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listado de poemas por primeros versos letra y

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623 poemas con la letra "y"

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Y sobre aquella especie de amuleto plateado... de Inmaculada Mengíbar
Y sobre aquella especie de amuleto plateado prendido en su chaqueta, que me hizo esconder era un regalo de ella a media noche, no escribir un poema. Mujeres de carne y verso. Antología poética femenina en lengua española del siglo XX. Edición de Manuel Francisco Reina.. ...
Celos y muerte de Booz de Gilberto Owen
Y sólo sé que no soy yo el durmiente que sueña un cedro Huguiano, lo que sueñas, y pues que he nacido de muerte natural, desesperado, paso ya, frenesí tardío, tardía voz sin ton ni son. Me miro con tus ojos y me veo alejarme, y separar las aguas del Mar Rojo de nuestros cuerpos ...
Hombre adulto que insemina de Julieta Valero
Y son juguetes, las iglesias, de un gran escaparate. Juan Ramón Jiménez Hombre adulto que insemina el signo de la duda, el diezmo del mezquino, la culpa como sastre. Infamia y desgracia de los simples: la frente buscando el sudor. Hombre que casual rubricas la forma de unas cejas, ...
Apasionadamente de Gabriel Celaya
Y tanto, y tanto te amo, que mis palabras mueren en un rumor de besos sin descanso! ¡Y tanto todavía que mis manos no te hallan al tocarte! ¡Tanto y tan sin descanso que fluyo, y fluyo, y fluyo, y es solamente llanto!
Al mal de Ana Rossetti
Y te adoro, te adoro a ojos cerrados, tú mi extravío, tú todo mi vértigo. En la enciclopedia encrucijada de tus piernas se pierden sin remedio mis ojos. Me turbas. Aun cuando disfrazado repites voces que conozco bien, te elevo y me entrego seducida cuando averiguo todas tus celadas. ...
Implacable de Juana de Ibarbourou
Y te dí el olor De todas mis dalias y nardos en flor. Y te dí el tesoro De las hondas minas de mis sueños de oro. Y te dí la miel, Del panal moreno que finge mi piel. ¡Y todo te dí! Y como una fuente generosa y viva para tu alma fui. Y tú, dios de piedra Entre cuyas manos ni la yedra medra; ...
Armarios (fragmento 9) de Héctor Rosales
Y te doy el hechizo de las eras en las doradas fechas de placidez fecunda. Y también el sello donde un ciervo salta entre dos cartas enviadas a regiones contrarias, equívocas. Los documentos están aquí; puedes incluir cualquier crepúsculo en estas fotos rancias...
Yo no tengo la culpa de esta lluvia de Carlos Oramas
Y te nombré: Sólo para cubrir con voces Esta fosa común, este anticipo De lo que ya no seremos... Si Dios pudiera, terrestre y circunspecto, Desenredarse de su cielo; resarcirse: El hijo que tuvimos No hubiese sido un remedo de su fuga Sino un insecto verde que habría nacido en el mar. Oyes: ...
No te olvido de Antonio Plaza
Y temes que otro amor mi amor destruya? qué mal conoces lo que pasa en mí; no tengo más que un alma, que es ya tuya, y un solo corazón, que ya te di. ¿Y temes que placeres borrascosos arranquen ¡ay! del corazón la fe? Para mí los placeres son odiosos; en ti pensar es todo mi placer. ...
El último round de Julio Iraheta Santos
Y termina el último round ¡oh! criaturas monosilábicas Termina el último round y al filo de las doce sonarán las campanas las matracas los ventosos de pólvora Tonathiú estará con su bisturí diseccionando parentelas Nemile buscará en limoneros la sonrisa de su amada ...
Y todas las cosas que a mi amor contemplaban... de Homero Aridjis
Y todas las cosas que a mi amor contemplaban el sonido y la lluvia los parques y la imagen se asomaron en ella Y todos los seres que en el tiempo eran árboles abrieron sus pestañas a los frutos del día y el sol fue su mirada reencontrada en el mar Y era un verano de diamante y de polvo ...
Raza de islas de Juan Vicente Piqueras
Y tomados por barcos somos islas. Desiertas, intrincadas, ¿qué tesoros podemos ofrecer a quien no llega? Nuestra costa es difícil. Nuestro faro de voz en vez de luz asusta más que atrae y ningún marinero perdido en cualquier noche llegará a nuestras playas donde aún duelen las huellas...
Viajes de Penélope (25) de Juana Rosa Pita
Y tómate tu tiempo por las islas Ulises que te mides con las olas: haz escalas imponderables alquílate a las albas mercenarias bebe filtros de olvido Ítaca por fin no tiene alas nuestro lecho resume hondas raíces y estoy hecha a medida de tu sueño: pastora de los vientos terror ...
Y tú amor mío... de Carlos Barral
Y tú amor mío, ¿agradeces conmigo las generosas ocasiones que la mar nos deparaba de estar juntos? ¿Tú te acuerdas, casi en el tacto, como yo, de la caricia intranquila entre dos maniobras, del temblor de tus pechos en la camisa abierta cara al viento? Y de las tardes sosegadas, ...
Espera de José Manuel Caballero Bonald
Y tú me dices que tienes los pechos rendidos de esperarme, que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo, que has perdido hasta el tacto de tus manos de palpar esta ausencia por el aire, que olvidas el tamaño caliente de mi boca. Y tú me lo dices que sabes que me hice sangre ...
Las palabras desmienten la existencia del tiempo de Rosana Acquaroni
Y tú me habías llamado aquella tarde, a la hora de las piscinas, cuando cualquier palabra se convierte en una profanación. Y habrías preferido una merienda llena de veranos (a la hora de la masturbación de las princesas) cuando el escondite regresa a los jardines, y las niñas se guardan ...
Materia humana de Vicente Aleixandre
Y tú que en la noche oscura has abierto los ojos y te has levantado. Te has asomado a la ventana. La ciudad en la noche. ¿Qué miras? Todos van lejos. Todos van cerca. Todos muy juntos en la noche. Y todos y cada uno en su ventana,única y múltiple. Si tú mueves esa mano, la ciudad lo registra ...
Letanías del desterrado de Miguel Ángel Asturias
Y tú, desterrado: Estar de paso, siempre de paso, tener la tierra como posada, contemplar cielos que no son nuestros, vivir con gente que no es la nuestra, cantar canciones que no son nuestras, reír con risa que no es la nuestra, estrechar manos que no son nuestras, ...
La luna es una ausencia de Carolina Coronado
Y tú, ¿quién eres de la noche errante aparición que pasas silenciosa, cruzando los espacios ondulante tras los vapores de la nube acuosa? negra la tierra, triste el firmamento, ciegos mis ojos sin tu luz estaban, y suspirando entre el oscuro viento tenebrosos espíritus vagaban. ...
La contemplación (I) de Margarita Laso
y tus besos como el órgano de la catedral como sus tubos largos como el dejo de sus bajos tus besos hondos graves como la octava de pedales cuyas lentas vibraciones son las últimas que escucha el oído humano fértiles como el teclado de tierra y la resonancia de sus pesados ...
La duda de Elisa Huezo Paredes
Y un vislumbre se vio. ¡Era la lumbre! que entre sombras lejanas se acercaba, por violentos instantes se alejaba y volvía otra vez la incertidumbre. ¿Era El Pájaro Azul allá en la cumbre acaso, el mensajero que Ella enviaba? aún no sabía pero ya le amaba la Voz del Pueblo en recia ...
La violeta de Julio Herrera y Reissig
Y una violeta llenó el alma de la tarde. Morían llenos de clamor los sotos, y érase en aquel rincón exiguo, un misterioso malestar ambiguo de dichas y de ayes muy remotos. ¡Oh, cartas!..., en el cenador contiguo las dalias recordaron nuestros votos cual si se condolieran de los rotos ...
Poema nuevo a una palabra vieja de Mayamérica Cortez
Y vamos de nuevo por la senda inútil del desamparo por el pedregal de los recuerdos con los ojos engarzados en soledades que se agrietan. Y los barriletes de colores siguen columpiándose allá arriba, arriba mientras destrenzo mañanares con caminos inventados de ciudades rojas ...
Primavera de Alfonsina Storni
Y vendrás tú? Por mis jardines vuelan Ya las primeras mariposas Sobre las rosas, Velan De noche los cocuyos Entre los yuyos. Sonríen las estrellas Pálidamente bellas. ¿Y vendrás tú? Se cubren Alegres, mis floreros De madreselvas. Anda por los largos canteros...
Reencarnación de los carniceros de Oscar Hahn
Y vi que los carniceros al tercer día, al tercer día de la tercera noche, comenzaban a florecer en los cementerios como brumosos lirios o como líquenes. Y vi que los carniceros al tercer día, llenos de tordos que eran ellos mismos, volaban persiguiéndose, persiguiéndose, ...
Y vino Dios un día... de Claudia Herodier
Y vino Dios un día a jugar conmigo. Juntos fuimos al Hombre. Recorrimos al hombre. Gozamos en el hombre. Mi ser ya no podía con su infancia abierta, ni Dios con su cansancio. Nos miramos. Nuestros pies unieron las piedras y así formamos un cementerio sin cruces. Ya nadie ...
Sonetos bíblicos (I) Job de Concha Urquiza
Y vino y puso cerco a mi morada y abrió por medio della gran carrera Fray Luis de León Trad. Del Libro de Job Él fue quien vino en soledad callada, Y moviendo sus huestes al acecho Puso lazo a mis pies, fuego a mi techo Y cerco a mi ciudad amurallada. ...
Discurso en loor de la poesía (III) de Clarinda
Y vosotras, antárticas regiones, también podéis teneros por dichosas, pues alcanzáis voto, como en otras cosas. ¿Dónde vas, Musa? ¿No hemos presupuesto de rematar aquí nuestro discurso, que de prolijo y tosco es ya molesto? ¿Por qué dilatas el difícil curso? ¿Por qué arrojas ...
Y vuelvo a verme ciñéndome de nuevo a su cuerpo... de Guillermo Sucre
Y vuelvo a verme ciñéndome de nuevo a su cuerpo vuelvo a verme respirando su piel su pelo que apenas toco otra vez las lluvias la noche como un árbol centelleante ha cubierto la casa el ojo torrencial del cielo me juzga me condena oigo los rápidos chorreones caer en el patio siento ...
Y ya casi amanece y estás despierta o durmiendo... (ZURITA Poema de amor) de Raúl Zurita
Y ya casi amanece y estás despierta o durmiendo, pero me llamas entre sueños pensando que quizás he salido. Esa vez ella me había sujetado de las mangas del abrigo reteniéndome y el mayor, tenía algo más de dos años, me tomaba de los pantalones y se reía...
Y ya casi amanece y no puedo parar de llorar… (ZURITA Poema de amor) de Raúl Zurita
Y ya casi amanece y no puedo parar de llorar; de llorar primero por ti que te enamoraste de un viejo con Parkinson, y después llorar por las que me tomaron de los brazos para que no me fuera y yo también lloraba como cuando niño pero igual me fui viejo culeado que ni siquiera...
Y ya casi amanece y siento mis lágrimas… (ZURITA Poema de amor) de Raúl Zurita
Y ya casi amanece y siento mis lágrimas correr por mi cara y son como cuchillos cartoneros las lágrimas cortándome la cara. Me hiero y me desangro y mi sangre está repartida por todos partes como si me carnearan. Sobre todas las cosas, en todas las cosas y yo no puedo, no tengo...
Y ya se lanza la carga… (El sueño de las escalinatas 7) de Jorge Zalamea
Y ya se lanza la carga, oh creyentes, contra los Templos. Hasta ahora anduvimos bajo el engaño y el terror de innúmeros dioses incógnitos y adversos: Todas aquellas galaxias y nebulosas de tan lenta o vertiginosa gravitación, interrogadas por el hombre y sin poder cosa...
Umbral (IX) de Daniel Chirom
Y yo canto al cielo que hay en ti, ungido de luna; recuerda en la noche cuando el mundo rodó al mar, recuerda en la noche, recuerda que éramos lo que somos: carceleros de horas y torres, hermanos del viento extranjeros bebedores del rocío, un ojo hacia el que ...
Voz de los arroyos de Gertrudis Gómez de Avellaneda
Y yo lo escucho, mis ondas rizo, murmuro plácido, y me deslizo de flor en flor. De: Voces Selección: Guido Ferrer
El viaje definitivo de Juan Ramón Jiménez
Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando; y se quedará mi huerto, con su verde árbol, y con su pozo blanco. Todas las tardes, el cielo será azul y plácido; y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario. Se morirán aquellos que me amaron; y el pueblo...
Y tú me lo preguntas? de Félix Grande
Y yo qué sé lo que es el amor! Interrogué a mi corazón y sus respuestas fueron variables Pregunté a los amantes y sólo obtuve cinismo o aullidos Exploré mi cerebro y hallé odio y esperanza vagas letras escritas en el mar innombrable de la vida ¡Y yo qué sé lo que es...
Poeta de Gertrudis Gómez de Avellaneda
Y yo- que en mi pecho lo guardo esculpido- te ruego permitas, duquesa gentil, que en tonos de mi arpa dirija a tu oído aquese concierto que escucho feliz. Me asocio a la noche, los astros, las flores, las nubes, las aves, los silfos y el mar... ¡Recibe en los suyos mis pobres olores y cien tiernos votos de fiel ...
Sermón sobre la muerte de César Vallejo
Y, en fin, pasando luego al dominio de la muerte, que actúa en escuadrón, previo corchete, párrafo y llave, mano grande y diéresis, ¿a qué el pupitre asirio? ¿a qué el cristiano púlpito, el intenso jalón del mueble vándalo o, todavía menos, este esdrújulo retiro? ¿Es para terminar, mañana, ...
Hora de la ceniza (V) de Roque Dalton
Y, sin embargo, amor, a través de las lágrimas, yo sabía que al fin iba a quedarme desnudo en la ribera de la risa. Aquí, hoy, digo: siempre recordaré tu desnudes entre mis manos, tu olor a disfrutada madera de sándalo clavada junto al sol de la mañana; tu risa de muchacha, o de arroyo, o de pájaro; ...
Desmayo (II) de Max Jara
Y, sin embargo, hay algo que me empuja hacia los horizontes de los tristes, hay alguien que mis carnes arrebuja con el mismo jirón que su ser viste. Ir sin ellos, el sueño de mi vida; y al ver que no lo alcanzo y que me pierdo, mientras en ese sueño rasgo y muerdo, me duele el corazón ...
Eros de Luz Méndez De La Vega
Y... quedaste únicamente tú, implacable Amor, cuando Dios se desmoronó en mis manos carcomido de silencio e inalcanzable altura. Tú y tu dulzor terrible. Solos y únicos a la hora pavorosa de la cuenta estricta, cuando todo se nos vuelve mínimo y sin peso, infinitamente oscuro. Tú, Dios total, ...
Oda a Juan Sánchez Lamouth de Miguel Antonio Jiménez
Ya antaño fue cantada por bardos y juglares en floridos romances más dulces que mis versos pero tú, cantor henchido de pensar transparente le pusiste a la página vendimias olvidadas ni altar ni linaje ni providencia alada puede tener más sueño que tu negada lira donde sólo la luna desciende ...
La broma de quererte de Belén Reyes
Ya asimilo la broma de quererte. Me crecen por los pechos carcajadas.... No fué ni en 28 ni en diciembre, y tu cuerpo me dió la inocentada. Quisiste darme luto y no la lata, y metiste tu altiva y seria pata. Tu desdén es un perro que no muerde. Y tu recuerdo, un chiste corto y verde. ...
Buenas intenciones de Márgara Russotto
Ya basta! No más de quince pesos para el faldellín de la Madre Sacristana ni más chantaje del indio campanero y habrá que abastecer mejor la enfermería con tantas morenas desnutridas llegando de la capital y pensándolo bien falta para la sal el quedo los frijoles aceite...
Una noche de amor de Cancionero y Romancero Tradicionales Ii(siglo XI a Siglo XV)
Ya cantan los gallos, amor mío, y vete: cata que amanece. Vete, alma mía, más tiempo no esperes, no descubra el día los nuestros placeres. cata que los gallos, según me parece, dicen que amanece. (Otero, Torregrosa: Antología de la lírica amorosa. Barcelona, Vincens Vives, ...
Una noche de amor de Cancionero y Romancero Tradicionales I (siglo XI a siglo XV)
Ya cantan los gallos, amor mío, y vete: cata que amanece. Vete, alma mía, más tiempo no esperes, no descubra el día los nuestros placeres. cata que los gallos, según me parece, dicen que amanece. (Otero, Torregrosa: Antología de la lírica amorosa. Barcelona, Vincens Vives, ...
Epílogo de Jorge Luis Borges
Ya cumplida la cifra de los pasos que te fue dado andar sobre la tierra, digo que has muerto. Yo también he muerto. Yo, que recuerdo la precisa noche del ignorado adiós, hoy me pregunto: ¿Qué habrá sido de aquellos dos muchachos que hacia mil novecientos...
En boca del último inca de José Eusebio Caro
Ya de los blancos el cañón huyendo, hoy a la falda del Pichincha vine, como el sol vago, como el sol ardiente. como el sol libre. ¡Padre sol, oye!, por el polvo yace de Manco el trono; profanadas gimen tus santas aras: yo te ensalzo solo,solo, mas libre. ¡Padre sol, oye!, sobre mí la marca ...
Montevideo a la vista de Enrique Díez-Canedo
Ya el mar es patria, no destierro; porque el espíritu de Ariel esboza una ciudad y un cerro...