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listado de poemas en audio por primeros versos letra u

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406 poemas con la letra "u"

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Estudio de piano en ronda de Andrés Trapiello
Un mundo empieza a retornar por la reja abierta. Aplazados sonidos, yunques de platero por el claro callejón de luna. Aún imperfectos, la noche de vosotros se llena, haciéndose más honda. Poco a poco, el tableteo de un lejano simón va alcanzando notas. ...
Umbral (VIII) de Daniel Chirom
Un muro de silencio cubre las puertas doradas, cal de la memoria y sal del desencuentro. Tu alfabeto hollado por la luna una plegaria que horada el tiempo. Bebe has visto a Saturno en el leprosario baila el cielo vacía una blanca taza sueña un corazón es una trampa canta ...
La sombra de la noche de Juana Rosa Pita
Un niño azul se alarga como hiciera su sombra sin despojarse de carnal frescura. Todo es niño en Toscana: niño quien diera ley a las ciudades-- niñas prodigio que erigen su esplendor de la mugre del tiempo. Niño el paisaje salpicado de torres y rosales, y niño el corazón que lo contempla ...
Un niño, un sueño de Ida Vitale
Un niño es un campo minado de hermosos imprevistos. Si pudiera evitarse, ay el desvío hacia el hombre derrumbe y lo sabido apartar el guijarro que va a obturar la fuente de la gracia posible, su derecho De: Procura de lo imposible
Un niño escribe... de Yolanda Pantin
Un niño escribe Aquí es redondo como una naranja ¿Qué miran los ojos detrás del mundo? Ya dije que vivir es imposible Cuándo cesará este nudo esta tarde helada aquí afuera hay una raya invisible El niño mira y ve árbolesy pájaros Duerme si algo dulce es posible ...
Niños de Juan Gelman
un niño hunde la mano en su fiebre y saca astros que tira al aire / y ninguno ve yo tampoco los veo / yo sólo veo un niño con fiebre que tiene los ojos cerrados y ve animalitos que pasan por el cielo pacen en su temblor yo no veo esos animalitos / yo veo al niño que ve animalitos...
Vida, pasión y muerte del anti-hombre (II) de Pedro Geoffroy Rivas
Un niño triste a veces se me asoma a los ojos, Pálido niño, pálido de silencio y de anhelo. A veces también lloro por mi frustrada ancianidad, Grito sobre mi muerte lejana y prematura, Sumergido en angustia, Como quien hunde la cabeza en una almohada Para que nadie vea sus latentes ...
El notario de Floriano Martins
Un nombre para las partes de tu cuerpo que emiten fuego, otro para el rostro que se cubre de tus flamas. Un nombre que sea para el guía de tus piernas fluctuantes, y otro más para los campos que evitan tu morada. Todos estarán felices con sus nombres. Unos con más de uno, otros a punto ...
Heráclito cristiano- Salmo I de Francisco de Quevedo
Un nuevo corazón, un hombre nuevo ha menester, Señor, la ánima mía; desnúdame de mí, que ser podría que a tu piedad pagase lo que debo. Dudosos pies por ciega noche llevo, que ya he llegado a aborrecer el día, y temo que hallaré la muerte fría envuelta en (bien que dulce) . ...
Canto nupcial de Manuel José Othón
Un nuevo hogar es huerto florecido de jazmines, y lirios, y azahares, entre cuyas alburas estelares se estremece el amor, como un latido. Surge de cada flor, de cada nido un verso del Cantar de los Cantares y pasan, del Hermón por los pinares, suspirando los vientos un gemido. De Galaad ...
Es un buen día para morir de Juan Bañuelos
Un ominoso escarnio de puñales encapota los ojos del suburbio. Tiembla el tiempo y el patio y en el turbio lodazal suenan tiros policiales. Sangre, polvo, terror, caries dentales desafían la muerte. Y el disturbio deslizándose en un cuchillo gurbio en la esquina madrea sus vocales. Sombras...
Canción para Laura de Víctor Redondo
Un país donde el mar y la carne fueran un[templo donde el cuerpo y el agua al unirse donde la partición de los ojos enamoradosdieran luz a un palacio inmenso Un pájaro de lunas abiertas, ensangrentado, desatara el inusitado fervor la baraja de lo Inesperado saltando ...
Tráfico pesado de Víctor Redondo
Un pájaro con un cajón en la boca. Un galeón de oro tripulado por ratones blancos. Un pez que cuando nada a dos aguas desgarra (el casco de todos los barcos. Una hora de nuestra vida que no lograremos recordar. Una botella de whisky vacía con la lengua de un náufrago. Una palabra ...
El amor de Idea Vilariño
Un pájaro me canta y yo le canto me gorgojea al oído y le gorgojeo me hiere y yo le sangro me destroza lo quiebro me deshace lo rompo me ayuda lo levanto lleno todo de paz todo de guerra todo de odio de amor y desatado gime su voz y gimo ríe y río y me mira y lo miro me dice y yo le digo...
Epitafio de Juan Gelman
Un pájaro vivía en mí. Una flor viajaba en mi sangre. Mi corazón era un violín. Quise o no quise. Pero a veces me quisieron. También a mí me alegraban: la primavera, las manos juntas, lo feliz. ¡Digo que el hombre debe serlo! (Aquí yace un pájaro. Una flor. Un violín.) ...
Un pájaro volando... de Ernesto Aguirre
Un pájaro volando es siempre un argumento sostenido por el aire para cambiarnos la vida.
Sonetos corporales (IV) de Rafael Alberti
Un papel desvelado en su blancura. La hoja blanca de un álamo intachable. El revés de un jazmín insobornable. Una azucena virgen de escritura. El albo viso de una córnea pura. La piel del agua impúber e impecable. El dorso de una estrella invulnerable Sobre lo opuesto a una paloma oscura. ...
El pastorcito de San Juan de la Cruz
Un pastorcico solo está penando, ajeno de placer y de contento, y en su pastora puesto el pensamiento, y el pecho del amor muy lastimado. No llora por haberle amor llagado, que no le pena verse así afligido, aunque en el corazón está herido; mas llora por pensar que está olvidado. Que...
Viajes de Eliseo Diego
Un patio de la Víbora donde la sombra crece hasta el silencio en árboles y hierbas y amarguras y llagas del adobe, tiene también palmeras de otro mundo grabadas en el aire quieto. Salir al patio, entrar en el aroma ruinoso de los años, es un poco viajar al otro extremo de la vida ...
El beso de Alberto Ángel Montoya
Un pebetero erótica fragancia de ámbar y nardo en el salón deslíe, al par que en bronce un sátiro sonríe impregnando de mal toda la estancia. Verde malva es el traje, y tu elegancia, porque a su encanto mi pasión confíe, mientras las copas un efebo escancia, perversamente en el diván ...
Un pedazo de tierra de Claudio Barrera
Un pedazo de tierra, es también paz y sombra y compañía. Además de pedazo de tierra. Es amor en la ausencia y es la caricia grata que da la compañera. Además de pedazo de tierra. Es el hijo que nace igual que las espigas y los granos de trigo. Es la novia, la madre y el amigo. ...
Cual la mujer de Lot de Juana de Ibarbourou
Un perfume de amor me acompañaba. Volvía hacia la aldea de la cita, bajo la paz suprema e infinita que el ocaso en el campo destilaba. En mis labios ardientes aleteaba la caricia final, pura y bendita, y era como una alegre Sulamita que a su lar, entre trigos regresaba. ...
Incandescencia y ruinas (III) de Antonio Gamoneda
Un perro milagroso come en mi corazón. Ceremonia salvaje: mi dolor se incorpora al perro enamorado. De: Sublevación inmóvil
Un perro negro de Antonio Cisneros
Un perro. Un prado. Un perro negro sobre un gran prado verde. ¿Es posible que en un país como éste aún exista un perro negro sobre un gran prado verde? Un perro negro ni grande ni pequeño ni peludo ni pelado ni manso ni feroz. Un perro negro común y corriente sobre un prado ordinario. ...
Un poema como una bala... de Julio E. Miranda
Un poema como una bala no tiene nunca su eficacia aunque logre imitar su silbido Un poema como la lluvia lo más que hace es dejarte ridículamente mojado Un poema como el amor llega siempre demasiado pronto o demasiado tarde Escribirás de nuevo un poema como un poema ...
Ejercicios de Blanca Varela
Un poema como una gran batalla me arroja en esta arena sin más enemigo que yo yo y el gran aire de las palabras
Dilema de María Montero
Un poema conocido de un poeta muerto o un poema bueno de un poeta desconocido o un poema muerto...
No es más de Eliseo Diego
Un poema no es más que una conversación en la penumbra del horno viejo, cuando ya todos se han ido, y cruje afuera el hondo bosque; un poema no es más que unas palabras que uno ha querido, y cambian de sitio con el tiempo, y ya no son más que una mancha, una esperanza...
Epigramas (IV) de Rafael Alcides Pérez
Un poema puede ser una máquina de la emoción o una máquina de la inteligencia. (La emoción pasa). De:Con una súbita vehemencia-Antología de poesía contemporánea en Cuba-La Habana, Cuba
Codo de Griselda Álvarez Ponce de León
Un punto nada más, eso es el codo, pero punto crucial del panorama, ¿qué sería del árbol si la rama no tuviera los nudos a su modo? Un pico nada más. Por sobre todo eres pico de gracia que derrama poesía articulada, si declama en el justo ademán de tu acomodo . Llave maestra...
Mediodía de Octavio Paz
Un quieto resplandor me inunda y ciega, un deslumbrado círculo vacío, porque a la misma luz su luz la niega. Cierro los ojos y a mi sombra fío esta inasible gloria, este minuto, y a su voraz eternidad me alío. Dentro de mí palpita, flor y fruto, la aprisionada luz, ruina quemante, ...
Un rábano... de Mirta Rosenberg
Un rábano me importa, y la figura de las santas ascendidas de la nada. La nada como ultraje superior; el amor, sin duda una cuestión salvaje. ¡Oh el seguro sereno de quedarse en casa, en el oscuro corredor de persianas entornadas, y vivir como las plantas De: Pícaras, místicas y rebeldes, ...
Soneto IV de Garcilaso de la Vega
Un rato se levanta mi esperanza: mas, cansada de haberse levantado, torna a caer, que deja, mal mi grado, libre el lugar a la desconfianza. ¿Quién sufrirá tan áspera mudanza del bien al mal? ¡Oh corazón cansado! Esfuerza en la miseria de tu estado; que tras fortuna suele haber bonanza. ...
Cul de Sac Valley (I) de Derek Walcott
Un recuadro de amanecer en un taller en la falda de la colina dio a estas estrofas su zancuda forma. Si mi oficio es bienaventurado; si esta mano fuera tan esmerada, tan honesta como las de su carpintero, cada marco, resuelto en sus ángulos, se haría eco de esta construcción ...
Estío de Gloria Díez
Un relincho de fuego prolongado, ululante fue la tarde. Debiste ver el mar curvar su lomo antiguo como el de un gran centauro, desbordante de espumas bajo la fresca noche. ¡Qué sabia oscuridad! El sol nos ciega más que esta dulce tiniebla tan grata al corazón. ...
La verdad de José Moreno Villa
Un renglón hay en el cielo para mí. Lo veo, lo estoy mirando; no lo puedo traducir, es cifrado. Lo entiendo con todo el cuerpo; no sé hablarlo. Selección: Xavier Villaurrutia, Emilio Prados, Juan Gil Albert y Octavio Paz.
Ciclo de Marco Antonio Montes de Oca
Un resplandor un trueno y luego nada, Hastío tal vez, Preocupación por tu cuerpo que no llega, Vigas en el ojo ajeno y en el propio, Cierta pantera prensada como flor Entre las tapas ardientes de la noche; Acaso tú Mojada fabulosamente en la esperanza, Quizá los anillos En que...
Salutación al ingenuo de Julieta Valero
Un ritmo suicida y obsceno que rompa las horas un asco con voz de cristal que provoque a las sienes no tienen mayor importancia que tu vida extraña tu vida, que sopla las hojas de un libro ya inerte. No olvides dictarle a tus manos en tono de rienda No olvides que toda...
El pinzón real de Alberto Blanco
Un salmo cadencioso peina el bosque De raya en medio: la luz solar sobre las hojas y el abrigo de la sombra en un costado. Hay un eco ancestral en la salmodia de los pinzones reales: el otoño tiene sus plumas propias y el color de los corazones que se despiden. ...
Piedra de sol de Octavio Paz
un sauce de cristal, un chopo de agua, un alto surtidor que el viento arquea, un árbol bien plantado mas danzante, un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre:un caminar tranquilo de estrella o primavera sin premura, agua que con los párpados cerrados ...
Nos invaden de Sergio Badilla
Un siervo se despide sigiloso de su tribu para evitar la penitencia. Su testuz combada y la frente con signos de ceniza de cara al fuego. Ha sido pues ungido en vida en una causa desvalida de fe, menguado de razón. El hombre diestro, pierde la validez que hasta entonces tenía su argumento. ...
El sillón de los sueños de Susana Giraudo
Un sillón de caña malaca y el infierno, filtrando su amenaza entre el junco y los espacios. Todo sobre esa nube en la que los sueños hablaban de algo lejano que hoy arde, quema, en los lugares donde la vida de tan precisa puede tocarse. ...
Un sitio blanco... de Pedro Piccatto
Un sitio blanco y un latido mudo. Muerta la rosa mía. Donde ella muere, madre, no hay que cruzar pisando fuerte. Lo sabe el viento, el pájaro, esa sima sin grietas del sexo...
Jaguar de Efraín Bartolomé
Un sol del tacto Por la intrincada selva de mis nervios lo miro caminar Perfecto hijo del día y de la joven sombra...
La soledad es fuerte de Gustavo Adolfo Wyld Ferraté
Un solo corazón ama por dos, por tres, por cuatro, y por todos aquellos que han dejado de amar. Y cuánto amor no derrotado le corre al solitario por las venas. Más allá de la aurora no muere, ni muriéndose, su último zafiro. (Porque también hay polvo desenamorado, ...
Un Soneto me manda hacer Violante... de Lope de Vega
Un Soneto me manda hacer Violante, que en mi vida me he visto en tal aprieto: catorce versos dicen que es Soneto, burla burlando van los tres delante. Yo pensé que no hallára consonante, y estoy á la mitad de otro quarteto; mas si me veo en el primer terceto no hay cosa...
Soneto de repente de Lope de Vega
Un soneto me manda hacer Violante; en mi vida me he visto en tal aprieto, catorce versos dicen que es soneto, burla burlando van los tres delante. Yo pensé que no hallara consonante y estoy a la mitad de otro cuarteto; mas si me veo en el primer terceto, no hay cosa en los cuartetos que me espante. ...
Extraño reino de Juan Luis Panero
Un sueño desolado y exacto real e irreal como la vida y una misteriosa escenografía, inquietantes ilustraciones de novela gótica o borrosas prisiones de Piranesi, y entre ruinosos arcos, derrotados muros, los rostros de algunos desaparecidos, palabras imprecisas –sueño...
El ángel del misterio de Rafael Alberti
Un sueño sin faroles y una humedad de olvidos, pisados por un nombre y una sombra. No sé si por un nombre o muchos nombres, si por una sombra o muchas sombras. Reveládmelo. Sé que habitan los pozos frías voces, que son de un solo cuerpo o muchos cuerpos, ...
Última estación de Isolda Hurtado
Un suspiro bastó para tocar fondo aunque afuera todo seguía igual: el silbido del viento juguetón entre los árboles y las hojas del verano sucumbiendo a sus pies. El cielo tenue apenas reflejado en el concreto. Las sombras extenuadas asidas al reposo. El calor sudando en cada poro ...