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Telegrafía simplista


La lluvia pone paraguas
sobre las cabezas de los ciudadanos.

Las miradas se resbalan al suelo,
ignorantes del equilibrio.

Los hilos de las conversaciones se humedecen
y quedan en las aceras sus ovillos mojados.

El telégrafo sin hilo es inútil.

La lluvia es un aparato Morse
sobre los vidrios de las ventanas:
tac, tactac, tac, tac.

El cielo y yo cambiamos noticias
por intermedio de los alambres de agua.



De: Simplismo: poemas inventados



ALBERTO HIDALGO






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