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listado de poemas en audio por primeros versos letra u

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406 poemas con la letra "u"

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Antecedentes de Juana Rosa Pita
Una nostalgia de islas yo tenía: prisionera del mar Venecia retenía mi niñez: sus canales recordaban mis rizos y rezos solitarios. Toscana me esperaba y como siempre ocurre la vocación de amor tendió los puentes. Y hoy aquí en la Florida me confirma el prisionero mar: ...
Treno de mar de Luis Llorens Torres
Una novia en la playa... Una vela en el mar... Los péndulos de hojas, que cuelgan del cocal, tararean, ean, ean, la Oración del Jamás. Las gaviotas se cimbran en el vuelo fugaz con que las lleva al nido la luz crepuscular. Rojas brasas las rocas queman la flor de sal, que polvoreó sobre ellas la salobre ...
Una oscura pradera me convida de José Lezama Lima
Una oscura pradera me convida, sus manteles estables y ceñidos, giran en mí, en mi balcón se aduermen. Dominan su extensión, su indefinida cúpula de alabastro se recrea. Sobre las aguas del espejo, breve la voz en mitad de cien caminos, mi memoria prepara su sorpresa: gamo en el cielo, ...
Una palabra busca mi desvelo. de Enrique Azcoaga
Una palabra busca mi desvelo, tan pura como el llanto amanecido, tan joven como un ciervo perseguido, tan honda, flor de flores, como el cielo. Una graciosa salve cuyo vuelo celebre, mayo ileso, tu rendido sosiego; una palabra sin olvido que nombre de rodillas tu consuelo. ...
Intrusión de Horacio Preler
Una palabra desconocida andaba por la casa. Poseía un poder absoluto sobre las cosas: podía romper espejos y destruir la ventana opaca de la materia. Hablaba de piedras de percepción y discurría hasta el amanecer en una lengua primitiva. Descubrió paisajes delineados ...
Una palabra... de Alberto Vélez
Una palabra lo es todo: encuéntrala, y cuando la encuentres no la digas: llévala en ti, guárdala, porque ella será tu defensa contra toda desolación y toda muerte. No la digas. Que tu lengua no sepa lo que al corazón ocupa. De: Voces de Baguí
Canción de cuna para despertar a un negrito de Nicolás Guillén
Una paloma cantando pasa: —¡Upa, mi negro, que el sol abrasa! Ya nadie duerme, ni está en su casa; ni el cocodrilo, ni la yaguaza, ni la culebra, ni la torcaza… Coco, cacao, cacho, cachaza, ¡upa, mi negro, que el sol abrasa! Negrazo, venga con su negraza. ¡Aire con aire, que el sol...
Una pared invisible de Orlando González Esteva
Una pared invisible me separa de quien fui. Tiene que haber por ahí una puerta. Lo imposible, posible. La arquitectura de la realidad viciada abierta a una bocanada de aire, misteriosa y pura. No sé dónde está esa puerta, mas sé que en cualquier momento una ráfaga de viento ...
La ola de los días de Enriqueta Ochoa
Una parvada de pájaros encendidos cruza y oscurece el aire. La ola de mis días agitada, y mordida por una espuma ciega, solitaria se ahoga en un grito que sube desde las zonas profundas y me empuja a atravesar desiertos, valles que sólo cruza la muerte. Antes que los copos...
El grito de Edvard Munch de Hebert Abimorad
una pasarela, tres figuras y dos barcos la primera figura adelantada sus ojos y su boca son órbitas sin contenido que pueden ver y sorprenderse pero qué ve ¿es un grito de horror? ¿es un grito de sorpresa? es el grito es el yo primitivo o eres la transformación de sorpresa ...
El ídolo en el atrio de José Juan Tablada
Una Piedra del Sol sobre el cielo de la mañana asoma en lo alto el ancho rostro de basalto a la orilla de un charco de obsidiana y parece que su boca vierte un reguero de sangre humana y zempazúchiles de muerte... Es del trigo del sol la gran piedra molar que hace el pan de los días ...
Una piedra en el agua de la cordura de Coral Bracho
Una piedra en el agua de la cordura abisma las coordenadas que nos sostienen entre perfectos círculos Al fondo, Pende en la sombra el hilo de la cordura entre este punto y aquél entre este punto y aquél y si uno se columpia sobre sus rombos, verá el espacio multiplicarse ...
Ceniza de Jorge Luis Borges
Una pieza de hotel, igual a todas. La hora sin metáfora, la siesta que nos disgrega y pierde. La frescura del agua elemental en la garganta. La niebla tenuemente luminosa que circunda a los ciegos, noche y día. La dirección de quien acaso ha muerto. La dispersión del sueño y de los sueños. ...
Una de Humberto Ak´Abal
Una polilla después de pensarlo bien, decidió conocer el arte: hizo el viaje más bello de su vida, de pasta a pasta una Antología de la Poesía Universal.
Puertas abiertas de Juan Manuel Roca
Una puerta Abierta a la noche Y se pueblan los ruidos Las estancias. Sus rumorosas bisagras Anuncian Alguien llegado de la lluvia O los pasos de un lento animal Que invade el sueño. Una puerta, una grieta Abierta en el asombro.
La madre de Alvaro Figueredo
Una que sin rubor ni tregua lame el mundo el ácido salobre amargo y siempre y es una y una y una madre nocturna donde fuera y nadie se arrastra aúlla aúlla cruza a ciegas la brasa el hormiguero con su mano llena de leche y lástima empujando la piedrapiedra el enmohecido cristo de hiel...
Una querencia tengo por tu acento,.. de Miguel Hernández
Una querencia tengo por tu acento, una apetencia por tu compañía y una dolencia de melancolía por la ausencia del aire de tu viento. Paciencia necesita mi tormento, urgencia de tu garza galanía, tu clemencia solar mi helado día, tu asistencia la herida en que lo cuento. ¡Ay querencia, dolencia...
Una red de mirada... Primera poesía vertical (I) de Roberto Juarroz
Una red de mirada mantiene unido al mundo, no le deja caerse. Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos, mis ojos van a apoyarse en una espalda que puede ser de dios. Sin embargo, ellos buscan otra red, otro hilo, que anda cerrando ojos con un traje prestado y descuelga una lluvia ...
El espejo de William Ospina
Una región del muro está hechizada. Sólo el ojo lo sabe. Un cristal incansable paso a paso repite las rectas sombras que la tarde desplaza. Terriblemente dócil, no desdeña la vertical sinuosa de una hormiga extraviada y al fondo de sus cámaras también crecen las plantas. ...
A Gabriela Mistral de Claudia Lars
Una rosa de angustias -mar y viento- y la estrella que gime en tierra oscura; una secreta herida de ternura y el camino interior del pensamiento. Tu nombre fijo, tu divino intento, la suelta voz que llega, larga y pura; este compás de sangre, que asegura tus cantos recogidos ...
Oda a Salvador Dalí de Federico García Lorca
Una rosa en el alto jardín que tú deseas. Una rueda en la pura sintaxis del acero. Desnuda la montaña de niebla impresionista. Los grises oteando sus balaustradas últimas. Los pintores modernos en sus blancos estudios, cortan la flor aséptica de la raíz cuadrada. En las aguas del Sena ...
Ad infinitum de Virgilio López Lemus
Una rosa es una mano es una rosa es una linfa es una isla es una luna es una nube que viene en la tormenta. Una tormenta es el otoño es el verano es la infancia es el desaste es el viento que arrastra consigo las nubes y las islas. Una isla es una rosa es una mano es una patria es una manta ...
Estela de la serpiente de Ana Ilce Gómez
Una serpiente pasó frente a mis ojos Su larga madeja recordaba las hojas ondulantes y lustrosas de los largos trigales. Atenta me miró y yo a ella pero no debí parecerle un apreciable bocado Y siguió su camino zigzagueante entre la hierba como una oscura flecha por el tiempo apremiada. ...
La silla vacía de Leopoldo de Luis
Una silla vacía hay en la sala. No sé bien para quién. Está vacía. Desde luego sí sé que no es la mía: mi silla, más modesta, no la iguala. ¿Por qué estará vacía? Nadie viene a ocupar esta silla. ¿A quién espera? Todos sentados ya, y alguien de fuera...
La palabra de Stella Díaz Varín
Una sola será mi lucha Y mi triunfo; Encontrar la palabra escondida aquella vez de nuestro pacto secreto a pocos días de terminar la infancia. Debes recordar dónde la guardaste Debiste pronunciarla siquiera una vez... Ya la habría encontrado Pero tienes razón ese era...
Pastoral de Gabriel Zaid
Una tarde con árboles, callada y encendida. Las cosas su silencio llevan como su esquila. Tienen sombra: la aceptan. Tienen nombre: lo olvidan.
Recuerdo infantil de Antonio Machado
Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de lluvia tras los cristales. Es la clase. En un cartel se representa a Caín fugitivo, y muerto Abel, junto a una mancha carmín. Con timbre sonoro y hueco truena el maestro, un anciano mal vestido, enjuto y seco, ...
Al otro lado del muro de Isolda Hurtado
Una tenue luz invade el prado entre mugidos de vacas rumiando el tedio. Tosca la mirada dirige el campisto a la manada coyunda en llamas. Seco el campo la brisa apenas caía en la última estación. Ruge el tigre al matorral impenetrable abrigo de la piedra dura entre preciosa madera vuelta aserrín. ...
Rota espuma de Jeannette Lozano
Una tierra devota, madre, un vientre para la miel de lo perdido, tierra de todos en el insbrik, cobre esbelto donde la espuma multiplicaba tu rostro. Busco la duración y no aparece. Veo desplegarse la oscuridad labrada desde un brillo solitario. Surgen en mi incertidumbre muertas, ...
Vida después de la muerte de Justo Navarro
Una trama vibrante de palmeras agitadas: maracas sigilosas. El pájaro que pica las maderas la muerte coserá sobre las cosas detenidas y oscuras: donde late como una gota de mercurio cálido la limadora luz -no el plata mate del agua del estanque, el fulgor pálido del limo verdinoso ...
Bootleg (maqueta de improvisación para dos bandejas, radio de transistores, latas de aluminio, un caracol) de Luis Chaves
Una transmisión en AM. Cuco Valoy detrás del ruido blanco. Tu prima flaca se embadurna el bronceador y espera que lleguen los zopilotes, tirada en la arena, bocabajo, boca arriba ahora, bocabajo de nuevo en un rato. Tu prima gorda se embadurna el bronceador y espera que lleguen ...
Una tregua de Ramón Fanelli
Una tregua a la muerte volvimos a propinarle ¡un golpe! con nuestra lengua rabiosa de poesía. Selección del autor
Una tristeza fiel de Romeo Murga
Una tristeza fiel cubre mi vida: pálido cielo sobre la tierra negra. De esa tristeza suave, vive mi alma. ¿Qué sería de mí sin mi tristeza? ¿Qué sería de mí sin esta clara, sin esta pálida melancolía, que me llena de sueños y me libra de la vulgaridad de la alegría? Entre la angustia ...
Esta turbia corriente de Juan José Alcolea
Una turbia corriente me devora Y al tiempo sugerente me convida Llenándome de luz por la ancha herida Que busca en mi confín hora tras hora. Esta turbia corriente arrasadora Que fluye con el agua de mi vida, Esta turbia corriente, esta medida, Me pide la palabra...
Itinerario de Juan José Alcolea
Una turbia corriente me devora y al tiempo sugerente me convida llenándome de luz por la ancha herida que busca mi confín hora tras hora. Esta turbia corriente arrasadora que fluye con el agua de mi vida, esta turbia corriente, esta medida, me pide la palabra sin demora. Yo cedo...
Al otro lado del mar camina él por los surcos su taco estrecho y largo se hunde como una vara dorada de Rocío Silva Santisteban
Una vara dorada señala el ombligo del mundo. Ahora El Sucio lleva los pies negros Porque toda oscuridad lo ata a la tierra Y el tiempo es negro porque es implacable. (Él lo había señalado: ...
Uno (de Dióscuros) de Ana Rossetti
Una vela separa del candelabro Imperio y la enciende, y la mesa recorre. Sobre el adamascado del mantel el brillo desigual de la cubertería y de las tenues guirnaldas del Limoges. Por entre los calados respaldos Louis se acerca a los vientres tersísimos de las copas y los hace sonar. ...
Una ventana... de Haroldo Shetemul
Una ventana puesta al revés llegará a ser la expresión más nítida del universo El tálamo donde se incuben los centauros que alzarán las columnas de fuego para detener los cuatro vientos en un esquizofrénico octubre De cabeza como el mar embravecido irrumpe en la dermis bronceada ...
Dejadme solo de Luis Cernuda
Una verdad es color de ceniza, otra verdad es color de planeta; mas todas las verdades, desde el suelo hasta el suelo, no valen la verdad sin color de verdades, la verdad ignorante de cómo el hombre suele encarnarse en la nieve. En cuanto a la mentira, ...
Una vez el azar se llamó Jorge Cáceres de Gonzalo Rojas
Una vez el azar se llamó Jorge Cáceres y erró veinticinco años por la tierra, tuvo dos ojos lúcidos y una oscura mirada, y dos veloces pies, y una sabiduría, pero anduvo tan lejos, tan libremente lejos que nadie vio su rostro. Pudo ser un volcán, pero fue Jorge Cáceres esta médula viva, ...
Blues in the night de Jorge Carrol
Una vez más estoy solo un viernes por la noche, mientras afuera la alegría y el amor crecen al mejor postor en lugares absurdos nacidos al amparo de la necesidad. Entonces como sin darme cuenta, miro las paredes donde su rostro navega en ausencias y me dejo estar fumando la ...
Una vez más tu piel... (31 de diciembre/1 de enero de 1944) de Juan José Domenchina
Una vez más tu piel, tu desprendida piel de reptil, se pudre en el sendero, junto al descamisado pordiosero que nos viene a vender la nueva vida. Con plantas sin raíces, mal prendida a la derrota de su derrotero, va el paso peregrino del romero extático en su punto de partida. ...
La Zarza de Moisés (El anti-ciprés) de Pedro Jesús de la Peña
Una vez planté un ciprés. De mi tamaño. Verja le dí, no tapia. Agua y luz. Malvarrosa cobijo en las adelfas y sobre el ficus verde compañía. Lo ví crecer llamado a ser más alto que mis generaciones, varón y hembra a la vez capaz de autoengendrarse. Le ví mirarme por las rendijas de la luna ...
Una vez que soñó... de Pedro Garfias
Una vez que soñó no con monstruos, con ninfas, niños, puestas de sol, manos sobre la frente, paz, libertad, amor, a la mitad...
Noticia del Río de Manuel Rico
Una vez tuve un río. Fue una tarde de abril, cuando el crepúsculo destilaba en el aire un tardío destello de crueldad y mis ojos se apropiaban de la lengua de agua que, entre juncos y sauces, lamía el precipicio junto a la carretera. Fue una imagen de paso. Sospeché que era efímera y temblé. , ...
Una vez, érase que se era... de Ramón Pérez de Ayala
Una vez, érase que se era... Érase una niña bonita. Le decían todos ternazas y le hacían dulces halagos. Tenía la niña una muñeca. Era la muñeca muy rubia y su claro nombre Cordelia. Una vez, érase que se era... La muñeca, claro, no hablaba, nada decía a la chicuela. ...
Una fecha y el mar de Euler Granda
Una vez, un pescador se fue cortando al viento; tiró la red, la recogió vacía; en tanto ensangrentado el sol con todo el peso de su cuerpo se arrimaba en la tarde; de pronto, el mar comenzó a sacudirse como animal mojado; el pescador cayó en brazos de las algas; en la espina de un pez ...
Cuento de José Batres Montúfar
Una vieja soltera se moría y sin cesar pedía al confesor que estába cerca de ella la palma y la corona de doncella; y su afán era tanto que era capaz de impacientar a un santo, aunque no lo mostrase el padre cura, hombre muy ponderable de dulzura. Una de tantas veces, sin embargo, que estába ...
Una vieja vendía... de David Escobar Galindo
Una vieja vendía fruta bajo el agua, con dos niños chorreando lágrimas de ceniza. Rota y descalza como el fémur de un ídolo, fue envuelta de repente por el brazo invisible. Nadie se dio cuenta en la calle. Los niños continúan mirándose los pies con las bocas abiertas. De: Revista ...
Charla de Alfonsina Storni
Una voz en mi oído graves palabras vierte: ¿Por qué, me dice, no eres, oh tú, la mujer fuerte? Es bella la figura de la mujer heroica cuidando el fuego sacro con su mano de estoica. Y yo sonrío y digo: la vida es una rueda. Todo está bien. Lo malo con lo bueno se enreda. Si unas no parecieran...