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listado de poemas por primeros versos letra s

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1074 poemas con la letra "s"

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Función de medianoche de Jorge Ortega
Se abre el telón del sueño y calla el día; o bien, recoge al menos su cauda de estrépito motor. El portento de la luz desaparece y aparece en la ventana un redil de opacidad preludiando teatro negro. El apagón es foro. El reposo la voz de la oscurana, ...
Amante del amor de Miguel Antonio Jiménez
Se abre en rueda mi mano y gira el pecho la elevación del agua sus pezones en el sonoro vínculo del ser irse es retornar en el hilo del beso danza el fuego la cera del deseo gota amada de instantes capturados talle el reloj de tu minuto carne ondas de labios al pie rosas germinan tacto violeta ...
Puertas de Ernesto Langer Moreno
Se abren y cierran las puertas sin fatiga De madera o de fierro Pequeñas y alargadas Hacia dentro o hacia afuera Mecánicas y automáticas Sin nada que decir, pero tan prácticas Con sus cerraduras y clavijas Adosadas a un marco Verticales casi siempre Separando el afuera del adentro ...
Trilce (Poema XXXIV) de César Vallejo
Se acabó el extraño, con quien, tarde la noche, regresabas parla y parla. Ya no habrá quien me aguarde, dispuesto mi lugar, bueno lo malo. Se acabó la calurosa tarde; tu gran bahía y tu clamor; la charla con tu madre acabada que nos brindaba un té lleno de tarde. Se acabó todo al fin: ...
Poemas que pedí prestados (3) de Carlos Trujillo
Se acerca el día del juicio final Sus hojas todas fresquitas se abren en cruz Voy solo por el mvndo Des armado sobre viviendo Mirando con ojos vuestros El viejo invierno que viene quebrando cristales El viento dispersa el polen de las flores Yo estoy solo Consciente de que...
La tardecita de Arturo Carrera
Se acerca la primavera, Marcia me odia, tanto como yo amo a Lesbia, y Catulo la amaba... Ella dice que es obscena la manera de referirme a mis amigos; que soy, en resumidas cuentas de collar, una máscara ya obscena y amenamente indeseable Una máscara del teatro de la infelicidad. ...
Se adelantaron en el aire como bailarinas... de Marosa di Giorgio
Se adelantaron en el aire como bailarinas. Tenían, realmente, el pie en el aire. Vestidos amarillos, anaranjados. Venían como aluviones desde los cielos. Quedé espantada. En puntas llegue hasta la casa. Pasé las puertas, las llaves, iba a tocar los vasos y tuve miedo de cualquier barullo, ...
Orquídeas amazónicas de Nicomedes Suárez Araúz
Se agarra un pedazo de luz del alba y se dobla la punta dándole forma de bastoncito. Se le agrega goma para que prenda la bolita de masa preparada de antemano. Con ésta se hará el pistilo. Se agarra un poquito más de masa y se le pone tinta verde bajita. De este pedazo se forma ...
Recuerdo de un olvido de Manuel Altolaguirre
Se agrandaban las puertas. Yo gigante, con el recuerdo de mi olvido dentro, atravesaba las estancias, golpeando las paredes sordas. ¡Qué collar interior en mi garganta de palabras en germen, de lamentos que no podían salir, que se estorbaban en su gran muchedumbre! ...
sin decir adiós de Blanca Mateos
se alejaron como hojas resecas rechazadas por el viento sin decir adiós se fueron siguiendo el camino que lleva al propio infierno
Follaje interno (XX) de Ana María Ardón
Se alimentan las víboras con lengua puntiaguda. Deshaciendo, rumiando odios estériles que engendran nuevos odios. Envenenando la penumbra de los días; retrasando aún más, nuestra miseria. Esculpiendo un futuro retorcido, condenando, acechando, ...
Sonetos del Arcángel (IV) de Claudia Lars
Se alza mi corazón... rosa de vida, con musical fragancia y miel de aurora, y es una dulce y nueva flor cantora en el rosal eterno suspendida. Río del ansia copia y enamora su soledad vibrante y conmovida, mas para ser tu rosa preferida es intocada rosa trepadora. La envuelve lo celeste, ...
Amantes de Eugenio Montejo
Se amaban. No estaban solos en la tierra; tenían la noche, sus vísperas azules,sus celajes. Vivían uno en el otro, se palpaban como dos pétalos no abiertos en el fondode alguna flor del aire. Se amaban. No estaban solos a la orillade su primera noche.Y era la tierra la que se amaba en ellos, ...
Salsa de ají de Nicomedes Suárez Araúz
Se añaden sal y pimienta a una cucharada de ají amarillo molido con una cucharada rasa de pesares. Se pone sobre el sueño como se pone mantequilla al pan. Después de sacar del sartén a las fragatas invasoras se pone caldo o agua. Se hace dar un hervor y se vacía como un grito ...
Homenaje a García Lorca de Clara Janés
Se arranca el perro asirio de las sombras y, a su primer aullido, luna y estrellas hacia el sueño ascienden mientras el sol, aún desde su negra efigie, inicia el gesto. Tu viaje nocturno es ya metáfora. Se pone en pie la salvaje frescura de la aurora.
Se baña frente a mí... (XIV) de Alina Galliano
Se baña frente a mí caldeando los glaciales confundiéndole al agua territorios, espejos, sorprendiendo a las piedras su víscera de musgo y luego se sumerge de lleno con mis ojos fabricando sin prisa una estación de lluvia, un lugar de monzones al Océano Índigo que habita mi deseo, ...
Sé buena. Es el secreto de Manuel Machado
Sé buena. Es el secreto. Llora, o ríe de veras. Que se asome a tus ojos y a tus labios de grana la ternura de tu corazón, sin las hueras flores de trapo de la retórica vana. ¡Oh la sabiduría en amor! ¡Si tú vieras!... Es tan corta, que linda con la tortura insana de una pasión...
Frescura de Rogelio Sinán
Se burlaba el surtidor -¡la risa casi lo ahogaba!- porque la lluvia bajaba y él la devolvía al Señor...
Frescura de Rogelio Sinán
Se burlaba el surtidor —¡la risa casi lo ahogaba!— porque...
Anotaciones del cartógrafo de Floriano Martins
Se busca la fuerza en el tiempo, en sus largas raíces. Una noche me habló Alexander Search de los mapas que él mismo esbozara, las distancias que nos unen sin que lo percibamos. En las manos del tiempo mismo las del alucinado cartógrafo, explorando la memoria como un baño de aceites. ...
Orgasmo III de Dina Posada
Se calla la luz el sonido se apaga el aleteo de un grito deja caer sus plumas en nuestro lecho tus ojos desplomándose sobre mi cuerpo vencido me están escoltando al delirio (Selección: Susan Rascon- traductora. Antología Voces sin fronteras, Lawrence University, Winconsin, ...
Sobrevivientes de Guillermo Pilía
Se congregan junto al fuego de la playa y la hoguera se extingue con los primeros atisbos de la aurora. Luego duermen hasta que el mediodía los despierta con una extraña confusión de sol tórrido y brisa marinera. Pasan las horas de la tarde contemplando el flujo y el reflujo ...
Epitafio para la tumba de un héroe de José Hierro
Se creía dueño del mundo porque latía en sus sentidos. Lo aprisionaba con su carne donde se estrellaban los siglos. Con su antorcha de juventud iluminaba los abismos. Se creía dueño del mundo: su centro fatal y divino. Lo pregonaba cada nube, cada grano de sol o trigo. ...
Sombra del país (I) de André Cruchaga
Sé cuánto pesa la Esperanza en mi País, Y la libertad asida de mis manos; Sé caminar por los senderos de la noche; Atajar las piedras es saber el camino de la aurora. En esta pequeña aldea donde vivo, Se conocen desde lejos los párpados: El corazón No tiene inocencia ...
Asunción del olvido de Antonio Porpetta
Se cumplirán los ritos: la memoria ejercerá su oficio dignamente derramando su lluvia de crepúsculos en los labios insomnes. Primero será un fuego, un crepitar de vidrios luminosos, un huracán de espuma sediento y fugitivo.Pero las viejas guzlas sonarán dulcemente entre las llamas, ...
Sé de un pintor atrevido... de José Martí
Sé de un pintor atrevido Que sale a pintar contento Sobre la tela del viento Y la espuma del olvido. Yo sé de un pintor gigante, El de divinos colores, Puesto a pintarle las flores A una corbeta mercante. Yo sé de un pobre...
El libro de la desobediencia (13) de Ernesto Carrión
Sé de un sitio donde podemos comenzar sobre caminos viejos. Donde el viento aún se desprende hacia otros vientos. Y restos de cenizas nos son dados como un rastro que sólo puede conducir a la humildad. Donde la risa ha inventado los harapos.Y ágil el dolor gana memoria. Donde hacemos ...
Sé de una mariposa que, hora tras hora, se endurece... de María Ángeles Maeso
Sé de una mariposa que, hora tras hora, se endurece para fijar sus pies sobre una flor de alambre. La he visto arrastrar sobres con radiografía perseguida por remedios contra la calvicie. Ya sabréis de alguno de esos sobres, cuarenta kilos por uno noventa de estatura, ...
Se deja de querer de José Angel Buesa
Se deja de querer, y no se sabe por qué se deja de querer: Es como abrir la mano y encontrarla vacía, y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue. Se deja de querer, y es como un río cuya corriente fresca ya no calma la sed; como andar en otoño sobre las hojas secas, y pisar la hoja verde ...
Tradiciones de Jesús Munárriz
Se dejaba los ojos en encajes de bolillos su abuela, en afiligranadas maravillas de rica trabazón y frágil apariencia, obras de arte domésticas, perfecciones privadas. Su madre elaboraba mermeladas, almíbares, arropes, celestiales tocinos, tartas, flanes, natillas, las infinitas...
Primera plegaria de Giovanna Pollarolo
Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas.Santa Teresa Si fuiste Tú el artífice si ante Ti juramos que seríamos el uno para el otro en la enfermedad y en el dolor en las buenas y en las malas ¿qué te cuesta, ...
Cantos a Berenice (XIII) de Olga Orozco
Se descolgó el silencio, sus atroces membranas desplegadas como las de unmurciélago anterior al diluvio, su canto como el cuervo de la negación. Tu boca ya no acierta su alimento. Se te desencajaron las mandíbulas igual que las mitades de una cápsula inepta ...
Quién eres tú? de Luis García Montero
Se deshizo la luz, equivocó su horario por dejarte desnuda, desdibujó tus ojos mientras me sonreías. mientras me soreías vi una sombra inclinada desvestirse, abrir la cremallera despacio del silencio, dejar sobre la alfombra la civilización. Y tu cuerpo se hizo dorado y transitable, ...
Deseo de Amalia Iglesias Serna
Se desliza la seda por el cuerpo afiebrado, como cuando nos dejábamos caer en la ladera virgen de la nieve. Blancas colinas o légamos de miel, la humedad que desciende con su lenguaje oscuro al territorio intacto de la luz. El viento roza su límite un instante resbala hacia el abismo ...
Bella dama sin piedad de Rosario Castellanos
Se deslizaba por las galerías. No la vi. Llegué tarde, como todos, y alcancé nada más la lentitud púrpura de la cauda; la atmósfera vibrante de aria recién cantada. Ella no. Y era más que plenitud su ausencia y era más que esponsales y era más que semilla en que madura el tiempo: ...
Bella dama sin piedad de Rosario Castellanos
Se deslizaba por las galerías. No la vi. Llegué tarde, como todos, y alcancé nada más la lentitud púrpura de la cauda; la atmósfera vibrante de aria recién cantada. Ella no. Y era más que plenitud su ausencia y era más que esponsales y era más que semilla en que madura el tiempo: . ...
Los sonámbulos de Jorge Valdés Díaz - Vélez
Se despertó al oír un ruido a sus espaldas, un murmullo de frondas embozado. Abrió los ojos y rozó en silencio sus brazos recogidos entre la nervadura de la sábana. Qué sucede, por qué no duermes --le preguntó mientras el alba ya era otra forma en los espejos. Me soñaba contigo ...
Se desprendió mi sangre... de Concha Méndez
Se desprendió mi sangre para formar tu cuerpo. Se repartió mi alma para formar tu alma. Y fueron nueve lunas y fue toda una angustia de días sin reposo y noches desveladas. Y fue en la hora de verte que te perdí sin verte. ¿De qué color tus ojos, tu cabello, tu sombra? ...
Abecedario de Juan Antillón
Se dice que mi país tiene más maestros que soldados. Y en verdad una gran parte de mi pueblo...
Los amantes del pueblo de José Antonio Cedrón
Se dice que llegaron hasta aquí en un tren nocturno, con las lluvias de agosto que cubren las sequías. Su amor dio que fumar que beber que decir. Fue la cosa más grande después de la mujer araña en los años cincuenta. Eran irreverentes aquellos alaridos incesantes ...
El peatón de Jaime Sabines
Se dice, se rumora, afirman en los salones, en las fiestas, alguien o algunos enterados, que Jaime Sabines es un gran poeta. O cuando menos un buen poeta. O un poeta decente, valioso. O simplemente, pero realmente, un poeta. Le llega la noticia a Jaime...
Epitafio de Gonzalo Rojas
Se dirá en el adiós que amé los pájaros salvajes, el aullido cerrado ahí, tersa la tabla de no morir, las flores: aquí yace Gonzalo cuando el viento, y unas pobres mujeres lo lloraron. De: Poesía chilena contemporánea- Breve Antología Crítica
Nocturno de los ángeles de Xavier Villaurrutia
Se diría que las calles fluyen dulcemente en la noche. Las luces no son tan vivas que logren desvelar el secreto, el secreto que los hombres que van y vienen conocen, porque todos están en el secreto y nada se ganaría con partirlo en mil pedazos si, por el contrario, es tan dulce ...
Clara es un robot frenético de Juan Antonio Vasco
Se disfraza de mujer con misteriosa habilidad pero es un robot de la peor especie. Lo adviertes cuando se acomoda los rizos con tubos de cartón tripas de rollo de papel toilette. Si se traba chirría y hasta que no le quitas de la máquina el cuerpo extraño no vuelve a sus modales de ameba servicial. ...
Noches de hotel de Ramón López Velarde
Se distraen las penas en los cuartos de hotel con el heterogéneo concurso divertido de yanquis, sacerdotes quincalleros infieles, niñas recién casadas y mozas del partido. Media luz... Copia al huésped la desconchada luna en su azogue sin brillo; y flota en calendarios, en cortinas polvorosas ...
Cómo escribir comedia de Hermanos Álvarez Quintero
Se elige un tema, que brotó en la mente al soplo de una historia conocida, como la sangre roja de una herida o como el agua clara de la fuente. Se infunde luego, con amor consciente, en la ficción que habrá de darle vida. Se hace nacer a gente no nacida, se estudian sus pasiones ...
La rosa amarilla de Alejandro Aura
Se encendió la rosa fulgurante afuera de la ventana, ha estallado una rosa, parecemos las víctimas del incendio, azorados, ávidos de su belleza. Ahora todo tiene color, contraste, vuelo. Vengan a ver la rosa, vengan, tiene un grito amarillo despiadado, es un lujo, ...
El ascenso del Pacífico de Raúl Zurita
Se encumbró entonces el océano y nuestras pupilas miraban el portento sin todavía creerlo Escuchamos de nuevo las rompientes, las infinidades de islas subiendo igual que estrellas sobre el cielo Allí está el Pacífico hombre, allí, encima, de nuestras cabezas y no lo crees ...
La esfera y el río de Pedro Shimose
Se engaña y engañándose te engaña sin querer. No ve más que el dolor lento de las cosas. Ignora el movimiento de la luz. El ve sólo la montaña Es su realidad una maraña de símbolos, un puro sentimiento o un sueño donde el sueño es pensamiento, ...
Se equivocó la paloma... de Rafael Alberti
Se equivocó la paloma. Se equivocaba. Por ir al Norte, fue al Sur. Creyó que el trigo era agua. Se equivocaba. Creyó que el mar era el cielo, que la noche, la mañana. Se equivocaba. Que las estrellas, rocío; que la calor, la nevada. Se equivocaba. Que tu falda era blusa; que...