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listado de poemas por primeros versos letra y

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623 poemas con la letra "y"

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El último día de la fiesta (IV) de Carlos Marzal
Ya ves; eso es lo que te aguarda, si te marchas, y lo que aquí te espera no es mejor. Conoces de antemano cuál será tu conducta: sopesarás los dos ofrecimientos que posees -la despoblada soledad de una fiesta ya extinta, la habitual afrenta de estar solo contigo- y antes de encaminarte ...
Remanso, canción final de Federico García Lorca
Ya viene la noche. Golpean rayos de luna sobre el yunque de la tarde. Ya viene la noche. Un árbol grande se abriga con palabras de cantares. Ya viene la noche. Si tú vinieras a verme por los senderos del aire. Ya viene la noche. Me encontrarías llorando bajo los álamos grandes. ¡Ay morena! ...
La poetisa en un pueblo de Carolina Coronado
Ya viene, mírala! ¿Quién? —Ésa que saca las copias. —Jesús, qué mujer tan rara. —Tiene los ojos de loca. Diga V., don Marcelino, ¿será verdad que ella sola hace versos sin maestro? —¡Qué locura!, no señora; anoche nos convencimos de que es mentira, en la boda: si tiene esa habilidad...
Preámbulo de Nuria del Saz
Ya volvieron. La melancólica quietud de unas cuartillas blancas, hadas encantando paisajes, montañas, estrellas, mar y noches; siendo silencios eternos... hablan. Mas sus hechizos rutilantes, como efluvios de felicidad, convierten la imaginación en magia. Sólo mar, ¿pues qué es...
Ya volvieron... de Nuria del Saz
Ya volvieron. La melancólica quietud de unas cuartillas blancas, hadas encantando paisajes, montañas, estrellas, mar y noches; siendo silencios eternos... hablan. Mas sus hechizos rutilantes, como efluvios de felicidad, convierten la imaginación...
La visión de Humberto Díaz Casanueva
Yacía obscuro, los párpados caídos hacia lo terrible acaso con el fin del mundo, con estas dos manos insomnes entre el viento que me cruzaba con sus restos de cielo. Entonces ninguna idea tuve, en una blancura enorme se perdieron mis sienes como desangradas coronas y mis huesos ...
Yo de Pilar Adón
Yo Lo sé. Tengo ese miserable aspecto del que va demandando cariño por las puertas. Quiéreme un poco. Quiéreme un pocoLos ojos nostálgicos hacia el coche que se aleja y la espalda estrecha que se detiene por última vez para decir adiós Yo Lo sé. Persigo la mirada comprensiva ...
Ite, missa est de Rubén Darío
Yo adoro a una sonámbula con alma de Eloísa, virgen como la nieve y honda como la mar; su espíritu es la hostia de mi amorosa misa, y alzo al són de una dulce lira crepuscular. Ojos de evocadora, gesto de profetisa, en ella hay la sagrada frecuencia del altar: su risa en la sonrisa suave ...
Cada día el cadáver de Juan Vicente Piqueras
Yo albergué un día en mi voz a huéspedes sublimes: convidados de miel, reyes en ruinas, madres antiguas, caracolas, toros. No sé por qué se han ido y me han dejado solo, contemplando cada día el cadáver...
Yo amaba de mis ojos... de Patricia Medina
Yo amaba de mis ojos ese vínculo de aguas que cambiaban el rumbo: del fango a los cristales. Algo andaba de prisa en mi mirada: aquel doble presagio de los niños nombrándose en las cosas por los cuartos baldíos y su pericia en los ríos temblorosos de la carne. ...
El futuro de David Escobar Galindo
Yo amo esta tierra pobre y apretada que más se expande cuanto más se aprieta. Su herida, más que herida es una grieta en la roca del alma calcinada. Yo me arrodillo ante la tosca grada que el dolor del Santísimo sujeta. Y la luz en un rayo me interpreta toda la inspiración atormentada. ...
El futuro de David Escobar Galindo
Yo amo esta tierra pobre y apretada, que más se expande cuanto más se aprieta. Su herida, más que herida, es una grieta en la roca del alma calcinada. Yo me arrodillo ante la tosca grada que el dolor del Santísimo sujeta. Y la luz en un rayo me interpreta toda la inspiración atormentada. ...
El amor de las sevas de José Santos Chocano
Yo apenas quiero ser humilde araña que en torno tuyo su hilazón tejiera y que, como explorando una montaña, se enredase en tu misma cabellera. Yo quiero ser gusano, hacer encaje; dar mi capullo a las dentadas ruedas; y así poder, en la prisión de un traje, sentirte palpitar bajo mis sedas... ¡Y yo ...
La gesta de Alcalá (fragmento) de Alfonso Onceno
Yo bien vos provaré sus fechos e la su vida. De Alcalá fablaré, en commo fue conquerida, e si asanchar quisieren, yo gelo sabré contar; aquellos que lo sopieren sienpre abrán de fablar. Por dar honra a los cristianos, este rey de grand bondat ayuntó los castellanos en Cordova, ...
Propone el autor discubrir en los afectos del amor de Gabriel Bocángel
Yo cantaré de amor tan dulcemente el rato que me hurtare a sus dolores que el pecho que jamás sintió de amores empiece a confesar que amores siente. Verá como no hay dicha permanente debajo de los cielos superiores, y que las dichas altas o menores imitan en el suelo su corriente. ...
El raudal de David Rosenmann - Taub
Yo canto como el sol, y el sol no canta. Yo sueño como Dios, y Dios no sueña. Yo, cual la tierra, muero, y la tierra no muere, ¡pero canta! De: Cuadernos de Poesía Selección: Guido Ferrer
Yo canto lo que tú amabas de Gabriela Mistral
Yo canto lo que tú amabas, vida mía, por si te acercas y escuchas, vida mía, por si te acuerdas del mundo que viviste, al atardecer yo canto, sombra mía. Yo no quiero enmudecer, vida mía. ¿Cómo sin mi grito fiel me hallarías? ¿Cuál señal, cuál me declara, vida mía? ...
Soledad (V) de Luis Cardoza y Aragón
Yo canto porque no puedo eludir la muerte,porque le tengo miedo, porque el dolor me mata.La quiero ya como se quiere el amor mismo.Su terror necesito, su hueso mondo y su misterio. Lleno del fervor de la manzana y su corrosiva fragancia,lujurioso como un hombre que sólo una idea tiene, ...
Papel de antecedentes de Delia Domínguez
Yo católica mestiza minimalista y campesina. Yo perrera y caballera de ombligo amarrado a la telúrica madrecita tierna de nunca acabar. Yo de sesenta para arriba y para abajo mes de corrido los Diez Mandamientos, El Ojo (o-j-o) y la Pastoral de L. van Beethoven.
Episodio de María Cristina Orantes
Yo comencé una historia que fue mía. La tejí en el umbral de la mañana, perfumé con su aroma mi ventana y bebí de su luz al mediodía. Así brotó en capullo la alegría y se enredó en la vida cotidiana, un año luz pasó y en la ventana seguía yo tejiendo día a día. Me convertí en silencio y otros brazos ...
La poesía es como el pan de Roque Dalton
Yo como tú amo el amor, la vida, el dulce encanto de las cosas el paisaje celeste de los días de enero. También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas. Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos. Y que mis venas no terminan ...
El fuego y sus misterios de Aída Elena Párraga
Yo conocí el secreto del fuego mucho antes que el primer bosque se incendiara. Antes aún de aquella hoguera, antes de la llama. Como todos los hallazgos fue accidente, tropezar con la chispa en tu palabra, y después, ¿qué remedio?: encenderme con el roce casual de tu ...
Mundo vegetal de Mercedes Durand
Yo conocí la edad de la palmera Y el verbo de los blancos arrozales. El mundo de los seres vegetales Me dio la anunciación de Primavera. Las rosas visitaban a la higuera, El bálsamo curaba a los maizales, El pino repartía madrigales, La pascua su encarnada cabellera. ...
Canción de Rosario Castellanos
Yo conocí una paloma con las dos alas cortadas; andaba torpe, sin cielo, en la tierra, desterrada. La tenía en mi regazo y no supe darle nada. Ni amor, ni piedad, ni el nudo...
La calle del agujero en la media de Raúl González Tuñón
Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad y la mujer que amo con una boina azul. Yo conozco la música de un barracón de feria barquitos en botellas y humo en el horizonte. Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad. Ni la noche tumbada sobre el ruido del bar ni los labios...
Fue al pasar de Delmira Agustini
Yo creí que tus ojos anegaban el mundo... Abiertos como bocas en clamor... Tan dolientes que un corazón partido en dos trozos ardientes parecieron... Fluían de tu rostro profundo como dos manantiales graves y venenosos... fraguas a fuego y sombra, ¡tus pupilas!... tan hondas que no sé ...
Moderna de Alfonsina Storni
Yo danzaré en alfombra de verdura; ten pronto el vino en el cristal sonoro, nos beberemos el licor de oro celebrando la noche y su frescura. Yo danzaré como la tierra pura, como la tierra yo seré un tesoro, y en darme pura no hallaré desdoro, que darse es una forma...
Palacio cotidiano de Roberto Fernández Retamar
Yo decía que el mundo era una estrella ardiente, laberinto de plata, cerrazón con diamante: y ahora descubro el júbilo de la estancia minúscula, la vida emocionada del vaso entre mis labios, más cristalino y claro si el sol se apoya y canta en sus paredes límpidas. ...
Poema II de Dulce María Loynaz
Yo dejo mi palabra en el aire, sin llaves y sin velos. Porque ella no es un arca de codicia, ni una mujer coqueta que trata de parecer más hermosa de lo que es. Yo dejo mi palabra en el aire, para que todos la vean, la palpen, la estrujen o la expriman. Nada hay en ella que no sea yo misma; ...
Poema II (Yo dejo mi palabra...) de Dulce María Loynaz
Yo dejo mi palabra en el aire, sin llaves y sin velos. Porque ella no es un arca de codicia, ni una mujer coqueta que trata de parecer más hermosa de lo que es. Yo dejo mi palabra en el aire, para que todos la vean, la palpen, la estrujen o la expriman. Nada hay...
Admonición a los impertinentes de León de Greiff
Yo deseo estar solo. Non curo de compaña. Quiero catar silencio. Non me peta mormurio ninguno a la mi vera. Si la voz soterraña de la canción adviene, que advenga con sordina: si es la canción ruidosa, con mi mudez la injurio; si tráe mucha música, que en el Hades se taña o...
Yo detesto... de José Moreno Villa
Yo detesto las rosas; una rosa me encanta. Yo detesto los árboles; pero un álamo, un chopo, un níspero, un olivo son como gente mía. Yo detesto las piedras, pero el agua-marina, la esmeralda, el topacio y el profundo zafiro son almas misteriosas que agrada sondear. ...
Retablo de César Vallejo
Yo digo para mí: por fin escapo al ruido; nadie me ve que voy a la nave sagrada. Altas sombras acuden, y Darío que pasa con su lira enlutada. Con paso innumerable sale la dulce Musa, y a ella van mis ojos, cual polluelos al grano. La acosan tules de éter y azabaches ...
Este sabor de lágrimas (37) de Julia Prilutzky
Yo digo: estoy cansada de la lluvia, de la neblina, de la bruma incierta. Quiero volver al sol y estar contigo simplemente, en la arena. Comienzo a odiar el gris, me estorba el humo y sé que la ceniza es harapienta. Quiero mares de añil, y no estos ríos hechos como de lodo y de miseria. ...
Endimión en Latmos de Jorge Luis Borges
Yo dormía en la cumbre y era hermoso Mi cuerpo, que los años han gastado. Alto en la noche helénica, el centauro Demoraba su cuádruple carrera Para atisbar mi sueño. Me placía Dormir para soñar y para el otro Sueño lustral que elude la memoria Y que nos purifica del gravamen ...
Andamios en el viento de Norma Segades Manias
Yo edifiqué este amor. Con fragmentos de oscuras inocencias, con torpes esqueletos de caricias, con harapos de sueños, con astillas de heridas sin cerrojos, con retazos de olvidos, con silencios, con este terco corazón obrero enhebrando una a una las miradas hasta llegar al beso. ...
Yo entre álamos y ríos de Blas de Otero
Yo entre álamos y ríos? Estate tranquilo. No importa que sientas frío en el alma. Debes estar tranquilo, y dormir. Y por la mañana, te levantas temprano y te vas al río, debes mirarlo sin prisa, dejarlo pasar, sin preocuparte lo más mínimo de que el tiempo pase, como si fuera...
San poeta labrador de Angela Figuera Aymerich
Yo era poeta labrador. Mi campo era amarillo y áspero. Todos los días yo sudaba y lloraba para ablandarlo. Tras de los bueyes, lentos, firmes, iba la reja de arado. Mis surcos eran largos, hondos. (Mis versos eran hondos, largos.) Por el otoño lo sembraba sin desmayar, ...
La ofrenda del bramán (Poema Indostano) (I) de Francisco Antonio Gavidia
Yo era un bramán conocedor del Veda; Yo me vestía mi ropón de seda, Y en concurso de santos y de sabios Oía, cual rumor de la arboleda, Toda la inspiración, la ciencia toda, Manar, al escaparse de mis labios, Los versos de Valmiki en la pagoda. Yo congelaba el iris, Y al rayar de la aurora, ...
Canto a la rebeldía de Antonio Arráiz
Yo era un hombre cuando cierto día encontré a mi padre parado en mi vía. Alto como torre, duro como bloque, firme como prócer, fuerte como padre. - Apártate, padre - yo le dije entonces. - Apártate, padre. Yo ya soy un hombre. En efecto lo era. Él no lo creía. Apártate, padre. Voy a mi deber. ...
Aquel tren de Eduardo Langagne
Yo era un niño En el tren a Chihuahua el paisaje era un frágil futuro arenoso y sin gente La paciencia rodaba en el alma con ruido de hierro Un túnel oscuro veía mis temores marcaba las líneas ocultas del agrio destino ...
Aquel tren de Eduardo Langagne
Yo era un niño En el tren a Chihuahua el paisaje era un frágil futuro arenoso y sin gente La paciencia rodaba en el alma con ruido de hierro Un túnel oscuro veía mis temores marcaba las líneas ocultas del agrio destino En una estación de madera una niña desértica puso sus ojos...
Oda a la crítica de Pablo Neruda
Yo escribí cinco versos: uno verde, otro era un pan redondo, el tercero una casa levantándose, el cuarto era un anillo, el quinto verso era corto como un relámpago y al escribirlo me dejó en la razón su quemadura. Y bien, los hombres, las mujeres, vinieron y tomaron la sencilla materia, ...
Paradoja del circunloco de Juan Calzadilla
Yo estoy bastante satisfecho de que pueda hablarme a mí mismo y de que, además, pueda ser oído por alguien que como yo es de mi entera confianza. Y que me presta tanta tanta atención como la que yo a mí mismo me presto.
Cuando yo estuve aquí de Oscar Portela
Yo estuve aquí: esta fue mi alma, mi altura, mi verdad, el vendaval, la tempestad en la que zozobraron mis ansias, ¡ay! y el tumulto, las volcánicas lavas que arrasaron todo lo vivo: el oro que sepultó tras sí todo lo índigo, las ardorosas manos y los cielos caídos como píos de la rama más alta, ...
De autoelogiadores y antojologías de Carlos Trujillo
Yo existo, tú No existes, él no existe, vosotros no existís, y por lo visto ninguno existe así como yo existo con todas esas páginas que viste. Yo existo, mi presencia allí resiste, se afirma, soy un nuevo Jesucristo, si nadie me da...
La razón del rocío de Juan Vicente Piqueras
Yo fui como las hierbas pero no me arrancaron. Como un ciego caí y en mi tropiezo fundé mi iglesia, el modo de mi sed. Ahora miro la lluvia que llora ayer lamiendo los cristales y el paisaje de nadie de esta aldea. Delicadas y tácitas miserias de quien sueña, al callar, una extensa ...
Habla Olimpo de Franz Tamayo
Yo fui el orgullo como se es la cumbre, Y fue mi juventud el mar que canta. No surge el astro ya sobre la cumbre? Por qué soy como un mar que ya no canto? No rías, Mevio, de mirar la cumbre ni escupas sobre el mar que ya no canta. Si el rayo fue, no en vano fui la cumbre, ...
Agua, vida y tierra de Julia de Burgos
Yo fuí estallido fuerte de la selva y el río, y voz entre dos ecos, me levanté en las cuestas. De un lado me estiraban las manos de las aguas, y del otro, prendíanme sus raíces las sierras. Cuando mi río subía su caricia silvestre en aventuras locas con el rocío y la niebla, ...
Yo fui la más callada de Julia de Burgos
Yo fui la más callada de todas las que hicieron el viaje hasta tu puerto. No me anunciaron lubricadas ceremonias sociales, ni las sordas campanas de ancestrales reflejos; mi ruta era la música salvaje de los pájaros que soltaba a los aires mi bondad en revuelo. No me cargaron...