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listado de poemas por primeros versos letra y

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623 poemas con la letra "y"

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Breve comunicado al Che de Luis Vidales
Yo podría decirte libertador o grande o Héroe Cuando arreabas el tiempo de América. Pero todo calificativo te limita Y prefiero decirte Che Guevara. Si te digo salvador resulta poco. O que tu gloria es grande como nuestro Mapa. Todo adjetivo se desajusta a tu modelo ...
Del inédito milagro de Delia Quiñónez
Yo pondré la esperanza, hermano. Caerá en tu frente, en tus axilas, entre el músculo fuerte y la coraza que te cubre las arterias. Te nacerá entonces una rosa sobre el pecho y volcará el horizonte su distancia para juntar su infinitud silvestre con el cielo. Y viviremos en tu rosa, de su espina ...
El triste de Humberto Ak´Abal
Yo prefiero ser triste. De la muerte sólo me separa el silencio. ¡Ay, de los alegres! Para llegar a la muerte tienen que pasar por la tristeza.
Si mis manos pudieran deshojar de Federico García Lorca
Yo pronuncio tu nombre en las noches oscuras, cuando vienen los astros a beber en la luna y duermen los ramajes de las frondas ocultas. Y yo me siento hueco de pasión y de música. Loco reloj que canta muertas horas antiguas. Yo pronuncio tu nombre, en esta noche oscura, y tu nombre me suena ...
Yo que he tenido la mala suerte de Ernesto Cardenal
Yo que he tenido la mala suerte de que Dios se enamorara de mí. He quedado fuera del juego erótico. Otros en esos juegos se reirán de mí.Cuando mi amor en Granadailimitado ¿estabas celoso? Mis deseos sexuales han sido y son tan sólo analogías de mi amor a vos. ...
Reposo del fugitivo de Juan Vicente Piqueras
Yo que me fui de todos los lugares y no llegué a ninguno. Yo que olvidé los nombres y los rostros de quién amé, quién soy, hoy he llegado, cansado de mi, a ti. Yo que huí de la vida y de la huída y no salí jamás de la cárcel que soy, empiezo ahora a construir mi nido en nosotros, ...
Yo que por sobre todo, cuerdo y loco de Enrique Lihn
Yo que por sobre todo, cuerdo y loco gusto de la verdad en la impaciencia y consecuente hasta la incongruencia estrújome la lengua, nunca el coco, cuando en materia de mujeres toco mi trompetilla, pierden su elocuencia los maestros del arte y de la ciencia, los pongo de perfil, ...
La suave patria de Ramón López Velarde
Yo que solo canté de la exquisita partitura del íntimo decoro, alzo la voz a la mitad del foro a la manera del tenor que imita la gutural modulación del bajo, para cortar a la epopeya un gajo. Navegaré por las olas civiles con remos que no pesan, porque van como los brazos del correo ...
Los enigmas de Jorge Luis Borges
Yo que soy el que ahora está cantando Seré mañana el misterioso, el muerto, El morador de un mágico y desierto Orbe sin antes ni después ni cuándo. Así afirma la mística. Me creo Indigno del Infierno o de la Gloria, Pero nada predigo. Nuestra historia Cambia como las formas ...
Yo que vivo... de José Martí
Yo que vivo, aunque me he muerto, Soy un gran descubridor, Porque anoche he descubierto La medicina de amor. Cuando al peso de la cruz El hombre morir resuelve, Sale a hacer bien, lo hace, y vuelve Como...
Los sueños escondidos de Marisa Trejo Sirvent
Yo quería hablar de ti al recordarte de un bosque o de una playa, de la arena y el musgo rozando nuestra pie. Me hubiera gustado decir que hicimos sonar un caracol gigante y que el sol caía sobre el mar mientras hacías el amor. Pero ni modos, No se pudo. Yo quería hablar de todas esas cosas . ...
Kennamore Street de José María Fonollosa
Yo quiero que tú sufras lo que sufro: aprenderé a rezar para lograrlo. Yo quiero que te sientas tan inútil como un vaso sin whisky entre las manos; que sientas en el pecho el corazón como si fuera el de otro y te doliese. Yo quiero que te asomes a cada hora como un preso aferrado a su ventana ...
Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández
Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano. Alimentando lluvias, caracolas y órganos mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado ...
Elegía de Miguel Hernández
Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano. Alimentando lluvias, caracolas y órganos mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa...
Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández
Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano. Alimentando lluvias, caracoles Y órganos mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler...
Ni memoria ni olvido de Luis Antonio de Villena
Yo quise olvidar, estoy seguro. Incluso aceleré tanto los caballos lujosos de mi vida que pude haber llegado más allá del olvido. Pero si hay arte en olvidar, cuando el recuerdo vuelve, no como nostalgia sino cual boca viva, también ha de haber arte en no sucumbir a esa trepidación ...
Yo misma fui mi ruta de Julia de Burgos
Yo quise ser como quisieron que yo fuese: un intento de vida, un juego al escondite con mi ser. Pero yo estaba hecha de presentes, y mis pies planos sobre la tierra promisoria no resistían caminar hacia atrás, y seguían adelante, adelante, burlando las cenizas para alcanzar el beso ...
Preludio de José Antonio Ramos Sucre
Yo quisiera estar entre vacías tinieblas, porque el mundo lastima cruelmente mis sentidos y la vida me aflige, impertinente amada que me cuenta amarguras. Entonces me habrán abandonado los recuerdos: ahora huyen y vuelven con el ritmo de infatigables olas y son lobos aullantes en la noche ...
El misionero (fragmentos) de Almafuerte (Pedro B. Palacios)
Yo renuncié las glorias mundanales Por el arduo desierto solitario, Para sembrar, también, abecedario, Donde mismo se siembran los trigales. Yo tuve mi covacha siempre abierta Para cualquier afán, falaz o cierto, Y tan franco, tan libre, tan abierto, Mi hermoso corazón...
Tan solamente de Paz Molina
Yo rivalizo conmigo: No estoy a la altura de mi condición. Me topo con sorpresa contra mi propio yo. Me sucede que no canto como quisiera. Balbuceo y escucho una lejanía. Tímidamente me alzo en lluvia. Escojo, por no dejar, un nombre para darme. Y no me siento interpretada. ...
Pendiente del amor de José Lupiáñez
Yo rodaba a tu suerte por la ladera abajo, éramos un ovillo, una hoguera encendida; dos cuerpos que rodaban desnudos hacia el valle, carne fresca y elástica que el amor había herido. Recuerdo que las risas no nos importunaban, ni las zarzas que ansiaban dejar huella en tu muslo. ...
Yo sé cuál el objeto... (Rima LIX) de Gustavo Adolfo Bécquer
Yo sé cuál el objeto de tus suspiros es; yo conozco la causa de tu dulce secreta languidez. ¿Te ríes?... Algún día sabrás, niña, por qué: tú acaso lo sospechas, y yo lo sé. Yo sé cuando tú sueñas, y lo que en sueños ves. Como en un libro puedo lo que calles...
Yo sé de Egipto y Nigricia... de José Martí
Yo sé de Egipto y Nigricia, Y de Persia y Xenophonte; Y prefiero la caricia Del aire fresco del monte. Yo sé de las historias viejas Del hombre y de sus rencillas; Y prefiero las abejas Volando en las campanillas. Yo sé del canto del viento En las ramas vocingleras: Nadie...
Estrella de Max Jara
Yo sé de una estrella que luce remota. Su rayo en mi noche desmayado flota. Su rayo que finge la expresión tranquila de una soñadora virginal pupila. Su rayo que anima temblor de sollozo, su rayo que es prenda de amor doloroso. Los vientos que traen rumor de follaje de lejanos bosques ...
Muertos. 17 de enero de 1996 de Isla Correyero
Yo sé muy bien que un muerto no se da la vuelta ni abre las manos, ni gira la cabeza para ver el otoño. Lo sé, racionalmente, porque he visto a los muertos con su anatomía parada y exprimida y nadie viene nunca a verlos cómo crecen. Y es que crecen a solas en el olvido ...
Mercer Street de José María Fonollosa
Yo sé que a ti te gusta aunque lo niegues. Lo sabemos los dos. Tú te complaces sumisa obedeciendo mi deseo. Aparentas desgana, mas te agrada. Quiere ser dominada la mujer. Le gusta ser forzada. Opone siempre, aun débil, resistencia a ser amada. Le place ser tomada por la fuerza. ...
Ausencia de Luis Pastori
Yo sé que efectivamente he debido ir aquella tarde, despacio, a mirar mis figuras preferidas viajando, por el aire, — heridas y lentas de aire — en el aire declamatorio de fin de semana. Sé que me hubiera gustado, además, verme allí retratado como al fondo de un grupo de estudiantes...
I (de Diario Cómplice) de Luis García Montero
Yo sé que el tierno amor escoge sus ciudades y cada pasión toma un domicilio, un modo diferente de andar por los pasillos o de apagar las luces. Y sé que hay un portal dormido en cada labio, un ascensor sin números, una escalera llena de pequeños paréntesis. Dé que cada ilusión tiene formas ...
Viento negro (Fragmento V) de César Brañas
Yo sé que esta lluvia de junio martilla la húmeda argamasa y el grave ladrillo de tu sepulcro, barcaza inmóvil en que eres cargamento silencioso de la muerte. ¿De qué te habla, de qué te habla la lluvia? Te habla de las ceibas abrumadas de tu familiar paisaje; de los montes velados; ...
Oración de José María Pemán
Yo sé que estás conmigo, porque todas las cosas se me han vuelto claridad: porque tengo la sed y el agua juntas en el jardín de mi sereno afán. Yo sé que estás conmigo, porque he visto En las cosas tu sombra, que es la paz; Y se me han aclarado las razones de los hechos humildes, ...
Muerte en el olvido de Angel González
Yo sé que existo porque tú me imaginas. Soy alto porque tú me crees alto, y limpio porque tú me miras con buenos ojos, con mirada limpia. Tu pensamiento me hace inteligente, y en tu sencilla ternura, yo soy también sencillo y bondadoso. Pero si tú me olvidas quedaré muerto ...
De otoño de Rubén Darío
Yo sé que hay quienes dicen: ¿Por qué no canta ahora con aquella locura armoniosa de antaño? Esos no ven la obra profunda de la hora, la labor del minuto y el prodigio del año. Yo, pobre árbol, produje, al amor de la brisa, cuando empecé a crecer, un vago y dulce son. ...
Y todo pasará de María Antonieta Le-quesne
Yo sé que hay signos que a mi vida marcan un límite cercano... ¿La Muerte? Pienso en ella como en la Primavera: más ansias que cuidado... (Pero pienso en la tumba y siento frío, hermanos...) .................................................... .................................................... Una tarde ...
Retrato de señora junto la mar de Juan Domingo Argüelles
Yo sé que no podrás ayudar a tu hijo, como ayer, a tratar las palabras como si fuera hoy el primer día que las descubre y las pronuncia: no podrás evitarme la ingrata piedra del lugar común con que tropiezo y caigo como todos tropiezan y todos caen ante la risa infame de la solemnidad. ...
Las arañas del augurio de Julio Herrera y Reissig
Yo sé que sus pupilas sugieren los misterios de un bosque alucinado por una luna exótica; yo sé que entre sus sedas late una fuga erótica que sueña en irreales y lácteos hemisferios. Para mis penas fueran divina magia hipnótica sus labios, incensarios de místicos sahumerios; ...
La explosión de Vicente Aleixandre
Yo sé que todo esto tiene un nombre: existirse. El amor no es el estallido, aunque también exactamente lo sea. Es como una explosión que durase toda la vida. Que arranca en el rompimiento que es conocerse y que se abre, se abre, se colorea como una ráfaga repentina que, trasladada en el tiempo, ...
Poema de la espera de José Angel Buesa
Yo sé que tú eres de otro y a pesar de eso espero. Y espero sonriente porque yo sé que un día como en amor, el último vale más que el primero tú tendrás que ser mía. Yo sé que tú eres de otro pero eso no me importa. Porque nada es de nadie si hay alguien que lo ansía. ...
Yo sé que ya mi voz se va perdiendo... de Pedro Garfias
Yo sé que ya mi voz se va perdiendo, yo sé que ya mis ojos vuelan poco, sé que de tanto ya sentirme loco loco me estoy volviendo. Sé que mi amor sé fue sin haber sido, que mi vida se va porque así quiere, y que mi anhelo de vivir se muere en pasmo convertido. Sé que esto...
Yo sé un himno gigante y extraño... (Rima I) de Gustavo Adolfo Bécquer
Yo sé un himno gigante y extraño que anuncia en la noche del alma una aurora, y estas páginas son de ese himno cadencias que el aire dilata en la sombras. Yo quisiera escribirlo, del hombre domando el rebelde, mezquino idioma, con palabras que fuesen a un tiempo suspiros ...
A Claudio de la Torre, de las Islas Canarias de Rafael Alberti
Yo sé, Claudio, que un día tus islas naturales navegarán con rumbo hacia la playa mía y, verdes cañoneros, mirando a Andalucía, dispararán al alba sus árboles frutales. ¡Oh Claudio! ¡E mar me llama! Nómbrame marinero, el último aunque sea, de tu marinería. Sé almirante, el más bueno, ...
Estancia de la muerte de Javier Sologuren
Yo sé, Muerte, que siempre tienes la puerta abierta. Y tocaré. Y sentirá la sangre misma su libertad tocar el cielo...
Elegía para ti y para mí de José Angel Buesa
Yo seguiré soñando mientras pasa la vida, y tú te irás borrando lentamente en mi sueño. Un año y otro año caerán como hojas secas de las ramas del árbol milenario del tiempo, y tu sonrisa, llena de claridad de aurora, se alejará en la sombra creciente del recuerdo. II Yo seguiré soñando ...
Canción de la voz florecida de Franklin Mieses Burgos
Yo sembraré mi voz en la carne del viento para que nazca un árbol de canciones; después me iré soñando músicas inaudibles por los ojos sin párpados del llanto. Colgada sobre el cielo dolido de la tarde habrá una pena blanca, que no será la luna. Será una fruta alta, recién amanecida, ...
El vanidoso de Roque Dalton
Yo sería un gran muerto. Mis vicios entonces lucirían como joyas antiguas con esos deliciosos colores del veneno. Habría flores de todos los aromas en mi tumba e imitarían los adolescentes mis gestos de júbilo, mis ocultas palabras de congoja. Tal vez alguien diría que fui leal y fui bueno. ...
En las galeras de Fabricio Estrada
Yo serví en las galeras contables, amarrado a la silla empuñaba el lápiz remando en contra del cifrado mar de horas y cierres. El sol teñía la mitad del rostro mientras el ventilador henchía los papeles con su soplo hastiado. A la altura de los pájaros que se estrellaban...
Del exilio de Odette Alonso
Yo siempre estuve aquí mirando al mar la vastedad del mar inmensamente azul ante mis ojos. No me importaron puntos cardinales siempre ra yo de frente al mar y tú del otro ladoagitando los brazos como un marino sobre el puente de mando. Desde aquí lo vi todo hubo barcos mercantes ...
Sollozos de Fabio Morábito
Yo siempre llego tarde a los entierros, cuando los ojos de los concurrentes se han secado y algunos ya olvidaron la cara del difunto, qué edad tenía, de qué murió. Entonces llego yo con mi llanto anacrónico, con el negro de mi luto en todo su candor aún, reparto abrazos como...
La pequeña llama de Juana de Ibarbourou
Yo siento por la luz un amor de salvaje. Cada pequeña llama me encanta y sobrecoge. ¿No será, cada lumbre, un cáliz que recoge El calor de las almas que pasan en su viaje? Hay unas pequeñitas, azules, temblorosas, Lo mismo que las almas taciturnas y buenas. Hay otras casi...
Solicitud de clemencia de Mario Trejo
Yo sólo pido perdón por haber besado las playas del Mar Rojo haber visto las luces de Aqaba en el amanecer verde haber tomado mate entre el humo de los asesinos haber temblado ante el incesto de pez piedra con las piedras del sol con la belleza de mis sueños con la realidad Yo sólo pido perdón ...
Primera y única declaración del Señor de Giovanna Pollarolo
Yo sólo quiero que seas feliz, no te amo soy tu amigo y aprecio tu amor mi cariño es infinito pero no puedo darte lo que quieres no me enciendes tu piel no llama a mis manos mi corazón está lejos de calmar tus afanes: si me quedara no te haría feliz tú no me haces feliz. No soy tu Señor. ...