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Seguiremos andando


Pensativos de sombra, más altos que la vida
nos ha visto la noche boca a boca en la niebla.
Me bebí tu silencio. Te bebiste mi angustia,
y hemos quedado tenues, sofocados de miedo.

Nos aventó de golpe marcha atrás la borrasca
de endurecidas bocas rugiendo en espirales.
Lo que fui —lo que fuimos— determinadamente:
gotas de agua en suspenso, deseo trunco. Tú sabes.

Un ilusorio grito desde el fondo, clavado
más allá del espacio, de la voz y del goce;
mudas hojas al viento, suplicantes de rumbo;
manos ciegas de gesto; conceptos sin soporte.

Ya a orillas del espectro suspendí tu presencia
y el alarido incierto se desgajó trotando.
Gota fresca en mi sangre, te diluiste en ondas,
y susurré callado: "¡Seguiremos andando!"


De: Saloma sin Salomar



ROGELIO SINÁN






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