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listado de poemas por primeros versos letra s

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1074 poemas con la letra "s"

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Festejo de Julio Llinás
Señora de alta pluma, la noble Tierra se ha secado bajo el orín de tus preciosas amenazas. Mi terror es verte en los paisajes, sobre un caballo afeminado, desdichada y gloriosa como una lengua herida. Soplando un hálito de sangre en las jornadas de gran paz, sobre las hondas ...
Una palmera de Rosario Castellanos
Señora de los vientos, garza de la llanura cuando te meces canta tu cintura. Gesto de la oración o preludio del vuelo, en tu copa se vierten uno a uno los cielos. Desde el país oscuro de los hombres he venido, a mirarte, de rodillas. Alta, desnuda, única. Poesía. De: El rescate del ...
Señora, flor de azucena de Alfonso Álvarez de Villasandino
Señora, flor de azucena, claro viso angelical, vuestro amor me da gran pena. Muchas en Extremadura vos han gran envidia pura, de cuantas han hermosura: dubdo mucho si fue tal en su tiempo Policena. Fizo vos Dios delicada, honesta, bien enseñada: vuestra color matizada más que rosa ...
La puttana andaluza de Rafael Alberti
Señora, la conozco. ¿Dónde vive? Por Dios, que he visto esos dos ojos negros, esas caderas anchas, esa forma de culear andando, esas dos tetas... ¿Que la ofendí? Perdón. Tanta sonrisa, acompañada de tan claros dientes, prueba que no, señora... ¿Es usted muda? ¿Quiere...
Carta a usted de José Angel Buesa
Señora, según dicen, ya usted tiene otro amante, lástima que la prisa nunca sea elegante Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa se resigne a ser viuda sin haber sido esposa. Y me parece injusto discutirle el derecho de compartir sus penas, sus goces y su lecho; ...
Teme que su afecto parezca gratitud y no fuerza de Sor Juana Inés de la Cruz
Señora, si la belleza Que en vos llego a comtemplar Es bastante a conquistar La más inculta dureza, ¿Por qué hacéis que el sacrificio Que debo a vuestra luz pura Debiéndose a la hermosura Se atribuya al beneficio? Cuando es bien que glorias cante, De ser vos, quien me ha rendido, ...
Manifiesto de Nicanor Parra
Señoras y señores ésta es nuestra última palabra nuestra primera y última palabra . Los poetas bajaron del Olimpo. Para nuestros mayores la poesía fue un objeto de lujo pero para nosotros es un artículo de primera necesidad: no podemos vivir sin poesía. A diferencia de nuestros mayores ...
Pido que se levante la sesión de Nicanor Parra
Señoras y señores: yo voy a hacer una sola pregunta: ¿somos hijos del sol o de la tierra? Porque si somos tierra solamente no veo para qué continuamos filmando la película: pido que se levante la sesión.
La errata de Gonzalo Rojas
Señores del jurado, ahí les mando de vuelta en automóvil nupcial a esa mujer que no me es, escasa de encantamiento, puro pelo ronco abajo, ahí van las dos ubres testigas ya usadas por múltiple palpación sucia de otras neutras de su especie que no dan para calipigias, ...
El Misterio Sacramental de Gonzalo de Berceo
Señores e amigos, vasos del Criador, que bevedes la sangne del vero Salvador, aquí seet devotos, de temprado sabor, aquí yaz el meollo de la nuestra lavor. En el día precioso de la pascua mayor que es resurrección del nuestro Salvador la su carne comemos, de pan ha el sabor la su sangne ...
Life vest under your seat de Luis García Montero
Señores pasajeros buenas tardes y Nueva York al fondo todavía, delicadas las torres de Manhattan con la luz sumergida en una muchacha triste, buenas tardes señores pasajeros, mantendremos en vuelo doce mil pies de altura, altos como su cuerpo en el pasillo de la Universidad, ...
Señorita, usted es la primavera de Eugenio Martínez Orantes
Señorita: Usted es una primavera total, definitiva. Si en la vida todo el mundo se pareciera a usted, no existiría la miseria ni el dolor, ni el hambre. Los arados cantarían una canción de frutos y la tierra al sentir los pasos de la aurora sobre su piel morena se despertaría llena de optimismo ...
Yo viví en un pais, señorita de Eugenio Martínez Orantes
Señorita: Yo viví en un país que cantaba. Cantaba con los fuertes brazos y los desnudos pies de sus indígenas. Con el sudor de los obreros y con las manos de las madres que veían en cada hijo -floridas de caricias- una espiga creciendo de la tierra a las estrellas. ...
Soneto con estrambote de Miguel Antonio Jiménez
Senos peras parecen tus violines desnudos en mi música los muerdo como cuerpos en fuga los recuerdo en la gimiente forma sus delfines Son la carne redonda de sus curvas que el sueño toca al aire suspendido en la música forma del gemido en el verde sombra de sus curvas ...
Sentada en la Estación de Roxana Méndez
Sentada en la estación de algún invierno, siento como el silencio me alcanza y me rodea... De los vagos rincones veo salir siluetas... Siluetas que transportan neblina entre los dedos... Rostros que no he observado y voces que no entiendo... Siguen, siguen llegando continúan saliendo... ...
Cansancio de Concha García
Sentada es como si bebiera largos tragos de playa, pócimas de tonterías y me cortase las uñas, sin compañía. Es un cuento más, una residencia cara. Piso el suelo con bocados de ansiedad y me lleno de reliquias el cuerpo, salgo asustando. Repito en larguísimo silencio ...
La velada del sapo de Rosario Castellanos
Sentadito en la sombra -solemne con tu bocio exoftálmico; cruel (en apariencia, al menos, debido a la hinchazón de los párpados); frío, frío de repulsiva sangre fría. Sentadito en la sombra miras arder la lámpara En torno de la luz hablamos y quizá Uno dice tu nombre. (En septiembre. Ha llovido) ...
Mar de fondo (XX) de Francisco Hernández
Sentado al borde de la cama, es decir, al borde del abismo, miro el suelo distante que me espera. Lo toco con la punta del pie como se toca el agua de un estanque: lo siento helado y ríspido, frágil y plagado de nudos, como la mano al sol de un viejo artrítico. ...
Mi Buenos Aires querido de Juan Gelman
Sentado al borde de una silla desfondada, mareado, enfermo, casi vivo, escribo versos previamente llorados por la ciudad donde nací. Hay que atraparlos, también aquí nacieron hijos dulces míos que entre tanto castigo te endulzan bellamente. Hay que aprender a resistir. ...
Soledad de Juan Valle
Sentado de este río junto al cauce, vengo a pensar a solas en mi suerte. Por acercarme al reino de la muerte, vengo a buscar la sombra de este sauce. Mi ser ha trastornado la amargura; me está quemando el sol, y tengo frío; voy, refresco mis miembros en el río, y me siento abrasar ...
Cartas a Rafo de Cé Mendizábal
Sentado en el centro del jardín, ante la mesa, el periódico entreabierto, aguardo a que el tibio disco de oro culmine su paseo. Dentro de la casa, dos sombras son toda mi compañía: una finge conversar animadamente por teléfono, mientras la otra cree estar sumergida en las imágenes ...
Angelus de Gerardo Diego
Sentado en el columpioel ángelus dormita Enmudecen los astros y los frutos Y los hombres heridos pasean sus surtidores como delfines líricos
Pastoral de otoño (Con Leopardi) de Santos Domínguez Ramos
Sentado en una piedra he aprendido a mirar la tarde con los años, más allá del paisaje, más allá de los hombres. La luz dominical de una campana blanca suena alegre y lejana y viene de la infancia. Me he asomado al abismo donde el cuervo levanta la urgencia de su vuelo ...
Costura de hormigas en la hierba de Iria Fernández Silva
sentados al borde de la hierba la arena mutila las ganas de reír como hormigas las luces se clavan en los pechos y la raíz cansa la costura que a tientas te hilvana por dentro el parto hacia afuera la leche el olvido sudando sangre sobre el colchón...
Enseñanzas de Atlihuayán de Alberto Blanco
Sentados bajo los árboles dejamos correr el vino. En las copas se mecen los cuervos y en el estanque las ranas ensayan su partitura. El eucalipto más viejo lleva una melodía moviendo apenas la fronda: el silencio es sin duda el arte más difícil. Mientras la luz permanece ...
Comentario (III) de Jorge Boccanera
Sentados en un mismo lado de la mesa Pedro tomaba a Nora por el hombro escuchaban la lluvia lamiendo los rincones pero no se miraban mirarse era pensar tenemos hambre. De: Contraseña
Sentados frente al fuego de Jorge Teillier
Sentados frente al fuego que envejece miro su rostro sin decir palabra. Miro el jarro de greda donde aún queda vino, miro nuestras sombras movidas por las llamas. Esta es la misma estación que descubrimos juntos, a pesar de su rostro frente al fuego, y de nuestras sombras movidas por las llamas. ...
La flauta de ónix de Augusto Arias
Sentir como el perfume de las cosas ya idas: que se prolonga el eco de la fuente callada que se pierden las rosas y las hojas caídas y se esfuma el instante de la aurora apagada... La vida va quedando en el camino largo... de la vendimia loca la rosa deshojada, la evocación...
Gajes del oficio de Blanca Castellón
Sentirse bajo la lupa escrutadora de una sombra indefinida no mover la pluma ni los labios que suenan como hielo al contacto del cristal andar de puntillas en la casa para no despertar sospechas para no engordar la duda que flota en el ambiente la duda en cuanto al oficio parasitario ...
Mis prisiones de Manuel Altolaguirre
Sentirse solo en medio de la vida casi es reinar, pero sentirse solo en medio del olvido, en el oscuro campo de un corazón, es estar preso, sin que siquiera una avecilla trine para darme noticias de la aurora. Y el estar preso en varios corazones, sin alcanzar conciencia ...
Mis prisiones de Manuel Altolaguirre
Sentirse solo en medio de la vida casi es reinar, pero sentirse solo en medio del olvido, en el oscuro campo de un corazón, es estar preso, sin que siquiera una avecilla trine para darme noticias de la aurora. Y el estar preso en varios corazones, sin alcanzar conciencia de cuál sea la verdadera ...
La Zarza de Moisés (Hotel) de Pedro Jesús de la Peña
Sepamos que estos días, estas noches felices son un engaño breve. Y el amor un hotel donde nos hospedamos. De(S) Apariciones . (Ed. Huerga Fierro. l994)
Sátira hecha por Mateo Rosas de Oquendo a las cosas que pasan en Perú, año de 1598 de Mateo Rosas de Oquendo
Sepan cuantos esta carta de declaraciones graves y descargos de consiencia vienen, como el otorgante Mateo Rosas de Oquendo, que otro tiempo fue Juan Sanches, vecino de Tucumán donde oí un curso de artes y aprendí nigromancia para alcanzar cosas grandes, puesto ya el pie ...
Septiembre es esta muerte... de Blanca Andreu
Septiembre es esta muerte inacentuada, es la urraca suicida bebiendo vino con vago veronal en la encina de Gracilazo, y el tordo intelectual asesinado por el rubio imperdible de la falda, o acaso la hoja azul de tu pañuelo que ahorcó y cubrió la noche y me la dejó inédita, ...
Salve! Patria malinche de Julio Iraheta Santos
Septiembre me domestica con sus tangas marciales Tanto discurso azul pero negro por dentro como el luto de los enjambres desde 1821 Tanta pastilla ruin trampa de dormilonas ¡Oh! mi patria Malinche sigues siendo la misma Al conquistador le bailabas con tu refajo recortado ...
Recetas a una vieja burguesa para que sea feliz del todo de Alvaro Menén Desleal
Sepulta cuidadosamente las páginas insólitas de viejos cascarrabias como Marx, el gran culpable; destruye hoja por hoja los versos de Rambaud, joven durazno con vicios milenarios, y quiebra ojo por ojo a todo Baudelaire, harapo brujo, alcohol mistificado, viejo corozo de durazno ...
Sequía... de Mercedes Roffé
Sequía. Sequedad. Corolario: proceso de consumación. Un objeto junto a otro. Y sin embargo, se diría, se llevan bien. La abolición, la insistencia. Hay algo jocoso en devenir. Algo grave y, no obstante, socarrón, en oponerse. (De: Memorial de agravios O de las cosas que han pasado en esta tierra. ...
Poema recitado camino al patíbulo de Gabriel de la Concepción Valdez
Ser de inmensa bondad, Dios poderoso, a vos acudo en mi dolor vehemente; extended vuestro brazo omnipotente, rasgad de la calumnia el velo odioso y arrancad este sello ignominioso con que el mundo manchar quiere mi frente. Rey de los Reyes, Dios de mis abuelos, vos sólo sos mi defensor. ...
Ser de río sin peces de Rosario Castellanos
Ser de río sin peces, esto he sido. Y revestida voy de espuma y hielo. Ahogado y roto llevo todo el cielo y el árbol se me entrega malherido. A dos orillas del dolor uncido va mi caudal a un mar de desconsuelo. La garza de su estero es alto vuelo y adiós y breve sol desvanecido. Para morir sin canto, ...
Exterior del gato de Carlos Barral
Ser el gato, hacer un esfuerzo y ser el gato transitorio del alba y en la cumbre del mundo transitado, y presumible. Ser por fuera del gato todo el gato posible después del atigrado resplandor de la noche última y la pasmada contracción felina. Comenzar en el zinc al borde de las uñas, ...
Romero solo de León Felipe
Ser en la vida romero, romero solo que cruza siempre por caminos nuevos. Ser en la vida romero, sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo. Ser en la vida romero... sólo romero. Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo, pasar por todo una vez, una vez solo y ligero, ...
Ser onda, oficio, niña, es de tu pelo... de Miguel Hernández
Ser onda, oficio, niña, es de tu pelo, nacida ya para el marero oficio; ser graciosa y morena tu ejercicio y tu virtud más ejemplar ser cielo. ¡Niña!, cuando tu pelo va de vuelo, dando del viento claro un negro indicio, enmienda de marfil y de artificio ser de tu capilar borrasca anhelo. ...
Al mismo de Luis de Góngora y Argote
Ser pudiera tu pira levantada, De aromáticos leños construida, Oh Fénix en la muerte, si en la vida Ave, aun no de sus pies desengañada. Muere en quietud dichosa y consolada A la región asciende esclarecida, Pues de más ojos que desvanecida Tu pluma fue, tu muerte es hoy llorada. Purificó el cuchillo, ...
Ser quiero, madre de Cancionero y Romancero Tradicionales I (siglo XI a siglo XV)
Ser quiero, madre, señora de mí, no quiero ver mal gozo de mí. Dise mi madre que me meta monja, que me dará frayle cual yo lo excoxa; mas bien entiendo la su lisonja; no verá cierto tal gozo de mí.
Ser quiero, madre de Cancionero y Romancero Tradicionales Ii(siglo XI a Siglo XV)
Ser quiero, madre, señora de mí, no quiero ver mal gozo de mí. Dise mi madre que me meta monja, que me dará frayle cual yo lo excoxa; mas bien entiendo la su lisonja; no verá cierto tal gozo de mí.
Después de los días de Olga Orozco
Será cuando el misterio de la sombra, piadosa madre de mi cuerpo, haya pasado; cuando las angustiadas palomas, mis amigas, no repitan por mí su vuelo funerario; cuando el último brillo de mi boca se apague duramente, sin orgullo; mucho después del llanto de la muerte. ...
Mar de nadas de Dolors Alberola
Será difícil arrancar del ciego enredado una flor: ni una flor sólo, porque son siglos maraña y pánico. (Leopoldo de Luis)1 El mar. ¿Pero es que el mar existe? Encima me diréis que en su zona abisal almacena reveses de las cosas. Puede tener un perro ahogado en la sombra, ...
será inútil mi empeño... de Jacqueline Goldberg
será inútil mi empeño habrá noches afiladas por la ausencia golpes amargos sobre las arrugas de mi cama te hablaré de mentiras países masacrados por la dulzura hablaré y hablaré hasta pedir perdón aunque no me creas De: Máscaras de familia Selección de la autora
Casi mujer de Juan Daniel Perrotta
Será la fascinación de lo fememnino -me digo- Una y otra vez colmar esa profundidad húmeda y receptiva sentir que rumores líquidos la inundan la cadencia rítmica constante la enérgica sacudida final el contoneo desbocado meter la mano sacar la ropa limpia húmeda perfumada ...
Será mejor así... de Jesús Munárriz
Será mejor así. Tu rostro eternamente trenzará entre mi pecho inéditos cordajes, se mantendrán tus manos taumaturgas, y en tu ritmo no habrá jamás monotonía. El color de tus ojos siempre será distinto, y el sabor de tu piel, y el de tu boca. Jamás será rutina desnudarte ni ver cómo te ocultas. ...