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listado de poemas por primeros versos letra s

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1074 poemas con la letra "s"

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Recordatorios de Ana Rossetti
Sigo aún en la música que mi mano en la tuya aprisionaba. Lenta caricia era, era lento desierto, era una larga noche donde tan sólo el tacto fuera idioma y aviso. Cada viernes en Mozart naufragaba. Sigo aún en la música, sigo aún en tu piel que en otoño amé tanto. Las voces de los niños ...
Sigo en la sombra de Miguel Hernández
Sigo en la sombra, lleno de luz; ¿existe el día? ¿Esto es mi tumba o es mi bóveda materna? Pasa el latido contra mi piel como una fría losa que germinara caliente, roja, tierna. Es posible que no haya nacido todavía, o que haya muerto siempre. La sombra me gobierna. Si esto...
Aridandantemente de Oliverio Girondo
Sigo solo me sigo y en otro absorto otro beodo lodo baldío por neuroyertos rumbos horas opio desfondes me persigo junto a tan tantas otras bellas concas corolas erolocas entre fugaces muertes sin memoria y a tantos otros otros grasos ceros costrudos...
La novia ausente de Francisco Urondo
sigue amando y a ella sobre todas le atraen pero no logra distinguir a la distancia sufre así de una ausencia que crece queda amarlas sin métodos y sin desenlace amarlas de la única manera posible se confunden y se alejan aguantan crueldades que sin duda no mercían crecen ...
Sigue el mundo su paso... de Jaime Sabines
Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo y van y vienen máscaras. Amanece el dolor un día tras otro, nos rodeamos de amigos y fantasmas, parece a veces que un alambre estira la sangre, que una flor estalla, que el corazón da frutas, y el cansancio canta. Embrocados, bebiendo...
Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (2a. parte-III) de Jaime Sabines
Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo y van y vienen máscaras. Amanece el dolor un día tras otro, nos rodeamos de amigos y fantasmas, parece a veces que un alambre estira la sangre, que una flor estalla, que el corazón da frutas, y el cansancio canta...
Sigue tocando a muerto... de Rosalía de Castro
Sigue tocando a muerto -y siempre mudo e impasible el divino rostro del Redentor, deja que envuelto en sombras quede el humillado espíritu. Silencio siempre; únicamente el órgano con sus acentos místicos resuena allá de la desierta nave bajo el arco sombrío. Todo acabó quizás, ...
Confidencias a una estrella de Juan de Dios Peza
Sigue, sigue blanca estrella, Por el cielo en que naciste, Sin dejar ninguna huella... Siempre te hallaré más bella, Siempre te hallaré más triste. Hoy vengo con mi dolor, Cual antes feliz venía; Mas ya nunca, astro de amor, Ceñirás con tu fulgor Ni su frente ni la mía. Tú cruzas por ese cielo, ...
La erótica (11) de Leopoldo Marechal
Siguen ahora las operaciones que realizamos Elbiamada y yoen los artículos de nuestra separación y enfrentamiento. Yo vestí su terrible desnudez (su pecho encabritado, su vientre de mercuriosus piernas de azafrán) con estrofas aturdidas y cortadasen los talleres de la primavera.Yo la calcé ...
Los compadritos muertos de Jorge Luis Borges
Siguen apuntalando la recova Del Paseo de Julio, sombras vanas En eterno altercado con hermanas Sombras o con el hambre, esa otra loba. Cuando el último sol es amarillo En la frontera de los arrabales, Vuelven a su crepúsculo, fatales Y muertos, a su puta y su cuchillo. ...
Pero qué dice el anhelo? de Jorge Riechmann
Siguiendo el hilo tenue del anhelo que enhebra esto y aquello con sus variaciones, el molusco y la justicia, el beso con el borde del escarnio, la luz con la otra luz, el anhelo que tira suavísimo de lo que existe hacia lo otro, ese hilo no se rompe, se pierde tantas veces pero nunca se rompe: ...
Navegando de Angela Ibáñez
Siguiendo la estela del silencio En un mar surcado de penas Trato de ondear la bandera De mi alegría, con un par De carcajadas rotas. Ven a mi barco con paso seguro Enrolémonos en la marina sin viento Buscando en el cielo Timones de estrellas. ...
Verdadera catástrofe de Eduardo Anguita
Siguiendo un collar vengo hasta la puerta de la casa, en que la llave no se necesita, porque el ladrido del perro la abrió apenas vio el hilo del tornillo de la cerradura. Alcanzó el viaje del hilo sin fin, y así como la sombra en las altas horas de la noche de los periodistas, ...
Silencio de la noche, doloroso silencio... (Nocturno) de Rubén Darío
Silencio de la noche, doloroso silencio nocturno... ¿Por qué el alma tiembla de tal manera? Oigo el zumbido de mi sangre, dentro de mi cráneo pasa una suave tormenta. ¡Insomnio! No poder dormir, y, sin embargo, soñar. ¡Sería la auto-pieza de disección espiritual, ...
La música de Emilio Oribe
Silencio! ¡Silencio! Inclinadas hacia el navío las grandes aves blancas, las del alto volar, en la noche del trópico se ponen a cantar. Asomadas en la cárcel brillante de las aguas hacia la claridad lunar, en el camino nuestro, las sirenas se ponen a cantar. Acodados sobre la popa...
Silencio, en tu sepulcro deposito... de Juan de Tassis y Peralta
Silencio, en tu sepulcro deposito ronca voz, pluma ciega y triste mano, para que mi dolor no cante en vano al viento dado ya, en la arena escrito. Tumba y muerte de olvido solicito, aunque de avisos más que de años cano, donde hoy más que a la razón me allano, y al tiempo le daré ...
Yeso de César Vallejo
Silencio. Aquí se ha hecho ya de noche, ya tras del cementerio se fue el sol; aquí se está llorando a mil pupilas: no vuelvas; ya murió mi corazón. Silencio. Aquí ya todo está vestido de dolor riguroso; y arde apenas, como un mal kerosene, esta pasión. Primavera vendrá. Cantarás ...
Extraña tristeza de Concha García
Silenciosa, más que el polvo de la botica, enmadejando hacia atrás con insolencia varias disipaciones, busca el hito de su putaísmo maltrecho y no goza con el pensamiento sino que, al quedarse puntuando las gracias que le dieron, se le ocurre mirar la gamuza, y la mira, ...
Silenciosamente de Rubén C. Navarro
Silenciosamente, voy por la pendiente, voy por la pendiente de la Eternidad... Ni cariños traje, ni cariños llevo, y en mi senda larga, si aprendí algo nuevo, fue, sin duda alguna, la simplicidad... Dolorosamente voy por la pendiente, con el fardo a cuestas de mi ensoñación, sin hallar ninguna mariposa ...
Líneas que pude haber escrito y perdido hacia 1922 de Jorge Luis Borges
Silenciosas batallas del ocaso en arrabales últimos, siempre antiguas derrotas de una guerra en el cielo, albas ruinosas que nos llegan desde el fondo desierto del espacio como desde el fondo del tiempo, negros jardines de la lluvia, una esfinge de un libro que yo tenía miedo de abrir ...
G... de Angela Ibáñez
Silueteando el paranoico horizonte Difuso del día, Diariamente logopedaleado Por las amarantas de las horas Asesinadas por la amarga Cicuta de la rutina. Morosamente sufrida se descuelga La espera tricúspide, Aracnoideo acuoso Que tiende la telaraña ocular De los sentidos. ...
Silvana se va a pasear... de Cancionero y Romancero Tradicionales I (siglo XI a siglo XV)
Silvana se va a pasear por su corredor arriba, si bien canta, mejor baila, mejor romances decía; y su padre la miraba por un mirador que había,-¡Qué bien te está, hija Silva, la ropa de cada día! mejor tu madre la reina, vestida de peregrina.Porque Silvana no quiere, sin agua la encierran viva. ...
Silvana se va a pasear... de Cancionero y Romancero Tradicionales Ii(siglo XI a Siglo XV)
Silvana se va a pasear por su corredor arriba, si bien canta, mejor baila, mejor romances decía; y su padre la miraba por un mirador que había,-¡Qué bien te está, hija Silva, la ropa de cada día! mejor tu madre la reina, vestida de peregrina.Porque Silvana no quiere, sin agua la encierran viva. ...
Simón el Bobito de Rafael Pombo
Simón el Bobito llamó al pastelero...
Sin voz, desnuda de Pedro Salinas
Sin armas. Ni las dulces sonrisas, ni las llamas rápidas de la ira. Sin armas. Ni las dulces sonrisas, ni las llamas rápidas de la ira. Sin armas. Ni las aguas de la bondad sin fondo, ni la perfidia, corvo pico. Nada. Sin armas. Sola. Ceñida en tu silencio. Sí y no , ...
La huéspeda de Gloria Fuertes
Sin comerlo ni beberlo nos han encerrado en el Cuarto Oscuro-¡ la vida!- (¡Qué cuarto de hora tan pequeño!) ¡Qué cuarto tan pequeño sin ventanas! El mío tiene dos puertas eso sí, una cerrada,-¡ Y sólo Dios sabe donde está la llave!- y la otra de par en par... Por ella entra y sale ...
Overcharge de Marita Troiano
sin detener el rumbo de los cascos ni los restos de viento sobre el puente o los zapatos vencidos por la pisada magra y sin destino En venerados bosques Con un temblor gitano Rabiando nubes y secretos Bajo la luz o al frío Con todo lo que sea o lo que pudo ser Tengo miedo de morir ...
Vasos de sed de Juan Vicente Piqueras
Sin dudas de tu sed, si no te atreves a preguntarle o a ponerle un nombre, si sólo sabes que buscas un agua que la sacie y no hallas sino pozos, y en ellos ecos que te llaman, bebe. Si la sed al beber desaparece ...
Extravagancias de Jorge Robledo Ortiz
Sin el visto bueno de León de Greiff Novia del mar: Te cambio seis veleros Por las seis letras de tu juventud. Por tus abiertos Ojos marineros Te doy un cargamento de luceros Que me robé en el África del Sur. Cambio la rubia curva de tus cejas Por el arco de fiordos que Noruega ...
Cantos de la confrontación (IV) de Carmen González Huguet
Sin embargo, ningún oprobio ha conseguido quitarnos el caudal de la ternura. Somos más fuertes porque en el desierto del odio no dejamos que se secara el agua del afecto. Porque a pesar de heridas y de afrentas la piel del alma la tenemos suave para seguir amando. Si nos hemos doblado ...
Aquí, la puerta abierta... de Teresa Gómez
Sin esperanza, con convencimiento. A. González Aquí, la puerta abierta, unos gatos que muerden basuras y esperanzas esta marejadilla sin plata que arrasar y aquí suelo dejarme, sentada hacia la lluvia sin apenas decirte lo mucho, sin tu forma de hablarme socavada en el gesto. ...
Midgarthormr de Jorge Luis Borges
Sin fin el mar. Sin fin el pez, la verde serpiente cosmogónica que encierra, verde serpiente y verde mar, la tierra, como ella circular. La boca muerde la cola que le llega desde lejos, desde el otro confín. El fuerte anillo que nos abarca es tempestades, brillo, sombra y rumor, ...
Historia de hoy de Zoé Valdés
Sin gran habilidadsin pensarlopusimos el mantel en la arena Accidental yo exclamé de triunfo y tu punta me iluminó por dentro Como toda muñeca de porcelana puedo rajarme mañana terminárseme la cuerda y conectar la soga de la ahorcada No todo fue de prontoal rato yo tenía ganas de cantar ...
Sin ideas de Enrique Noriega
sin ideas nada se hace no se irrumpe en la alegría de saberse a sí mismo no da la mano el amigo no habría el dinero no se le superaría sin ideas nuestro lenguaje no sería más allá del mugido angustioso de la res en el rastro no mallarmé no safo aún con vida sin ideas ...
A Luis de Camoens de Jorge Luis Borges
Sin lástima y sin ira el tiempo mella las heroicas espadas. Pobre y triste a tu patria nostálgica volviste, oh capitán, para morir en ella y con ella. En el mágico desierto la flor de Portugal se había perdido y el áspero español, antes vencido, amenazaba su costado...
Ángel leproso de Juan Vicente Piqueras
Sin más fe que el latido de la sangre ni más tesoro que buscar sin pausa inventamos la sed para poder saciarla en cuerpos y peligros, pero nunca. (Se diría que ya no me conoces) Cuando la luna lee el manuscrito lleno de errores que llamo nosotros nos quedamos dormidos ...
Plegaria de Eduardo Zambrano
Sin más temores ni remordimiento elevo esta plegaria al Desalmado. Él, solo, que solo es alma, me ha dado la hermosa ironía del sufrimiento de querer despertar y no despierto a olvidar lo que el destino ha olvidado. Si el fruto que me ha sido arrebatado es castigo: no hay arrepentimiento. ...
La(r)va de Héctor Rosales
Sin mediar modelo, aunque con visos de rumor antiquísimo, he oído rezar en el fondo de algunos volcanes extinguidos. Escorados haciallí, los ángeles entendían sin extender...
Sin nadie, en las balaustradas... de Rafael Alberti
Sin nadie, en las balaustradas, mi niña virgen del mar borda las velas nevadas. ¡Ay que vengo, que yo vengo herido, en una fragata, sin nadie, mi vida, huyendo de tu corazón pirata! ¡De prisa, mi marinera! Que un jirón de tu bordado haga que yo no me muera. ...
Son blancas aves de Francisco Caro
Sin ninguna urgencia caen, como losas ingraves caen, son blancas aves tristes, pedazos de la piel que me creciera en los días de espuma y caen, calmada como está al fin su rebeldía son el vuelo, son lo ceremonioso, caen y en su liturgia fingen la verticalidad o la desidia...
La incógnita de Dina Posada
Sin patrimonio ni domicilio descifro mi nombre en el tropiezo de los mapas El color de mi voz es un riesgo y una espiral que me lanza al suburbio de los proscritos No consigo sanar mis distancias y aunque quisiera coger el timón del olvido he de seguir bajo los puentes rotos rescatando adioses ...
Desollamientos de Darío Jaramillo Agudelo
Sin pie mi cuerpo sigue amando lo mismo y mi alma se sale del lugar que ya no ocupo, fuera de mí: no, no hay aquí símbolos, el cuerpo se acomoda a la pasión, y la pasión al cuerpo que pierde sus fragmentos y continúa íntegro, sin misterios incólume. Contra la muerte tengo la mirada ...
Ser poeta a pelo de Belén Reyes
sin preserva-libro. Publicable orgasmo, publicable hechizo. Ser poeta a pelo, ser poeta a gritos. Sordos corazones rimando este sino. Pasar por la piedra de un jurado altivo. Ser poeta a pelo sin preserva libro.
Elegía de Jorge Luis Borges
Sin que nadie lo sepa, ni el espejo, ha llorado unas lágrimas humanas. No puede sospechar que conmemoran todas las cosas que merecen lágrimas: la hermosura de Helena, que no ha visto, el río irreparable de los años, la mano de Jesús en el madero de roma, la ceniza...
Ex - profesa de Verónica Viola Fischer
Sin que otros lo sepan ya he profanado todo lo que dictaminamos sagrado en nuestro amor y sin que vos lo escuches digo que sí, yo fui quien escupió todo reflejo que apareciera en la noche para ayudar a vernos. Quemé mis manos perdí la sensibilidad con tal de aplastar cualquier flama ...
Cáceres de Braulio Arenas
Sin recurrir a las ventanas sin asomarse a las panoplias sin colgar frutos de los árboles sin cortar en dos la noche sin esperar el buen consejo sin recurrir a las ventanas sin propender a los relámpagos sin asomarse a las panoplias sin atisbar el mes de enero sin decidirse a abrir la puerta ...
Carta en el buzón del viento de Juan Manuel Roca
Sin saber para quien, Envío esta carta en el buzón del viento. Oscuros hombres han merodeado a mi puerta Con gabanes abulados por la escuadra de una lugger, Y en la noche, mientras leía a mis viejos poetas enlunados, Una legión de sombras ha roto mi ventana. No son duendes. ...
Epigrama XIX (Para Fedra) de Manuel José Arce Leal
Sin saber que de Lesbos practicabas los rituales extraños, un día gris, nadvertidamente, puse un beso en tus labios. Hoy sonrío en la calle y me pregunto -tras aquel desencanto-: ¿no sienten algo al verme tus amigas, las que indeirectamente ...
La hormiga de Marilina Rébora
Sin saber que es domingo, ruidoso día de fiesta, va llevando su carga la minúscula hormiga: el trozo de una hoja en perfilada cresta columpiase oscilante sin impedir que siga. Apenas se apresura, que caminar le cuesta, y se esfuerza consciente pues el deber la obliga, , ...
Nocturno de Isolda Hurtado
Sin ser de nadie y de todos el cielo aletargado sucumbe el terreno al eco del alarido en la sabana Angustiadas las palmas callan al rigor del trueno cuando el ave vuelve pálida al denso velo de la cima Es daga extraño sino como quien ronda un forajido sueño con las manos limpias ...