encuentro, aun cuando sueñe que invisible habita en todo cuanto toco y cuanto veo, Felicidad, no he de volver a hallarte en la tierra, en el aire, ni en el cielo...

 

   Dicen que no hablan las plantas Dicen que no hablan las plantas de Rosalía de Castro

   Rosalía de Castro
      En la voz de Nuria Espert    
primeros versos

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros ni la onda con sus rumores, ni con su brillo los astros; lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso de mí murmuran y exclaman: Ahí va la loca soñando con la eterna primavera de la vida y de los campos...

 

   Castellanos de Castilla (gallego) Castellanos de Castilla (gallego) de Rosalía de Castro

   Rosalía de Castro
      En la voz de Nuria Espert    
primeros versos

Castellanos de Castilla (gallego) Castellanos de Castilla, tratade ben ós gallegos; cando van, van como rosas; cando vén, vén como negros. Cando foi, iba sorrindo; can do veu, viña morrendo a luciña dos meus ollos, O amantiño do meu peito. Aquel máis que neve branco, aquel de dosuras cheio...

 

   Adiós, ríos (gallego) Adiós, ríos (gallego)  de Rosalía de Castro

   Rosalía de Castro
      En la voz de Nuria Espert    
primeros versos

Adiós, ríos; adiós.fontes, adiós, regatos pequeños; adiós, vista dos meus ollos; non sei cándo nos veremos. Miña terra, miña terra, terra donde me eu criéi, hortiña que quero tanto, figueiriñas que prantéi, prados, ríos, arboredas, pinares que move o vento, paxariños piadores, casiña do meu contento...

 

   Antología Poética 8 POESÍA CONTEMPORÁNEA

 

   Antología Poética 7 GENERACIÓN DEL 27

 

   Antología Poética 6 MODERNISMO Y 98. NOVACENTISTAS

 

   Antología Poética 5 ROMANTICISMO

 

   Antología Poética 4 EL SIGLO DE ORO

 

   Antología Poética 3 BARROCO

 

   Antología Poética 2 RENACIMIENTO

 

   Antología Poética 1 EDAD MEDIA

 

   Yo vine al mundo Yo vine al mundo de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

Yo vine al mundo en la ciudad más prostituida, más circular, más envidiada, todo se deteriora al acercarse a ella, todo trabaja en su favor para dejarla inalcanzable. A lo mejor se nace siempre así, a lo mejor todos nacimos en Alejandría. Jamás he de volver a verla porque mi edad, mis versos (¿no son lo mismo?)...

 

   No quiero, pese a todo... No quiero, pese a todo...  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

No quiero, pese a todo, muros gruesos, tan gruesos que no oiga el silencio de los otros, hecho de algunas voces y ruidos que se filtran por los muros, avisos de la vida que transcurre al lado, abajo, arriba, en contra mía; quiero unos muros que me aíslen levemente, contar con el silencio que los otros tienen...

 

   Para que se fuera la mosca... Para que se fuera la mosca... de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

Para que se fuera la mosca abrí los vidrios y continué escribiendo. Era una mosca chica, no hacía ruido, no me estorbaba en lo más mínimo, pero tal vez empezaría a zumbar. Un aire frío, suave, entró en el cuarto; no me estorbaba en lo más mínimo, pero no se llevaba con mis versos...

 

   Mi padre siempre trabajó en lo mismo... Mi padre siempre trabajó en lo mismo...  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

Mi padre siempre trabajó en lo mismo. Él tan voluble, que entró y salió de tantas compañías, toda la vida trabajó en el plástico, tal vez porque nació donde no había montañas, en un país que no era el suyo, y lo sedujo una materia así, desmemoriada de su origen, que sabe regresar a su contorno...

 

   Piazza Gimma Piazza Gimma  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

Espío en el edificio que tengo más a mano el movimiento que comienza en los balcones, como reflora en las tareas primeras del amanecer con gestos sin estilo aún, de repertorio, la rutina, y yo que me enamoro sólo en esta hora en que la gente es más repetitiva, más inconexa interiormente...

 

   Sollozos Sollozos  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

Yo siempre llego tarde a los entierros, cuando los ojos de los concurrentes se han secado y algunos ya olvidaron la cara del difunto, qué edad tenía, de qué murió. Entonces llego yo con mi llanto anacrónico, con el negro de mi luto en todo su candor aún, reparto abrazos como incendios...

 

   La mesa La mesa  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

A veces la madera de mi mesa tiene un crujido oscuro, un desgarrón difuso de tormenta. Una periódica migraña la tortura. Sus fibras ceden, se descruzan, buscan un acomodo más humano. Es la madera que recuerda viejos brazos. Y que recuerda que reverdecían...

 

   Los surfeadores Los surfeadores  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

Miro a los surfeadores con envidia: ellos se saben atener a su propósito, suspenden sus pasiones, se simplifican donde el mar se descorteza, saben el arte de no gravitar, o gravitar lo mínimo, y encuentran el camino menos arduo. En todo, a lo mejor, hay un camino así, hay una línea de menor fricción...

 

   A tientas A tientas de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

Cada libro que escribo me envejece, me vuelve un descreído. Escribo en contra de mis pensamientos y en contra del ruido de mis hábitos. Con cada libro pago un viaje que no hice. En cada página que acabo cumplo con un acuerdo, me digo adiós desde lo más recóndito, pero sin alcanzar a ir muy lejos...

 

   Ahora Ahora  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

Ahora, después de casi veinte años lo voy sintiendo: como un músculo que se atrofia por falta de ejercicio o que ya tarda en responder, el italiano, en que nací, lloré, crecí dentro del mundo pero en el que no he amado aún , se evade de mis manos, ya no se adhiere a las paredes como antes...

 

   Club italiano Club italiano  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

Tenía una alberca regular, cinco o seis canchas de tenis, una cafetería que daba a un poco de jardín, luego un frontón y un gran salón de baile. No era gran cosa, su mejor época debió de ser, por los cincuenta o los sesenta, mi padre se hizo socio cuando ya estaba decayendo lentamente...

 

   Iré a Sao Paulo un día Iré a Sao Paulo un día  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

Naciste en la ciudad más industrial de América Latina, en sus afueras que te han hecho arisca y alérgica al domingo, enfrente de los prados que cruzan los obreros con sus viandas, callados por el frío, para alcanzar el metro. Cuando llegó el momento de caminar con ellos codo a codo...

 

   Dime tú si no es cierto Dime tú si no es cierto de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

Dime tú si no es cierto que el techo de esta casa es todo de verdad, que es la verdad más plena de todo lo construido, el muro en más reposo, la redención de tantos errores y desvíos, la mano que disculpa, el anhelado fin de las hostilidades, la prueba que buscábamos desde el primer ladrillo...

 

   Corteza Corteza de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

De niño me gustaba desprenderla, limpiar el tronco, dejar al descubierto la verde urgencia de otra capa, sentir abajo de los dedos la rectitud del árbol, sentirlo atareado allá en lo alto , en otro mundo, indiferente a mis mordiscos...

 

   Mi regular aparición Mi regular aparición  de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

El parque está más sucio que otros años, sucio de fiestas infantiles, de platos de cartón y servilletas. Cuando se han ido todos, vienen perros y revientan las bolsas de basura, que riegan por el pasto. La hierba tiene salsa catsup. De noche salen los novios a besarse, se oyen sus súplicas...

 

   Cuarteto de Pompeya Cuarteto de Pompeya de Fabio Morábito

   Fabio Morábito
      En la voz de Fabio Morábito    
primeros versos

Nos desnudamos tanto hasta perder el sexo debajo de la cama, nos desnudamos tanto que las moscas juraban que habíamos muerto. Te desnudé por dentro, te desquicié tan hondo que se extravió mi orgasmo. Nos desnudamos tanto que olíamos a quemado, que cien veces la lava volvió para escondernos...

 

   Negra sombra (español) Negra sombra (español) de Rosalía de Castro

   Rosalía de Castro
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Cuando pienso que te huyes, negra sombra que me asombras, a mis mismos cabezales tornas haciéndome mofa. Si imagino que te has ido en el mismo sol te asomas, y eres estrella que brilla, y eres el viento que sopla. Si cantan, tú eres quien cantas; si lloran, tú eres quien llora...

 

   Negra sombra (gallego) Negra sombra (gallego) de Rosalía de Castro

   Rosalía de Castro
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Negra sombra (gallego) Cando penso que te fuches, Negra sombra que m asombras, Ô pe d os meus cabezales Tornas facéndome mofa. Cando maxino qu ês ida N o mesmo sol te m amostras, Y eres a estrela que brila, Y eres o vento que zóa. Si cantan, ês tí que cantas, Si choran, ês tí que choras...

 

   Llévame a aquella fuente Llévame a aquella fuente de Rosalía de Castro

   Rosalía de Castro
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Llévame a aquella fuente cristalina donde juntos bebimos las purísimas aguas que apagaron sedes de amor y llamas de deseos. Llévame de la mano como antaño... Mas no, que tengo miedo de ver en el cristal la sombra de aquel negro desengaño sin cura ni consuelo que entre los dos puso el tiempo...

 

   Dicen que no hablan las plantas... Dicen que no hablan las plantas... de Rosalía de Castro

   Rosalía de Castro
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, ni la onda con sus rumores, ni con su brillo los astros: lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso de mí murmuran y exclaman: Ahí va la loca, soñando con la eterna primavera de la vida y de los campos...

 

   Ando buscando mieles y frescura... Ando buscando mieles y frescura... de Rosalía de Castro

   Rosalía de Castro
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Ando buscando mieles y frescura para mis labios secos, y no sé cómo encuentro ni por dónde ardores y tormentos. Ando buscando almíbares que endulcen estos agrios versos, y no sé cómo ni por dónde siempre se les cruza un duelo. Y el cielo y Dios bien saben que no tengo culpa de eso...

 

   Sencillos deseos Sencillos deseos de Gioconda Belli

   Gioconda Belli
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo y quisiera besos en la espalda acurrucos que me dijeras las más grandes verdades o las más grandes mentiras que me dijeras por ejemplo que soy la mujer más linda del mundo que me querés mucho cosas así tan sencillas...

 

   Nueva tesis feminista Nueva tesis feminista de Gioconda Belli

   Gioconda Belli
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

¿Cómo decirte hombre que no te necesito? No puedo cantar a la liberación femenina si no te canto y te invito a descubrir liberaciones conmigo. No me gusta la gente que se engaña diciendo que el amor no es necesario témeles, yo le tiemblo Hay tanto nuevo que aprender, hermosos cavernícolas que rescatar...

 

   Invocación a la sonrisa Invocación a la sonrisa de Gioconda Belli

   Gioconda Belli
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Dame la ternura desde el sueño, dame ese cucurucho de sorbete que tenés en la sonrisa, dame esa lenta caricia de tu mano. Yo te daré pájaros que cantarán tu nombre desde lo más alto de los árboles. Te daré piñas, zapotes, nísperos, enredaré maizales en tu pelo...

 

   Esperándolo Esperándolo de Gioconda Belli

   Gioconda Belli
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Por la mañana me alzo como gacela gozosa entre el monteesperándote. Al medio día, hundida entre flores, voy dibujando tu nombre en el vientre de agua del río. En el crepúsculo, llena de amor, me doblo...

 

   Desafío a la vejez Desafío a la vejez de Gioconda Belli

   Gioconda Belli
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Cuando yo llegue a vieja si es que llego y me mire al espejo y me cuente las arrugas como una delicada orografía de distendida piel. Cuando pueda contar las marcas que han dejado las lágrimas y las preocupaciones, y ya mi cuerpo responda despacio a mis deseos, cuando vea mi vida envuelta en venas azules...

 

   Biblia Biblia de Gioconda Belli

   Gioconda Belli
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Sean mis manos como ríos entre tus cabellos. Mis pechos como naranjas maduras. Mi vientre un comal cálido para tu hombría. Mis piernas y mis brazos sean como puertas, como puertos para tus tempestades. Mi pelo como algodón en rama...

 

   Acontecimientos Acontecimientos de Gioconda Belli

   Gioconda Belli
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Estar como una ola encrespada en el suave murmullo de tu sangre. Dormitar prendida de tus bordes acurrucado pelo derramado en tu hombro sostenido en la caricia de tu mano. Decir sin hablar cosas dichas desde el principio, desde el primer apareamiento de un hombre y una mujer que se descubren descubriendo el mundo...

 

   Tus ojos son las fuentes... Tus ojos son las fuentes... de Carmen Conde

   Carmen Conde
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Tus ojos son las fuentes donde beben los tigres, que cuando tienen sed no respetan las selvas; y arrancan, mientras rugen, esas flores sencillas que entre el romero mueven su poderoso olor. A tus ojos se vuelcan las entrañas del monte, y por nacer en ellas, ¡oh líquido delgado!...

 

   Agua nocturna Agua nocturna de Alberto Ruy Sánchez

   Alberto Ruy Sánchez
      En la voz de Alberto Ruy Sánchez    
primeros versos

La noche que guardas en la mano, la noche que abres para acariciarme, me cubre como un manto navegable. * Voy hacia ti, lentamente. En la noche, el brillo de tus ojos me conduce. Veo tu rostro en ese sueño. Veo tu sonrisa. Me dices algo que no entiendo. Te ríes. Entonces me lo explicas...

 

   Preguntas Preguntas  de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Si cabalga tu empeño por mis bandas y mis cabellos usas como bridas, despiertas en mi espalda alas dormidas y un reino de palomas me desbandas. Voy hasta a donde quieras. Tú me mandas. El rumbo hacia las cosas compartidas: Unas buscadas y otras poseídas, ir y venir del cielo que desandas...

 

   Dominio de la tarde Dominio de la tarde  de Jaime Labastida

   Jaime Labastida
      En la voz de Jaime Labastida    
primeros versos

La luz ciega a la luz. Olas allá, olas de luz, marejadas de luz, rocas largas de luz, granos rotos de luz que la luz, allá arriba, de un manotazo brusco aniquila y congela. El cuerpo, de las cosas, tan cercano, nos resulta visible en su perfil exacto y detenido: son ya columnas sólidas de espuma en medio de la luz, bárbara y blanca...

 

   Sueños (fragmentos) Sueños (fragmentos) de Jaime Labastida

   Jaime Labastida
      En la voz de Jaime Labastida    
primeros versos

El cocodrilo avanza presuroso en el espejo lóbrego del río, el tiburón hace brillar su aleta en esa tarde larga, de la que fueron desterradas, por siempre, las estrellas, la luna sucia se destruye en este mar de pronto inmóvil, cuerpo de sal, de fango y de ceniza. Todo lo que recuerdo, lo que consigo aquí, como amanuense ciego...

 

   Piel Piel de Jaime Labastida

   Jaime Labastida
      En la voz de Jaime Labastida    
primeros versos

Creyente sólo en lo que toco, yo te toco, mujer, hasta la entraña, el hueso, aquello que otros llaman alma, tan unida, tan cerca de la carne mortal y voluptuosa o siempre ardiente o nunca maltratada sino dulce, oscilante entre querer y subir, adentro de la espuma...

 

   Hierba Hierba de Carmen Boullosa

   Carmen Boullosa
      En la voz de Carmen Boullosa    
primeros versos

Allá va la hierba que creció sin tocar tierra. Va la que no conoció el lodo ni el seco craquelar sin lluvia. Pasa en flor, sobre la ráfaga. Pasa silbante. Blandida o aventada como arma o herramienta. No sabe pesar porque nunca ha pesado. Al volar no duerme ni descansa. Hierba sin nombre...

 

   Agua Agua de Carmen Boullosa

   Carmen Boullosa
      En la voz de Carmen Boullosa    
primeros versos

Los dos lejanos, los separados, van hacia el agua a que su sed los guía. Ésta es agua trastocada. Sus moléculas espejo cargan el peso de los cuerpos distanciados, el ojo caliente del filo que troncha, agua cercenada en su constitución. Agua rota, mochada. Agua mintiendo el gozo líquido del que carece...

 

   Niebla Niebla de Carmen Boullosa

   Carmen Boullosa
      En la voz de Carmen Boullosa    
primeros versos

Hay en el aire el retardo de la niebla. Hay en los árboles la tersura de la niebla, la suavidad, y en el río la pausa de la niebla. Todo duerme respirando niebla. El sueño del lobo es sólo niebla. La niebla sueña con ríos inmóviles, amedrentados. El pez no duerme...

 

   Instantánea Instantánea   de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      En la voz de Carmen Alardín    
primeros versos

Quién pudiera decir que estás presente aunque tu audiencia duerma en las ventanas, aunque tu ausencia siempre inexplicable te convierta en pasado repentino. Quién pudiera decir que estamos juntos celebrando el milagro de las bodas, aunque un fúnebre viento nos transporte donde el camino es grieta que devora...

 

   Indecisión Indecisión  de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      En la voz de Carmen Alardín    
primeros versos

Tu luz es la probable delincuencia de azucenas perdidas. Tu luz casi centella, casi noche, convertida en plegaria, es un te amo a medias torturado por espadas nocturnas que no quieres desprender de tu cuerpo palaciego...

 

   Marino sol Marino sol   de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      En la voz de Carmen Alardín    
primeros versos

Mar no es solo mar lo que mareaba tu marmolínea faz marcando el tiempo maremoto de luz en las tinieblas marejada de amor envuelta en ti. Marino con su sol y con su espada con su sal combatiendo a la quimera quemando su dolor su sol su espera. Marina concepción de la existencia...

 

   Predestinación Predestinación   de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      En la voz de Carmen Alardín    
primeros versos

No sabes que te amo desde que llueve en Compostela, desde que el semen corre unido con la sangre de las guerras floridas. No sabes que te amo porque en noches de luna eres un lobo cuyo aullido penetra los rincones oscuros de mi cuerpo, y al alba eres el águila que alcanza las escarpadas cimas de un misticismo solapado...

 

   Despojos Despojos  de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      En la voz de Carmen Alardín    
primeros versos

De noche alguien evoca la esperanza. Ella nos habla de las cicatrices que va cubriendo el tiempo. Y tú, dentro del aire, allá muy lejos, te vas comiendo mi silencio... ¡Lo único que queda de mi cuerpo!...

 

   En azul En azul   de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      En la voz de Carmen Alardín    
primeros versos

No puedes ser tan inocente para enredar tus manos en la enmarañada cabellera del tiempo. Para tratar de besar los labios volcánicos del tiempo, sin saber que él se ha muerto desde hace muchas vueltas, se estrelló con su globo, rodando sus quimeras en su alarido azul...

 

   Asesinado por la lluvia Asesinado por la lluvia   de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      En la voz de Carmen Alardín    
primeros versos

Esperaba rastreando por la tierra, seduciendo a las rocas con su ensueño mortal. Esperaba pintar de otro color su reja enamorada, pensando ya que nadie más lo esperaría del lado opuesto a su esperanza. Esperaba ver brotar otro arbusto de su semilla calcinada...

 

   Tinta negra Tinta negra  de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      En la voz de Carmen Alardín    
primeros versos

La noche asesina sus pulpos frente a ti. Mientras tú, inerme, impávido, impotente, utilizas únicamente su tinta para escribir las letras del día que vendrá...

 

   La trampa La trampa  de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      En la voz de Carmen Alardín    
primeros versos

Mirar es privilegio de la vida. Ahondar en tus pupilas en el último impacto del estanque. Llegar hasta el secreto del espejo, reflejarse en el otro desdoblarse, repetirse del amor, multiplicarse. Mirar es privilegio de la vida desbordarse...

 

   Y siempre habrá una vez... Y siempre habrá una vez... de Carmen Alardín

   Carmen Alardín
      En la voz de Carmen Alardín    
primeros versos

Te mataré sin tañer las campanas y sin doblar los goznes del insomnio. Te mataré sin la espada de Damocles, ni los principios de Arquímedes. Sin votos académicos ni juramentos falsos; casi sin zapatillas de charol... Sin la cita del toro entre la arena... Nada más por el gusto de matarte...

 

   A Dios (Dedicación de la lira a Dios) A Dios (Dedicación de la lira a Dios) de Gertrudis Gómez de Avellaneda

   Gertrudis Gómez de Avellaneda
      En la voz de Carmen Feito Maeso
acompañada al órgano por Juan Paradell Solé    
primeros versos

Tú, que le dices a la hojosa rama Susurra: Muge y gime, al mar bravío: Silba, al rudo Aquilon: murmura, al río: Suspira, al aura: y al torrente brama! Tú, que le das dulcísona garganta Al pajarillo que saluda el día, Y le enseñas patética armonía Al que a la noche sus amores canta...

 

   A la Virgen A la Virgen  de Gertrudis Gómez de Avellaneda

   Gertrudis Gómez de Avellaneda
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Vos entre mil escogida, De luceros coronada, Vos de escollos preservada En los mares de la vida: Vos radiante de hermosura, ¡Virgen pura! De toda virtud modelo, Flor trasplantada del suelo Para brillar en la altura. Vos la sola sin mancilla De Adám en la prole insana, A cuya voz soberana Dobla el ángel la rodilla...

 

   Oración al Cristo del Calvario Oración al Cristo del Calvario de Gertrudis Gómez de Avellaneda

   Gertrudis Gómez de Avellaneda
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

En esta tarde, Cristo del Calvario, vine a rogarte por mi carne enferma; pero, al verte, mis ojos van y vienen de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza. ¿Cómo quejarme de mis pies cansados, cuando veo los tuyos destrozados? ¿Cómo mostrarte mis manos vacías, cuando las tuyas están llenas de heridas?...

 

   A la poesía A la poesía   de Gertrudis Gómez de Avellaneda

   Gertrudis Gómez de Avellaneda
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

¡Oh, tú, del alto cielo precioso don, al hombre concedido! ¡Tú, de mis penas íntimo consuelo, de mis placeres manantial querido! ¡Alma del orbe, ardiente Poesía, dicta el acento de la lira mía! Díctalo, sí, que enciende tu amor mi seno, y sin cesar ansío la poderosa voz, que espacios hiende...

 

   Soledad del alma Soledad del alma de Gertrudis Gómez de Avellaneda

   Gertrudis Gómez de Avellaneda
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

La flor delicada, que apenas existe una aurora, tal vez largo tiempo al ambiente le deja su olor... Mas, ¡ay!, que del alma las flores, que un atesora muriendo marchitas no dejan perfume en redor. La luz esplendente del astro fecundo del día se apaga, y sus huellas aún forman hermoso arrebol...

 

   Devocionario (fragmentos) Devocionario (fragmentos) de Gertrudis Gómez de Avellaneda

   Gertrudis Gómez de Avellaneda
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Ó Dios, ó mi Dios, mira por mí, ¿porqué me has desamparado? Alejan de mí la salvación los clamores de mis delitos. Ó Dios mío, de dia clamaré y no me oirás: y de noche, y no podrán imputármelo á necedad. *** Como agua me he disüelto, y se descoyuntaron todos mis huesos...

 

   El artista (II) El artista (II)  de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Me he inclinado desde fuera a mirar este libro ya concluido. ¿Qué es lo que veo? ¿Qué es lo que he dado? Señales. Señales que me rodean, me muerden, me injurian. Estoy como Velázquez, fuera de la pintura, odiando. Y no me encuentro delante de las cosas sino dentro. Ver duele. Imágenes...

 

   El artista (I) El artista (I)  de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Por 1656 Diego Rodríguez de Silva y Velásquez se pinta en un lienzo frente a su caballete ejecutando los retratos de Felipe IV y de doña Marianaque se reflejan en el espejo del fondo Doña María Agustina Sarmiento, menina de la infanta doña Margarita, le ofrece en una bandeja un búcaro con agua...

 

   El sufrimiento armado (2) El sufrimiento armado (2) de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Frente a la tumba del comandante Marco Antonio Yon Sosa, en Tuxtla Gutiérrez, escucho el crepúsculo resquebrajándose. Un conejo salta por entre los matorrales. ¿Cómo es su apariencia? Gris es su pelaje y es hermoso, y largas son sus orejas. ¿Cómo se ven sus ojos?...

 

   Jaula de oro Jaula de oro de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Musa en alcahaz toca a mitad de lo que fluye; pues la otra, enrarecida, va en efusión, si no divina, sí en exterior extendido,en vuelo. Hasta los codos, todavía hay poesía. Un paso más, y aleando se derretirá esta musa que crepúsculos ignora, encarcelada...

 

   E pur si muove E pur si muove de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Nada se mueve en la ciudad. Dejo caer mi mano, y nada. Respiro hondo: sólo mi pecho en esta habitación se mueve como la leche en un vaso. Días y días levantando objetos, gritando, azotando puertas, escandalizando, y nada. Nada se mueve en la ciudad. La ciudad no da señales de vida...

 

   Tlatelolco: 2 de octubre de 1968 Tlatelolco: 2 de octubre de 1968 de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

El comandante responsable soy yo. No se decretará el estado de sitio: México es un país donde la libertad impera y seguirá imperando. Conferencia de prensa del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, a unas horas de producirse la matanza en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco...

 

   Concentración de la cólera Concentración de la cólera  de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Hoy me calzo de cólera. Hoy me visto de viento. Corro bajo una luz de bengala que alumbra mi presencia desconcertada con el grito colgado de los dientes, atravesado por una bayoneta. Trastabilleo hasta chocar con un carro donde bajan hombres armados que comienzan a golpearme...

 

   Movimiento nocturno Movimiento nocturno de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Cuando estoy dormido la ciudad encoge uñas, hasta el cielo cruje. Tanto es el estremecimiento que acontece que hasta en sueños veo que la ciudad no se ha movido de su lugar. Sólo cuando me despierto encuentro mi cuerpo de cabeza, mi cama en la cocina, mi casa en un monte...

 

   En una sola llama En una sola llama  de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Cuando el mundo sabe a dónde va Tú y yo abrazados En el centro del cuarto Que es una nave quemada A punto de llegar al lirio De pie En el lugar donde hubo un bosque Una palabra Nos encontramos Anticipándonos a la gran carrera Donde nadie ha de avanzar un poco...

 

   Diálogo del movimiento Diálogo del movimiento de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Muévete, muévete, le digo a la mujer. Mueve el cadáver que lloro, que cargo, que entierro. Vacíame. Riégame. Mueve los días que han de modelarme en otro pez, que ya se presienten en mi olor. Mueve esta alegría sobre la que estoy acostado. Muévete. Tan sólo...

 

   Fin presente Fin presente de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Está en lo que comemos y bebemos, en los trabajos que nos dan de comer y beber, en los alimentos en los que no nos reconocemos y en la ineptitud con la que nos destrozamos las manos a la hora del hambre para poder tomar asiento y comenzar de nuevo con lo que está en la mesa...

 

   Aldaba Aldaba de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Anteayer sin tino, hoy cantata de estrofa sanguínea; albardela de potros resonantes, mañana gutural...

 

   Ansia Ansia  de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Está por anunciarse, está por surgir, está por preguntarse, está por llegar. Todos saben que va a suceder. Nadie sabe cómo ni cuándo. Está derrumbando las puertas, está pateando estas palabras, está en la mano y en el lápiz. Está dentro de esta página y tiene el rostro de nadie. Va arrancar a los amantes de la cama...

 

   Apedreamiento Apedreamiento de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Cuando levanto una piedra arranco al mundo una mirada y lo hago más ligero de la muerte. Siento que me muevo hacia el sol. Algo se me queda de esa mirada. Y tras ella va la piedra que levanto...

 

   Lengua en garganta Lengua en garganta de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Hablo con la quijada quebrada hablo con una mano entre dientes hablo con una cabeza sin quijada hablo con una voz sin cabellos. Hablo sin lengua, hablo sin ropa, hablo sin vegetación y sin garganta, hablo desde un cuerpo sin rodillas. Si pudiera hablar sin el cuerpo, lo haría, hablaría para siempre...

 

   El sufrimiento armado (I) El sufrimiento armado (I)  de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

Frente a la tumba del comandante Marco Antonio Yon Sosa en Tuxtla Gutiérrez, escucho al crepúsculo resquebrajándose La tumba tiene el número 5582. Sus compañeros, Enrique Cahueque Juárez (tumba 5581) y Fidel Raxcacoj Ximutul (tumba 5584) yacen como él, destrozados...

 

   Al volante de un automóvil, por la carretera panamericana de Tuxtla Gutiérrez a la Ciudad de México Al volante de un automóvil, por la carretera panamericana de Tuxtla Gutiérrez a la Ciudad de México de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

De Tuxtla a la ciudad de México hay más de mil kilómetros de distancia más de un millón de metros más de cien millones de centímetros, más las piedras, más los árboles, que no se pueden medir, ni contar, que he recorrido tantas veces, a tantos kilómetros por hora, con mucho calor y viento por el Istmo...

 

   Desde adentro Desde adentro de Oscar Oliva

   Oscar Oliva
      En la voz de Oscar Oliva    
primeros versos

He conocido parte de mi país/ me ha asombrado su devastación Me apoyo en uno de sus muros donde alguien ha escrito Unas cuantas palabras de guerra/ tal vez inocentes He tocado su raíz con los codos y la quijada Todo esto es absurdo e innecesario No sé nada, otra vez A mi edad esto no me debería de sorprender...

 

   Morirse es cosa nuestra Morirse es cosa nuestra de Iria Fernández Silva

   Iria Fernández Silva
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

soportar la lluvia amamantar al hijo entablillar la herida coser a golpes errar a oscuras encender la noche recuperar la vida morirse es algo nuestro connubio que detesta las celebraciones y esas manos caducas que abrazan la vergüenza de seguir con vida esa luz que se desmorona cuando el trigo nace y cesa la cigarra...

 

   É tempo de sono (gallegol) É tempo de sono (gallegol) de Iria Fernández Silva

   Iria Fernández Silva
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

O meu traballo consiste en estar morta / en deixarse a pel na aperta / na saída / Vou ficar aquí / e coller as horas do teu ollar / Vou recoller sen permiso os versos / teus / que deixaches esquecidos na praia do meu cuarto / da miña alma / O azucre verte noite / Moito deixarse a pel pero eu non quixen aprender a chegar...

 

   Ayer se fue Ayer se fue de Iria Fernández Silva

   Iria Fernández Silva
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Es cierto, ayer se fue. Se fue para todos y nos quedamos de brazos cruzados. A algunos los pilló subiendo por el ascensor dándose el beso de buenas noches respirando en la almohada pensando en la comida del jueves Hay a quien le ha sorprendido el ayer bien temprano cuando encendía la ducha...

 

   Costura de hormigas en la hierba Costura de hormigas en la hierba de Iria Fernández Silva

   Iria Fernández Silva
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

sentados al borde de la hierba la arena mutila las ganas de reír como hormigas las luces se clavan en los pechos y la raíz cansa la costura que a tientas te hilvana por dentro el parto hacia afuera la leche...

 

   Mis muertos Mis muertos de Iria Fernández Silva

   Iria Fernández Silva
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Voy a hablar de mis muertos. También sé que son de otros pero esos otros no conocen a mis muertos como los recuerdo yo. He de confesar que mi mirada hace tiempo que se torció en un cruce y escogió la ruta equivocada Por eso, ahora cuando recuerda, cuando pega la vuelta y mira cara a cara a sus muertos...

 

   Elegía I (después de la muerte de mi marido) Elegía I (después de la muerte de mi marido) de Gertrudis Gómez de Avellaneda

   Gertrudis Gómez de Avellaneda
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Otra vez llanto, soledad, tinieblas... ¡Huyó cual humo la ilusión querida! ¡La luz de dicha que alumbró mi vida Un relámpago fue! Brilló para probar sombra pasada; Brilló para anunciar sombra futura; Brilló y se disipó... y en noche oscura Para siempre quedé. Tras luengos años de tormenta ruda...

 

   Al partir Al partir de Gertrudis Gómez de Avellaneda

   Gertrudis Gómez de Avellaneda
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

¡Perla del mar! ¡Estrella de occidente! ¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo La noche cubre con su opaco velo, Como cubre el dolor mi triste frente. ¡Voy a partir!... La chusma diligente, Para arrancarme del nativo suelo Las velas iza, y pronta a su desvelo La brisa acude de tu zona ardiente. ¡Adiós!...

 

   A las estrellas A las estrellas   de Gertrudis Gómez de Avellaneda

   Gertrudis Gómez de Avellaneda
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Reina el silencio: fúlgidas en tanto, luces de paz, purísimas estrellas, de la noche feliz lámparas bellas, bordáis con oro su luctuoso manto. Duerme el placer, mas vela mi quebranto, y rompen el silencio mis querellas, volviendo el eco, unísono con ellas, de aves nocturnas el siniestro canto...

 

   Suplicio de amor Suplicio de amor de Gertrudis Gómez de Avellaneda

   Gertrudis Gómez de Avellaneda
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

¡Feliz quien junto a ti por ti suspira, quien oye el eco de tu voz sonora, quien el halago de tu risa adora y el blando aroma de tu aliento aspira! Ventura tanta, que envidioso admira el querubín que en el imperio mora, el alma turba, el corazón devora, y el torpe acento, al expresarla, expira...

 

   Consejos para la mujer fuerte Consejos para la mujer fuerte de Gioconda Belli

   Gioconda Belli
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Si eres una mujer fuerte protégete de las alimañas que querrán almorzar tu corazón. Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra: se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar. Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos...

 

   Y Dios me hizo mujer Y Dios me hizo mujer de Gioconda Belli

   Gioconda Belli
      En la voz de Conchita Fernández    
primeros versos

Y Dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, nariz y boca de mujer. Con curvas y pliegues y suaves hondonadas y me cavó por dentro, me hizo un taller de seres humanos. Tejió delicadamente mis nervios y balanceó con cuidado el número de mis hormonas...

 

   El oficio del río El oficio del río de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Es oficio del río descifrar el secreto del agua. A los hombres del mundo, las mujeres, los niños, corresponde también descifrar el oficio del río. Como un río nacemos, sorteamos peligros, nuestro cauce se ensancha. Otras aguas nos hacen crecer: manantiales y lluvias, hilos de agua, nos nutren...

 

   El oficio El oficio de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Tengo una mesa. Puedo escribir tengo una mesa. Tengo una silla. Puedo escribir tengo una silla. Aún más: tengo papel y tinta. Puedo escribir sobre el papel, con esta tinta. Pero la poesía no está en lo que ya tengo. La poesía me dice que está en lo que me falta.

 

   Orígenes Orígenes de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Desprenderse del humus, evaporarse. Subir, vapor de agua, hasta la nube indómita. Esperar el momento de volver a la tierra. Precipitarse hacia el nuevo territorio del agua. Penetrar a la tierra. Alcanzar un reposo de siglos que retornen al sólido conducto de la piedra. De nuevo manantial...

 

   Del hijo Del hijo de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Construyes, hijo, tu casa. Abre todas las ventanas, deja las puertas abiertas que otras estarán cerradas. Y tus paredes esperan ser levantadas. Si la argamasa se mezcla con las lágrimas que llores, habrá, en ladrillos y anhelos, contradicciones. Avanzarás poco a poco, tendrás dolores; pero también la alegría que te propones.

 

   Del árbol Del árbol de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Entre las ramas del árbol veo un pobre gorrión perdido que tiembla bajo la lluvia si arrecia el frío. Tiembla cuando el viento exige, porque no hay hembra y no hay nido. Tiemblan de viento sus alas, de mi ventana lo miro. No dejemos de cantar, pájaro amigo.

 

   Los demás de la foto Los demás de la foto de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

ella temía que el amor que me tenía fuera mayor al amor que yo a ella le tenía y prefirió dejar de dar amor al amor que me tenía ella tiene ahora a quien darle el amor que me tenía el que no quiso darme a mí cuando tenía mi amor que era mayor al amor que a mí ella me tenía...

 

   Un ramo de rosas Un ramo de rosas de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Una es la rosa que hirió a Rilke, quisiera por ello escarmentarla, pero no puedo; le temo y me fascina, me obsesiona la rosa memorablemente enlazada a nuestras vidas. Elegí alguna más de entre las milagrosas rosas de Juan Diego que la ilusión dibuja en un ayate...

 

   Las amigas misteriosas Las amigas misteriosas de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

las amigas misteriosas del poeta, escribió el joven Nervo. Entre las perlas negras que el poeta reunió en su juventud encuentro algunas que ahora pulo, engasto y renuevo en el collar de mis libros de diciembre. Mis amigas misteriosas han enviado mensajes hacia el final del año y al inicio del nuevo...

 

   Aquel tren Aquel tren de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Yo era un niño En el tren a Chihuahua el paisaje era un frágil futuro arenoso y sin gente La paciencia rodaba en el alma con ruido de hierro Un túnel oscuro veía mis temores marcaba las líneas ocultas del agrio destino En una estación de madera una niña desértica puso sus ojos brillantes en mí...

 

   Testimonio Testimonio de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Aun si supiera que el mundo explotará esta noche, hoy también te diría con un beso hasta mañana .

 

   El temblor El temblor de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

En el sueño los ruidos eran ciertos y crujían las paredes. En los ojos abiertos al espanto el espejo movía su mundo reflejado. Por eso fue el impulso de salir de aquel sueño hacia otro sueño, rezar bajo los marcos de las puertas el consejo empolvado en la memoria...

 

   El truco El truco de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Mis huesos irradian luz y mi mano se hace transparente El truco ahora consiste en dejar el papel iluminado...

 

   Aún no he terminado de llorar por mis muertos... Aún no he terminado de llorar por mis muertos... de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Aún no he terminado de llorar por mis muertos; tengo un nudo desnudo en la garganta porque no he terminado de llorar por mis muertos. El pecho acorralado, temblorosas las manos, mi respiración da cuenta de que no he terminado...

 

   Donación de órganos: las cosas que yo he visto Donación de órganos: las cosas que yo he visto de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Estos ojos han visto cosas que me han plomeado la pupila, han mirado otras más que sofocan el iris o alteran su atónita respuesta ante la luz. Estos ojos diluidos por algunos libros, sorprendidos por escenas que los cines de provincias censuraban...

 

   Un trotamundos Un trotamundos de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

El anciano astroso, sucio, viendo al horizonte desaliñado manchaba las calles de Miami; enviciaba la vista esplendorosa de las calles. Y a las buenas conciencias eso les resulta mal. Traía un sombrero andrajoso, dicen algunos, era un panamá, era un bombín, una gorra de beisbolista...

 

   Johnny Weissmuller Johnny Weissmuller de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

El molinero blanco cruzaba el lago Michigan en el helado invierno sólo con la fuerza de sus brazos y el poderío del cadencioso pataleo. Era un niño empapado en el agua aventurera de sus fantasías cuando en Holanda soñaba que había sido tragado por el mar...

 

   Igual que en el grabado de Escher Igual que en el grabado de Escher de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

No sé si subo o bajo la escalera Si desde arriba ya alcancé el peldaño No quiero más abajo hacerme daño descender o ascender lo hace cualquiera Si desde abajo encuentro la manera Puedo alcanzar el linde de lo extraño Si bajando traspaso la frontera...

 

   Poema del film Poema del film de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Este poema no es un film. Por eso no ven la playa ni una adolescente que se moja los pies. Ni su piel asoleada, morena. No es un video. Por ello no está grabada la sonrisa de la madre que cuida a su pequeño en la arena. No verán la carrera de esos dos jovencitos hacia el sol...

 

   La memoria La memoria de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

La materia del canto es la memoria, no lo que viste, pues el ciego entonces no cantaría jamás. Y no es lo que escuchaste, pues el sordo no hubiera escrito dolorosamente aquella sinfonía con los coros que hacen estremecer tu corazón. Y el tacto, que es efímero, decide trasladar a la memoria lo que ha convenido que se toca...

 

   Flashback Flashback de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Galopaba mi padre en su enorme alazán. De súbito frenaba y volvía hacia mí, Sorprendido testigo a la sombra del árbol. Un hermoso caballo era aquel: ejemplar: Orgullosa la crin y convencido el trote. El mejor animal que había en esos parajes...

 

   Me pondré la manzana Me pondré la manzana de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Me pondré la manzana en la cabeza, si aprendiste a tirar, en ti confío. Y si aún no es el tiempo en que debías, lo sabremos después de que dispares. De cualquier modo, me pondré la manzana en la cabeza.

 

   Estos años Estos años de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Desde Nicolás: Padre, mis ideas no están sólo en las notas que extraigo al piano, taciturno mueble, conservador, oscuro, al que le exijo actualizarse. Mi pensamiento hace florecer las plantas, abre las flores y provoca que el limonero del jardín dé limones más dulces y más grandes...

 

   Juego Juego de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Mi pequeño Pablo sonríe con el niño del espejo al descubrirlo. Agita los brazos y grita ante la perfecta copia de su imagen. No sabe nada del reflejo, no adivina que el pequeño a quien sonríe pudiera ser él mismo. Por su parte, el Pablo reflejado en el espejo...

 

   Ramón López Velarde Ramón López Velarde de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Una gitana sabe que el futuro tiene una asfixia agónica en tu mano y danzando te irás, siguiendo un piano, hacia el melódico horizonte oscuro. Con el gélido aliento de la calle se hiela tu esqueleto atribulado; a la mujer de negro has contemplado en la letal atmósfera del valle...

 

   Biblioteca de José Luis Martínez Biblioteca de José Luis Martínez de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Aquí no hay muertos. Ramón, a la mitad del foro, lee un poema con sabor a chía y ajonjolí. Rulfo vino a buscar a Juan: un instante de luz en las palabras. Gorostiza envuelve en llamas la soledad de los pasillos por donde José Luis Martínez, bibliófilo celeste...

 

   Fray Luis de León Fray Luis de León de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Fray Luis de León desde la celda oscura mazmorra miserable del rencor piensa los versos luminosos que traen hasta sus ojos un íntimo paisaje El carcelero se asombra pues la noche cubre su tedio y su cansancio y en la obstinada oscuridad la celda irradia luz...

 

   Muerte de Rilke Muerte de Rilke de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

La rosa no viene a mi poema, viene la espina de la rosa. Pero no llega hasta el papel la espina, se clava en la palma de la mano de Rainer María Rilke. De ahí brota una gota de sangre y se escurre a mi poema una mínima rosa...

 

   Viejo poema deshilado Viejo poema deshilado de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Número cero , pienso, una paja extraviada entre agujas . Estoy solo, me entienden ciertas piezas de ajedrez antes del jaque. Estratégico alfil: valiente potro de ébano oloroso: dama que lanza entregándose a un peón negro: torre antigua derruida: indefenso monarca...

 

   La desilusión La desilusión de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Te azota. Trenza un látigo de lianas secas. Se mofa manojo de flores marchitas que se agita frente a tu rostro . Te obliga a respirar aire doliente, a beber agua estancada. Distrae tus oídos con sonidos quejumbrosos. Coloca un velo oscuro al paisaje que ansías. Hace tu vino agrio, espina tu mano...

 

   Monólogo del vagabundo Monólogo del vagabundo de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Yo tenía una casa, una cama de hierro con sueños bien forjados, una mesa de vino que olía a cedro y a fruta, vecinos silenciosos en la villa. Yo tenía una mujer; se bañaba en la luz de nuestra casa, mis temblores vivían en su boca y entre sus piernas brotaban dulces gemidos que inundaban el mundo...

 

   Respeto al vino Respeto al vino de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Respeto al vino: ha esperado su momento sin angustia. Respeto su reposo en el pausado tiempo de bodega. Respeto su apego a la delicia, su paciencia a lo oscuro, su paso por las venas de un roble que pervive. Respeto su color intenso, su cascada de líquidos rubíes...

 

   Navegantes Navegantes de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Si la constelación indica el rumbo hay que mirar arriba y atrapar esa estrella en la mirada. Pero a tanta distancia ignorar es la ruta a navegar. Navegar é preciso viver não é preciso El timón no se corrige enderezando el barco. A babor se escribe. A estribor se reposa, pero late furioso el corazón...

 

   Tú traes tu memoria... Tú traes tu memoria... de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Tú traes tu memoria, muchacha, tu historia; yo traigo la mía. Están en la almohadasin nada de filosofía.

 

   Eureka! Eureka! de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Cuando ella sumerge su cuerpo en la bañera, no experimenta el agua el empuje hacia arriba que equivale a la fuerza del líquido desalojado. Arquímedes no se desespera. Se dispone a demostrar que un ángel pesa igual a la dicha de quien abraza ese cuerpo húmedo y alado.

 

   Esta mujer y yo Esta mujer y yo de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Esta mujer y yo, que sumamos un siglo, nos unimos en el beso original bajo un desnudo encino, sobre un lecho de hierba, mientras la luz del sol se abre paso entre las ramas como un ave que se acerca al nido. Esta mujer y yo, sobre la arena suave, a la sombra de una roca sin pecado...

 

   Definiciones Definiciones de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

Ella está hecha a semejanza de las cosas que amo. Se parece a la noche, o mejor: a una noche sin ausencias. Ella es exacta. Cuando la noche escurre, su cuerpo se humedece. Me permite trepar por mis temblores y agitar su nombre desde la oscuridad. Ella es irrepetible...

 

   Descubrimientos Descubrimientos de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

colón no descubrió a esta mujer ni se parecen sus ojos a las carabelas jamás hizo vespucio un mapa de su pelo nunca un vigía gritó tierra a la vista aunque vuelan gaviotas en las proximidades de su cuerpo y en su continente se amanece cada día a esta mujer no la descubrió colón...

 

   Qué hago con mi corazón... Qué hago con mi corazón... de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

¿Qué hago con mi corazón? ¿Lo dejo que siga inquieto? ¿Lo impugno duro? ¿Lo reto? ¿Lo incluyo en esta canción? Cuando toda su expresión es separarse de mí y hacer todo para sí sin ni siquiera inmutarse ¿Cómo pudo enamorarse si yo no se lo pedí?...

 

   Consecuencias Consecuencias de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

I La memoria está oscura. Donde el humo dispersa su ceniza, retroceden las horas. Un cangrejo de polvo se reúne en la muerte. El sol se despedaza contra el piso. II El recuerdo es una huella complicada. Se persigue en círculos. Enloquece como un hombre en llamas...

 

   He emblanquecido mi pelo... He emblanquecido mi pelo... de Eduardo Langagne

   Eduardo Langagne
      En la voz de Eduardo Langagne    
primeros versos

He emblanquecido mi pelo en busca de una virtud; no perdí la juventud, pues la invertí en ese anhelo. Supe de amor y desvelo cuando nacieron mis hijos, mantuve los ojos fijos al descubrir la Belleza y ha podido mi cabeza descifrar sus acertijos...

 

   Batallas Batallas de César Vallejo

   César Vallejo
      En la voz de Claudio Obregón    
primeros versos

Hombre de Extremadura, oigo bajo tu pie el humo del lobo, el humo de la especie, el humo del niño, el humo solitario de dos trigos, el humo de Ginebra, el humo de Roma, el humo de Berlín y el de París y el humo de tu apéndice penoso y el humo que, al fin, sale del futuro...

 

   Masa Masa de César Vallejo

   César Vallejo
      En la voz de Claudio Obregón    
primeros versos

Al fin de la batalla y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo: ¡No mueras, te amo tanto! Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Se le acercaron dos y repitiéronle: ¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida! Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil...

 

   La rueda del hambriento La rueda del hambriento de César Vallejo

   César Vallejo
      En la voz de Claudio Obregón    
primeros versos

Por entre mis propios dientes salgo humeando, dando voces, pujando, bajándome los pantalones... Váca mi estómago, váca mi yeyuno, la miseria me saca por entre mis propios dientes, cogido con un palito por el puño de la camisa. Una piedra en que sentarme...

 

   Los mendigos pelean por España Los mendigos pelean por España de César Vallejo

   César Vallejo
      En la voz de Claudio Obregón    
primeros versos

Los mendigos pelean por España mendigando en París, en Roma, en Praga y refrendando así, con mano gótica, rogante, los pies de los Apóstoles, en Londres, en New York, en Méjico. Los pordioseros luchan suplicando infernalmente a Dios por Santander, la lid en que ya nadie es derrotado...

 

   Un hombre pasa con un pan al hombro Un hombre pasa con un pan al hombro de César Vallejo

   César Vallejo
      En la voz de Claudio Obregón    
primeros versos

Un hombre pasa con un pan al hombro ¿Voy a escribir, después, sobre mi doble? Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo ¿Con qué valor hablar del psicoanálisis? Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano ¿Hablar luego de Sócrates al médico...

 

   Todos los días amanezco a ciegas... Todos los días amanezco a ciegas... de César Vallejo

   César Vallejo
      En la voz de Claudio Obregón    
primeros versos

Todos los días amanezco a ciegas a trabajar para vivir; y tomo el desayuno, sin probar ni gota de él, todas las mañanas. Sin saber si he logrado, o más nunca, algo que brinca del sabor o es sólo corazón y que ya vuelto, lamentará hasta dónde esto es lo menos. El niño crecería ahíto de felicidad oh albas...

 

   A mi hermano Miguel A mi hermano Miguel de César Vallejo

   César Vallejo
      En la voz de Claudio Obregón    
primeros versos

Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa, donde nos haces una falta sin fondo! Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá nos acariciaba: Pero, hijos... Ahora yo me escondo, como antes, todas estas oraciones vespertinas, y espero que tú no des conmigo. Por la sala, el zaguán, los corredores...

 

   Qué doloroso es amar... Qué doloroso es amar... de Joaquín Dicenta

   Joaquín Dicenta
      En la voz de Francisco Portillo    
primeros versos

¡Qué doloroso es amar... y no poderlo decir! Si es doloroso saber, que va marchando la vida como una mujer querida, que jamás ha de volver. Si es doloroso ignorar, donde vamos a morir; ¡más doloroso es amar... y no poderlo decir! Triste es ver que la mirada, hacia el sol levanta el ciego...

 

   Soneto de Narciso Soneto de Narciso de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      En la voz de Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

No fue sólo su doble lo que miró Narciso ante el ficticio espejo del agua transparente. Era el poema oculto abismal de su mente escrito en aquel rostro de abandono sumiso. Perdido como tantos ante su propio hechizo fue víctima en el juego de otra belleza ausente...

 

   Del poema perfecto Del poema perfecto de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      En la voz de Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

La página me aguarda blancamente encendida y su páramo incierto crecerá con mi sombra. Acaso un texto ubicuo de artificios escombra mi doble laberinto de incorpórea salida. Libro con la memoria una letal partida que comenzó en la noche inmemorial que asombra...

 

   Memoria de Borges Memoria de Borges de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      En la voz de Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

La página. El espejo. Nombres de una partida o metáforas puras al evocar la sombra. Mortales laberintos que el visionario escombra para escribir la línea sin pupilas leída. Mitología de lenguas en su memoria urdida vagando entre los siglos para sólo un instante...

 

   Juegos de agua Juegos de agua de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      En la voz de Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

El agua se recrea juega con el agua se vuelve sólo luz que se derrama se ama en su esplendor de vibraciones. Se vuelve circundante diminuto diamante en cada gota que se deletrea sobre la hoja que casi se despoja de la mañana condensada en agua. Lenta se evapora y se atesora...

 

   Sonetos mayas Sonetos mayas  de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      En la voz de Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

Incendio verde y sol alucinante gimen bajo la selva indescifrada. En la quietud la línea dibujada fina y sombría de un jaguar flotante. El cielo ahoga nubes rebosante para hechizarlas en su boca alada. Mientras las ruinas en su marejada inventan al silencio cada instante. Lengua de magia...

 

   New York ticket para el muchacho New York ticket para el muchacho de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      En la voz de Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

Como elevada llama de amor va el adolescente al encuentro de una sola esperanza. Viene de la belleza para encender la noche cuando el hombre es un aprendiz de caminante y tiene algo de paso solitario entre las ruinas. Enarbola un seno o una bandera...

 

   Homenaje a una bailarina Homenaje a una bailarina de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      En la voz de Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

Etérea rosa en el espacio anclada y en la rama orquestal desvanecida. Etérea rosa que nació encendida para ser en el aire dibujada. En tu cielo febril siempre elevada y en ondas de la danza sumergida. Detente para mí, rosa fingida en la altura del vuelo alucinada...

 

   Se dice del amor Se dice del amor de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      En la voz de Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

Si sólo fuera amor una palabra una nocturna frase dicha de momento nada más. Y que en aéreo misterioso viaje nos dijera aquí estoy. Y así sencillamente desapareciera dejando intacto al corazón. El pulso acompasado. Si le fuera bastante una voz o una mirada un tacto una memoria lenta que se apaga...

 

   Décimas de la angustia Décimas de la angustia  de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      En la voz de Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

Angustia de amor callada dentro del cuerpo presente que se sabe y que se siente corno la sangre obstinada. Yo sé que estás apresada dentro de mí, cárcel viva. Prisionera ya cautiva que tenaz entre las venas me las vas dejando llenas de una ansiedad fugitiva. Febril me vas consumiendo lento amor...

 

   Junto al aire de junio Junto al aire de junio de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      En la voz de Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

Me desnudó tu ausencia de palabras. De voces para llenar el día. O la noche. El papel igual que el corazón. Ángel. Sombra violenta. Por tu vuelo espiga de silencio creció en mi huerto viril y de caricias para dejarme inmóvil la garganta. Me detuvo la noche y me detuve como un nocturno vigilante...

 

   Los visitantes Los visitantes de Fernando Sánchez Mayans

   Fernando Sánchez Mayans
      En la voz de Fernando Sánchez Mayans    
primeros versos

De la infinita soledad de la noche dos ángeles nocturnos llegaron a tomar un café. Bajaron iguales de la mano del aire fresco traspasado de estrellas. De la ciudad vinieron silenciosos como dos sombras distintas. Uno tenía un nombre que parecía el sonido duro de una región cercana...

 

   Noche del trópico Noche del trópico de José Juan Tablada

   José Juan Tablada
      En la voz de Aurora Molina    
primeros versos

En la fúnebre bóveda no brillan las estrellas, y sin embargo estriado de tenebrosas huellas sobre el profundo abismo la luz es móvil nata do apenas un Erebo de sombra se desliza, y en esa temblorosa película de plata en perlas se deshace la ola que se riza...

 

   Son blancas aves Son blancas aves de Francisco Caro

   Francisco Caro
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Sin ninguna urgencia caen, como losas ingraves caen, son blancas aves tristes, pedazos de la piel que me creciera en los días de espuma y caen, calmada como está al fin su rebeldía son el vuelo, son lo ceremonioso, caen y en su liturgia fingen la verticalidad o la desidia fingen...

 

   Sobre la arquitectura Sobre la arquitectura   de Francisco Caro

   Francisco Caro
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

De circunstancias, como susurro, como párvula brizna, mínimo debe nacer, manantial, el poema luego hacedlo crecer en la intención, forjadle tenso el ritmo, sin sofoco, que nunca se derrame ni os domine como a veces pretende, que no os tema, conducidlo sereno a su final llevándole la mano

 

   Padre Padre de Francisco Caro

   Francisco Caro
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Fui con padre, llevado de su mano, a un tramo más al norte, curso arriba de octubre y el molino, serio, iba el silencio con élfue el verano un estío excesivo, seco, llano, subíamos el cauce, piedra viva; buscaba la callada, la cautiva, tristeza de su ayer republicano...

 

   Barcinos años Barcinos años de Francisco Caro

   Francisco Caro
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

Era la ciudad de jaime gil era el solsticio, su nocturna impaciencia quien extendía un incendio de hogueras prevenidas por la cima vegetal de las terrazas eran brasa san juan y nuestros cuerpos, era la tarde en que ardían felices multitudes, ríos de cobre, jóvenes de espuma...

 

   Ensalada de los tres reyes Ensalada de los tres reyes   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Con los tres reyes magos en un punto celeste, a dos mil años-luz de la noche terrestre. Habla Melchor: Dilatad vuestro viaje, peregrinos del mundo, prolongad el camino, y no toquéis la meta. Que los pioneros leves que abren la marcha den paso a los otros subsiguientes empeños en la inclinada pista del ser estimulante...

 

   Cuando se viene al mar Cuando se viene al mar   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Cuando se viene al mar, uno se llena de rumor de Dios. Porque la voz de Dios y la del mar, cuando quieren cantar, son una sola voz. Se viene a ver también lo que no todos ven: la mano que ocasiona tanto vaivén. El Viejo Molinero que mueve las aspas de la noche y el día, como chirridos celestes...

 

   La lluvia tenaz La lluvia tenaz   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

La lluvia está cayendo sobre los tejados. Aún no cantan los gallos. No hay gallos. No estoy en el campo. No importa: La lluvia está cayendo sobre los tejados. Ya no hay tejados a diez kilómetros a la redonda. Todo es más granítico, más duro; los muros de concreto; las calles, de asfalto; los caballos y jumentos, de hierro...

 

   La virgen trajinera La virgen trajinera   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

A la Madre luciente, la virgen alba, llevo las flores, flores de mi chinampa. ¡Ay, agua dulce! ¡Ay, agua amarga! La superficie mece la frágil gracia de florecillas, flores recién cortadas. ¡Ay, agua dulce! ¡Ay, agua amarga! En mis brazos y ensueños el niño nada por agua dulce por agua amarga...

 

   Romance poblano Romance poblano   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Ante la urna que guarda los restos de Fray Sebastián de Aparicio. Aquí yace, de aquí sube en su calesa de vidrio, pues era de sal y nieve, Fray Sebastián de Aparicio. Alivio de caminantes y confesor de los lirios, príncipe de carreteros y emperador del silbido. Su cuerpo cristalizado se hace más y más chiquito...

 

   El azotador El azotador   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

El gusano, gusano pequeño, pequeño acordeón de la flor y del tallo, de la rama y la hoja, dueño de su jardín, bajo el cielo cubierto de rosadas mejillas. Bajo el fino temblor de las estrellas, repercutía, hijo de la ignición y el viento, nada interrogaba. ¿Para qué? Dueño de su jardín, de la flor y del tallo, de la rama y la hoja...

 

   Romance de nuestra señora de Guadalupe sumergida en Caleta Romance de nuestra señora de Guadalupe sumergida en Caleta   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Gaviota Guadalupana submarina y marinera, Los ángeles te bajaron de tu almanaque de piedra. Y descendiste hasta el fondo a tocar las entretelas del mar que, todo amargura, es un corazón que tiembla. Tus camarines de vidrio cantan una pastorela de rebaños escamosos y de fósiles estrellas...

 

   Virgo Triunfans Virgo Triunfans   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

De la mañana venía y a la mañana iba; era de la mañana y la mañana era. Jugaban a ser mañana, y en el balón del día la mañana iba entera. Eran dos: ella y la mañana. Nueve y veinte en la mañana, en un reloj sin tiempo, una mañana eterna. Luz y perla en el día, sol y plata en sus ojos muertos en la mañana...

 

   La soñadora de Ávila La soñadora de Ávila   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Vivo en mi primer morada de Amadís y de Morgante, de soñadora y amante y de estar enamorada. Os estoy a vuestra espada, a vuestra voz de diamante; mas vivo, de tal talante, sin vos, sin Dios y sin nada. Por eso, de hoy más, persigo sobre rocín clavileño un Dios Andante y amigo...

 

   Respice Stellam Respice Stellam   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

La noche tiene un nido y el nido una estrella abre su broche. Sella la boca y el oído. Por amor ha extendido su dorada centella cauda nupcial. Es ella y su amor encendido. Voy por una mentira de cielo, mar y mundo, náufrago. Calla y mira. Voy por una batalla de odio furibundo muriendo. Mira y calla...

 

   Al infinito Amor... Al infinito Amor...  de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Al infinito Amor no duelen prendas, y por eso quiso que un ladrón le robara el Paraíso. Yo, triste pecador, sé que en amor divino no hay mudanza, y en ser ladrón se funda mi esperanza...

 

   Romance a lo divino Romance a lo divino   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Con el libro en la mano Te amo. Con las hojas abiertas Te amo. Y los ojos cerrados Te amo. Con el sol del quinqué Te amo. Y el bosque de la radio Te amo. Me sabes a pacíficas tormentas. A palomas en fórmulas abstractas. ¡Te amo en superficies tan hondas! En láminas tan finas de sangre...

 

   Con esta lluvia fina... Con esta lluvia fina...  de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Con esta lluvia fina me inundas la cabeza de invitaciones, citas. Y en lluvia de subida, para corresponderte, el alma se deshila...

 

   A la música de una joven intérprete A la música de una joven intérprete   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Por el cielo que tocas y el que adivinas en tus exploraciones de adolescente, vas con finos avances cruzando el puente de las cosas humanas a las divinas. Ceguera de este lado, viejas espinas, tristes conversaciones de diente a diente; del otro lado, vicisitud sonriente y delicados tópicos en que tú opinas...

 

   Carpe diem Carpe diem   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Antes de que la vida se consuma sumando en islas de verdor los años, contad uno por uno sus escaños: porque el tiempo nomás es una suma. Antes de que la rosa infiel asuma descoloridos síntomas extraños, lo efímero gozad de sus engaños: porque la rosa es nada más espuma. Gozad el curso de la edad ligera...

 

   La siesta de la rosa La siesta de la rosa   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

¡Pobre de mí, que sé lo que es la rosa, éxtasis en los páramos del día: lo que es la llama, pero llama fría, lo que más huye cuanto más se acosa! Siempre que surjan vidas de la fosa y se repueble la melancolía de nuevos ángeles de poesía, la rosa es la culpable, por hermosa...

 

   Cuna y sepulcro en un botón hallaron Cuna y sepulcro en un botón hallaron   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Lleno de soledad y aburrimiento, procuro consolarme con tu vista, y toma el sueño su segura pista, acostumbrado a cabalgar el viento. No precisa ningún descubrimiento para correr en pos de tu conquista: bástame al intentarlo que me asista un ligero temblor del pensamiento. Surco entonces etapas de rocío...

 

   Al Cristo de mi estudio Al Cristo de mi estudio  de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

¿Cuándo murió mi corazón inerte, que no muere de verte ajusticiado, pendiente del marfil donde, labrado es una fácil alegría verte? Rota el ara, la vida se te vierte por la heráldica brecha del costado, ¡oh cántico de cisne asilenciado y torre en los suburbios de la muerte! Yo en flores, Tú en escarcha estás cautivo...

 

   Una muerte adelante Una muerte adelante   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Muero, entre muero y no muero esponja de sinsabor, sin el maduro dolor enroscado del madero. No en el instante mejor del náufrago y el lucero cuando en la oquedad del cero finca el más allá de por. Sino en sorda sima impura, mi muerte de porque sí que expansa voz que se lanza. Ni le asalta la locura...

 

   Romance apócrifo Romance apócrifo   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Es el lirio nazareno, lo difícil de la hora, reyes sin fruto, el inútil degüello de la paloma. Paisajes de Mediodía, barnices de dura goma izan brocales antiguos, frescos tópicos de sombra. Hojas de plata caían sonando por la memoria del apóstol mineral cargado con las alforjas. Pero Jesús sueña un lago de soledades...

 

   Las vírgenes edificantes Las vírgenes edificantes   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Por ti, la de amor sin mancha,se desciñen las colinas,palomares de la niebla. Yo robaré los glaciares o subiré más arriba, pero te pondré su estola de nieve, nevada, nívea. Y recatada en lo blanco tú irás, a pie enjuto, bíblica, edificando murallas de simún y agua salina...

 

   Las vírgenes caídas Las vírgenes caídas   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

A su primer suspiro, nadie tendió la mano; sólo el abismo. Después mil brazos corrieron al auxilio, pero ya entonces ella no quiso. Corría ya. Se deslizaba por el ventisco glaciar abajo, lanzada, pero guardando el equilibrio. Siempre reflujo abajo, más aprisa, siempre en vuelo, casi en vilo. Tú acelerabas, vértigo; acelerabas tú, racha de siglos...

 

   Las vírgenes del viento Las vírgenes del viento   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Al viento, si, sus manos van al viento. Su mano diseminando copos de Verano. Blancas las manos, blanco el pensamiento. Nada cosecharán: uno por ciento del grano vano. Llegaba el sol, milano, a sorberse los copos con su aliento. Estatuas de sal, frías, sobre desiertas latitudes se quedarán para escarmiento...

 

   Las vírgenes del sueño Las vírgenes del sueño   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Las vírgenes arrastran una sombra, habitan una sombra. No podrían arrastrar otra cosa. Las vírgenes sin esclavinas llevan contorno de fluidos, galvanizada sombra. Pero ya nimbo, sombra misma, la sombra de su sombra: cosa limpia. Pasan de vez en cuando, tangentes de la rosa y el querube, por un relieve de celistias...

 

   Prólogo, a las puertas del paraíso Prólogo, a las puertas del paraíso   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

La promesa El prólogo de las Vírgenes se terminó en una noche. Dios, sin tinta ni papel, le dio cuerpo cimbreante de voces, y todos sus caracteres de fuego tres veces joven quedaron en la serpiente y dos malogrados dioses. Porque podéis, si queréis, comprender, aguas salobres, repasad, a los principios...

 

   Madrigal a María Madrigal a María   de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

He de cantar de hoy más a María, en el nombre del mar, la flor y el día. Madre: pues eres flor, mis palabras harás florecer. Madre, pues eres mar, insondable será mi canción. Madre: pues eres día, toda mi sombra ¡qué no te dirá! Y sólo dejaré de cantar a María, cuando ya no haya mar, ni flor, ni día...

 

   Duerme velero Duerme velero  de Manuel Ponce

   Manuel Ponce
      En la voz de Manuel Ponce    
primeros versos

Duerme velero, mi velerito, duerme niño marinero, marino de lo infinito. En los brazos de María el niño Dios se adormece como barco en la bahía cuando en el mar amanece. Impelido por los vuelos de cefirillos alados, abrió surcos, rompió yelos de mares paralizados...

 

   Elogio de sus cosas, sus vestidos Elogio de sus cosas, sus vestidos de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Me abismo en ti, contemplo las ropas que escogiste cuidadosa para ser tú en el hoy de esta mañana. Tu blusa admiro, tan sencilla y grácil, y alabo tus sandalias populares y el pañuelo que ciñe con su fiesta el cabello soleado. Y ese anillo retorcido y antiguo que va en tu mano esbelta, misterioso...

 

   La niña en el bosque La niña en el bosque de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Caperuza del alma, está en lo oscuro el lobo, donde nunca sospecharías, y te mira desde su roca de miseria, su soledad, su enorme hambre. Tú le preguntas: ¿por qué tienes esos ojos redondos? Y él responde, ciego, para mirarte mejor, llorando. Y en seguida tú vuelves: las orejas...

 

   Vasija india Vasija india de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esta vasija, con el asa donde un animalillo asoma su pico ansioso, fue delicia de su dueña. Luego el bronco escándalo extranjero sofocó los murmullos del afán diario. Luego el tiempo el cauto, el taciturno , con astucia y paciencia, fue borrando el humo, el vaho de los dedos de suavísimo bronce...

 

   Cristóbal Colón inventa el Nuevo Mundo Cristóbal Colón inventa el Nuevo Mundo de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

IToda la noche, toda, Cristóbal Colón oye pasar los pájaros. Viniendo del abismo, sin fin, a ráfagas, miles y miles de pájaros. Sobre los mástiles, atravesando, acribillando las tinieblas, allá, el ruido de las alas de los pájaros. Viniendo del vacío, del abismo, el ruido, el trueno de la vida siendo, la orquesta entera...

 

   El espejo El espejo de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El espejo de óvalo limpio contempla un solo movimiento que hace la rama del álamo, cuando a veces golpea en los cristales. Todo lo demás: el rojo de las cortinas, la mesa y el hombre, hace posible al espejo en su contemplación de la sombra levísima. A veces esto se interrumpe, y sopla un poco de pavor...

 

   De la penumbra De la penumbra de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Las excelentes cacatúas pasean por los balcones y se indignan de pronto. La cólera de la cacatúa es repentina y voraz como la llama de un fósforo en el miércoles. No se conoce caducidad semejante. Las más antiguas son razonables y necias. Miran con el ojillo brillante, se contonean augustas...

 

   En el árbol dorado En el árbol dorado de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El fornido judío, pájaro de pico poderoso y negrísimo lustre. La espesura es de una sequedad espléndida, donde hasta la sombra es la justa, bajo los árboles de quemados nombres: cupey, almácigo, espino del aroma. En la parte dorada de los árboles el judío se ensimisma y preocupa...

 

   Es un desconocido Es un desconocido de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Es un desconocido quien pregunta por la casa. ¡Ah, sí, decimos , cómo no! . El desconocido insiste cortésmente. ¡Ah, sí, decimos , no faltaba más! . Y el desconocido se inclina con cierta tristeza grave. Y al irse nos irrita, sin entenderlo, que nos dé esta pena su gastada espalda ...

 

   Las guitarras Las guitarras de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Los músicos halagan sus cariñosas guitarras. La muerte, de antiguo dril, escucha inmóvil. Los músicos elogian al sol y enumeran con delicia las dulzuras más importantes. La muerte, de antiguo dril, escucha inmóvil. Lentos, los músicos acallan sus cariñosas guitarras. La muerte vira la cara...

 

   Con un gesto Con un gesto de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El gato mira con sus ojos de oro, pero no dice nada. El perro, en cambio, aúlla incansable. La muerte acaricia al gato y le concede siete dones. Al perro lo enloquece con un gesto...

 

   Lamento por la diosa pequeña Lamento por la diosa pequeña de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Lívida luna, vas huyendo hacia la parte del silencio, y quién detrás,y quién viene ligero como el tiempo. Quién si no el tiempo, mi señora, quién si no el tiempo, can oscuro, te hace volar entre la noche clara. Cansadamente cae tu velo y miro tu ceniza y me da pena...

 

   Casaca de púrpura Casaca de púrpura de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

No tienes otro amigo. Tú no tienes nada, no tienes más, tú no tienes otro amigo.Sólo un gato. Sus orejas veloces, breves, nocturnas.Su casaca de púrpura. Magnífico...

 

   El niño en su cuarto El niño en su cuarto de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Tienes miedo esta noche: los ladrones están afuera entre las hojas mirando la ventana.¡El oro del cristal en la sombra! Y los ladrones a través de las hojas numerosas y eternas, en lo húmedo y oculto al otro lado...

 

   La página en blanco La página en blanco de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Me da terror este papel en blanco tendido frente a mí como el vacío por el que iré bajando línea a línea descolgándome a pulso pozo adentro sin saber dónde voy ni cómo subo trepando atrás palabra tras palabra que apenas sé qué son sino son sólo fragmentos de mí mismo mal atados...

 

   La fiesta La fiesta de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Los viejos liberales han traído sus sombreros de paja pobre y dura, los trajes escarchados y la oscura señal de algunos rostros conmovidos. Aquel negro de bíblica estatura conversa con un viejo decidido, mientras los breves rosas y sonidos de la fiesta despliegan su ternura...

 

   El almacén El almacén de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El almacén, señores, el ardiente almacén de costados dolorosos, en la esquina del polvo, reluciente de fealdad, a quien deslumbra el foso en que se hunden las sombras, y los cantos; foso del mediodía, ceniciento de sabor, infinito para tantos; el almacén, señores, que yo siento como muelle del pueblo...

 

   El color rojo El color rojo de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El color rojo de los pueblos, antiguo, fervoroso y tenaz en la memoria del almacén nocturno arde como borroso puño y escritura sagrada y ágil máscara de fiebre, de tal forma que nunca podremos descifrar el angustiado parlamento, el discurso veraz y las noticias seniles de la fiesta que acabó muy tarde...

 

   Comienza un lunes Comienza un lunes   de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

La eternidad por fin comienza un lunes y el día siguiente apenas tiene nombre y el otro es el oscuro, al abolido. Y en él se apagan todos los murmullos y aquel rostro qua amábamos se esfuma y en vano es ya la espera, nadie viene. La eternidad ignora las costumbres, le da lo mismo rojo que azul tierno...

 

   Daguerrotipo de una desconocida Daguerrotipo de una desconocida de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esa muchacha que en el daguerrotipo está mirándonos, que no sabemos quién fue ni como se llamaba; esa muchacha tan deliciosamente fresca bajo su blusa de encajes, frágil con el temblor del pájaro que una vez hemos tenido en la mano; el óvalo de cuya cara nos hiere de belleza...

 

   Vista de una granja al crepúsculo Vista de una granja al crepúsculo de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Por qué pintaron los grandes holandeses los paisajes en que una granja recuesta su contorno sobre una bruma de oro y una muchacha, de espaldas, da de comer feliz a las gallinas mientras el sol se oculta, no en el horizonte, en la memoria. Jamás hemos de verle a la muchacha el rostro...

 

   La pirámide y la joven La pirámide y la joven de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esta que tengo entre las manos, con temblor, con orgullo, sonriendo para mí secretamente, es una foto de mi hija Fefé sentada en lo más alto de la augusta pirámide de Teotihuacán, en México. Nada se ve de la pirámide, sólo el frágil perfil de la muchacha, el rojo y el azul de su vestido...

 

   Elegía para un hombre llamado Gonzalo Elegía para un hombre llamado Gonzalo  de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Esta es una elegía para mi amigo Gonzalo Que no fue un héroe ni fue un gran músico ni siquiera un novelista famoso. Fue, sencillamente, Gonzalo. Tenía la cara redonda de azoro de tanto sentirse ser Gonzalo. Y tenía unas gafitas montadas al aire que nunca le sirvieron mucho, a Gonzalo...

 

   Hermanos Hermanos de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El ron de mis mayores me protege contra el terror de ya no ser mañana. Timor mortis conturbat me. Me dice el frágil ido aquí a mi lado que él es mi hermano, y es verdad. Timor mortis conturbat me. Por nuestras venas corre el ron que un día sobre el cofre del muerto se durmió. Timor mortis conturbat me...

 

   Padre e hijo Padre e hijo de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Tira de tu carrito, hálalo y llévalo contigo adonde aquel sol tan bonito corriendo se te esconde y a la luna la deja que nos ronde. Que nos ronde la luna con su lívida cara de payaso y nos lleve una a una las horas, y de paso nos deje así a los dos a tiempo raso. Ya no eres más un niño ni el dueño yo de ocultas maravillas...

 

   Pequeña historia de Cuba Pequeña historia de Cuba de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Cuando en los pueblos la tarde cae de polvo a púrpura, en Bejucal o en Santa María del Rosario, Calabazar, rincón de soledades, Artemisa del alma o misterioso Guáimaro, la gente se va a los parques. Desde la tierra los ojos lentos suben a la locura del murciélago yendo y ahondando las vacuidades solitarias...

 

   Riesgos del equilibrista Riesgos del equilibrista de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Allá va el equilibrista, imaginando las venturas y prodigios del aire. No es como nosotros, el equilibrista, sino que más bien su naturalidad comienza donde termina la naturalidad del aire: allí es donde su imaginación inaugura los festejos el otro espacio en que se vive de milagro...

 

   Bajo los astros Bajo los astros de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Es así que la casa deshabitada, por la tarde, suena de pronto como el cordaje de un barco. Vibran a solas los cristales vacíos, la penumbra quisiera conmovernos, y el animal pequeño, el de lustrosa piel en los rincones, trémulo huye, como siempre, a los altos distantes...

 

   La Habana fue un menudo laberinto La Habana fue un menudo laberinto  de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    

Huele a agua Viejo elogio zulú La Habana fue un menudo laberinto de hedores y riquezas donde el hombre compraba al hombre en el mercado y dábale duro con el infierno en las espaldas como si fuese alguna bestia holgándose desde su oscuro corazón de bestia y en tanto el abanico y el perfume decoraban el aire de las salas y ardía la belleza en los cristales de color absoluto entre las piedras y el misterio solar de las mamparas rociábanse los campos con la sangre del surtidor mortal del bocabajo. Después el hombre le apretó las tuercas bien recio al hombre en sus mugrientas fábricas y regada en sudor creció en palacios de mármol lívido la grande Habana y el sol que es uno en su piedad a todos iluminó en el frágil pudridero de las casitas de barajas malas y en los barrios de máquinas y antojos y el rumor de las chácharas imbéciles envenenó los aires de saliva y el hombre le dio al hombre donde duele para aliviarle el hueco de sus ansias y en su insondable corazón de bestia holgóse en el rocío de la sangre. Después fueron la cólera y la vida y huele la ciudad al agua hermana.

 

   Mientras como este pan Mientras como este pan  de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Mientras como este pan que me aprovecha porque en Cuba se fue al exilio el hambre con su madre avaricia de la mano pues la doña no escucha otro argumento sino el alto clamor de la metralla pienso en aquel que fui no sé ni cuándo y en el otro que soy en otra parte comiendo a gusto...

 

   La hierba La hierba de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    

La hierba es siempre una donde quiera vas a encontrar a la humilde agradecida tanto a un trozo de tierra corroída como a la esplendidez de una pradera la de mi calle nunca desespera cuando el sol es el sol y decidida se abriga en nieve a defender su vida la del terrible norte en primavera yo la vi renacer en Leningrado junto a los muros de un antiguo fuerte como el verdor se le estrechaba al día y al sentirla tan cerca y a mi lado vi que la tierra es una, una la suerte de aquel lugar y de la calle mía.

 

   Ruinas del cafetal de los franceses, la Gran Piedra, Sierra Maestra Ruinas del cafetal de los franceses, la Gran Piedra, Sierra Maestra de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Campana virginal, la pequeñita de timbre claro, pero no inocente ¿qué te hacemos decir entre la lluvia, campana virginal, vieja terrible, con tu voz pura de revés de infierno? Desde el piso de arriba, el de los amos, mal oliente a humedad, a ruina y nada, ¿qué te hacemos decir, ¡oh! dulce infame...

 

   Viendo una película del boliviano Sanjinés Viendo una película del boliviano Sanjinés de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Hoy he visto en imagen a mis hermanos del estaño no como en un espejo, sino estrechados a su sangre y al ingenioso corazón de Sanjinés doy gracias por mis lágrimas. Porque hoy he visto con mis ojos algo como el color del hambre cuyo justo sabor terrible da sólo el hijo a la boca del padre...

 

   Pues mira tú: es verdad Pues mira tú: es verdad de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Pues mira tú: es verdad, no acaban nunca la mudez y sordera de la muerte ni su infinita indiferencia helada. ¿Qué importa entonces que destroce a un niño con su pico voraz el hambre y corte la menuda conciencia en pleno azoro de no saber por qué la sombra es grande? Cada cosa que hacemos...

 

   La conversación en Moscú La conversación en Moscú de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    

La voz oscura del chofer pregunta o del amigo interprete la suerte del manejar en cuba luego y por su idioma fuerte se tiende un remo apunta mas alto y a ese el juego terriblemente serio de las cosas en que nos va la vida a los cubanos amigo ahora si rozas mi corazón te doy la mano y en dos miradas breves afanosas hablamos hondamente como hermanos.

 

   Estas palabras Estas palabras  de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    

Leyendo a Julius Fucík uno siente que aún puede escucharnos y en seguida viene el pensar que estas palabras escritas desde el sol no valen nada que sería mejor callar mientras soporta con su coraje para el uso diario el terror y la muerte allá en el fondo siniestro de la página que toda la poesía no vale el sufrimiento con que su boca destrozada puede aún sonreír y sin embargo no dijo el mismo yo he vivido por la alegría y mas con que delicadeza maneja siempre el lápiz romo sobre el sucio papel con que trabajo sutil respira en cada página esquivando el dolor con que maestría se envuelven sus renglones para llegar aquí de modo que no está mal que se le escriba usted puede escucharnos querido muy querido Julius Fucík pues está vivo y tanto y yo le doy las gracias conmovido en el nombre de todas sus palabras y las nuestras también el arte vale lo que su generoso corazón.

 

   Tú te inclinas despacio a la tristeza Tú te inclinas despacio a la tristeza de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Tú te inclinas despacio a la tristeza como te inclinas al botón y al hilo. Tus hijos han salido. En el despacho el viento mece unos papeles viejos. Cae la ciega penumbra del suburbio por la estrecha ventana, y va tocando tus cabellos lejanos, tu vestido. Cae la ciega penumbra, se apresura el gato huraño...

 

   En esta sola, en esta única tarde En esta sola, en esta única tarde de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

El león ha comido, el tigre ha comido, el elefante inmenso como la paz ha comido.El camello ha bebido, la cebra se ha dormido, y el mono viejo tiene su sitio en el asombro.Mira, pero el perro que vino alentando su azoro,no ha tenido sitio en el hambre, sitio en el sueño, sitio en el asombro...

 

   Todas las tardes Todas las tardes de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Todas las tardes, las benditas, las ilusorias tardes mi padre compra Avance. Testamentos de cenizas, minucias de la caducidad. En el crepúsculo crujen las grandes hojas tontas que solo mi padre maneja con esa desolada sagacidad. La sombra se está estirando como un gato a sus pies...

 

   Las herramientas todas del hombre Las herramientas todas del hombre de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      En la voz de Eliseo Diego    
primeros versos

Éstas son todas las herramientas de este mundo. Las herramientas todas que el hombre hizo para afianzarse bien en este mundo. Éstas son las navajas de filo exacto con que se afeita al tiempo. Y éstas tijeras para cortar los paños, para cortar los hipogrifos y las flores...

 

   A mi lira A mi lira de Pilar Sinués

   Pilar Sinués
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

¿Por qué te abandoné? ¿Por qué, inclemente, plácida y dulce compañera mía, no te acaricio ya, cual otro tiempo, y te dejo olvidada tantos días? Yo te encontré en el valle una mañana de la copa de un árbol suspendida y, al verte, me detuve a contemplarte con mi inocente candidez de niña...

 

   Llamas vino Llamas vino de Francisco Caro

   Francisco Caro
      En la voz de Carmen Feito Maeso    
primeros versos

En el móvil la luz de tu llamada, dices: mi cuarto frío sé de un par de cuerpos leña que se anhelaron, ¿arde en la tuya mi boca recordada? Te respondo que ya, que acudo en nada, que derrito el asfalto de la tarde, que ni un hueco en la mía que no guarde ascuas, ¿sigue la tuya en llamarada?...

 

   A Griselda Álvarez para su Anatomía superficial A Griselda Álvarez para su Anatomía superficial  de Salvador Novo

   Salvador Novo
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Oreja, mano, brazo, pierna, ojo cuenta de amor que resta de la mía una tan envidiable anatomía que al mirarme al espejo, me sonrojo. En tintas de alabanza tiño y mojo plumas que empuño, y canto de alegría y ante tan lujuriosa paganía mirtos y rosas a su pie deshojo..

 

   Pie Pie de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Viene echando raíces el camino por sentir la caricia de tu paso que con el pie desnudo a largo plazo el baile de tus uvas hace vino. ¡Qué fuerza entre tus vuelos adivino! ¡qué larga tu extensión si la repaso! y qué dueño del mundo si de un trazo terminante desandas el Destino...

 

   Rodilla Rodilla de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    

Gracia de lance que en amor doblega a la que se negaba por esquiva gracia doble al doblarse desde arriba si por una rodilla va la entrega gracia mayor si el viaje te sosiega y en la margen del rio te derriba la sed porque en el agua transitiva la nube va también...

 

   Pierna Pierna de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Con rango de columna se levanta por cimentar mejor la arquitectura. Estípite de carne. Vestidura hasta donde termina su ágil planta. Tendido puente donde se quebranta la fortaleza en dos. Puente de altura a lo largo de la musculatura que al subir por los muslos se agiganta...

 

   Sexo Sexo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Juego de fauno sembrador de mundos alto de amor y activo de congojas, a tu servicio las semillas rojas te esperan en surcos infecundos. Protervo dios alegre por segundos más alegre quizá cuando deshojas la flor primera, cuando te despojas de todos tus ardides errabundos...

 

   Mano Mano de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Mejor el agua que en tu cuenco tomas, mejor la lumbre si por ti se enciende o el ruto que contigo se desprende o el seno que en tus dedos empalomas. Mucho mejor el pan si en él asomas, mejor la piedra que por ti se hiende o el campo cultivado en que trasciende el tacto vegetal con que te aromas...

 

   Codo Codo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Un punto nada más, eso es el codo, pero punto crucial del panorama, ¿qué sería del árbol si la rama no tuviera los nudos a su modo? Un pico nada más. Por sobre todo eres pico de gracia que derrama poesía articulada, si declama en el justo ademán de tu acomodo...

 

   Brazo Brazo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Desde el apoyo que fundó tu brazo, desde tu fuerza que midió el paisaje cuando entero de abrigo y hospedaje te enredaste cabal en mi regazo, vas lloviendo semillas paso a paso en la fiesta del surco. Tu ramaje edifica inquietudes en el viaje por los alrededores del abrazo...

 

   Espalda Espalda de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Larga planicie, llano, lomerío en que apoyas la carga de la vida la parte de tu cuerpo mas sufrida donde el trabajo y el sudor son río. En tu valle de esfuerzo y poderío la luna a veces fíngese dormida mientras labriega hacia la noche hundida mi mano va sembrando escalofrío...

 

   Pecho Pecho de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Pecho Sombra tu pecho para el sol quemante lunar colina, seda por vellosa. dura almohada en la que me reposa de fatigas el día trashumante. Por un misterio isócrono constante alza y baja la vida jubilosa, pájaro el corazón vuela y se posa, para dormir en el nidal amante...

 

   Hombro Hombro de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Se te sube el desdén o se te baja por el pesar te abates y sumisa se te cuelga del frio la camisa cuando el invierno afila su navaja al buscar el refugio y la migaja tu relieve de ornato y de repisa confunde a la paloma que improvisa el canto arrullo con que te agasaja...

 

   Voz Voz de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Universo tu voz, quizá la clave soplada en la garganta de la brisa, aire torcaz como primer sonrisa cuando pudiera sonreír el ave. Universo tu voz asciende grave por el oscuro túnel de la risa, voz que con trueno y golpe se matiza, caño de miel cuando discurre suave...

 

   Lengua Lengua de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

La sed te seca y el afán te moja; por el poder hilvanas la fatiga y en la punta de flecha el beso hormiga donde enciende la sangre su luz roja. Pistilo de una flor que se deshoja, en la tibia penumbra que te abriga el verbo va medido y se prodiga solo por conseguir lo que se antoja...

 

   Oreja Oreja de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

No sé por qué veredas de dulzura el aire va corriendo hacia tu encuentro; hay algo en la mañana que por dentro un rio de sonidos te murmura. Parecería un himno de ternura que en tu profundidad hallara centro o que buscando protección, adentro las palabras...

 

   Nariz Nariz de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    

Si equidistante un punto no se mueve y a la mitad de tu rostro determina la total expresión por masculina sobresale mas bien por con su relieve si la emoción te clava o te conmueve se ensanchan sus aletas o se afina el perfil si tu olfato discrimina el aire duro de la dicha breve...

 

   Ojo Ojo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Falto de voz usurpas el idioma y es tal la galanura de tu invento que para hablar te basta en el momento el fugaz giro que un segundo toma. Después de muerto, miras. Se te asoma toda la nulidad del pensamiento. Y por el pozo de tu abatimiento el paisaje del mundo se desploma...

 

   Frente Frente de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Si detrás de tu frente cristaliza el principio de todo; si a su puerta permanente de par en par abierta un invisible rayo se entroniza, como un oscuro dios tasa y revisa la propia destrucción que lo liberta, porque allí nace, muere y se concierta tu pensamiento esclavo de la prisa...

 

   La cena La cena de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    

La cena es el desliz es la agonía la postrera oración orgasmo y luto un cerrar de cortinas como el fruto del debe y el haber de cada día la última mirada se vacía sobre el mantel de blancos impoluto hermano de color mortaja en bruto símbolo más allá de la alegría...

 

   Mercado de la Merced Mercado de la Merced de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

De la Merced hetairas baratonas, mercado de la carne, pocos años, son de trece o de quince, no hay engaños. ¡Pásale mi marchante, son fregonas! No pienses que quizá fueron personas o que el SIDA letal les unta daños. Es carne dura, fresca y son rebaños ovejas negras estas alegronas....

 

   Otra noche Otra noche de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Pensar que hicimos todo, todo, todo, convertimos en risa las querellas, apagamos la luz de las estrellas y en lo oscuro buscamos acomodo. Agotamos el tacto a nuestro modo, de nuestra hoguera no dejamos huellas, porque el secreto de las cosas bellas es consumirlas bien por sobre todo...

 

   Leña Leña  de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    
primeros versos

Contra mi voluntad hoy me consumo alzo de puntas lívido llameo avivada en el viento del deseo, porque el verano a tu memoria sumo. Mi madera de sándalo perfumo por dar mayor deleite a tu recreo todo lo tengo en ti, nada poseo, fiereza de árbol en paisaje de humo...

 

   Conejo Conejo de Griselda Álvarez Ponce de León

   Griselda Álvarez Ponce de León
      En la voz de Griselda Álvarez Ponce de León    

Verano calentura pasajera abre la flor y se emborracha el día verano gritador de compañía al cuerpo trepa como enredadera el verano me tiene toda entera y me penetra con alevosía si hasta se escuchan ruidos de alegría donde el conejo tiene madriguera...































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