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listado de poemas por primeros versos letra s

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1074 poemas con la letra "s"

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David de El Salvador de Juana Rosa Pita
Su corazón es forja de poemas y basta alzar la vista a dar con cielos oblicuos, como Giotto los pintara en Asís hace unos siete siglos. Ama con brío El Salvador, del mundo pa s breve en los mapas, amplio en temple y sensibilidad, que a inmenso vibra: sol ferviente en maizales de esperanza. ...
Desnudo de Mariano Brull
Su cuerpo resonaba en el espejo vertebrado en imágenes distantes: uno y múltiple, espeso, de reflejo reverso ahora de inmediato antes. Entraba de anterior huída al dejo de sí mismo, en retornos palpitantes, retenido, disperso, al entrecejo de dos voces, dos ojos, dos instantes. ...
El mundo en jaque de Paulina Vinderman
Su gata murió de vieja este verano y el gomero se dejó secar, poco después, obstinado en el balcón. ¿A quién contar esta historia de locos, esta encomienda que llega en un caballo con arneses de plata -cierto rencor en las comisuras- con quién contar? El aire está enfermo ...
Preciosa y el aire de Federico García Lorca
Su luna de pergamino Preciosa tocando viene, por un anfibio sendero de cristales y laureles. El silencio sin estrellas, huyendo del sonsonete, cae donde el mar bate y canta su noche llena de peces. En los picos de la sierra los carabineros duermen guardando las blancas torres...
Su mano entre mis manos... (Rima XL) de Gustavo Adolfo Bécquer
Su mano entre mis manos, sus ojos en mis ojos, la amorosa cabeza apoyada en mi hombro, ¡Dios sabe cuántas veces, con paso perezoso, hemos vagado juntos bajo los altos olmos que de su casa prestan misterio y sombra al pórtico! Y ayer..., un año apenas, pasado como...
Soneto erótico de Julio Cortázar
Su mono azul le ciñe la cintura, le amanzana las nalgas y los senos, la vuelve un muchachito y le da plenos poderes de liviana arquitectura. Al viento va la cabellera oscura, es toda fruta y es toda venenos; el remar de sus muslos epicenos inventa una fugaz piscicultura. Amazona de mono...
Su odiosa blancura... de Alberto Vélez
Su odiosa blancura me repugna. Parecen cadáveres. Y tienen la fuerza de los cadáveres: su indiferencia, su soberbia callada. Con esa fuerza nos han vencido, nos han reducido a lo que ahora somos: una balbuciente raza de mendigos. De: Voces de Baguí
Bajo tolerancia de José Agustín Goytisolo
Su profesión se sabe es muy antigua y ha perdurado hasta ahora sin variar a través de los siglos y civilizaciones. No conocen vergüenza ni reposo se emperran en su oficio a pesar de las críticas unas veces cantando otras sufriendo el odio y la persecución mas casi siempre bajo tolerancia. ...
Dibujo de la fuga (II) de Claudia Lars
Su puerta -arco de almíbar y de sal menuda- abre el tiempo de blusas uniformes debajo del almendro y la campana. Creció mi corazón como una flor esquiva por mi sangre, sufriendo la indagante compañía, un delicado miedo y la nostalgia. Alguien dijo: es amor... ...
A Francisco de Leopoldo María Panero
Suave como el peligro atravesaste un día con tu mano imposible la frágil medianoche y tu mano valía mi vida, y muchas vidas y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento. Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida porque eras suave como el peligro, como...
Adioses del verano de Alejandra Pizarnik
Suave rumor de la maleza creciendo. Sonidos de lo que destruye el viento. Llegan a mí como si yo fuera el corazón de lo que existe. Quisiera estar muerta y entrar también yo en un corazón ajeno. (Selección: Rafael Gutiérrez)
No es su nobleza la del cisne de María Ángeles Maeso
Suaves vendas de marfil y verde hoja las cortinas. Ellas también. Al igual que los jarrones y los libros cuyo lomo incita a la caricia, al igual que el abanico abierto en la pared. También los muebles y la máscara de paja. Y hasta los peces del acuario te saben mirar así, como si fueran bustos ...
Sube a nacer conmigo, hermano... de Pablo Neruda
Sube a nacer conmigo, hermano. Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado. No volverás del fondo de las rocas. No volverás del tiempo subterráneo. No volverá tu voz endurecida. No volverán tus ojos taladrados. Mírame desde el fondo de la tierra, labrador, tejedor, ...
Sube a nacer conmigo... de Pablo Neruda
Sube a nacer conmigo, hermano. Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado. No volverás del fondo de las rocas. No volverás del tiempo subterráneo. No volverá tu voz endurecida. No volverán tus ojos taladrados. Mírame desde el fondo de la tierra, labrador, tejedor, pastor...
Para amar de Nora Méndez
Sube al atlas del reloj Y date cuenta de su paso Mira bien las apariencias Son los miedos exaltados Te tocará convivir con ellos Todo lo que dure el viaje Extiende rotundos los brazos Recibe una a una las direcciones del dolor Únete a la tormenta, Inequívocos en ti ...
Paisaje de Néstor Martínez
Sube curvilínea la carretera arriba el imponente cerro abajo despierta la ciudad Frente a mi puerta dejo atrás mis pasos... Selección del autor
La Zarza de Moisés (Champagne) de Pedro Jesús de la Peña
Sube la espuma del champagne : con ella sube el ansia del amor ya turbia y desbocada. Una mano azarosa derriba la botella y los regueros del champagne, fundidos, son burbujas que alfombran nuestros cuerpos rendidos y anhelantes, en donde mecemos la persuasión ...
Amor prohibido de César Vallejo
Subes centelleante de labios y ojeras! Por tus venas subo, como un can herido que busca el refugio de blandas aceras. Amor, en el mundo tú eres un pecado! Mi beso es la punta chispeante del cuerno del diablo; mi beso que es credo sagrado! Espíritu es el horópter que pasa ¡puro en su blasfemia! ...
Absoluta de Ana María Rodas
Subió a los infiernos y está sentada a la diestra de sí misma tiene en la mano empuñadauna pluma y no sonríe ni espera la resurrección de un muerto. (Selección: Luz Méndez de la Vega)
Súbita mano de algún fantasma oculto de Fernando Pessoa
Súbita mano de algún fantasma oculto entre los pliegues de la noche y de mi sueño me sacude y yo despierto, y en el abandono de la noche no diviso gesto ni bulto. Pero un terror antiguo, que insepulto traigo en el corazón, como de un trono baja y se afirma mi señor y dueño sin orden, ...
Subo al despeñadero... de Efraín Bartolomé
Subo al despeñadero Me paro en la gran piedra: el amplio valle duerme bajo el esplendor Veo esos hilos de agua esos leves arroyos esos bravos torrentes esos ríos menores esos ríos mayúsculos internándose en los huertos de Dios...
Subo de Almudena Guzmán
Subo. Bajo escalones. Pero esta angustia atrancándoseme en la piel como una cremallera rota, tampoco cede al sudor. Y ya todo el sueño es un inmenso garaje de copas vacías que el agudo de su ausencia con mi grito rompe. (Selección: Miguel García-Posada)
Subyugadas, asiduas... de Tomás Segovia
Subyugadas, asiduas, con aplicación, una mano tuya y una mía se acarician, fanáticas de un mundo de manos excluyente. No quieren saber que tú y yo mientras tanto nos miramos, abolidos, sin común lenguaje, en las orillas de un lugar de sombra que han creado en su torno...
Soledad en el olvido de Alfonso Calderón
Sucede a tu silencio la tristeza; el ciego lamentar de unos labios en el rostro pertinaz y retenido de tu cuerpo eclipsado por el tiempo. Lejano está el resonar de dos alas que infinitas nos dieron el amor; el frágil suspiro adolescente que súbito llega hasta el sollozo. Todo pasa. ...
Ritual amatorio de Carlos Oramas
Sucede al vivir que en las noches las manos abren caminos, escriben ríos. Piel y piel tan solo y nada importa sino el rumor del corazón enloquecido somo el mar bajo el furor de las tormentas.
Sugestión de Cecília Meireles
Sucede así cualquier cosa serena, libre, fiel. Flor que se cumple, sin pregunta. Ola que se violenta, a causa de ejercicio indiferente. Luna que envuelve igual a los novios abrazados ya los soldados ya fríos. También como este aire de la noche: susurrante de silencios, lleno de nacimientos ypétalos. ...
Sucede que a veces de Lourdes Gil
Sucede que a veces pienso en ti y entonces como un huesecillo de cereza atascado vivo e imposible siento cuanto me quemas la garganta (Poema proporcionado por la autora)
Contrarios de Raúl Henao
Sucede que alguien nos devuelve la vida revolviéndonos en el vientre un afilado cuchillo. A veces se precisa caminar en cuatro patas para agradecer que caminamos sólo en dos Los periódicos se venden por el número de muertos habidos todo el año Los pobres son toda la riqueza del rico ...
Walking around de Pablo Neruda
Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza. El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos. Sólo quiero un descanso de piedras o de lana, ...
Razón de Juan Larrea
Sucesión de sonidos elocuentes movidos a resplandor, poema es esto y estoy esto Y esto que llega a mí en calidad de inocencia hoy, que existeporque existo y porque el mundo existe y porque los tres podemos dejar correctamente de existir
Alondras que mueren deslumbradas (I) Sucesos... de Jorge Fernández Granados
Sucesos de este mínimo buscar donde reconocemos lo oscuro del calor, el canto de las formas acopladas, el énfasis del ritmo, la curva arenosa de los cuerpos reptando con su pálido sabor de ofrendas mutiladas. Grotescas gemas más allá del mundo, más allá del eco, ...
Requiem de la mariposa de Gonzalo Rojas
Sucio fue el día de la mariposa muerta. Acerquémonos a besar la hermosura reventada y sagrada de su pétalos que iban volando libres, y esto es decirlo todo, cuando sopló la Arruga, y nada sino ese precipicio que de golpe, y únicamente nada. Guárdela el pavimento salobre ...
Suele suceder que el tiempo... de Luis Raúl Calvo
Suele suceder que el tiempo transforme los recuerdos en otros recuerdos las miradas en otras miradas las sospechas en otras sospechas. Cada familia celebra sus ritos cotidianos, crea de la nada sus propios...
A veces de Consuelo Tomas
Suelo ser una mancha con forma de ave o mariposa un charco de minucias un ramillete de olvidos una canción rota por los lados. Río a carcajadas ¿por qué no? reir es una forma de soltar los animales presos en el alma entonces el rostro me cambia de forma pierde su manera de tristeza ...
Suelta mi manso, mayoral extraño... de Lope de Vega
Suelta mi manso, mayoral extraño, pues otro tienes de tu igual decoro; deja la prenda que en el alma adoro, perdida por tu bien y por mi daño. Ponle su esquila de labrado estaño y no le engañen tus collares de oro; toma en albricias este blanco toro que a las primeras yerbas cumple un año. ...
Verdad Astral de David Escobar Galindo
Suelta rayos el aire entre lo oscuro. Los gérmenes del agua hacen su ronda. Va sangrando la tierra a la redonda. Y el fuego estalla, helado y prematuro. No sabemos si hay aire en el futuro. La fiebre hace que el agua no responda. Tierra aterida sin que el sol se esconda. Y fuego errado ...
Capricho del cansado de Julieta Valero
Sueña con mujeres que te aman. Sueña que llamar a tu puerta calma la mortalidad que tú recibiendo en penumbra redimes de ser padre de la cuarentena y el olvido, añade, claro para hacer más salubre el consuelo- que tú también deseas que tu dicha es genital y da tres vueltas al reloj ...
Sueña el rico en su riqueza de Pedro Calderón de la Barca
Sueña el rico en su riqueza Que más cuidado le ofrece; Sueña el pobre que padece Su miseria y su pobreza; Sueña el que a medrar empieza. Sueña el que afana y pretende, Sueña el que agravia y ofende, Y en el mundo, en conclusión, Todos sueñan lo que son Aunque ninguno...
Comentarios (X) de Jorge Boccanera
suena un tiro en la noche: el poeta/ ya/ no/ duerme. Rafael Góchez Sosa La gente ha escondido sus ruidos, sus modos de doler, ha incendiado sus nombres, fusilado su ropa, puesto a dormir su sangre y sus saludos. ...
Muere la tarde detrás de mi ventana de Belén Reyes
Suena y sus ruidos me hablan de Madrid. Temo a la noche que ronda esquizofrénica, Como un sereno loco que no me quiere abrir. Los coches muy sumisos como perros de chapa, Esperan a sus dueños dispuestos a vivir.. El camino de siempre, el recorrido idiota, De la casa al trabajo... ...
Campanas de Santa María de Maricruz Patiño
Suenan al aire las campanas y esa nube canta silenciosa como una alondra de luz en el oído Valle de Bravo De: Del mundo y otros cielos. 2004
El sueño del caballero de Domingo F. Faílde
Sueñas, joven amigo, con las dádivas que te ofrece la vida. Mas la vida -recuérdalo- es tan sólo esa fiebre instantánea que señala tu presencia en el mundo, la misma irrealidad de tu sueño. La vida, que no el tiempo, porque el tiempo sea acaso todo cuanto posees, es decir, ...
Sueño con claustros de mármol de José Martí
Sueño con claustros de mármol donde en silencio divino los héroes, de pie, reposan; ¡de noche, a la luz del alma, hablo con ellos: de noche! Están en fila: paseo entre las filas: las manos de piedra les beso: abren los ojos de piedra: mueven los labios de piedra: tiemblan las barbas de piedra: ...
Las islas orientales de Santos Domínguez Ramos
sueño con los serrallos azules de Estambul A. Colinas I Detrás de las almenas frágiles de los días, sólo una patria, Livio, leve al hombre: evocar las hogueras en la cima del monte azul de la nostalgia. II Por el confín amargo de la memoria, pájaros, espumas y la lengua azul de la nostalgia. ...
La pesadilla de Jorge Luis Borges
Sueño con un antiguo rey. De hierro Es la corona y muerta la mirada. Ya no hay caras así. La firme espada Lo acatará, leal como su perro. No sé si es de Nortumbria o de Noruega. Sé que es del Norte. La cerrada y roja Barba le cubre el pecho. No me arroja Una mirada, su mirada ciega. ...
Mi casa y mi corazón de Marcos Ana
sueño de libertad) Si salgo un día a la vida mi casa no tendrá llaves: siempre abierta, como el mar, el sol y el aire. Que entren la noche y el día, y la lluvia azul, la tarde, el rojo pan de la aurora; La luna, mi dulce amante. Que la amistad no detenga sus pasos en mis umbrales, ni la golondrina...
Máscara del sueño de Ana Ilce Gómez
Sueño que el agua borra mis pies que tengo una zarza entre las manos que me muero de sed que hay una piedra. Sueño con rostros abolidos por la muerte lejana con árboles y pájaros inciertos con un vasto desierto y una rama de olivo. Sueño con el vino y el pan del ofertorio, sueño que olvido. ...
Sueño de Floridor Pérez
Sueño que estoy en la biblioteca frente al retrato de Natacha. Al tomarlo, la puerta se abre y despierto. Todo es tan rápido que no alcanzo a devolver el retrato a su sueño cuando ella aparece. ¡El abrazo! El retrato cae de mis manos y despierto: está amaneciendo...
Sueño que llueve de Matilde Alba Swann
Sueño que llueve y que me estás queriendo. Cielo en congoja, mi corazón deshace, y deshaces con él; lluvia tú mismo me transcurres lento; yo me dejo llevar por los canales inundados de hojas y de pasos y un crujido me llora desde el hueso. El mundo en selva de colores viene a espejarme ...
Sueño racionado de Otto Raúl González
Sueño racionado es igual a la luna mutilada los que estamos al margen no tenemos el menor derecho al manjar de los sueños y menos a mover un dedo para mezclar la realidad y el sueño. Y seguimos existiendo subsistiendo sobreviviendo aunque nos sean ajenos...