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listado de poemas por primeros versos letra y

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623 poemas con la letra "y"

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Y no es verdad, dolor, yo te conozco, de Antonio Machado
Y no es verdad, dolor, yo te conozco, tú eres nostalgia de la vida buena y soledad de corazón sombrío, de barco sin naufragio y sin estrella. Como perro olvidado que no tiene huella ni olfato y yerra por los caminos, sin camino, como el niño que en la noche de una fiesta ...
Y no es verdad, dolor... de Antonio Machado
Y no es verdad, dolor, yo te conozco, tú eres nostalgia de la vida buena y soledad de corazón sombrío, de barco sin naufragio y sin estrella. Como perro olvidado que no tiene huella ni olfato y yerra...
Y no me digan nada... de César Vallejo
Y no me digan nada, que uno puede matar perfectamente, ya que, sudando tinta, uno hace cuanto puede, no me digan... Volveremos, señores, a vernos con manzanas; tarde la criatura pasará, la expresión de Aristóteles armada de grandes corazones de madera, ...
La hora de la siembra de Manuel José Arce Leal
Y no nos han dejado otro camino. Y está bien que así sea. Recibimos el golpe en la mejilla, la patada en la cara. Y pusimos la otra mejilla, silenciosos y mansos, resignados. Entonces comenzaron los azotes, comenzó la tortura. Llegó la muerte. Llegó noventa mil veces la muerte. ...
Con otras palabras de Carmen Alardín
Y no regreses nunca por el mismo camino. Espera que los vientos remuevan las montañas y que la selva cambie su máscara de oxígeno. No vuelvas al conjuro de las mismas palabras. Que el Levántate y anda no sea un movimiento de tumbas que se abren. Espera que se cierre la muralla ...
Cifrado en octubre de Gonzalo Rojas
Y no te atormentes pensando que la cosa pudo haber sido de otro modo, que un hombre como Miguel, y ya sabes a cuál Miguel me refiero, a qué Miguel único, la mañana del Sábado cinco de Octubre, a qué Miguel tan terrestre a los treinta de ser y combatir, a qué valiente...
Qué suerte que tu falda sólo tapa tu sexo de Otoniel Guevara
y no tu boca porque así puedo adivinar las historias que un beso desdibuja Qué suerte porque tapa tus nalgas pero deja al descubierto tu mirada Qué suerte porque sus cerraduras no detienen al viento: lo que tu falda prohibe lo inventa mi deseo Qué suerte que tu falda sólo tapa tu cuerpo ...
Y nos llegó la hora... de Luzmaría Jiménez Faro
Y nos llegó la hora de bailar. La música caía como lluvia agitada y un mar en nuestros muslos acentuaba el vértigo. Llegó la savia nueva con un ritmo de trópicos y germinó en la piel. Olvidamos la sarga y la estameña y nos cubrimos ágiles con la encendida pulpa del ...
No del todo de Rolando Faget
Y nos vamos quedando grises, quietos con poemas, madrugadas con rabia polvorientos proyectos De a poco nos morimos no del todo Nos quedan plazas viejas mañanas mentirosas...
Hicimos la mochila de Pablo Mora
y nos volvimos vagabundos Apoyamos las palabras sobre la sangre Cargamos los dados en la apuesta Arrestamos al viento al sol las mariposas Supimos del alma del silencio de la piedra que alguna vez fue estrella del sagrado terror de la locura Fuimos un retrato del alma de la tierra Dejamos ...
Decí por qué no querés de Esteban Charpentier
Y nuevamente la palabra te invita a morir, y te preparás ceremonioso, vas a la cama, te vestís de blanco mortaja, te corregís el pelo, te acostás sereno, desnudo de anillos y sin dientes, estirás las piernas con sus últimos crujidos, cruzás los brazos, pensás, tal vez sea éste tu primer abrazo. ...
Y nunca te canté... de Juan Lozano y Lozano
Y nunca te canté! Con graves palabras me dirás: “Yo no te inspiro”. No, no es que falte inspiración, tú sabes, es que las cosas que a decirte aspiro son de aquellas tan hondamente suaves...
Las coplas del Gran Conserje Pedro de León Felipe
Y para hacer más corta la jornada ahora cantaremos en coro, y cantaremos las coplas del Gran Conserje Pedro. Yo llevare la voz cantante y vosotros el estribillo con lúgubre ritmo de allegretto. (Copla) Vino la guerra. Y para hacer obuses y torpedos los soldados iban recogiendo todos los hierros viejos...
El sembrador de estrellas de Enrique González Martínez
Y pasarás, y al verte se dirán: ¿Qué camino va siguiendo el sonámbulo?.... Desatento al murmullo irás, al aire suelta la túnica de lino, la túnica albeante de desdén y de orgullo. Irán acompañándote apenas unas pocas almas hechas de ensueño. . . .Mas al fin de la selva, al ver ...
Y pensar que pudimos de Ramón López Velarde
Y pensar que extraviamos la senda milagrosa en que se hubiera abierto nuestra ilusión, como perenne rosa. Y pensar que pudimos, enlazar nuestras manos y apurar en un beso la comunión de fértiles veranos. Y pensar que pudimos, en una onda secreta de embriaguez, ...
Y pienso que la vida. . . de Enrique González Martínez
Y pienso que la vida se me va con huida inevitable y rápida, y me conturbo, y pienso en mis horas lejanas, y me asalta un inmenso afán de ser el de antes y desandar la vida. ¡Oh los pasos sin rumbo por la senda perdida, los anhelos inútiles, el batallar intenso! ¿Cómo flotáis ahora, blancas nubes ...
Pensamiento de Olga Edith Romero
Y pienso qué será de vos cuando me vaya como se fue mi madre Quién te ayudará a recordar que la vida hay que vivirla con espadas de luz. Como si fuera una pausa de la muerte. A cada ser le brotan alas o muñones.
Una ruta en las soledades de Raúl Zurita
Y poco a poco, como un océano que se encrespa, íbamos emergiendo sobre las llanuras y las llanuras parecían olas ondulando con el movimiento de nuestros cuerpos. Sí, porque se encenderá el cielo y las cordilleras, los desiertos y las playas abrirán sus soledades y nuestros...
Y podrás conocerte recordando... de Antonio Machado
Y podrás conocerte recordando del pasado soñar los turbios lienzos, en este día triste en que caminas con los ojos abiertos. De toda la memoria, sólo vale el don preclaro de evocar los sueños.
Tres manzanas de Carlos López Degregori
Y por qué se llamaría así este poema Se llamará porque hay una manzana Y por una sola vez el cuarto se abrió Coincidiendo el cuerpo con la fruta Manzana próxima excitada Irrumpiendo como un destino 0 un tatuaje Fruto con fruto hasta tres Mientras perdía atónito una de mis manos ...
Razones de Irene Sánchez Carrón
Y porque estamos solos empezamos un verso. Porque sentimos frío acercamos las manos al calor de unos seres imposibles y bellos que nos prestan sus ojos para observar el mundo. Porque tenemos miedo miramos otras muertes y en nuestra oscuridad encendemos un sol de...
La guerra y la paz (Incrustaciones en una pared) de César Ángeles L.
y prohíbele juntar las piernas para siempre la guerra y la paz quoto estás con dios o estás con el diablo : te dije que era mentira pero ya mejor no te digo esto encorvas tu tronco y sumerges la cabeza en un hoyo húmedo, el mar (Buñuel tiene una escena con avestruz) y el Papa pontifica / dice: ...
A un joven con abanico de Ana Rossetti
Y qué encantadora es tu inexperiencia. Tu mano torpe, fiel perseguidora de una quemante gracia que adivinas en el vaivén penoso del alegre antebrazo. Alguien cose en tu sangre lentejuelas para que atravieses los redondos umbrales del placer y ensayas a la vez desdén y seducción. ...
Cold un hand blues de Alejandra Pizarnik
y qué es lo que vas a decir voy a decir solamente algo y qué es lo que vas a hacer voy a ocultarme en el lenguaje y por qué tengo miedo. Selección: Guido Ferrer
Y que haya cuerpos... de Adriana Díaz Enciso
Y que haya cuerpos. Vivos, abiertos yacientes y ávidos aún entre la bruma de la melancolía. Que haya siempre cuerpos, en habitaciones suaves que respiren, en calles arboladas y entre flores. Cuerpos capaces del desnudo completo, limpio, perfecto. ...
La casada infiel de Federico García Lorca
Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. ...
Y queda... de Leopoldo María Panero
Y quedadetrás de la nada un jadear tan sólo perseguido por los árboles, perseguido por los bosques que susurran al oído palabras obscenas diciendo no eres hombre, eres menos que un susurro. (De: Conversación, -Nivola- 1a. Edición-febrero 2003- España)
Crónica de mi misma de Matilde Alba Swann
Y querer merecerme; de veras merecerme. Revisar mis dispersas escrituras, mi palabra, revisarme el sollozo, la garganta, auscultarme el latido, desollarme, revisarme las venas, las arterias. todo el complejo existencial que asumo. Revisar mi conducta, mis proyectos, lo soñado, ensoñado, ...
Ítaca de Francisca Aguirre
Y quién alguna vez no estuvo en Ítaca? ¿Quién no conoce su áspero panorama, el anillo de mar que la comprime, la austera intimidad que nos impone, el silencio de suma que nos traza? Ítaca nos resume como un libro, nos acompaña hacia nosotros mismos, nos descubre el sonido...
Y quien se rinde al sueño de Juan Carlos Suñén
Y quien se rinde al sueño de luchar contra un ángel ¿cómo verá a los otros?, ¿con qué desenvoltura irá pagado y andará descubierto entre los hombres sin verdugo posible ni horizonte bastante? ¿Y cómo luego dormirá entre su amante y su tarea, para volver mañana a la soberbia ...
Y quisimos dormir... de Blanca Andreu
Y quisimos dormir el sueño bárbaro, negar devotos párpados y el rubor de las damas de satén y jardín, luchar con hordas bondadosas de búfalos, dormir eras diurnas y perdidas sobre locomotoras de música brillante, que adornara con moras los vestidos el implacable dinosaurio obispal, ...
A Federico, con unas violetas (II) de Luis García Montero
y recuerdo una brisa triste por los olivos F. G. L. Después de la prisa cansada de los últimos trenes nada vuelve. Sólo queda tu rostro sobre Broadway y es difícil, de tanta soledad, cerrar los ojos sin dudar que existes. Absurda esta lengua de fuego que parte el horizonte, ...
Dibujo de la fuga (III) de Claudia Lars
Y regresé por una carta dulce que era medio llamada y medio eco. Resbala el aire como un río de oro; sube en el agua aquel azul pequeño. El mismo abrazo se me da en los árboles, con su aroma indefenso; el mismo amor, la misma casa mía en ángeles terrestres. ...
Tu nombre, poesía de Gilberto Owen
Y saber luego que eres tú barca de brisa contra mis peñascos; y saber luego que eres tú viento de hielo sobre mis trigales humillados e írritos: frágil contra la altura de mi frente, mortal para mis ojos, inflexible a mi oído y esclava de mi lengua. Nadie me dijo el nombre de la rosa, ...
Los ángeles pequeños de las cosas de Luzmaría Jiménez Faro
Y se abrió esa Janua caeli para llenar tu hogar de acompañadas horas. Crecieron tras de ti predestinados frutos. Han llovido los mayos y dorado los junios, y por tu casa habitan los ángeles pequeños de las cosas. (De: Amados ángeles)
Ningún animal atentaría en contra de su especie de Alberto Girri
Y se comprende, la tragedia les es extraña, no acertarían a plagiar nuestra ciega rutina en extraer de los funerales bodas y de las bodas funerales; ¿los concebiríamos tratando de superar moralmente fallas, atentados, burlas a códigos que los gobiernan, o resolviendo incertidumbres por el veneno, ...
El futuro de Julio Cortázar
Y sé muy bien que no estarás. No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche de los postes de alumbrado, ni en el gesto de elegir el menú, ni en la sonrisa que alivia los completos de los subtes, ni en los libros prestados ni en el hasta mañana. No estarás en mis sueños, ...
Silogismo de la infancia de José Kozer
Y se preguntan, cómo produjo aquel sauce manzanas. Y para qué, azules. No obstante, el salmón de la alberca llegó del mar y los niños hablan de unas dalias mínimas que crecen en sus agallas. Y qué piden: bocanadas de aroma y el viejo subterfugio inmóvil de las piedras. ...
Y si crees que eres como cualquier ser ... de Antonio Porchia
Y si crees que eres como cualquier ser, como cualquier cosa, eres todos los seres, todas...
Mar de mi patio de Elena Tamargo
Y si llegaras mar cuando mi cuerpo fuera tierra arada y lloviera en mis ojos? Alga y sal de prusia calentura ¿no te crecen las uñas? Te veré frente a frente presa en tus quemaduras, levantando las cejas dejando ver los ojos con esa indiferencia. Cómo tú eras cuando yo te elegí. ...
Poema impaciente de Emilio Ballagas
Y si llegaras tarde, cuando mi boca tenga sabor seco a cenizas, a tierras amargas? ¿Y si llegaras cuando la tierra removida y oscura (ciega, muerta) llueva sobre mis ojos, y desterrado de la luz del mundo te busque en la luz mía, en la luz interior que yo creyera tener fluyendo en mí? ...
Imprecación del hombre de Kenya de Jorge Zalamea
Y si me da la gana de atravesar a nado el enorme río? Y si me da la gana de empinarme más que la jirafa? Y si me da la gana de hacerme con la piel del ocelote un escudo y con su colaun adorno? Y si me da la gana de ganarle en la carrera a la gacela? ...
Mucho más allá de Alejandra Pizarnik
Y si nos vamos anticipando de sonrisa en sonrisa hasta la última esperanza? ¿Y qué? ¿Y qué me das a mí, a mí que he perdido mi nombre, el nombre que me era dulce sustancia en épocas remotas, cuando yo no era yo sino una niña engañada por su sangre? ¿A qué, a qué este...
Y si pensar fuera suficiente... de Carmen Naranjo
Y si pensar fuera suficiente Pienso a veces lloro río Pienso a veces siento no siento Pienso a veces nazco muero Pienso nunca es suficiente Piensoapenas comienzo Piensosoy casi sexo Piensome encanto Piensome desaparezco porque si pensar supiera me doblaría ausente para desaparecer ...
Suposición de Consuelo Tomas
Y si regresas con otra mitad que te puso el mundo perdida ya en la memoria de la piel bajo tus manos ausente el gesto del antiguo abrazo no me busques. Te prefiero limpio y humano como cuando nos bebimos los dos intentando atrapar la plenitud.
Barco de papel de Carmen Alardín
Y si supieras sólo la mitad de lo que le he contado hoy a mi alma, ya no protegerías mis pupilas del gusano del mundo, ni serpearías entre largas sombras de lirios y ventanas. Yo no he lanzado la primera piedra ni he construido flotas vengativas por conquistar el mar; Pero yo en cambio,
La Portadora de Jorge Teillier
Y si te amo, es porque veo en ti la Portadora, la que, sin saberlo, trae la blanca estrella de la mañana, el anuncio del viaje a través de días y días trenzados como las hebras de la lluvia cuya cabellera, como la tuya, me sigue. Pues bien sé yo que el cuerpo no es sino una palabra más, ...
Destino de Sara Vanegas Coveña
y si un día amanecieran las calles todas(con candado ¿y si los árboles no cesaran de crecer (contra un cielo verde? ¿y si mi corazón se mudara al pecho de un (canario? Selección: Emilio Ballesteros Antología: Seis voces celestes
Y siempre... de Neus Aguado
Y siempre, en el momento más inesperado oyes aquel timbre de voz perdido en tu memoria y vuelves a no respirar, y recuerdas las voces que desde el nacimiento te han acompañado, las más queridas, y vuelves a preguntarte si esta vez sí si esta vez será la voz que desde siempre has estado esperando ...
Y sin embargo sé que son tinieblas de Fina García Marruz
Y sin embargo sé que son tinieblas las luces del hogar a que me aferro, me agarro a una mampara, a un hondo hierro y sin embargo sé que son tinieblas. Porque he visto una playa que no olvido, la mano de mi madre, el interior de un coche, comprendo los sentidos de la noche, ...