☰ menú
 


listado de poemas por primeros versos letra y

a-b-c-d-e-f-g-h-i-j-k-l-m-n-o-p-q-r-s-t-u-v-w-x-y-z

623 poemas con la letra "y"

. < 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 > .

El tumulto de Alfonsina Storni
Yo fui la planta llena de hojarasca De torcida raíz, si que bien honda: Un tumulto de savia, y su borrasca Donde faltaba fruto puso fronda. Error de exceso que no fue problema, Pues no duró; el dolor me puso a poda y hacha en la mano despojóme toda para encauzarme en una sola yema: ...
Yo pecador de Nicanor Parra
Yo galán imperfecto Yo danzarín al borde del abismo. Yo sacristán obsceno Niño prodigio de los basurales. Yo sobrino - yo nieto Yo confabulador de siete suelas. Yo señor de las moscas Yo nadador del Estero las Toscas. Yo violador de tumbas Yo satanás enfermo de paperas. ...
De la propensión a reir de Consuelo Tomas
Yo había llegado tarde al reparto de los dorados dones. Alguien que tenía prisa olvidó una carcajada que memovió su cola. Lástima me daba verla sin boca ni motivo. La recogí aquel día memorable con cuidado de madre me la tragué despacio como quien traga espuma. ...
una hija conduce a su madre hasta el sueño de Ana Istarú
yo hablé con el pedazo de mi madre que no quería morir se resistió fue el potro que pierde la cordura y es nervio cercenado ante la muerte por la esgrima de fuego que sostuvo tuvimos que enterrarla maniatada yo pude hablar con esa jarra fría de sangre que se muere yo vi un dios reventado ...
La noche del soldado de Pablo Neruda
Yo hago la noche del soldado, el tiempo del hombre sin melancolía ni exterminio, del tipo tirado lejos por el océano y una ola, que no sabe que el agua amarga lo ha separado y que envejece, paulatinamente y sin miedo, dedicado a lo normal de la vida, sin cataclismos, sin ausencias, viviendo ...
Árbol de Pedro Garfias
Yo he conocido a un árbol que me quería bien. Jamás supe su nombre, no se lo pregunté y él nunca me lo dijo: cuestión de timidez. Nunca vio mi silueta, era ciego al nacer, por eso a mí me quiso lo mismo que yo a él. Le dije muchas cosas que a nadie más diré, más que a la vieja...
Conversación en un automercado de Yolanda Pantin
Yo he hecho de todo en esta vida mil amores de años con Alberto Abogado Ejercí como abogado Tengo dos hijos sanos qué más puedo pedir No viajo le tengo miedo a los aviones Además viajar con el marido de una cuesta demasiado ...
Selva oscura (V) de Luis Alvarenga
Yo he sido las sombras de todos esos condenados. A mí, todos los horrores de este círculo. Yo fui más allá de las cenizas y fui el perfume que se dilapida entre sedas. Fui quien enloquece por un cuerpo tibio y luego cae desde la torre al escarnio. Soy las lágrimas que vierten los penitentes, ...
Yo he sido muy ardiente de Ernesto Cardenal
Yo he sido muy ardiente. La historia de mi vida ha sido una historia de amor. ¿De amor? ¡De soledad! De soledad y amor.De soledad. Sexualmente muy ardiente.
Última rima de Juana Borrero
Yo he soñado en mis lúgubres noches, en mis noches tristes de penas y lágrimas, con un beso de amor imposible sin sed y sin fuego, sin fiebre y sin ansias. Yo no quiero el deleite que enerva, el deleite jadeante que abrasa, y me causan hastío infinito los labios sensuales que besan ...
Yo he usurpado su lugar... de Francisco Nájera
Yo he usurpado su lugar y he conocido el secreto. Lo he entendido sin, sin embargo, llegarlo a revelar. Ha sido solamente nuestro. Esta inmovilidad que nos lanza contra las rocas y la soledad, como las aguas en la tempestad, como las arenas en la tormenta. Yo he usurpado el secreto. ...
El cristo de los parques de Julio Iraheta Santos
Yo he visto a Cristo sentado en el espaldar de los sofás de los parques de barrio Le he visto con el rostro entre sus manos rodeado por la humareda de los buses mirando pensativo a los pordioseros de la acera de enfrente a los limpiabotas de la esquina del mercado ...
Mujeres de Aída Elena Párraga
Yo he visto a una mujer nacer del agua con el vientre cargado de promesas, con el mundo retozando en sus espaldas. He visto sus ojos que imaginan un fruto cayendo de su cuerpo rodando por veredas y caminos creciendo con raíces arraigadas en su pecho. Yo sentí en la piel la sonrisa ...
Tu collar de perlas de José Angel Buesa
Yo he visto perlas claras de inimitable encanto, de esas que no se tocan por temor a romperlas. Pero sólo en tu cuello pudieron valer tanto las burbujas de nieve de tu collar de perlas. Y más, aquella noche del amor satisfecho, del amor que eterniza lo fugaz de las cosas, cuando fuiste un camino ...
Una noche en el café Berlioz de Oscar Hahn
Yo he visto su cara en otra parte le dije cuando entró en el Café Berlioz Soy de otra dimensión contestó sonriendo y avanzó hacia el fondo del salón Ella finge escribir en su mesa de mármol pero me observa de reojo Desde mi mesa veo su cuello desnudo Como un aerolito cruzó mi mente el rostro ...
Yo iba contigo de Carlos Bousoño
Yo iba contigo. Tú con tristes ojos parecías la tarde en la mañana. Mi amor, al verte triste, atardecía. Atardecía, pero alboreaba. Pues yo te quise más. Para alegrarte, la luz del mundo celebré más ancha. Y mi alma entonces exhaló el perfume agreste y fresco que madruga y canta. ...
En el camino de Delmira Agustini
Yo iba sola al Misterio bajo un sol de locura, y tú me derramaste tu sombra, peregrino; tu mirada fue buena como una senda oscura, como una senda húmeda que vendar el camino. Me fue pródiga y fértil tu alforja de ternura: tuve el candor del pan, y la llama del vino; mas tu alma ...
Incandescencia y ruinas (I) de Antonio Gamoneda
Yo invoco la cabeza más sagrada que exista debajo de la nieve. Mi corazón azul canta purificado por el silencio. De: Sublevación inmóvil
Primera declaración de la esclava de Giovanna Pollarolo
Yo jadeo por ti. Muero por tu mano en la mía sueño con tu abrazo mi ilusión es que un día me digas ven, quiero besarte te adoro, eres hermosa. Yo podría si me dejaras decirte mil veces te quiero, quiero estar contigo mañana, tarde y noche a pesar de estos mil años horas de horas ...
Bogotano de Víctor Rodríguez Núñez
Yo juego fútbol con mis asesinos Les disputo el balón gano tiempo y espacio arriesgo esta jugada individual Arracimadossobre el pasto tenaz de este parque escogido los gamines se sacuden el polvo que Dios echó en su alma y se bañan con sol El de ruana molida busca en la bolsa plástica ...
Poema de la culpa de José Angel Buesa
Yo la amé, y era de otro, que también la quería. Perdónala Señor, porque la culpa es mía. Después de haber besado sus cabellos de trigo, nada importa la culpa, pues no importa el castigo. Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo mis labios están dulces por ese amor ...
La flor del aire de Gabriela Mistral
Yo la encontré por mi destino, de pie a mitad de la pradera, gobernadora del que pase, del que le hable y que la vea. Y ella me dijo: Sube al monte. Yo nunca dejo la pradera, y me cortas las flores blancas como nieves, duras y tiernas. Me subí a la ácida montaña, ...
Virgilio, antiprofeta de Lourdes Gil
Yo la sostuve mordaz en la palma de la mano esta isla en peso sin los colgajos relumbrantes de sus nimbos ni el dulzor nocturno del alelí o de la verbena. Me instalé como huésped en el bagazo apagado de sus grietas y me burlé del mito de su alegría y su inocencia. Me arrastró el manglar ...
Yo le dije al autor de estos sonetos de Enrique Lihn
Yo le dije al autor de estos sonetos que soy una camisa de once varas gato de siete vidas y dos caras nada que ver con rimas y cuartetos. Informal, mis secretos son secretos y no palabras ni palabras raras de estas que cuentan poco y son tan caras a un roedor de oscuros mamotretos. ...
Este sabor de lágrimas (35) de Julia Prilutzky
Yo le diría, amor, yo le diría que no esté tan seguro de su abrazo, tan fuerte de mi pena, tan firme de mi lágrima. Yo le diría, amor, que no me duela con la certeza de tenerme tanto porque yo sé también cómo te pierdes sin un reproche, sin una palabra, a veces, casi, casi con dulzura ...
Yo le pediría algo más a este mundo... de Antonio Porchia
Yo le pediría algo más a este mundo, si tuviese...
Elegía para decirme de Carilda Oliver Labra
Yo le recuerdo aquí: donde me duele el color que le trajo a mi esperanza, y le recuerdo aquí porque soy triste y ya no puedo echarme entre sus lágrimas... ¿Qué corazón saldría de este insomnio si yo supiera ser una muchacha, si no me pareciera tanto a mis ojeras ni a esta tarde...
Whitehall Street de José María Fonollosa
Yo le tenía miedo. No sabía que un delgado cuchillo entra en la carne sin despertar la piel. Como entra el frío. Como una piedra agujerea el agua. Pensaba que su grito subiría, como una lagartija, por mi brazo, haciendo que soltara mi cuchillo. ¿Qué debe uno decir en estos casos? ...
Mis límites o fronteras personales de Carlos Trujillo
Yo limito Yo limito y por limitar con cada hora cobijada en mis manos soy desde el mismo nacimiento mi propio y más terrible límite Yo limito Yo limito con sillas, con mesas, con bibliotecas, con calles con casas, con los números telefónicos, con los R.U.N. y los R.U.T., con las...
Cumpleaños de Angel González
Yo lo noto: cómo me voy volviendo menos cierto, confuso, disolviéndome en aire cotidiano, burdo jirón de mí, deshilachado y roto por los puños. Yo comprendo: he vivido un año más, y eso es muy duro. ¡Mover el corazón todos los días casi cien veces por minuto! Para vivir un año ...
Amor de Delmira Agustini
Yo lo soñé impetuoso, formidable y ardiente; hablaba el impreciso lenguaje del torrente; era un mar desbordado de locura y de fuego, rodando por la vida como un eterno riego. Luego lo soñé triste, como un gran sol poniente que dobla ante la noche la cabeza de fuego; después rió, y...
Yo marché contra la guerra de Irak de Fernando Gril
yo marché contra la guerra de irak yo marché nosotros marchamos fuimos de marcha y me conseguí una tía que tenía unos pechos asombrosos y mientras tomaba una coca cola le decía que era muy linda y revolucionaria que me gustaban las tías así tan decididas con la vida tan con algo ...
Yo me acogí, como perdido nauta... de Gustavo Adolfo Bécquer
Yo me acogí, como perdido nauta, a una mujer, para pedirle amor, y fue su amor cansancio a mis sentidos, hielo a mi corazón. Y quedé, de mi vida en la carrera, que un mundo de esperanza ayer...
Raíz al aire de Luis Cardoza y Aragón
Yo me acuerdo de niño jugando con mis velas sobre los mares de las sábanas y los mapas de goteras. Su follaje, la noche misma. Un río lo cruzaba como inmensa bofetada de luz. No hay destierro, sueño a sueño, mi vida en el alba eleva todavía su leal insignia de invisible...
Mi doble malo se muere de Rogelio Sinán
Yo me alejé de mí mismo de mi doble que tenía su rumbo en estrella fija. Pupila verde me lleva —me llevaba hacia presente esmeralda embravecido. En ese mar —empapada lucha, yerta, mi nostalgia contra ola y pez que devoran. ¡Mira mi ser desdoblado! El uno...
De infancia, apagamiento e intuición de Julieta Valero
Yo me dormía afilando un oído, oído pequeño, certero, como era yo entonces. Y entonces sabía acceder a mi pulso (cuántas horas de estudio volviendo al hallazgo vendrían después). El caso es sencillo: me arrancaban del parque para blandas ceremonias de baño, pijama y angelito ...
Madrigal de Nicanor Parra
Yo me haré millonario una noche gracias a un truco que me permitirá fijar las imágenes en un espejo cóncavo. O convexo. Me parece que el éxito será completo cuando logre inventar un ataúd de doble fondo que permita al cadáver asomarse a otro mundo. ...
Yo me he asomado a las profundas simas... (Rima XLVII) de Gustavo Adolfo Bécquer
Yo me he asomado a las profundas simas de la tierra y del cielo, y les he visto el fin, o con los ojos o con el pensamiento. Mas, ¡ay! de un corazón llegué al abismo, y me incliné por verlo, y mi alma y mis ojos...
La voz apenas de Alberto Ángel Montoya
Yo me he quedado con la voz de esa mujer -la voz apenas- como se quedan los marinos oyendo el mar desde la tierra. Y sin embargo yo algún día pude ceñir la fácil hembra y así ganar en dulce viaje la costa azul de sus ojeras. Y beber pude entre sus manos el agua amarga de las penas, ...
La espera inútil de Gabriela Mistral
Yo me olvidé que se hizo ceniza tu pie ligero, y, como en los buenos tiempos, salí a encontrarte al sendero. Pasé valle, llano y río y el cantar se me hizo triste. La tarde volcó su vaso de luz ¡y tú no viniste! El sol fue desmenuzando su ardida y muerta amapola; flecos de niebla temblaron ...
Oración para que no me olvides de Oscar Castro
Yo me pondré a vivir en cada rosa y en cada lirio que tus ojos miren y en cada trino cantaré tu nombre para que no me olvides. Si contemplas llorando las estrellas y se te llena el alma de imposibles es que mi soledad viene a besarte para que no me olvides. Yo pintaré de rosa el horizonte ...
El don de la ebriedad (II) de Claudio Rodríguez
Yo me pregunto a veces si la noche se cierra al mundo para abrirse o si algo la abre tan de repente que nosotros no llegamos a su alba, al alba al raso que no desaparece porque nadie la crea: ni la luna, ni el sol claro. Mi tristeza tampoco llega a verla tal como es, quedándose en los astros ...
Yo me pregunto ahora qué espero... de Francisco Méndez
Yo me pregunto ahora qué espero, qué persigo, qué hago aquí entre la noche tundido y humillado, viendo cómo gotea mi corazón, mi húmedo corazón solitario como el reloj de un muerto; por qué en vez de sentir mi hígado o mis pulmones, o el peso de mi lengua ya casi como un...
Yo me pregunto, madre... de Marilina Rébora
Yo me pregunto, madre: ¿No se gasta la pila que la sutil luciérnaga para alumbrarse tiene? ¿Y tampoco concluye cuando la araña hila el misterioso ovillo que encubierto mantiene? ¿En qué forma se ensartan anillos las orugas; bolitas coloradas por ojos los conejos; ...
Oración en el jardín de Enrique Díez-Canedo
Yo me quiero morir como se muere todos los años el jardín, y luego renacer de igual modo que renace todos los años el jardín. Se han ido los pájaros; volaron, pero no tenían alas. No me quiero morir como las hojas, ni quiero ser el árbol de perenne verdor adusto, ...
XV (II) de Kenny Rodríguez
Yo me subí a los trece años y llegué a odiar los rieles y el tren. Soñé y soñé y seguí soñando el descabezado de mi infancia; no pude más jugar a las muñecas que se les cae la cabeza, mamá, y me da miedo. Perdí a mi padre y aunque no fui ejemplar tampoco me drogué, ...
Rostro de Françoise Roy
Yo me tengo que reconocer. No soy prisma. No soy camaleón. Dios es mi mentor, el curador de mi sala de exposición más alumbrada y yo su espejo.
Yo miro... de Haroldo Shetemul
Yo miro a través de estos lentes culitos de botella y cuando están sucios es como si subjetivamente sobre el mundo hubiera una defecación de mosca (De: Columnas de fuego) Fuente: Rodrigo Carrillo
Dualidad de Laura Victoria
Yo misma no lo sé, pero vencida, rendí a su orgullo mi virtud pagana, y fui por un momento cortesana, en el sarcasmo de mi propia vida. Con beso ausente refresqué su herida, absorta en él me le fingí lejana, su voluntad despedacé liviana y su pasión hallome arrepentida. ...
Lo inefable de Delmira Agustini
Yo muero extrañamente... No me mata la Vida, no me mata la Muerte, no me mata el Amor; muero de un pensamiento mudo como una herida. ¿No habéis sentido nunca el extraño dolor de un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor? ¿Nunca llevasteis...