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listado de poemas por primeros versos letra v

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424 poemas con la letra "v"

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A trueque de verte de Jorge de Montemayor
VILLANCICO AJENO Véante mis ojos, y muérame yo luego, dulce amor mío y lo que yo más quiero. GLOSA DE MONTEMAYOR A trueque de verte la muerte me es vida; si fueres servida, mejora mi suerte, que no será muerte si en viéndote muero, dulce amor mío y lo que yo más quiero. ...
Paralajes de Clara Janés
Vimos el cometa que pasa cada seis mil años. Las palabras despertaron. Los oídos se embriagaron con su clamor sigiloso. Los ojos fueron cautivos de su incesante manar, que entretegía coronas en el aire con las hebras del misterio. Y nos recorrió un jardín de quietud abarcadora ...
El de los versos de Héctor Rosales
vinculado al espionaje bajo letras motivos del ser y el no ser descerraja con lápiz carcomido a madrugadas le pone lentes al espejo le pregunta rostros recurre al vértice oculto de la esfera y se sienta en el giro y escribe conmueve la pupila del crater...
Lied marino de Alvaro Mutis
Vine a llamarte a los acantilados. Lancé tu nombre y sólo el mar me respondió desde la leche instantánea y voraz de sus espumas. Por el desorden recurrente de las aguas cruza tu nombre como un pez que se debate y huye hacia la vasta lejanía. Hacia un horizonte de menta ...
Vine de Concha Méndez
Vine con el deseo de querer a las gentes y me han ido secando mi raíz generosa. Entre turbias lagunas bogar veo a la Vida. Deja estelas de fango, al pasar, cada cosa... Y hablo así, yo que he sido vencedora en mi mundo, porque pude vencerme y vencer a deseo. Pero no me he querido ...
Monólogo de la extranjera de Rosario Castellanos
Vine de lejos. Olvidé mi patria. Ya no entiendo el idioma que allá usan de moneda o herramienta. Alcancé la mudez mineral de la estatua. Pues la pereza y el desprecio y algo que no sé discernir me han defendido de este lenguaje, de este terciopelo pesado, recamado de joyas, ...
Vine del mar... de Patricia Medina
Vine del mar de aquel mar vertical que mis ancestros miraron desbordarse de aquel que por el norte se abrió a la embarcación de las especias y al sur se fue envolviendo con la tromba yo le ofrecía los huecos de mis manos y la sal más profunda de mis ojos pero no se alejó ...
Vine en un barco negrero... de Nicolás Guillén
Vine en un barco negrero. Me trajeron. Caña y látigo el ingenio. Sol de hierro. Sudor como caramelo. Pie en el cepo. Aponte me habló sonriendo. Dije: -Quiero. ¡Oh muerte! Después silencio. Sombra luego. ¡Qué largo sueño violento! Duro sueño.La Yagrumade nieve y esmeraldabajo la luna. . ...
Vine para decir tu primavera... de Juan Cunha
Vine para decir tu primavera Digo para nombrar dulce tus aves Por abrirte las flores que tú sabes Para hacerte de todas la primavera Era hermosa la tarde y cómo era Sí la evoco de pronto ya ni cabes Eres tarde infinita ya sin llaves Estás en donde esté y yo te quiera Que estás en donde estoy ...
Ya es tarde de Vicente Aleixandre
Viniera yo como el silencio cauto. (No sé quién era aquel que lo decía.) Bajo luna de nácares o fuego, bajo la inmensa llama o en el fondo del frío, en ese ojo profundo que vigila para evitar los labios cuando queman. Quiero acertar, quiero decir que siempre, que sobre el monte...
Adolescencia de Vicente Aleixandre
Vinieras y te fueras dulcemente, de otro camino a otro camino. Verte, y ya otra vez no verte. Pasar por un puente a otro puente. -El pie breve, la luz vencida alegre-. Muchacho que sería yo mirando aguas abajo corriente, y en el espejo tu pasaje fluir, desvanecerse. ...
Cristo de León Felipe
Viniste a glorificar las lágrimas... no a enjugarlas. Viniste a abrir las heridas... no a cerrarlas. Viniste a encender las hogueras... no a apagarlas. Viniste a decir: ¡Qué corran el llanto, la sangre y el fuego... como el agua!
Viniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpo de Emilio Adolfo Westphalen
Viniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpo Gota dulce y pesada como el sol sobre nuestras vidas Trajiste olor de madera y ternura de tallo inclinándose Y alto velamen de mar recogiéndose en tu mirada Trajiste paso leve de alba al irse Y escandido incienso de arboledas tremoladas ...
Gracia de Jorge Galán
Viniste como el rayo un instante de Dios entre dos noches, por eso no te has ido, por eso no te marchas a pesar de esta hora de columnas hostiles que rodean mi cuerpo destrozado entre fangos. Es viento, viento muerto lo que tiembla en los árboles, son voces, voces muertas, ...
Alumbramiento de Ana Istarú
vino de mí salió del fondo el médico aplaudía yo vine con el mar en la barriga como un intenso parasol un mapamundi yo era la esfera que rodó en la madrugada de corazón latí como un caballo lo digo así es que la crin me perfumó el vientre se movía como suelen moverse los rebaños...
Vino el médico amarillo... de José Martí
Vino el médico amarillo A darme su medicina, Con una mano cetrina Y la otra mano al bolsillo: ¡Yo tengo allá en un rincón Un médico que no manca Con una mano muy blanca Y otra mano al corazón! Viene, de blusa y casquete, El grave del repostero, A preguntarme si quiero...
El ángel bueno de Rafael Alberti
Vino el que yo quería, el que yo llamaba. No aquel que barre cielos sin defensas, luceros sin cabañas, lunas sin patria, nieves. Nieves de esas caídas de una mano, un nombre, un sueño, una frente. No aquel que a sus cabellos ató la muerte. El que yo quería. Sin arañar los aires, ...
El ángel bueno de Rafael Alberti
Vino el que yo quería, el que yo llamaba. No aquel que barre cielos sin defensas, luceros sin cabañas, lunas sin patria, nieves. Nieves de esas caídas de una mano, un nombre, un sueño, una frente. No aquel que a sus cabellos ató la muerte. El que yo quería. Sin arañar...
Vino, primero, pura de Juan Ramón Jiménez
Vino, primero, pura, vestida de inocencia; y la amé como su niño. Luego se fue vistiendo de no sé qué ropajes; y la fui odiando, sin saberlo. Llegó a ser una reina, fastuosa de tesoros... ¡Qué iracundia de yel y sin sentido! ... Mas se fue desnudando. Y yo le sonreía. Se quedó...
Poesía de Juan Ramón Jiménez
Vino, primero, pura, vestida de inocencia; y la amé como un niño. Luego se fue vistiendo de no sé qué ropajes; Y la fui odiando, sin saberlo. Llegó a ser una reina fastuosa de tesoros... ¡Qué iracundia de yel y sin sentido! ...Mas se fue desnudando. Y yo le sonreía. Se quedó con la túnica ...
Cantares de Manuel Machado
Vino, sentimiento, guitarra y poesía, hacen los cantares de la patria mía... Cantares... Quien dice cantares, dice Andalucía. A la sombra fresca de la vieja parra, un mozo moreno rasguea la guitarra... Cantares... Algo que acaricia y algo que desgarra. La prima que canta y el bordón que llora... ...
Vio a Cristo... de Mercedes Roffé
Vio a Cristo amamantando a los perros. Vio un hueco en el lugar del corazón. Vio una parva de heno, una oreja de Dumbo, una cola de buey, un grano de sal gruesa, un hangar, un telescopio. Vio una batalla de ángeles y demonios en el fondo de la alberca. Y luego fue la lluvia, la lluvia. ...
Violento es tu beso de Edmundo Retana
Violento es tu beso, tu espalda y tu silencio. Violento el eco de tu voz cuando me llamas y el lecho y la calma que se derrama como un brazo trizado. Y duele tu nombre entonces, duele tu cintura como si nunca te hubiera conocido porque violento es tu nombre y tu abrazo. Y hay un río ...
A la Virgen de la Soledad de José María Pemán
Virgen de la Soledad: rendido de gozos vanos, en las rosas de tus manos se ha muerto mi voluntad. Cruzadas con humildad en tu pecho sin aliento, la mañana del portento, tus manos fueron, Señora, la primer cruz redentora: la cruz del sometimiento. Como tú te sometiste, ...
Virgen hincada empieza a ser visible... de Homero Aridjis
Virgen hincada empieza a ser visible atisba desde sus miembros como alguien escondido al fondo de su cuerpo la punta de su pie bajo su muslo asoma como un haz vivo que atraviesa la sombra en su oscuridad cuerpos vírgenes miran y a sus costados caen sin gemido soplando...
A Nuestra Señora de Guadalupe de Marqués de Santillana
Virgen, eternal esposa del Padre, que d 8242;ab initio te crió, por benefiçio desta vida congoxosa; del jardín sagrado rosa, e preçiosa margarita, fontana d 8242;agua bendita, fulgor de graçia infinita por mano de Dios escrita, ¡O Domina glorïosa! Inefable, ...
Virgen, que el sol más pura... de Fray Luis de León
Virgen, que el sol más pura, gloria de los mortales, luz del cielo, en quien la piedad es cual la alteza: los ojos vuelve al suelo y mira un miserable en cárcel dura, cercado de tinieblas y tristeza. Y si mayor bajeza no conoce, ni igual, juicio humano, que el estado en que estoy por culpa ajena, ...
Plegaria de Jorge Hübner Bezanilla
Virgen, tus ojos místicos y ausentes rezan, como las llamas de los cirios. Virgen, tus manos pálidas y trémulas piensan, como las manos de los ciegos. Por tu fervor, mi beso se hizo hostia y llevó mi alma entera a tus entrañas. Nuestras vidas serán como esas manos que se unirán ...
El ángel de los números de Rafael Alberti
Vírgenes con escuadras y compases, velando las celestes pizarras. Y el ángel de los números, pensativo, volando del 1 al 2, del 2 al 3, del 3 al 4. Tizas frías esponjas rayaban y borraban la luz de los espacios. Ni sol, luna, ni estrellas, ni el repentino verde del rayo y el relámpago, ni el aire. ...
Creación de David Rosenmann - Taub
Víscera, fruto vagando en la niebla, entre mil soles vagando en la niebla, víscera, fruto vagando sin tiempo, entrevenoso, ascendiendo insolado, cántico, bosque de astros, estepa, ¿de qué región tropezando, cayendo? Bloque de semen, radiante, aguerrido, ¿por qué designio vienes a ser mío? ...
Visión prismática... de Mercedes Roffé
Visión prismática, dividida, dispersa. Un no sostenerse en el lugar sino rodearlo y rodear el vacío que se deja. Observación: un mantener viva la llama de una pura fe sin credo ni culto ni reliquia. Un mantenerse viva en la fe -un vacío. Asíndeton. Aposición. La gramática como una anatomía. ...
Infancia de Adriano Corrales
Visitar el pueblo de la infancia es saber que muchos perros ladraron las pozas las rondas el temblor del primer beso desaparecieron que las nubes arriba en la ceniza del volcán son apenas el indicio todo es desalojo los habitantes ya no son los mismos los fantasmas susurran ...
Los pijijes de José Juan Tablada
Visten hábitos carmelitas Los ánades veracruzanos; Y como dos frailes hermanos, en actitudes estilitas, sueñan lagunas y pantanos Así parados en un pie, Con el rojo pico escondido Bajo el ala negra y café, y con el cuello retorcido Como el cuello de un narguillé, Dejan pasar las noches tétricas ...
Villancico en Central Park de José Hierro
Vistió la noche, copo a copo, pluma a pluma, lo que fue llama y oro, cota de malla del guerrero otoño y ahora es reino de la blancura. ¿Qué hago yo, profanando, pisando tan fragilísimo plumaje? Y arranco con mis pamnos un puñado, un pichón de nieve, y con amor, y con delicadeza ...
Berlín: enero 1929 de Marta Pessarrodona
Vita interrumpió sus versiones de Rilke. El teléfono era Moabit 37-94, y Friedrichistrasse la estación de llegada. En la Funkturm, una tarde, en escapada breve y solitaria, Vita le dio a entender la duración escasa de las pasiones humanas. La conversación, bastante animada, ...
Llanto de Griselda Álvarez Ponce de León
Viuda de ausencia toco la mañana, es tan igual invierno y lejanía, que quizá se pudiera se podría abrir la noche junto a tu ventana. Al gallo inútil con su inútil diana en el alba su canto estrellaría, no pasaría el sol no pasaría envuelto ya de noche en su sotana. Viuda de ausencia tomo ...
Mujer que busca y va a encontrar o joven suicida, quién sabe de Julieta Valero
Viuda de ti, no tienes consuelo, y silban los perros a tu paso desperada estás hermosa, como una walkiria que hubiera varado en la jaula de este siglo , silban y son la leyenda que enumera tu dolor: si no tengo paz, si la tregua es un niño que a diario devoro y las piernas caballos demenciados que nada, ...
Luna lunera de Fernando Villalón
Viudita habías de ser, viudita cascabelera, y yo casarme contigo. Luna lunera... ¡Quiquiriquí! Canta el gallo; yo partía a mi tarea dejándote arropadita, Luna lunera... Tan. Tan. Tan. Ya son las doce. Yo me sentaría a tu mesa y en tu boca comería, Luna lunera... Plon. Plon. Plon; a la oración ...
Raíz del cielo (II) de Gerardo Guinea Diez
Viva raíz del cielo, camino abierto a los frutos infames, a la fuente turbia, atropello del claro mediodía en Manhattan con mujeresque visten ropas de seda, singular belleza que mañana serán prendas que revendeun indígena de Totonicapán en pacas de ropa usada. Profunda raíz amable ...
Umbral del hijo de Jaime García Terrés
Viva sospecha de carne no mirada, voz ya, promesa de más cautelas y solicitudes, palabra todavía, que figura tinieblas aledañas. Allí se mueve, sólido, cuerpo que no se ve pero se siente, se sabe, se dibuja con dormidos asedios entretanto. Amor ayer, hoy prisionero leve, árbol será ...
Representative democracy de Tirso Canales
Vive a gusto perrado ciudadano (pues tú perras) La libertad la miden tus verdugos Te esqueletas La forma tú la eliges No es mendiga tu lengua Santísima miseria A diario nos metemos en las piernas La democracia como cazoncillos! Adúltera ojerosa democracy kra-kra Mueca rufiana ...
Vive la vida de Luis Alberto de Cuenca
Vive la vida. Vívela en la calle y en el silencio de tu biblioteca. Vívela en los demás, que son las únicas pistas que tienes para conocerte. Vive la vida en esos barrios pobres hechos para la droga o el desahucio y en los grises palacios de los ricos. Vive la vida...
Insomnio de Susana Giraudo
Vive las noches estrujando entre las manos el silencio umbroso de los solos. Altera su vigilia la incógnita lejana del rugir de la calle. ¿Son los mismos pobladores del día los que tremolan? ¿O son los lémures crepitantes de la noche? Con los ojos cerrados imagina cuerpos sin rostro, ...
Canción de Juan Rodríguez Del Padrón
Vive leda si podrás, y no penes atendiendo, que según peno partiendo, ya no espero que jamás te veré ni me verás. ¡Oh dolorosa partida! ¡Oh triste amador que pido licencia, que me despido de tu vista y de mi vida! El trabajo perderás en haver de mí más cura: según que mi gran tristura ya no espero ...
Viven en nosotros innúmeros de Fernando Pessoa
Viven en nosotros innúmeros; Si pienso o siento, ignoro Quien es que piensa o siente. Soy tan sólo el lugar Donde se siente o piensa. Tengo más almas que una. Hay más yos que yo mismo. No obstante, existo. Indiferente a todos. Los hago callar: yo hablo. Los impulsos cruzados ...
El verdugo secreto de Alfonso Reyes
Vives en mí, pero te soy ajeno, recóndito ladrón que nunca sacio, a quien suelo ceder, aunque reacio, cuanto suele pedir tu desenfreno. Me quise sobrio, me fingí sereno, me dictaba sus máximas Horacio, dormí velando, festiné despacio, ni muy celeste fui, ni muy ...
Ventanas pintadas de Gloria Fuertes
Vivía en una casa con dos ventanas de verdad y las otras dos pintadas en la fachada. Aquellas ventanas pintadas fueron mi primer dolor. Palpaba las paredes del pasillo, intentando encontrar las ventanas por dentro. Toda mi infancia la pasé con el deseo de asomarme...
Vida, pasión y muerte del anti-hombre (V) de Pedro Geoffroy Rivas
Vivíamos sobre una base falsa, Cabalgando en el vértice de un asqueroso mundo de mentiras, Trepados en andamios ilusorios, Fabricando castillos en el aire, Inflamando vanas pompas de jabón, Desarticulando sueños. Y mientras, Otros amasaban con sangre nuestro pan, Otros tendían...
Canto del macho anciano (fragmento) de Pablo de Rokha
Viviendo del recuerdo, amamantándome del recuerdo, el recuerdo me envuelve y al retornar a la gran soledad de la adolescencia, padre y abuelo, padre de innumerables familias, rasguño los rescoldos, y la ceniza helada agranda la desesperación en la que...
Vivimos como un consuelo... de José Acosta
Vivimos como un consuelo, como si nos estuvieran pagando algún mal. No sabemos qué daño nos hicieron allá en el Paraíso, pero la luz nos dice que vivir es un premio de alguien que sólo conoce de eternidad. En el fondo sabemos que aquel dolor padecido jamás nos abandonará, ...