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listado de poemas por primeros versos letra s

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1074 poemas con la letra "s"

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Casi tango de Guillermo Pilía
Siempre fue viejo a mis ojos mi padre no sé si por su innata pasión por el tango que en mi infancia aborrecía, por el sencillo hecho de ser mi progenitor o por otras razones que ya no comprendo . No obstante era mi padre entonces muy joven, crecido tal vez ...
Siempre fui mi pene de Jaime Sabines
Siempre fui mi pene, Dios mío, siempre fui el pedazo de mi carne que entraba en las mujeres, que me hacía hombre, conocedor del mundo, propietario de la vida y de la muerte. ¿Por qué me disminuyes? Yo no quiero aprender de tu sabiduría...
Siempre ha sido mérito del poeta... de Rubén Bonifaz Nuño
Siempre ha sido mérito del poeta comprender las cosas; sacar las cosas, como por milagro, de la impura corriente en que pasan confundidas, y hacerlas insignes, irrebatibles frente a la ceguera de los que miran. Por ejemplo: todos nos sentimos mordidos por...
El mar de Marisa Trejo Sirvent
Siempre hablabas del mar a veces hace tiempo, no existe el mar, no existe siempre. Sobrevive la espuma como una mancha azul, indiferente. Los pájaros perdieron su carruaje la luna como un cirio ilumina tus islas y todo cambia y nosotros los que permanecemos, no tenemos sino...
Siempre... de Edel Juárez
siempre he sido mi casa el lugar al que vuelvo cuando todo oscurece me encierro y miro por la ventana la noche, mi corazón desnudo, te dibujas en el cielo como tormenta que se acerca viene el viento devorando distancia, calándome hasta los huesos, rugiendo porque no contesto... ...
El don de la ebriedad (I) de Claudio Rodríguez
Siempre la claridad viene del cielo; es un don: no se halla entre las cosas sino muy por encima, y las ocupa haciendo de ello vida y labor propias. Así amanece el día; así la noche cierra el gran aposento de sus sombras. Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados cada vez a los seres? ...
Dicotomía incruenta de Oliverio Girondo
Siempre llega mi mano más tarde que otra mano que se mezcla a la mía y forman una mano. Cuando voy a sentarme advierto que mi cuerpo se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse adonde yo me siento. Y en el preciso instante de entrar en una casa, descubro que ya estaba antes ...
Notre Dame de París de William Ospina
Siempre llegué al amor por caminos de engaño. Antes de verte, indemne, frente a mí, en los declives de un verano imborrable, piedra sagrada, fuiste un vago sueño de arcos y de luz insinuándose por el cielo inventivo de mi infancia, y al verte real como mis manos, calladamente...
Escolar de Otoniel Guevara
Siempre manché, rasgué y detesté el uniforme. Siempre busqué bajo las faldas de las niñas. Y nunca encontré mi loca historia de amor.
Mujeres de Julio Torri
Siempre me descubro reverente al paso de las mujeres elefantas, maternales, castísimas, perfectas. Sé del sortilegio de las mujeres reptiles —los labios fríos, los ojos zarcos— que nos miran sin curiosidad ni comprensión desde otra especie zoológica. Convulso, no recuerdo...
Ne credere Byron de Carlota Caulfield
Siempre me he sentido como Carolina Lamb desde que vi aquella película en La Habana. Yo también me he disfrazado de cochero, he hablado en idiomas extraños, he falsificado identificaciones y he escrito cartas apasionadas, para despertar sobre tu pecho.
Tratado de la desesperación: los peces de José Emilio Pacheco
Siempre medita el agua del acuario Piensa en el pez salobre y en su vuelo reptante breves alas de silencio el entrañado en penetrables líquidos pasadizos de azogue en donde hiende su sentencia de tigre su condena...
Tratado de la desesperación: los peces de José Emilio Pacheco
Siempre medita el agua del acuario Piensa en el pez salobre y en su vuelo reptantebreves alas de silencio El entrañado en penetrables líquidos pasadizos de azoque en donce hiende su sentencia de tigre su condena a claridad perpetua o ironía de manantiales muertos tras dormidas ...
Aprensión de Ibn Sara As-Santarini
Siempre miro tu rostro con aprensión: eres el agua clara donde abundan los cocodrilos. (Traducción: Teresa Garulo de la Universidad Complutense de Madrid)
Décimocuarta poesía vertical (72) (Póstumo) de Roberto Juarroz
Siempre nos salva el no saber, aquello que burla nuestras redes, la rosa que por su cuenta se fuga del rosal, la figura que huyó de la fotografía, el beso que no pudimos dar a nadie. El no saber no es un desconocimiento. El no saber es un refugio, el asilo del conocimiento que no tiene ...
La bella y la bella de Lola Velasco
SIEMPRE que él la toca, ella se hace unos cortes en la frente. El rojo de la sangre se vuelve tierra, tierra mojada y fría, en sus ojos oscuros. LA SANGRE le oculta las lágrimas que no han caído, que no caerán. Tiene una mirada negra en contraste con lo pálido de su piel casi transparente. ...
Canción rota de Carmen Martín Gaite
Siempre que iba a cantar algo se interponía y a mí no me importaba, ¡había tanto tiempo! Mi canción se quedaba en el alero, confiada, meciéndose en la espera cuajada de horizontes. Si alguna vez con mudo gesto antiguo acaricio las cuerdas, el aire se retira y el corazón me late ...
Canción rota de Carmen Martín Gaite
Siempre que iba a cantar algo se interponía y a mí no me importaba, ¡había tanto tiempo! Mi canción se quedaba en el alero, confiada, meciéndose en la espera cuajada de horizontes. Si alguna vez con mudo gesto antiguo acaricio las cuerdas, el aire se retira y el corazón...
Estrellas fugaces de Cira Andrés
Siempre que las estrellas fugaces se desprenden hacia esa otra noche húmeda y lejana entre nosotros, busco, rápido en mi memoria aquel deseo que sólo en su fulgor se realizara; pero pasa en un tiempo tan veloz que apenas alcanza para alertar los sentidos, y maldigo luego mi pereza ...
Siempre que sueño las playas... de Rafael Alberti
Siempre que sueño las playas, las sueño solas, mi vida. ...Acaso algún marinero... quizás alguna velilla de algún remoto velero... De: Marinero en tierra
Otra vez más de Agustín Delgado
Siempre quedan los papeles llenos de metralla encima de alguna mesa. Pero más triste es morirse de hambre y sin chaqueta y lejos de la patria. Por eso hoy, Antonio Machado, rasgo todos los versos, todos los discursos de después de la comida y me quedo en mi cuarto mirando hacia afuera, ...
Siempre de Maruja Vieira
Siempre regresas. Para ti no hay tiempo ni tiene oscuros límites la tierra. Siempre vuelves. Y siempre estoy aquí, esperando tus manos, llenándome de sueños como de lluvia un árbol. No hay nada diferente. Todo es igual y puro cuando vuelves. No han pasado los días ni he sufrido. Estoy sola, ...
Galeras de Lepanto de Angeles Mora
Siempre supimos que la traición fue un arma de dos filos o que la muerte deja por los labios viejo alfanje de Orán, oh cimitarra huellas de cianuro en cada puerto. Aún así no despejes la incógnita del día déjala navegar... y aunque la risa sea tantas veces trágica mente incierta no dudes ...
Siempre te encuentro, oigo tu voz... de Vicente Gerbasi
Siempre te encuentro, oigo tu voz, en mis horas más secretas, cuando refulgen las gemas del alma, como heridas por la luz de los sentidos, cuando el tiempo me convoca a los acordes del día, y enciende en torno a mi ser flores silvestres; cuando la noche viene impulsando colores ...
Guerra (Canción en los Campos de Marte) de Fernando Rendón
Siempre tendrás razones Tú vas a sacar la espada como un ángel Y cuando la has desenvainado ya eres un demonio * Escrito en piedra Sin descanso el río talla el canto donde deposita su memoria huella jeroglífica del instante que mana Y lees otro signo anunciando que vendrá el ...
El cuaderno de Borges de Margarito Cuéllar
Siempre tengo una libreta con los ojos abiertos para que me descubra las cosas de este mundo. A veces atrapo sólo insectos; otras, una mañana, un lunes, por la tarde, dibujo un pez y el fuego para prepararlo. Mi cuaderno es como un cheque en blanco en el que se multiplica el mundo. ...
A mi alma de Juan Ramón Jiménez
Siempre tienes la rama preparada para la rosa justa; andas alerta siempre, el oído cálido en la puerta de tu cuerpo, a la flecha inesperada. Una onda no pasa de la nada, que no se lleve de tu sombra abierta la luz mejor. De noche, estás despierta en tu estrella, a la vida desvelada ...
Siempre, amor de Dulce María Loynaz
Siempre, amor: Por arriba del beso que fue comida de gusanos y de la rosa que se pudre, cada mañana azul, en la caja del muerto. Por arriba mil lunas de este hilo de baba que en el suelo dejó el molusco pálido; por arriba del pan mezclado con ceniza, de la mano crispada junto al hierro. ...
Ilusos los Ulises de Angel González
Siempre, después de un viaje, una mirada terca se aferra a lo que busca, y es un hueco sombrío, una luz pavorosa tan sólo lo que tocan los ojos del que vuelve. Fidelidad, afán inútil. ¿Quién tuvo la arrogancia de intentarte? Nadie ha sido capaz -ni aún los que han muerto- ...
El vaso de Roger Wolfe
Siéntate a la mesa. Bebe un vaso de agua. Saborea cada trago. Y piensa en todo el tiempo que has perdido. El que estás perdiendo. El tiempo que te queda por perder. (La nueva poesía 1975-1992)
Siéntate ahí... de Francisco Hernández
Siéntate ahí, sobre esa piedra, la más blanca, a la entrada de la casa en ruinas. Abre las piernas. Así. Ahora sube la izquierda al escalón, el menos claro, y permite al rebozo acomodarse en la rodilla. ¿Te quitaste el cinturón de castidad como te lo pedí? Sonríe sin mirar a la cámara...
Allegro de Vinicius De Moraes
Siente como vibra Locamente en nosotros Un viento feroz Retorciendo la fibra De los tallos informes Y las plantas carnívoras De bocas enormes Luchan con las víboras Y los ríos soturnos Oye como vierten El agua corrompida Y las sombras se unen En los rayos nocturnos ...
Alegría, alegría de Stella Sierra
Siente mi corazón una alegría extraña, a flor de piel —vaso de esencia—; aunque yo desnudase su presencia su desnudo integral me cegaría. Es esta milagrosa sinfonía de mi risa y mi danza, adolescencia en mi sereno rumbo de inocencia, trompo de luz y pétalo de un día. ¡Inquietud de soñar, canción ...
Dios de César Vallejo
Siento a Dios que camina tan en mi, con la tarde y con el mar. Con él nos vamos juntos. Anochece. Con él anochecemos. Orfandad... Pero yo siento a Dios. Y hasta parece que Él me dicta no sé que buen color. Como un hospitalario, es bueno y triste; mustia un dulce desdén de enamorado; ...
Yo me quedo mudo de Julio Torres Recinos
Siento a veces que alguien me sigue, que hay unos ojos que me ven y busco entre las puertas, detrás de los árboles, pero nada hay; entonces camino rápido, debo mantenerme en movimiento en caso de que alguna sombra quiera alcanzarme para platicar...
El mundo por dentro de Carlos Castro Saavedra
Siento correr los ríos por mis venas y crecer las estrellas en mi frente. Siento que soy el mundo y que la gente habita mis pulmones y colmenas . De flores tengo las entrañas llenas y de peces la sangre, la corriente que caudalosa y permanentemente inunda mis canciones y mis penas. ...
En el álbum de Eduardo Sánchez Fuentes de Salvador Díaz Mirón
Siento en la brisa y la bruma la esencia de la oxiacanta, y tu voz que se levanta, ¡oh cisne de negra pluma! Perfume a canción se suma, y a favor de mezcla tanta sueño el perfume que canta y la canción que perfuma. Al suspiro de la planta responde el de la garganta, como a bullir de agua espuma... ...
De la serie María José (V) Desintegración de Maya Islas
Siento la verticalidad de un animal sin nombre que cohabita dentro de mí buscando un lugar para Ser. Mis formas son exquisitas, y un momento de bondad me ha permitido reclamar el techo para hacer lo que quiero. Pensé que la secuencia de la vida indicaba lo opuesto: ...
Atardecer de Gabriela Mistral
Siento mi corazón en la dulzura fundirse como ceras: son un óleo tardo y no un vino mis venas, y siento que mi vida se va huyendo callada y dulce como la gacela. Selección: Guido Ferrer
Confieso de Viviane Nathan
Siento no tener el equipaje que exigen todas las absurdas circunstancias. Me excuso por las cien torpezas diarias, por los errores grandes y chiquitos, por la bella tontería, por la cuerda voluntad de mi vergüenza. Soy aldea pequeña, de diminutos espacios, selvas y llanuras adornadas con flores ...
Con la voz de Astrud Gilberto y el saxo de Stan Getz de José Antonio Cedrón
Siento que hubo de todo en este fuego a una mano del cielo a una mano del piso a una mano en la mano. Abajo la raíz la tierra el fruto. Arriba de tus labios esa distancia y ésta más las alas. Siento que hubo de todo en este fuego a una mano del cielo a una mano del piso. ...
Droga de Lilian Uribe Gutiérrez
Siento que me destruyo en cada mirada del sol , una ráfaga de fuegos extinguidos marcaron mi nacimiento. Procuro andar a oscuras para no verte silencio endemoniado, canto vulgar y tétrico que naces en mis extrañas, todo es un gran torbellino , en cada aspirada ...
La sombra y la muerte (II) de José Bergamín
Siento que paso a paso se adelanta al doloroso paso de mi vida el ansia de morir que siento asida como un nudo de llanto a la garganta. Fue soledad, fue daño y pena, tanta pasión que en sangre, en sombra detenida, me hizo sentir la muerte como herida por el vivo dolor que la quebranta. ...
Tu recuerdo de Nicolás Guillén
Siento que se despega tu recuerdo de mi mente como una vieja estampa; tu figura no tiene ya cabeza y un brazo está desecho, como en esas calcomanías desoladas que ponen los muchachos en la escuela y son después en el libro olvidado una mancha dispersa. ...
Panteísmo de Juana de Ibarbourou
Siento un acre placer en tenderme en la tierra, bajo el sol matutino tibia como una cama. Bajo mi cuerpo, ¡cuánta vida mi vientre encierra! ¡Quién sabe qué diamante esconde aquí su llama! ¡Quién sabe qué tesoro, dentro de una mirada, surgirá de este mismo lugar donde reposo, ...
Siesta del verde... de Olvido García Valdés
Siesta del verde, ahogo de luz húmeda y baja, ruidos que se escurren entre la maleza, oscuro laurel. En el huerto, piescos y nisos, sus huesos rojos, el tacto, hojas que vibran. Vi la casa y el deterioro de la casa. Tomé de ella la piedra de afilar que estaba sobre el mármol antes de ...
Siete de la mañana... de Julia Otxoa
Siete de la mañana, todavía no ha amanecido desfilan por las vacías calles los nacionales espectros. Atravieso el puente de la Avenida de la Libertad, levanto los ojos al cielo, allí está Marina Tsvíetaieva ahorcada de una estrella. Oscila su cuerpo en la oscuridad, ...
Vientos y voces de Claudia Casal Toledo
Siete vientos me hablaron de las noches ...No escuché lo que decían. Estaba sorda de pies y manos, muda de voces, escurriéndome entre sábanas usadas. No escuché... o no quería. Bien recuerdo que esos vientos susurraban imposibles, historias de los astros destruidos, ...
Ofrenda (5) de Luis Cardoza y Aragón
Siglo XX, Poeta hispanoamericano, Español, ruso, yanqui o francés, El siglo en que nacimos Es siglo de misterio. ¡Cómo vamos a definirle Teniendo dos incógnitas! Siglo XX De: Luna Park Editorial Universitaria Universidad de San Carlos de Guatemala
Signos de Sara Vanegas Coveña
signos hieráticos resbalan de tu frente antigua a mi frente quién osará despertar tus incólumes recuerdos? aún no vivida...