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listado de poemas por primeros versos letra s

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1074 poemas con la letra "s"

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Sol(o) de Alfonso Quijada Urías (Kijadurías)
Solo como el sol en el cielo ilumino esta página
El ausente, el celoso, se provoca... de Sor Juana Inés de la Cruz
SOLO CON AGUDA INGENIOSIDAD ESFUERZA EL DICTAMEN DE QUE SEA LA AUSENCIA MAYOR MAL QUE LOS CELOS El ausente, el celoso, se provoca, aquél con sentimiento, éste con ira; presume éste la ofensa que no mira, y siente aquél la realidad que toca. Éste templa, tal vez, ...
Marina de José María Álvarez
Sólo dos cosas, Filis, yo quisiera decirte, hacer que aniden en tu desvergonzado corazón: Es la primera un consejo de Ovidio, cuando escribe: Si a una de vosotras Venus negó sensual naturaleza, fingid. Supongo que ahora no lo entiendes. Pero hazme caso. Confía...
Sólo el amor… de David Escobar Galindo
Sólo el amor alivia la fantasmal sorpresa de estar vivo. Trae el amor un cesto de parábolas, una azul mermelada de caricias, un aceite gentil para el masaje de las entumecidas esperanzas y un vino largamente conservado en las bodegas de la inspiración. Y después nos convida a celebrar ...
Sólo el ave... de Ada Salas
Sólo el ave conoce los exactos perfiles. De sus ojos aprendo el universo miniado el eterno poniente que oscurece las islas. Puedo ver la verdad: el lento claudicar del horizontes y su amargacaída. (De: Arte y memoria del inocente) (Poetisas Españolas- Antología general, ...
Voces para una batalla (XIII) de Javier Barreiro Cavestany
sólo el murmullo del agua contra las rocas letanía meciéndome volveré sólo a casa (prometido) el bastón dónde habrá quedado el bastón si tropiezo o intentan robarme... qué qué tengo que todavía quieran... ¿Palinuro? quién ha dicho Palinuro a qué me suena ese nombre ¿a río... a fruto... ...
Silencio: A M. de Oscar Portela
Sólo el silencio, el silencio que guarda y como guarda de los misterios y secretas imágenes que duermen en lo profundo del lago transparente de los sueños, saben lo que somos, hijos de las primeras hojas del otoño, de los largos inviernos y los veranos ásperos como frutos de nísperos, ...
Hermosa presencia de Vicente Gaos
Sólo en algunas tardes, resulta que Dios es evidente. Tendido sobre el césped, los ojos atesoran la luz total que confunde. Siento de pronto, cuán musical es el cielo, ¡qué sencillos, qué dulces, y qué precisos los árboles! ceñidos por el postrer rayo solar. Escucho el...
Sólo en sueños... de Jaime Sabines
Sólo en sueños, sólo en el otro mundo del sueño te consigo, a ciertas horas, cuando cierro puertas detrás de mí. ¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan, y ahora estoy preso en su sortilegio, atrapado en su red! ¡Con qué morboso deleite te introduzco en la casa...
El señalado de José Agustín Goytisolo
Solo entre el odio, entre la palpitante y masculina hostilidad él permanece y son sus días continuo sobresalto huida y evangelio. El señalado está y no está con todos estudia come igual que los demás se fatiga y enferma. Pero luego conoce y ve las cosas de forma diferente...
La vida igual que el golf de Belén Reyes
Sólo es para el burgués. Y los demás sabéis que sin jugar Siempre perdéis... Pero entendéis mucho más que ellos de palos . La vida igual que el golf Un imperfecto swing.Y la esperanza se nos pierde en el rough del desencanto. La vida igual que el golf, un bunker de nostalgia ...
El espacio sombreado de José Antonio Cedrón
Sólo hay un hombre que habla de otras cosas. Por ejemplo hay un hombre que habla de una calle de un apellido suyo que llegó en algún barco de una mujer morena que se perdió en su almohada de un líquido morado que en sus alas llega como una carta hasta su casa. ...
Décimocuarta poesía vertical (104) (Póstumo) de Roberto Juarroz
Sólo la grieta de la privación nos acerca al encuentro. Y si el encuentro se produce, no importa que él sea otra grieta. Sólo así hallaremos el secreto de la primera. ¿Por qué sentimos lo que no existe como una privación? ¿Será el único modo de lograr su existencia? (Fuente: Juana Rosa ...
Teología de la nieve de Jesús J. Barquet
Sólo la nieve. Sólo la nieve azul que desconozco impregna mis motivos. Sólo su esperma inaugural, el incentivo espesor de sus cristales que descubrí entre los libros, configuran mi signo, me brindan una estela que todavía no aprendí. Todo lo demás es lento y desandado como una oruga: ...
Amor de Rosario Castellanos
Sólo la voz, la piel, la superficie Pulida de las cosas. Basta. No quiere más la oreja, que su cuenco Rebalsaría y la mano ya no alcanza A tocar más allá. Distraída, resbala, acariciando Y lentamente sabe del contorno. Se retira saciada Sin advertir el ulular inútil De la cautividad de las entrañas ...
En esta tierra redonda y plana (XXXVIII) de Carmen Naranjo
Sólo las abadesas me acusaron sólo ellas no creían yo me encomendaba día y noche me encomendaba al viaje a la rueda de la fortuna al ruido del portazo a la dulzura del tevayabien a la desnudez del amor sólo ellas convento y rejas rosario y corredores eran las vigilantes de quienes creen ...
El cementerio de Vilcashuaman de Antonio Cisneros
Sólo las cruces verdes, las cruces azules, las cruces amarillas: flores de palo entre la tierra de los hombres y el espacio que habitan los abuelos. No edificios construidos con usuta donde las cenizas se oxidan sin mezclarse. Sólo las cruces verdes, las cruces azules, las cruces amarillas. ...
Cuaderno de Nueva York (Sólo materia de sombras) de José Hierro
Sólo materias de sombras, criaturas de la noche, nubes espectrales, seres dolorosamente informes, visiones o pesadillas llegadas no sé de dónde, ráfagas resucitadas que fueron mujeres y hombres, que tuvieron carne y sueños donde anidaban los soles ...
Solo me queda el corazón de Pilar Paz Pasamar
Solo me queda el corazón. Palabras ya no me bastan. Sobra el pensamiento. Solo me queda el corazón, más grande, cada vez más amargo y más sediento. Hablo con él, le digo: ten cuidado, te has lastimado muchas veces. Pero yo bien sé que me puede y que se crece con cada asombro ...
Canto (VII) de Mario Bojórquez
Sólo nombraste el bosque que te vistió de niño Su alegre arboladura Su tenebra de musgo Por eso es que volver Regresar en el soplo ardiente En la escama de vidrio de tus ojos No puede ya salvarte No entregarás tu espada capitán abatido No te dará un pañuelo esa mano No limpiarás tus lágrimas ...
Desde mi orilla de Pedro Valle
Sólo por tu poesía nací de nuevo en cada guitarra sólo por tu magia encontré gorriones de ternura en los pétalos del día sólo por tu amor olvidé un mapa de dolor instalado en el pecho Soy otro duende inventando con los pájaros de tu alegría una canción silvestre parecida...
Canción nocturna. Solo por vez la luz en tus pupilas... de León de Greiff
Solo por vez la luz en tus pupilas fuera admisible ya la lobreguez del mundo sórdido. Y éso que soñé grande cómo fué diminuto! Ah! qué febril afán... Yo venía de más allá. Yo venía de más all...
Vuelo de Miguel Hernández
Sólo quien ama vuela. Pero, ¿quién ama tanto que sea como el pájaro más leve y fugitivo? Hundiendo va este odio reinante todo cuanto quisiera remontarse directamente vivo. Amar ... Pero, ¿quién ama? Volar ... Pero, ¿quién vuela? Conquistaré el azul ávido de plumaje, pero...
Sólo quien de Humberto Ak´Abal
Sólo quien no ha esperado te hablará depaciencia.
Ocaso de Antonio Colinas
Sólo saber que no se sabe nada y que no se desea saber nada. (Aunque, sintiendo así, sepamos todo.) ¿El muro como límite absoluto o lo absoluto circuyendo el alma? Adiós, adiós, estrella de la tarde, que en las estrellas vienes a fundirte. Ya no eres grito, ni dolor, ni eres el verso que musita ...
Sólo sé que estoy en mí de Manuel Altolaguirre
Sólo sé que estoy en mí y nunca sabré quién soy, tampoco sé adónde voy ni hasta cuándo estaré aquí. Vestido con vida o muerte o desnudo sin morir, en los muros de este fuerte castillo de mi vivir, o libre por los confines sepulcrales de los cielos, desgarrando grises velos, ...
Solo de Vicente Huidobro
Solo solo entre la noche y la muerte Andando en medio de la eternidad Comiendo una fruta en medio del vacío La noche La muerte El muerto recién plantado en el infinito La tierra se va la tierra vuelve Solo con una estrella al frente Solo con un gran canto adentro y ninguna estrella al frente ...
Embriaguez de Roberto Armijo
Sólo son los ángeles del vino que estrujan sus esponjas y nos llevan a instantáneos laberintos donde arden las lumbradas del vómito. Sólo es el vacío, lo inasible que nos besa los ojos siluetas de ceniza que nos beben por instantes la tristeza. Sólo es la sorpresa, el júbilo; después la soledad, ...
Sólo son tuyas la verdad y la muerte de Juan Luis Panero
Sólo son tuyas -de verdad- la memoria y la muerte, la memoria que borra y desfigura y la sombra de la muerte que aguarda. Sólo fantasmales recuerdos y la nada se reparten tu herencia sin destino. Después de sucios tratos y mentiras, de gestos a destiempo y de palabras ...
Confesión del fugitivo de Juan Vicente Piqueras
Sólo soy feliz yéndome. No entre cuatro paredes, con sus sendas espadas, sino entre aquí y allí, una casa y otra, ajenas ambas preferiblemente. No puedo ya, ni quiero, estarme quieto. Ni ahora ni después. Ni aquí ni allí. En todo caso ahí, donde estás tú, seas quién seas tú, ponme tu nombre ...
Mensaje cifrado de Francisco Urondo
Sólo te pido que dejemos este parque, que abandonemos sus municiones, sus reproches para irnos por ahí, como cascaritas divertidas de pálidos carnavaales; hielo y materia de olvido. Porque entre tirones y sufrimientos, la cosa se ha puesto tan fácil, tan fácil, ...
Atrapados de Ana Emilia Lahitte
Sólo tengo de vos una fotografía con pómulos rasantes tu pelo de llanura sobre los hombros tensos y sin brazos -no he podido inventarlos todavía- y tu extraña manera de acompañarme a solas de este lado del mar. Vivías en París (lo especifica el dorso de la fotografía) ignoro si habrás...
Territorial (Fragmento) de Blanca Wiethüchter
Sólo tengo este cuerpo. Estos ojos y esta voz Esta larga travesía de sueño cansada de morir. Conservo el temor al atardecer. No se comunica con nadie. Por mi modo de andar algo descubierto un poco esperando cambio frecuentemente de parecer conmigo no puedo vivir segura. ...
Deseo de Federico García Lorca
Sólo tu corazón caliente, y nada más. Mi paraíso un campo sin ruiseñor ni liras, con un río discreto y una fuentecilla. Sin la espuela del viento sobre la fronda, ni la estrella que quiere ser hoja. Una enorme luz que fuera luciérnaga de otra, en un campo de miradas rotas ...
Canción del amor prohibido de José Angel Buesa
Solo tu y yo sabemos lo que ignora la gente al cambiar un saludo ceremonioso y frío, porque nadie sospecha que es falso tu desvío, ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente. Solo tu y yo sabemos porque mi boca miente, relatando la historia de un fugaz amorío; y tu apenas me escuchas ...
Revelación de Gonzalo Osses – Vilches
Sólo un gesto audaz bastó para revelarme el significado de todo cuanto allí existía. Supe entonces, que una flor bien podía ser todo el jardín. Que la palabra, todas las palabras. Que una mirada, todos los ojos. El universo, una masa oscura. Me brotaron Arrau y Huidobro, ...
Everness de Jorge Luis Borges
Sólo una cosa no hay. Es el olvido Dios que salva el metal salva escoria y cifra en Su profética memoria las lunas que serán y las que han sido. Ya todo está. Los miles de reflejos que entre los dos crepúsculos del día tu rostro fue dejando en los espejos y los que ira dejando todavía. ...
Recado a Rosario Castellanos de Jaime Sabines
Sólo una tonta podía dedicar su vida a la soledad y al amor. Sólo una tonta podía morirse al tocar una lámpara, si lámpara encendida, desperdiciada lámpara de día eras tú. Retonta por desvalida, por inerme, por estar ofreciendo tu canasta de frutas a los árboles...
Las ínsulas distantes de Víctor Sandoval
Sólo y distante de las ínsulas, bajo este sol que el mediodía calcina y los demonios de la luz deslumbran. Yo he visto renacer ramas y flores en huertos que después fueron dormidos. Si vuelvo a los inicios ¿quién escuchará mis pasos en las piedras? Aquí se acerca a quien espero. ...
Mi primer bikini de Elena Medel
Sólo yo sé cuándo sobrevivimos. Lo sé porque mis dedos se transforman en lápices de colores. Lo sé porque con ellos dibujo en las paredes de tu casa mujeres con rostro de epitafio. Porque, a la caricia de la punta, comienza el derrame de los cimientos formando arco iris en la noche. ...
Pudor de Heddy Navarro Harris
Sólo yo voy desnuda como si no hiciera frío me saludan se sonrojan y se abrochan el último botón de la camisa
Solo de Oliverio Girondo
Solo, con mi esqueleto, mi sombra, mis arterias, como un sapo en su cueva, asomado al verano, entre miles de insectos que saltan, retroceden, se atropellan, fallecen; en una delirante actividad sin rumbo, inútil, arbitraria, febril, idéntica a la fiebre que sufren las ciudades. Solo, ...
Juegos furtivos (II) de Carmen González Huguet
Solo, fijo, sin tregua tu veneno Su miel destila por canal ufano Y yo a tu vera estoy, mano con mano, Velando el homenaje más ameno. De nieve ardiente tu secreto lleno Lejos se alza cuanto más cercano, Y más se crece cuanto más en vano, Y más querido cuanto más ajeno. Al borde estoy...
Cansa vivir cada día de Edel Morales
Solo. Cansa vivir. Hacer la música del mundo. Cansa. Ofrecer la doble mejilla. Cansa. Administrar frustraciones de otros. Cansa. Alterar. Posponer. Reducir el sentido. Cansa. Cansa vivir cada día. Solo. Con los demás. Solo. Por los demás. Solo. Para los demás. Cansa vivir...
Arte poética de Horacio Castillo
Soltar la lengua, de manera que no trabe el producto que viene desde adentro, impulsado por una fuerza superior y el hábil juego de riñón y diafragma; insistir presionando los músculos como para expulsar un caballo o un cíclope; repetir el procedimiento provocándolo ...
Jesús de Candelaria de Miguel Ángel Asturias
Sombra de corazón de la amargura a tu rostro que aviva pulso cárdeno lirio inclinado bajo el viento, pesala cruz del viento. Tu rodilla sin fuerza es como cera que se derrite al sol, se ve en la túnica, lirio inclinado bajo el viento, pesala cruz del viento. Del entrecejo, hendido ...
Rue de Saint Michel de Raquel Huerta - Nava
Sombra entrepernada con la carne tu cuerpo que en el mío se estremece qué infiernos de la fiebre qué soledades nos habitan en la cúspide absoluta de la llama atajo de la muerte retorno de la piel humedecida(era preciso hundirsepara lamer el fondo del pantano) estallan ardientes ...
Sucede, de noche de Antonio Aliberti
Sombra que exhala el alcohol de la noche la carne celebra en los rincones Mi cuarto es una prisión La casa de enfrente no existe el árbol gigante la acuna Se llena de hojas mi cuerpo hasta que la luz salpique sobre el alba Un cuerpo desnudo flota sin destino su carne, toda dispersión y sueño . ...
Pecho de Griselda Álvarez Ponce de León
Sombra tu pecho para el sol quemante lunar colina, seda por vellosa. dura almohada en la que me reposa de fatigas el día trashumante. Por un misterio isócrono constante alza y baja la vida jubilosa, pájaro el corazón vuela y se posa, para dormir en el nidal amante. Dentro vive el suspiro...
Sombra de Humberto Ak´Abal
Sombra: noche pequeña al pie de cualquier árbol.