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listado de poemas por primeros versos letra s

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1074 poemas con la letra "s"

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En mi barrio de Juan de Dios Peza
Sobre la rota ventana antigua Con tosco alféizar, con puerta exigua, Que hacia la oscura callejada, Pasmando al vulgo como estantigua Tallada en piedra, la santa está. Borró la lluvia los mil colores Que hubo en su manto y en su dosel; Y recordando tiempos mejores, Guarda amarillas y secas flores ...
Bajo la pesada losa del mundo de Jaime Labastida
Sobre la Tierra, estamos enterrados. Todo su peso cárdeno se vuelca sobre mis pies antiguos. Toda la tierra me avienta sobre el cielo, me sujeta en mi raíz y me hunde entre sus manos. Despedazado estoy. Mis ojos van allá por el impulso, mas presos en órbitas se quedan, asidos a su fin ...
Más allá (es de suponerse) de Héctor Freire
Sobre la vasta ausencia del mar el vaivén de una larga retórica de barcas sin velas, y el incesante viento que traza su círculo negro alrededor de la bahía obediente. Mientras, en ese instante desde una ventana de hotel igual a tantas, el animal doméstico de un hombre igual a tantos ...
Los ojos en blanco de José Juan Tablada
Sobre la yerba estrujada, bajo la fronda sombría, te recliné desmayada cuando la tarde moría. Miré tu faz sonrosada que pálida se volvía, y sentí tu boca helada bajo el ardor de la mía... Y antes de que agonizante quedara sobre tu flanco clavado el viril anhelo, ¡miré en el supremo instante ...
Los viejos de Octavio Paz
Sobre las aguas, sobre el desierto de las horas pobladas sólo por el sol sin nombre y a noche sin rostro, van los maderos tristes, van los hierros, la sal y los carbones, la flor del fuego, los aceites. Con los maderos sollozantes, con los despojos turbios y las verdes espumas, van los hombres. ...
El hombre que mira al poniente de Gonzalo Osses – Vilches
Sobre las llanuras del cielo atardeciendo cabalgan figuras, como manchas. Un hombre mira hacia el poniente. A sus espaldas la oscuridad avanza. Pero la mirada viaja con la luz y se desprende. El hombre se ha quedado sin los ojos. De: El Verde que Perdí Selección: Guido ...
Jornada de trabajo de Saúl Pérez Gadea
Sobre las moradas pasa la luz rasante del despertar. El cuarzo de la profundidad se desnuda en las orillas para vestir las ropas del residuo. Se levanta la custodia del sueño, los días pasan a la calle de quien paga, al plato de sal de cada vientre, al ácido en el metal...
El aire que nos queda de Roberto Sosa
Sobre las salas y ventanas sombreadas de abandono. Sobre la huida de la primavera, ayer mismo ahogada en un vaso de agua. Sobre la viejísima melancolía (tejida y destejida largamente) hija de las grandes traiciones hechas a nuestros padres y abuelos: estamos solos. Sobre las sensaciones ...
Diez líneas para Antoni Tàpies de Octavio Paz
Sobre las superficies ciudadanas, las deshojadas hojas de los días, sobre los muros desollados, trazas signos carbones, números en llamas. Escritura indeleble del incendio, sus testamentos y sus profecías vueltos ya taciturnos...
Contraste de Josefa Murillo
Sobre los troncos de las encinas paran un punto las golondrinas y alegres notas al viento dan: ¿Por qué así cantan? ¿Qué gozo tienen? Es porque saben de dónde vienen y a dónde van. En este viaje que llaman vida, cansado el pecho y el alma herida, tristes cantares al viento doy: ...
Los otros de Damaris Calderón
Sobre mí crecerá la yerba que pisotearán los caballos de Atila. (Selección: Carlota Caulfield)
Poema LXII (Sobre mi boca está tu mano) de Dulce María Loynaz
Sobre mi boca está tu mano; tu mano tibia, dura Infinitamente dulce. (A través de tus dedos se escurre la canción rota como un poco de agua entre las hendiduras de una piedra.) Sobre mi corazón está tu mano: pequeña losa suave. (Abajo, el corazón se va aquietando poco a poco.) ...
Sobre mi corazón... de Pedro Piccatto
Sobre mi corazón yo no habría podido sufrir un silencio de rosa. Hubiera muerto helado un silencio...
Tord de Rolando Faget
sobre muertos sin filtro sobre mujeres, niños sobre el alma de amigos he construido pisando mi inexorable camino hacia la cumbre(relativa) hacia el sillón que crispo el micrófono, la cámara el libro que casi nadie lee pero yo escribo mano seguraescribo he inaugurado cárceles ...
Se más feliz que yo de Juan Arolas
Sobre pupila azul, con sueño leve, tu párpado cayendo amortecido se parece a la pura y blanca nieve que sobre las violetas reposó: yo el sueño del placer nunca he dormido: se más feliz que yo. Se asemeja tu voz en la plegaria al canto del zorzal de indiano suelo que sobre la pagoda solitaria ...
A un capitán de navío de Rafael Alberti
Sobre tu nave un plinto verde de algas marinas, de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar , capitán de los vientos y de las golondrinas, fuiste condecorado por un golpe de mar. Por ti los litorales de frentes serpentinas, desenrollan al paso de tu arado un cantar: Marinero, hombre libre, ...
La germinada caricia de Ariel Montoya
Sobre tu rostro caen cerúleas transparencias agobiadas por un firmamento que te pertenece, luciérnagas puras clausuradas únicamente por tus párpados. Sobre la superficie de tus senos (girasoles atrapados por mi mano) se desmembran todas las herejías posibles ante la pontificia dignidad ...
Poema para todas las mujeres de Vinicius De Moraes
Sobre tus blancos pechos lloro, mis lágrimas bajan por tu vientre y se embriagan del perfume de tu sexo. ¿Mujer, qué máquina eres, que solo me tienes desesperado confuso, niño para contenerte? ¡Ah, no cierres tus brazos sobre mi tristeza, no! ¡Ah, no abandones tu boca a mi inocencia, no! ...
Sobre tus ojos de mujer de José Domingo Gómez Rojas
Sobre tus ojos de mujer se habrá de cerrar un día el sol de un atardecer. En tus dos pálidas manos se apagarán los fulgores de los luceros lejanos. Sobre tus labios marchitos pasará la eternidad con sus besos infinitos. Y cuando yazgas dormida la muerte dirá en tu oído que un hombre ...
Montsalvat (Fragmentos) de Jorge Fernández Granados
Sobre un acantilado las águilas guardan Montsalvat, la cúspide en ruinas que alojaron los muros del castillo. Ahora sólo el viento punza la sinfonía del eco y habla contando la leyenda a las nieves latinas de los riscos. La luna encumbra su vórtice de emblemas sobre el alcázar ...
Soldado de la libertad de Fernando Calderón
Sobre un caballo brioso camina un joven guerrero cubierto de duro acero, lleno de bélico ardor. Lleva la espada en el cinto, lleva en la cuja la lanza, brilla en su faz la esperanza, en sus ojos el valor. De su diestra el guante quita, y el robusto cuello halaga, y la crin, ...
Por el mediodía de Marco Fonz de Tanya
Sobrevivir a la sombra ya que tiene más de uno que uno mismo monstruo de papel de china duplica su tamaño y su maldad en una profundidad tal que parece superficie y camina abismándonos los pies y se arrastra serpentina ofreciéndonos la vanidad de ser más grandes, más anchos, ...
La muerte de Sara de Ibáñez
Sol amargo, agua amarga, amargo viento y amarga sangre para siempre amarga. Vencido y solo en carne y pensamiento, y el sueño antiguo por tesoro y carga. Quiso callado y solo y sin lamento sorbo a sorbo agotar su fuente larga. Miserable señor de su destino, de espaldas ...
Luna de Néstor Martínez
Sol de medianoche Crisol de corazones Sonriente cuarto menguante Creciente de pasiones Llena de placeres Nueva de fuego Vocera del amor Espero con ansias que regreses... Selección del autor
Sol negro... de Rafael Alberti
Sol negro. De una mar, de una mar muerta, la empujó un mal viento. Carabela negra, cargada, hundida de huesos. Mar negro. De: Marinero en tierra
Nadie se ilusiona ya con olvidarte (A A.Pizarnik) de Pablo Baca
Sola delante de los que cantan sin morir, los que destruyen el tiempo con sólo cerrar los ojos, que aman sanamente y han podido vivir sin tocar la demoledora inercia de las palabras con que se repite tu muerte desde una mañana cualquiera. Sola, sí. Un fantasma que ya ni tiene nombre ...
Realidad vertical de Claudia Herodier
Sola en su nostalgia de sonido. Despierta antiguamente: la tierra. Llora con lloriqueo de niña perdida, la tierra. Nuestra tierra. Junio 7/77 S.S. (Del libro inédito: Siglo XX, Parte I) Poema proporcionado por la autora
Sueño de Eugenio Florit
Sola quietud del ser, grávido en aguas de niebla. Hay sólo un ritmo de flujo y reflujo pausado. Ser: cómo aislas tus voces, hundido en el sueño. Quiébranse en flojas aristas pedazos amargos -inútil anhelo de hundir sus preguntas. Estás tan dentro de ti, tan solo en tu niebla, ...
Te busco en la fuerza del futuro de Gioconda Belli
Sola yo, amor, y vos quién sabe dónde; tu recuerdo me mece como al maíz el viento y te traigo en el tiempo, recorro los caminos, me río a carcajadas y somos los dos juntos otra vez, junto al agua. Y somos los dos juntos otra vez, bajo el cielo estrellado en el monte, de noche. ...
Como tú lo estableciste de María Emilia Cornejo
Sola, descubro que mi vida transcurrió perfectamente como tú lo estableciste. ahora cuando la sensación de algo inacabado, Inacabado y ajeno invade de escrúpulo mis buenas intenciones, sólo ahora cuando me siento en la mitad de todos mis caminos atada a frases hechas...
Solamente él de Nezahualcóyotl
Solamente él, el dador de la vida. Vana sabiduría tenía yo, ¿acaso alguien no lo sabía? ¿acaso alguien? No tenía yo contento al lado de la gente. Realidades preciosas haces llover, de ti proviene tu felicidad, ¡dador de la vida!, olorosas flores, flores preciosas, con ansia yo las deseaba, ...
El ilusionista de Floriano Martins
Solamente la carretera vacía nos interpela: —¿No hay nada por detrás de lo que ves? ¿Con qué ilustras tu ausencia de sí? ¿Cuál es la forma de tu abandono, si no comprendes lo avieso del mundo? Peces que también son agua y noches silenciosas de la pesca...
En la ola más alta de Juan Domingo Argüelles
Solamente la música, la melodía que viene y va como mi boca, ávida, de pezón en pezón, de un monte a la otra cima; solamente la música, tu música, me hace dormir, feliz, mece mi corazón y lo estremece y después lo serena y lo detiene, y lo quema y lo apaga, lo hace ceniza, ...
La señal en el muro de Víctor Sandoval
Soledad de Abajo y la brumosa mesa del café. Puerto de la Concepción y el viaje que no has de realizar. Viudas de Oriente y la pasión nostálgica. Viudas de Poniente te desnudo y me desnudas en sábanas de bramante. Ojo de Agua de Crucitas desde lejos viene la tarde. ...
Soledad de José María Pemán
Soledad sabe una copla que tiene su mismo nombre: Soledad. Tres renglones nada más: tres arroyos de agua amarga, que van, cantando, a la mar. Copla tronchada, tu verso primero, ¿dónde estará? ¿Qué jardinero loco, con sus tijeras de plata le cortó al ciprés la punta, Soledad? ...
La cumbre de Joaquín Arcadio Pagaza
Soledad y quietud! Monte y más monte de verdes tilos, álamos y abetos; grandes peñascos húmedos y escuetos sin raudales, sin cielo ni horizonte. No hay alondra que el rigor afronte del crudo frío en los salvajes setos; y el negro buitre y céfiros inquietos se alejan antes de que el sol ...
Soledad tardía de Enrique González Martínez
Soledad, bien te busqué mientras tuve compañía... Soledad, soledad mía, viniste cuando se fue... De tus brazos me escapé cuando en sus brazos dormía; estar a solas quería sin adivinar por qué. Toda la noche vagué, por verte, soledad mía; regresé rayando el día, y dormida la encontré. ...
Poema XXX (Soledad...) de Dulce María Loynaz
Soledad, soledad siempre soñada…Te amo tanto, que temo a veces que Dios me castigue...
Los ojos verdes de Alí Chumacero
Solemnidad de tigre incierto, ahí en sus ojos vaga la tentación y un náufrago se duerme sobre jades pretéritos que aguardan el día inesperado del asombro en épocas holladas por las caballerías. Ira del rostro, la violencia es río que despeña en la quietud el valle, azoro donde el tiempo...
La botella vacía se parece a mi alma de José Manuel Caballero Bonald
Solícito el silencio se desliza por la mesa nocturna, rebasa el irrisorio contenido del vaso. No beberé ya más hasta tan tarde: otra vez soy el tiempo que me queda. Detrás de la penumbra yace un cuerpo desnudo y hay un chorro de música hedionda dilatando las burbujas del vidrio. ...
Hablemos del lobo de Mario Trejo
Solidario en la nieve olfatea Perseguidor de huellas y tufos La víctima comparece Salto Dentellada Sangre sobre la nieve Breve pasión que otro verdugo Desde lejos Abolirá de un balazo El reino de la necesidad no conoce moral.
Alondras que mueren deslumbradas (I) Soliloquio... de Jorge Fernández Granados
Soliloquio del amor en su espejo doble de pupilas. Ella es la tierra tejida en rúbrica espiral de raíces. Él es el viento y sus inacabables potros de conquista. Mueve el follaje de sus manos el chisporrotear de estirpes aún dormitantes en la bronca sed de sus propias semillas. ...
A nuestra señora de la mayor soledad de Gloria Fuertes
Solísima Sola, ¡qué sola quedaste, con tu Hijo muerto ahí de estandarte! Viudísima viuda de tu San José. ¿Qué te queda ahora? Espinas y sed. Solísima Sola, Vos, no os apuréis. Yo también soy sola y acompañaré vuestra Soledad. Vivimos muy cerca. Yo os visitaré porque vuestro ...
Invisión de Eduardo Llanos
Solloza mi sobrino en la noche y yo acudo a mecerlo en la ventana, hasta que de espaldas a la luna él retorna a su sueño. Y quedo ahí, de cara a las estrellas, anhelando que baje un dios a consolarme, porque también soy un niño que solloza en la noche. Selección: Guido ...
Angustia de Abel Sandoval Ormeño
Sollozo hacia dentro hacia mi carne vacía donde mis ojos cerrados niegan ver el humo que brota de mis manos luego fumo y exhalo al infinito la imagen rota de mi sueño y pienso que vendrás-porque hace tiempo que no vienesy siento que te extraño el aire de mi cuarto aun huele a tu presencia ...
El tálamo eterno de César Vallejo
Solo al dejar de ser, Amor es fuerte! Y la tumba será una gran pupila, en cuyo fondo supervive y llora la angustia del amor, como en un cáliz de dulce eternidad y negra aurora. Y los labios se encrespan para el beso, como algo lleno que desborda y muere; y, en conjunción crispante, ...
Trenes de Jorge Galán
Solo algunos ancianos quedan en la mañana. Ellos conversan sobre trenes, recuerdan ciertos viajes hasta ciertos lugares que hace mucho no existen. Visitan los cafés, las esquinas, las albas, los jardines. Se detienen para escuchar el murmullo de las lechuzas, para recoger una almendra del suelo ...
En el interior del cielo de Nezahualcóyotl
Sólo allá en el interior del cielo tú inventas tu palabra, dador de la vida. ¿Qué determinarás? ¿Tendrás fastidio aquí? ¿Ocultarás tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué determinarás? Nadie puede ser amigo del dador de la vida. Amigos, águilas, tigres, ¿a dónde en verdad iremos? ...
A la mañana siguiente Cesare Pavese no pidió el desayuno de Juan Luis Panero
Solo bajó del tren, atravesó solo la ciudad desierta, solo entró en el hotel vacío, abrió su solitaria habitación y escuchó con asombro el silencio. Dicen que descolgó el teléfono para llamar a alguien, pero es falso, completamente falso. No había nadie a quien llamar, nadie vivía ...
Poema III (Sólo clavándose...) de Dulce María Loynaz
Sólo clavándose en la sombra, chupando gota a gota el jugo vivo de la sombra, se logra hacer para arriba obra noble y perdurable. Grato es el aire, grata la luz; pero no se puede ser todo flor…, y el que no...