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Luz


...acampadas en la célula
como en un tardo tiempo
de crepúsculo
.
José Gorostiza


Ciego de nacimiento, me escandaliza
el tacto. Vivaldi suena en medio
de la bruma y la ciudad, bella
hasta su colmo, intolerable, extiende
dedos hacia el mar. El ancla de la vida
se estremece, el sol rebasa sus medidas
y entra durísimo, convicto,
entre las nubes: el más vago,
el más oscuro resplandor. Levantamos
la copa en el mar de Vivaldi, en el mar
de Venecia. Suena un vaso de cristal
despedazado. El mar está borracho, devora
música y cuerpos, dentaduras,
hace suyo el invierno.

La luz queda enlodada en la zarza
y la niebla. Ciego de luz, observo sólo
esta nada, deshecha por los dedos
de la oscuridad y del llanto. En la noche
que se aclara distingo algo turbio.
El seno de la amada resplandece en el momento
en que penetro en la casa del poniente:
eres el mar, soy la soledad
que entra en tu corazón. Qué ritmo
de blancuras se destruye cuando digo
violines tensos. Sólo porque muero
puedo amarte. ¿Nada hay más bello
que un hombre agonizante?
El cáncer de pupila,
la laringe infectada, la úlcera
en la luz, el moho en el bronce,
la suave tez dorada corrompida
me hacen amarte, hasta las heces
de mí mismo, mientras Vivaldi y el sol
atraviesan la bruma, mientras la luz
se enfrenta al mar y logra
peces ciegos, enfermos necesarios
enemigos, mientras la luz se enturbia
cada noche, mientras la noche
aclara sus sonidos en el sol.



De: Obsesiones con un tema obligado, 1975



JAIME LABASTIDA






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