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listado de poemas en audio por primeros versos letra u

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406 poemas con la letra "u"

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Círculo de poetas nihilistas y su gramática de Américo Ferrari
un color de sangre comprimida nace del relámpago y la lujuria abrupta de la tierra lo borramos un surtidor de agua nocturna nos disuelve en una lluvia de dicha y ansiedad lo cortamos una concha de madreperla libera en su destello el misterio exhaustivo del placer la hacemos polvo ...
Un corazón grande... de Antonio Porchia
Un corazón grande se llena...
Coro de ángeles de Luzmaría Jiménez Faro
Un coro de ángeles juega con sus voces: trisagios, improperios, dies irae; antífonas, kirieleison, misereres; benedictus, baladas, sinfonías; magníficat, angélicas, salmodias... Los ángeles se cansan de tanta algarabía, porque saben que al estado de gracias solamente se llega ...
Un cortesano, estando pensativo... de Francisco López de Villalobos
UN CORTESANO, ESTANDO PENSATIVO, FUE PREGUNTADO POR SU DAMA QUE EN QUÉ PENSABA, Y ÉL LE RESPONDIÓ ESTE MOTE: Pienso que mi pensamiento no piensa que soy yo. GLOSA Si por pensar enojaros pensase no aborreceros, pensaría en no quereros por no pensar ...
Mutaciones de Juan Bañuelos
Un Coyote Emplumado es más que un lobo sin manada es menos que un árbol sin raíces es más que el aire sin ninguna fronda menos que esa puerta que la cierra el viento es más que un río arrastrando troncos y animales menos que un ciervo yugulado en la espesura es más ...
Páginas en blanco (III)étude pour crow dancer de Severo Sarduy
Un cubo despegado. Pegada la oreja a la pared. Oye. Algo va a romperse. Algo crece. Lo que en el muro hierve.
El maestro de kung fu de José Watanabe
Un cuerpo viejo pero trabajado para la pelea madruga y danza frente a los arenales de Barranco Se mueve como dibujando una rúbrica antigua, con esa gracia, y sin embargo, está hiriendo, buscando el punto de muerte de su enemigo, el aire no, un invisible de mil años. ...
Bajo tu clara sombra de Octavio Paz
Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo un cuerpo como día derramado y noche devorada; la luz de unos cabellos que no apaciguan nunca la sombra de mi tacto; una garganta, un vientre que amanece como el mar que se enciende cuando toca la frente de la aurora; unos tobillos, puentes ...
Desorden en el cielo de Nicanor Parra
Un cura sin saber cómo Llegó a las puertas del cielo, Tocó la aldaba de bronce, A abrirle vino...
Un desconocido silba en el bosque de Jorge Teillier
Un desconocido silba en el bosque. Los patios se llenan de niebla. El padre lee a sus hijos un cuento de hadas y el hermano muerto escucha tras la puerta. Se apaga la ventana la bujía que nos señalaba el camino. No hallábamos la hora de volver a casa, pero nos detenemos sin saber ...
A un roble tarde florecido de José Coronel Urtecho
Un desmedrado roble sin verdor que seco ayer a todos parecía, hijo del páramo y de la sequía, próxima víctima del leñador, Que era como una niña sin amor que en su esterilidad se consumía, con la lluvia de anoche ¡oh, qué alegría! ha amanecido esta mañana en flor. Yo me he quedado un poco ...
Volver a casa de Alejandro Aura
Un día abandonaremos la ciudad de México; la dejaremos en pie y desierta para que las conjeturas crezcan, y nos iremos a fundar en otra parte nuestras maravillas. 2 El jueves en la mañana despertamos alegres, llenos de sueños. Desayunamos dorados panes y jugos...
A la orilla del muro de Lilian Uribe Gutiérrez
Un día cualquiera tú mirarás el ancho cielo, un día cualquiera se apagará una estrella a la orilla del muro, y tu continuarás tu vida. donde quedarán sus huellas ? donde se observa la tumba cubierta de hiedras o bajo el elevado árbol. Entonces se cantarán los himnos de las guerras, ...
Mariposa de enero de Luis G. Urbina
Un día de invierno gris y opaco. Tienen, el jardín pereza, modorra las flores, cansancio las aguas, que apenas sostienen erguidos los chorros de los surtidores. No hay aves que trinen; no hay voces que suenen; y en la anemia de la luz y los verdores, dos mariposillas que van y que vienen ...
Los afectos de Euler Granda
Un día de tanto puro amor te retuercen el cuello, te muerden en los puntos dolorosos; quieren hacerte altoparlante, te miden, te limitan, te ponen precios fijos y te llenan de rótulos la vida, y eso más no permiten que revientes. Así la soga desde los pies al cuello, desde que llegas ...
La utopía siempre de Nohemí Sosa
Un día dejé de soñar álamos de anhelar hombres de rasgos geométricos de atemorizarme con fantasmas incandescentes Dí vuelta a la página inicié un nuevo capítulo Ahí encontré a la injusticia que rompió mi nube rosa ahora sueño menos y anhelo más vencerla para hacer posible ...
Un día… de Roxana Méndez
Un día desperté había sobre la tierra enmohecida una serpiente larga del color de las ciénagas, la tomé por la cola: estaba muerta. Esa noche soñé con un campo de trigo que mecía el invierno, con una casa blanca de madera y dos siluetas entre la neblina. Una de ellas se fue, pero la otra, ...
Tres grados de lo inefable de Julieta Valero
Un día desperté y estaba hecha parque. Yo me vi con mi sangre pero parque. Imposible mostrar. Pero tanta luz.... Dividiendo por veintiocho muchas frondosidades pude ofrecerte un triunfo. Era día martes y brindamos. Brindamos rama a rama. Continuidad de los parques. Otra mañana...
De mutilaciones de Rosario Castellanos
Un día dices: la uña. ¿Qué es la uña? Una excrecencia córnea que es preciso cortar. Y te la cortas. Y te cortas el pelo par estar a la moda y no hay en ello merma ni dolor. Otro día viene Shylock y te exige una libra de carne, de tu carne, para pagar la deuda que le debes. Y, después. Oh, después: ...
Triste, muy tristemente de Rubén Darío
Un día estaba yo triste, muy tristemente viendo cómo caía el agua de una fuente; era la noche dulce y argentina. Lloraba la noche. Suspiraba la noche. Sollozaba la noche. Y el crepúsculo en su suave amatista, diluía la lágrima de un misterioso artista. Y ese artista era yo, ...
Silencio de Alfonsina Storni
Un día estaré muerta, blanca como la nieve, dulce como los sueños en la tarde que llueve. Un día estaré muerta, fría como la piedra, quieta como el olvido, triste como la hiedra. Un día habré logrado el sueño vespertino, el sueño bien amado donde acaba d camino. Un día habré dormido ...
La advertencia de Euler Granda
Un día le regalan a uno una palabra y uno la pone al sol, la alimenta, la cría, la enseña a ser bastón, peldaño, droga anticonceptiva, garra, analgésico, brecha para el escape o parapeto. Uno le saca música, la pinta, la vuelve más pariente que un hermano, más que la axila de uno. ...
Lázaro se niega a resucitar de Juan Vicente Piqueras
Un día oí unas voces que venían de afuera. Por fin voces de afuera, pensé, voces de otros que llevan la luz dentro y que la dicen, que me llegan del aire y no de mí. Voces que al acercarse eran susurros. Pasos que se pararon delante de mi puerta. Alguien dijo: Aquí yace, como ...
Mi rebelión de Mía Gallegos
Un día partí lejos. Cuando mi padre se olvidó que yo tenía senos. Callé de golpe y dije adiós. - Decir adiós es tener pájaros feroces en las manos -. Me fui hacia allá donde todo es azul y es torrencial y fresco: la montaña. Iba con mi arado silencioso y un alto sueño de tambores en las manos. Inmensa, ...
En Quevedo de Ida Vitale
Un día se sube del polo al ecuador se baja de los plumones de paraíso a la artesa de sangre donde cae la cuenta más certera por quedarse excavando en Quevedo querube de odios nítidos luciferinos bríos cómodo...
Un día te querré... de Julia Prilutzky
Un día te querré... Un día: ¿cuándo? No lo sé, ni me importa, todavía. Tan segura de amarte estoy, un día, que ni anhelo ni busco, voy andando. Mi mano que la espera va ahuecando hoy reposa indolente, blanda y fría. Un día te querrá... Hoy sólo ansía encerrarse en la tuya, descansando. ...
Bodas con la luz de Oscar Portela
Un día temprano, súbitamente florecí con la luz ese día la luz nació y se hizo carne, se hizo voz, se hizo huella y amaneció noctámbula dormida entre mis brazos como abeja sin madre. Más tarde me desperté con ella y descubrí en mi abrazo sus terribles abismos: fui su esposo, su esclavo, ...
Edad de oro de Jorge Teillier
Un día u otro todos seremos felices. Yo estaré libre de mi sombra y mi nombre. El que tuvo temor escuchará junto a los suyos los pasos de su madre, el rostro de la amada será siempre joven al reflejo de la luz antigua en la ventana, y el padre hallará en la despensa la linterna para buscar . ...
Ropa limpia de Delia Domínguez
Un día uno sale a encontrar la muerte, sin equipaje, sin muda para la otra semana con la única camiseta blanca que quedaba del tiempo de colegio. Un día uno se apura como malo de la cabeza, como si tuviera que llegar a todos los trenes y saludar a medio mundo. ...
Un día volveré a tus ojos de Mario Meléndez
Un día volveré a tus ojos y comenzaré de nuevo volveré con un sonido hueco de metal y sol mojado buscaré entre los papeles del tiempo tu cuerpo verde y tus cabellos de uva te coronaré en silencio con mi boca y con mis manos que no terminan Volveré por ti y por tu sangre estrellada ...
Un rancho y un lucero de Alfredo Espino
Un día —¡primero Dios!— has de quererme un poquito. Yo levantaré el ranchito en que vivamos los dos. ¿Que más pedir? Con tu amor, mi rancho, un árbol, un perro, y enfrente el cielo y el cerro y el cafetalito en flor... Y entre aroma de saúcos, un zenzontle que cantará y una poza que copiará...
Espacio de mi voz a Frida Kahlo de Mercedes Durand
Un día, Frida Kahlo, Pleno de sol y niños, Me acerqué a tu horizonte, A tu mundo divino: Acaricié un rebozo, un nopal y un indio. Desde ese día, Frida, Aspiré tu dolor sublimizado Por la voz de la lucha. Me dijiste el mensaje que la tierra Proclama en las espigas; Me dijiste ...
Amar sin ser querido de Manuel Gonzalez Prada
Un dolor jamás dormido, una gloria nunca cierta, una llaga siempre abierta, es amar sin ser querido. Corazón que siempre fuiste bendecido y adorado, tú no sabes, ¡ay!, lo triste de querer no siendo amado. A la puerta del olvido llama en vano el pecho herido: Muda y sorda está la puerta; ...
Epifania de Salvador Novo
Un domingo Epifania no volvió más a la casa. Yo sorprendí conversaciones en que contaban que un hombre se la había robado y luego, interrogando a las criadas, averigüé que se la había llevado a un cuarto. No supe nunca dónde estaba ese cuarto pero lo imaginé, frío, sin muebles, ...
Domingo de Eduardo Carranza
Un domingo sin ti, de ti perdido, es como un túnel de paredes grises donde voy alumbrado por tu nombre; es una noche clara sin saberlo o un lunes disfrazado de domingo; es como un día azul sin tu permiso. Llueve en este poema; tu lo sientes con tu alma vecina del cristal; ...
La banqueta de Saúl Ibargoyen
Un duro pedazo de silencio cae sobre la banqueta indefensa: trozos fragmentos partículas mínimas galaxias lastiman la partida raíz de las jacarandas: hienden la piel de lejanos eucaliptos buscan en las breves tierras su primera ánima mineral. Las musas ya pasaron por aquí...
Arte de la poética de Alberto Girri
Un elemento de controversia que nos lleve a lo paradojal tras cada línea, cada pausa; la ambigüedad a expensas de la convención. Una premisa constante, la duda, indagando en la realidad, buscándola fuera del contexto; la materia a expensas del lenguaje. Una síntesis intransferible...
Alondras que mueren deslumbradas (I) Un esplendor... de Jorge Fernández Granados
Un esplendor oscuro bajo el deleite de profanarte esta noche de cristales de algún fulgor desamparado sobre la súbita espesura de tu más profunda carne. La inocencia es el licor que, sorbo a sorbo, embruja las manos sin otro ultraje que el más profano silencio de buscarte. ...
Un exótico lugar... de Lucero Alanís de Gurrola
Un exótico lugar vacío de mí alberga tu equipaje tal vez dances con la fortuna mujer que se asoma pero no se entrega pensarás que todo lo tienes hasta que rendido en la intimidad de la trasnoche naufragues en la almohada y la sed de tus ojos sepa que aún estoy De: Tarde en el tiempo ...
El sonido azul de los abismos de Pablo Cassi
Un extraño aliento se derrumba en medio de la respiración, allí me distingo de un canto, pisadas que me recorren de temores huesos que se rompen en mis huellas. Convalezco una ajena enfermedad. ¿Qué difícil es morirse frente a uno mismo? vestido de lentísimo tiempo geográfico, ...
Incrustación de caverna en una pared sin oscuridad de Luis Alvarenga
Un fantasma de tiza blanca acecha, ligero, el silbo de los libros. Desde aquí puede verse el lar donde los ancianos de allá acostumbran a pasear casi regimentales dejando tal vez la factura buena de un calendario de jade y obsidiana. ¿Erase de una parábola x y o de una parábola ...
Un felino de Francisco Rodríguez Barrientos
Un felino avista a una probable presa. Se queda rígido, quieto, mirando con una fijeza extraordinaria, recorrido por una fiebre suave, ansiosa, deliciosa. Es como si estuviera a punto de eyacular. La fijeza de la muerte y un placer lento y despiadado. Selección: Adriano Corrales ...
Un fin, una esperanza, un como de Luisa Sigea
Un fin, una esperanza, un como. ó quando; tras sí traen mi derecho verdadero; los meses y los años voy pasando en vano, y passo yo tras lo que espero; estoy fuera de mí, y estoy mirando si excede la natura lo que quiero; y así las tristes noches velo y quento, mas no puedo contar lo que más ...
Como un volar distingue de Pureza Canelo
Un fluir de orgullo ha estado negando la escritura en este libro igual que el tordo vil negara comer frutos y simientes que regala el suelo vivo. Un fluir de no inocencia ha querido contar hasta el último peldaño entre las zarzas de esta casa. Mi claroscuro ser con el afán de un sentimiento ...
Un gato... de Sara Vanegas Coveña
un gato atormentado por la luna anillo de sombras gladiolas más allá tú sueñas una isla para mi extravíofinal Selección: Alberto Martínez-Márquez
Un gato mira al cielo. de Rossana Estrada Búcaro
Un gato mira al cielo, persigue mariposas en su imaginación electrónica las nubes de esta tarde me importan poco no hay nada de sublime ni cursi en el horizonte me parece terrible lo vulnerable de la vida nadie esta seguro sobre sus propios pies no me gusta imaginar ...
Divertimento erótico de Carmen Jodra
Un gemido doliente entre la alheña, un rítmico suspiro en el helecho, musgo y pluma por sábana del lecho, por dosel hoja, por almohada peña, y la lujuria tiene como seña violar mujeres y violar derecho y ley y norma, y un hermoso pecho sabe el pecado y el pecado enseña. Trasciende de la fronda ...
El grajo de Alberto Blanco
Un grajo entre las nubes salta como una mancha de tinta en un cuaderno, como un pozo sin fondo y sin cubeta donde el agua se queja mientras grazna. Sus plumas son carbón para aquel horno que de las pesadillas se alimenta y sus ojos un círculo de lumbre que deja las promesas sin cumplir. ...
Criaturas para la recién casada (El piano) de Jorge Esquinca
Un gran ministro de ébano preside las reuniones en el pequeño salón de la nostalgia. Un ministro mudo, en exilio. Hace años que nadie le arranca un gemido, un ademán digno de su alta jerarquía. Tal vez las abuelas bailaron a Strauss en veladas de organdí y ponche de granada, ...
Canto de esperanza de Rubén Darío
Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste. Un soplo milenario trae amagos de peste. Se asesinan los hombres en el extremo Este. ¿Ha nacido el apocalíptico Anticristo? Se han sabido presagios y prodigios se han visto y parece inminente el retomo del Cristo. ...