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listado de poemas por primeros versos letra s

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1074 poemas con la letra "s"

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sesgo de Alvaro Miranda Buranelli
si vamos hacia algo de pronto, una movida equivocada nos desvía y no llegamos quizás una señal mal interpretada por cuestión de lenguaje o confusión y hasta por miopía escuchamos la palabra que debería dirigirnos hacia donde queremos ir pero el imperfecto oído nos traiciona ...
Pasaporte de Ramón Fernández - Larrea
si vas a nacer antes de mí guardándole horizontes al sol si alimentaras los pájaros si de pronto te cortas las venas dos horas antes de lo previsto no salgas nunca con las vísceras los dedos se manchan uno se vuelve insolente sangra la acera también si vas a poner el vientre contra un muro ...
Letrilla de Sor Ana de San Bartolomé
Si ves mi pastor, háblale, Llorente; dile mi dolor, mira si lo siente. Dile con cuidado, y bien dicho, pastor, que por qué ha cerrado ansí mi corazón, y siendo el Señor ansí se me ausente. Dile mi dolor, mira si lo siente. Vuélveme la luz, caro y buen amigo, y venga la cruz ...
Si ves un monte de espumas... de José Martí
Si ves un monte de espumas Es mi verso lo que ves: Mi verso es un monte, y es Un abanico de plumas. Mi verso es como un puñal Que por el puño echa flor: Mi verso es un surtidor Que da un agua de coral. Mi verso es de un verde claro Y de un carmín encendido: Mi verso es un ciervo...
Amor de Cintio Vitier
Si vieras en qué playa te he querido y en qué estrella te ocultas invencible, qué acentos de mi voz has escogido, hasta dónde te hunde lo imposible desde mi sueño al tuyo melodioso como una clara ola que me inunda. Cruzáramos los dos el negro foso de la tierra y el mar que nos circunda, ...
La invitación de Juana de Ibarbourou
Si vieras qué cama tan suave es el pasto Cuando recién nace, verde claro y húmedo!... Parece que uno durmiera entre panas. El plumón del bosque se me antoja el musgo. ¡Y tanto como hace que en él no me acuesto! ¿Vamos este año, por Enero, al campo? Se vuelve uno triste...
Reloj de arena de Rodrigo Carrillo
Si viviera colgado el cielo sería mi tierra caminaría por nubes maracaría mis pasos con estrellas los árboles guardarían arcoiris y las tortugas serían ángeles de nácar Las tardes de lluvia se pintarían de verde y caerían diluvios de hojas secas Todo es mentira todavía tengo ...
Si volviera... de Nohemí Sosa
Si volviera sería sólo fantasma aunque hojas de palmera abaniquen mi rostro tu no me veras como en aquellas noches de vigilia en mi rebelión te perdí ahora sólo soy mascaron de proa de un barco que no llegará
La aljaba del viajero (VI) de Santos Domínguez Ramos
Si vuelves a Damasco, viajero, ponte un velo delante de los ojos, que el sueño aún no ha pulido en los muros de adobe la arista del dolor. La madrugada, el gallo de cobre por las cúpulas. De: Cuaderno de Abul Qasim Selección del autor
Aula de química de Carlos Sahagún
Si vuelvo la cabeza, si abro os ojos, si echo las manos al recuerdo, hay una mesa de madera oscura, y encima de la mesa, los papeles inmóviles del tiempo, y detrás, un hombre bueno y alto. Tuvo el cabello blanco, muy hecho al yeso, tuvo su corazón volcado en la pizarra, ...
Al padre Francisco de Castro, de su libro Retórica de Luis de Góngora y Argote
Si ya el griego orador la edad presente, O el de Arpinas dulcísimo abogado Merecieran gozar, más enseñado Éste quedara, aquél más elocuente, Del bien decir bebiendo en la alta fuente, Que en tantos ríos hoy se ha desatado Cuantos en culto estilo nos ha dado Libros vuestra Retórica excelente. ...
Quiero tomar un hijo, tener un barco, tomar un barco de Ana Istarú
si ya lo sé si soy la lagartija que cruje bajo el orbe el tenso escarabajo que palpita sostengo con mi miedo la tormenta qué no voy a saber si estoy desnuda en esta llaga y el el aro del pecho me imprime la vida su cornada su blanco puñetazo que no se me abandone yo voy a la estación, ...
La droga de Jaime Sabines
Si ya no puedes regresar a tu orilla izquierda, déjate llevar a donde sea. Sería bueno olvidarse del brocal del pozo y aventurarse en el río subterráneo. El día de ayer se ha ido y el que tú fuiste ayer. No trates de levantar del polvo ese amor, porque sólo levantarás jirones y sombras. Enséñale...
Si ya no vienes de Antonio Gala
Si ya no vienes, ¿ para qué te aguardo? Y si te aguardo, di por qué no vienes, verde y lozana zarza que mantienes sin consumirte el fuego donde ardo. Cuánto tardas, amor, y cuánto tardo en rescindir los extinguidos bienes. Ya quién me salve no lo sé, ni quienes clavan el alma ...
Virtud suprema de Luz Méndez De La Vega
Si yo fuera hombre, se codearían riendo, al verme como un viejo alce doblada la frente por el peso y la ramazón de la cornamenta que -aunque invisible- todos miran, puesta por ti, en mi cabeza. Pero, como soy mujer, precisamente, la misma ven y loan unánimes, en admirativo coro, ...
Me basta así de Angel González
Si yo fuese Dios y tuviese el secreto, haría un ser exacto a ti; lo probaría (a la manera de los panaderos cuando prueban el pan, es decir: con la boca), y si ese sabor fuese igual al tuyo, o sea tu mismo olor, y tu manera de sonreír, y de guardar silencio, y de estrechar mi mano ...
Siempre y siempre de Yolanda Pantin
Si yo he venido si me he tomado el trabajo de hablar tan torpemente de temblar como un adolescente quiere escribir poemas te acaricio en la boca el aire es oscuro en este cuarto enrarecidoSi has venido -también- a ocuparte en mi sueño sin dormir a un lado sobre una cama desierta Si yo ...
Mi villa de Ramón López Velarde
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. ...
Si yo nací campesino... de Rafael Alberti
Si yo nací campesino, si yo nací marinero, ¿por qué me tenéis aquí, si este aquí yo no lo quiero? El mejor día, ciudad a quien jamás he querido, el mejor día ¡silencio!habré desaparecido. De: Marinero en tierra
El río bifurcado de David Escobar Galindo
Si yo pudiera describir tu mano -si en realidad quisiera desribirla- tendría que alejarme y desasirla, y exponerme otra vez al frío vano. Si quisiera explicar tu fuego humano -si en realidad quisiera hurgar la esquirla- tendría tu palabra sin oírla, y ese es un sacrificio sobrehumano. ...
Carta abierta de Washington Benavides
Si yo pudiera, con las palabras más sencillas, diseñar, como un arquitecto sobre un plano azul hasta el último pormenor de un bello edificio, tu boca, edificada para decir ternuras y pastorear besos; tu cuello, firme como una ley estatuida por el pueblo; tus pequeños senos, que han...
La cuna de Juana de Ibarbourou
Si yo supiera de qué selva vino El árbol vigoroso que dio el cedro Para tornear la cuna de mi hijo… Quisiera bendecir su nombre exótico. Quisiera adivinar bajo qué cielo, Bajo qué brisa fue creciendo lento El árbol que nació con el destino De ser tan puro y diminuto lecho. Yo elegí...
El amor que calla de Gabriela Mistral
Si yo te odiara, mi odio te daría en las palabras, rotundo y seguro; pero te amo y mi amor no se confía a este hablar de los hombres, tan oscuro. Tú lo quisieras vuelto en alarido, y viene de tan hondo que ha deshecho su quemante raudal, desfallecido, antes de la garganta, antes del pecho. ...
El amor que calla de Gabriela Mistral
Si yo te odiara, mi odio te daría en las palabras, rotundo y seguro; ¡pero te amo y mi amor no se confía a este hablar de los hombres, tan oscuro! Tú lo quisieras vuelto un alarido, y viene de tan hondo que ha deshecho su quemante raudal, desfallecido, antes de la garganta, antes del pecho. ...
El nombre conseguido de los nombres de Juan Ramón Jiménez
Si yo, por ti, he creado un mundo para ti, dios, tú tenías seguro que venir a él, y tú has venido a él, a mí seguro, porque mi mundo todo era mi esperanza. Yo he acumulado mi esperanza en lengua, en nombre hablado, en nombre escrito; a todo yo le había puesto nombre y tú has tomado el puesto ...
Besarte es soñar de José Luis Cano
Sí, besarte es soñar. Y acariciarte, rozar, sorber el cielo más hermoso. Pero si el tiempo puede, al arrancarte tu belleza, tornar en doloroso recuerdo aquel mirar enajenado, aquel beso ardentísimo, aquel fuego, volcán de amor, y aquel dulce sosiego que sigue al jadear ebrio y callado, ...
La realidad de Vicente Aleixandre
Sí, detenida; nunca como desamor, nunca huida, jamás como sueño, nunca sólo como el deseo. En esta hora del mediodía, blanca, preciosa, pura, limpísima; en esta transparente hora de día completo. Lo mismo que podría ser por la noche. Porque siempre existes. He soñado mucho. Toda mi vida...
Más verdad de Jorge Guillén
Sí, más verdad, Objeto de mi gana. Jamás, jamás engaños escogidos. ¿Yo escojo? Yo recojo La verdad impaciente, Esa verda que espera a mi palabra. ¿Cumbre? Sí, cumbre Dulcemente continua hasta los valles: Un rugoso relieve entre relieves. Todo me asombra junto. Y la verdad ...
La voz a ti debida (III) de Pedro Salinas
Sí, por detrás de las gentes te busco. No en tu nombre, si lo dicen, no en tu imagen, si la pintan. Detrás, detrás, más allá. Por detrás de ti te busco. No en tu espejo, no en tu letra, ni en tu alma. Detrás, más allá. También detrás, más atrás de mí te busco. No eres lo que yo siento de ti. ...
Los hombres (X) de Pablo Neruda
Sí, próximos desengañados, antes de regresar al redil, a la colmena de las tristes abejas, turistas convencidos de volver, compañeros de calle negra con casas de antigüedades y latas de basura, hermanastros del número treinta y tres mil cuatrocientos veintisiete, piso sexto, ...
Voz de la noche de Gertrudis Gómez de Avellaneda
Sí, sí, las nieblas tristes -por plácido misterio- hoy huyen de mi imperio, de Cuba en la región. ¡Escucha¡ Precursora de un alba cual ninguna, yo alumbro, con mi luna, de otro astro la ascensión.
Sí, sufro siempre... de Antonio Porchia
Sí, sufro siempre, pero sólo en algunos momentos, porque sólo en algunos momentos pienso...
El fruto redondo de Angela Figuera Aymerich
Sí, también yo quisiera ser palabra desnuda. Ser un ala sin plumas en un cielo sin aire. Ser un oro sin peso, un soñar sin raíces, un sonido sin nadie... Pero mis versos nacen redondos como frutos, envueltos en la pulpa caliente de mi carne.
Canción desalojada de Luis García Montero
Sí, tú conoces la tarde que se cae por ley de gravedad de quien la mira. Y conoces su luz, devaluada, fría, como un cristal sin ánimo. Oyes que son las siete. Desde la superficie metálica del mundo, todo está envejecido. Porque la tarde cae como una forma de sabiduría, y es también una edad, ...
Y tú?... de Alfonsina Storni
Sí, yo me muevo, vivo, me equivoco; agua que corre y se entremezcla, siento el vértigo feroz del movimiento: huelo las selvas, tierra nueva toco. Sí, yo me muevo, voy buscando acaso soles, aurora, tempestad...
Tranvía nocturno de Antonio Cisneros
Sido como fui el fauno real de Niza, la pantera -deArgel- en el Hyde Park, gárgola alegre delvalle de Huamanga, oh vedme convertido en el gorgojo tuerto del Danubio: pimientos y vigilias sin rumbo y sin respuesta. Virgen necia entre las vírgenes prudentes, un solo ojoapestado que no ve ...
Gris de perla de Salvador Díaz Mirón
Siempre aguijo el ingenio en la lírica; y él en vano al misterio se asoma a buscar a la flor del Deseo vaso digno del puro Ideal. ¡Quién hiciera una trova tan dulce, como el espíritu fuese un aroma, un ungüento de suaves caricias, con suspiros de luz musical! Por desdén a la pista plebeya, ...
Yo, solitario en la sombra de Manuel Felipe Rugeles
Siempre al caer de la tarde. Yo, solitario en la sombra, mirando el final del valle. Oyendo la voz del río que jamás cambia de cauce. Yo, solitario en la sombra, sintiéndome otra vez niño, volviendo a ser el de antes. Un aro azul distendido, que va enredando el paisaje. ...
Redondillas de Vicente Espinel
Siempre alcanza lo que quiere con damas el atrevido, y el que no es entremetido de necio y cobarde muere. La honestidad en las damas es un velo que les fuerza, cuando Amor tiene más fuerza, a no descubrir su llamas. Por eso el que las sirviere gánese por atrevido: ...
Artritis metafísica de Angel González
Siempre alguna mujer me llevo de la nariz (para no hacer mención de otros apéndices). Anillado como un mono doméstico, salte de cama en cama. ¡Cuánta zalema alegre, qué equilibrios tal altos y difíciles, qué acrobacias tan ágiles, qué risa! Aunque era un espectáculo hilarante, ...
Celebración de la memoria (III) de Jorge Ruiz Dueñas
Siempre allí Siempre atroz Siempre acechante Tras lagos de salmuerael odio lacera la tarde
Tótem de Efraín Huerta
Siempre Amé Con la Furia Silenciosa De un Cocodrilo Aletargado
Análisis de Julio E. Miranda
siempre desnudo en sueños huyendo de las alambradas siempre humillado y desnudo preservando los lentes para ver las miradas viéndolo desnudo correr y tropezar de un muro a otro bajo los reflectores y si de pronto a salvo a salvo y vestido y en su casa gentes sin rostros o con todos ...
El equilibrista de José Zacarías Tallet
Siempre en la cuerda floja, mi pequeño burgués! Oscilas a la diestra, oscilas a la izquierda: “¡Me tiro, no me tiro…! ¡A la una, a las dos, a las tres!” Y sigues en la cuerda floja, ex barón — descontento y satisfecho — del ochenta y tres, treinta y tres! Te sacan el sollate, como al ganapán...
Afterglow de Jorge Luis Borges
Siempre es conmovedor el ocaso por indigente o charro que sea, pero más conmovedor todavía es aquel brillo desesperado y final que herrumbra la llanura cuando el sol último se ha hundido. Nos duele sostener esa luz tirante y distinta, esa alucinación que impone el espacio ...
Los ojos de Picasso de Rafael Alberti
Siempre es todo ojos. No te quita los ojos. Se come las palabras con los ojos. Es el siete ojos. Es el cien mil ojos en dos ojos. El gran mirón como un botón marrón y otro botón. El ojo de la cerradura por el que se ve la pintura. El que te abre bien los ojos cuando te muerde...
Balada de la nostalgia inseparable de Rafael Alberti
Siempre esta nostalgia, esta inseparable nostalgia que todo lo aleja y lo cambia. Dímelo tú, árbol. Te miro. Me miras. Y no eres ya el mismo. ni el mismo viento quien te está azotando. Dímelo tú, agua. Te bebo. Me bebes. Y no eres la misma. Ni es la misma tierra la de tu garganta. Dímelo tú, ...
Retrato de mujer de Gonzalo Rojas
Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara, sola en tu espejo, libre de marido, desnuda con la exacta y terrible realidad del gran vértigo que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo, y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo. ...
Otra carta de Jaime Sabines
Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco. Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme apareces distante, intocable, junto a mí. Me miras como a un niño y se me olvida todo y ya sólo te quiero alegre...
Amor ausente de Elsie Alvarado de Ricord
Siempre estás allá, como el mañana. Procurando abreviar la espera mía, amanezco mil veces cada día y echo a volar el cielo en la ventana. Para encender una esperanza vana, para aromar de músicas la vía y constelar la soledad vacía le basta al hombre con su sed humana. ...