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listado de poemas por primeros versos letra p

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766 poemas con la letra "p"

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Suave encantamiento de Macedonio Fernández
Profundos y plenos cual dos graciosas, breves inmensidades moran tus ojos en tu rostro como dueños; y cuando en su fondo veo jugar y ascender la llama de un alma radiosa parece que la mañana se incorpora luminosa, allá entre mar y cielo, sobre la línea que soñando se mece entre los dos azules ...
Prologuista de Jesús Munárriz
Prologa alguna vez por gusto, pero es raro; lo habitual es que lo haga a cambio de algo, intercambio de especies, sin hacienda ni recibos por medio: contrapartidas, dádivas, favores, cambalaches, chanchullos, votos aquí o allá, encargos caros, nombramientos o premios, todo...
Promesas de un desorientado poeta de Santiago Azar
Prometo ir a misa todos los Domingos, no lanzar eructos cuando almorcemos, no reírme de mamá ni de papá, usar la corbata hasta el tope, peinarme cada diez minutos buscando el orden. Prometo ser un abogado, honesto y eficaz, no orinar en la calle, pues es bestial. ...
Donde los dioses son más viejos que los astros de Juan Bañuelos
Pronto de corazón, descalzo, como en mi infancia rodeado de sabinos, como el hombre se inclina sobre el vientre de la esposa y se escucha él mismo nacer, oh hachas de la cólera, esto no es un sueño. Desmemoriadas mis manos pesan sobre esta llaga asida, y sobre el limo limo...
Huellas de Gioconda Belli
Pronto me marcharé a selvas de humo y de concreto andaré calles de ciudades hostiles mi nombre sonará a otro nombre mi rostro parecerá otro rostro Por eso aquí, esta tarde así quiero quedarme viendo desde lo alto mi rebaño de volcanes azules dejando que el paisaje ...
Nómada del silencio de Luis Alberto Ambroggio
Pronto se acabarán los puentes. Los ríos, los mares tragarán la tierra. Mendigaremos, si acaso, aire para los ojos vientos para la mudez de las arenas. Y qué puedo hacer yo con las mareas con estas islas que son rocas oscuras con las nubes que pasan desnutridas...
Climaterio de Dina Posada
Pronto se romperá la cadencia que sostienen mis días lunares encanecerán mis venas mi talle tendrá voz de verano acabado cálidos destellos llevarán el paso a mis horas -no agobies el gesto mi universo rebasa los límites de mi cuerpo- Despéñate en el tiempo que me bebe muerde esta vida ...
Para un mordisco de Alfonso Reyes
Propio camaleón de otros cielos mejores, A cada nueva aurora mudaba de colores. Así es que prefiriera a su rubor primero El tizne que el oficio deja en el carbonero. Quiero decir ( me explico ): la mudanza fue tal, que iba del rojo al negro lo mismo que Stendhal. Luego, un temblor de púrpura...
Propongo mi cabeza atormentada... de Antonio Gamoneda
Propongo mi cabeza atormentada por la sed y la tumba. Yo quería despedir un sonido de alegría; quizá sueno a materia desollada. Me justifico en el dolor. No hay nada; yo no encuentro en mis huesos cobardía. En mi canto se invierte la agonía; es un caso de luz incorporada. ...
Silvio, yo te aborrezco, y aun condeno... de Sor Juana Inés de la Cruz
Prosigue en su pesar; y dice que aun no quisiera aborrecer a tan indigno sujeto, por no tenerle así aún cerca del corazón Silvio, yo te aborrezco, y aun condeno el que estés de esta suerte en mi sentido: que infama el hierro el escorpión herido, y a quien lo huella, mancha inmundo el cieno. ...
Nuevos Rubayat de Franz Tamayo
PROVERBIO 1 Luz de la tarde, tórtola que añora Plañir del mar, otoño que se dora! Nada hay mas dulce ni mas triste a un tiempo Que ese amor de mujer que ruega y llora! 4 Ni lloro trágico ni heroica risa. No soy alud. ¿Por qué vivir de prisa? La Vida, alegre o desdichada, tiene Un refugio supremo, ...
Verónica de Rogelio Sinán
Próximo al sacrificio, novillo acongojado, sufre el mar deslumbrantes gaoneras de la Luna. Sobre líquidos cuernos la nacarada capa pasa, quita y repasa sin ofender espumas. Clava el diestro luceros en el glauco mugido que embiste proceloso. ¡La marejada atónita derrama por la herida ...
T... de Angela Ibáñez
Proyecté ser tu más finísima sombra El leve proyecto de cualquier sonido. Diseñé la propia arquitectura De un posible momento, Sin olvidar la maquetación improvisada Del segundo. Fantaseé con la naturaleza ebria de las cosas Reduje a cualquier posible negatividad el ayer; ...
Beatrice de José Carlos Cataño
Pude haber optado por un tipo de experiencia más presentable, donde la audacia hubiese sido también más intelIgible. Cuna y madera, talento y principios no me faltaron. Pero prescindí, ay, de maestros, y a nadie tomé para dedicatoria, paráfrasis u homenaje, ...
El inquisidor de Jorge Luis Borges
Pude haber sido un mártir. Fui un verdugo. Purifiqué las almas con el fuego. Para salvar la mía, busqué el ruego, El cilicio, las lágrimas y el yugo. En los autos de fe vi lo que había Sentenciado mi lengua. Las piadosas Hogueras y las carnes dolorosas, El hedor, el clamor ...
Pudiera ser de Alfonsina Storni
Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido no fuera más que aquello que nunca pudo ser, no fuera más que algo vedado y reprimido de familia en familia, de mujer en mujer. Dicen que en los solares de mi gente, medido estaba todo aquello que se debía hacer... ...
Bien pudiera ser de Alfonsina Storni
Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido no fuera más que aquello que nunca pudo ser, no fuera más que algo vedado y reprimido de familia en familia, de mujer en mujer. Dicen que en los solares de mi gente, medido estaba todo aquello que se debiera hacer... Dicen...
Azar de Marita Troiano
Pudiste ser un príncipe normando Púrpura capa/ lanza en ristre/caballo blanco blanco Y yo la señora de las flores con el vestido azul aquel En un mercado en Cleveland /abril del treinta y ocho/...y nunca nos habríamos mirado ...
Medallones (II) de Rubén Darío
Puede ajustarse al pecho coraza férrea y dura; puede regir la lanza, la rienda del corcel; sus músculos de atleta soportan la armadura^Ê pero él busca en las bocas rosadas, leche y miel. Artista, hijo de Capua, que adora la hermosura, la carne femenina prefiere su pincel; ...
Esperar de Eduardo Zambrano
Puede esperar el llanto de un hijo para hacerlo fuerte. Puede esperar la salvación del miserable para negociarle el Cielo. Puede esperar el destino del que sueña para venderlo idiota. Pueden esperar tantas humillaciones hasta que llegue el camión de la basura. (De: ...
West Broadway de José María Fonollosa
Puede hacerlo cualquiera. Comprobado. Si en ti hay la aberración, rara e inútil, de querer ser un nombre que trascienda, no estudies ni te esfuerces. Simplemente aprende a manejar una pistola. Y piensa en esas rémoras que viajan, sin billete, montadas en ballenas. ...
El fervor de Héctor Rosales
Puede ser la humilde vibración de las hojas del parral de un patio al sur, las hojas de un otoño que también amarillea la negada sonrisa de un cantor colgado de su sombra. Puede ser el humo de los viejos barcos escribiendo adioses en los cielos de plomo...
La calumnia de Rubén Darío
Puede una gota de lodo sobre un diamante caer; puede también de este modo su fulgor obscurecer; pero aunque el diamante todo se encuentre de fango lleno, el valor que lo hace bueno no perderá ni un instante, y ha de ser siempre diamante por mas que lo manche el cieno.
Técnicas del acoso de Heberto Padilla
Pueden fotografiarlas junto a un rosal en un jardín etrusco frente a la columnata del Partenón con sombreros enormes entre cactus en México llevando los colores de moda el pelo corto o largo y boinas de través como conspiradores: no cambiarán no dejarán de ser las mismas ...
Historia de Blanca Varela
puedes contarme cualquier cosa creer no es importante lo que importa es que al aire mueva tus labios o que tus labios muevan el aire que fabules tu historia tu cuerpo a toda hora...
Poema del amor ajeno de José Angel Buesa
Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo como queda el perfume más allá de la flor. Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo; y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor. La vida nos acerca y la vez nos separa, como el día y la noche en el amanecer... Mi corazón sediento ...
Poema del amor lejano de José Angel Buesa
Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo como queda un perfume donde había una flor. Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo; y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor. La vida nos acerca y a la vez nos separa, como el día y la noche en el amanecer... Mi corazón sediento ...
Puedes pensar de mí lo que te venga en ganas... de Claudia Casal Toledo
Puedes pensar de mí lo que te venga en ganas. Que estoy podrida de cuerpos y de antojos, que me estaciono a la fuerza en tus designios. Puedes decir que soy como un fantasma, hablar sobre mis cuentos, someterlos, reír de mis pasajes más sedientos, cautivar mis dominios de la carne. ...
El buen camino de Jaime Augusto Shelley
Puedes perderte así un día de fiebre sin saber por dónde la sangre corriendo emponzoñada puedes perderte así un día de rabia Éste es aún el aguerrido mundo de los sueños Nacerás hoy con buena estrella Mirarás y serás reconocido Tomarán tus palabras como justas Crecerás en boca ...
Puedes de Nicolás Guillén
Puedes venderme el aire que pasa entre tus dedos y te golpea la cara y te despeina? ¿Tal vez podrías venderme cinco pesos de viento, o más, quizás venderme una tormenta? ¿Acaso el aire fino me venderías, el aire (no todo) que recorre en tu jardín corolas y corolas, en tu...
Puedo dibujarlo... de Roxana Crisólogo Correa
Puedo dibujarlo la arena entre los dedos señala el aire de tumulto que la saliva pesada del polvo convierte en palabras aún el mar hiede al basural que los pelícanos arrastran en su infancia de plumas negras y mi cuerpo huele al alcohol de la limpieza del cuerpo puedo ver mis movimientos ...
Puedo escribir los versos... (Poema XX) de Pablo Neruda
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: ``La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.´´ El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me...
Puedo escribir los versos ... (Poema XX) de Pablo Neruda
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo:La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches ...
Poema del secreto de José Angel Buesa
Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mía, y no volver el rostro para verte pasar. Puedo apretar mis labios un día y otro día... y no puedo olvidar. Puedo mirar tus ojos y hablar frívolamente, casi aburridamente, sobre un tema vulgar, puedo decir tu nombre con voz indiferente... y no puedo olvidar. ...
Tres canciones (I) de Emilio Prados
Puente de mi soledad: con las aguas de mi muerte tus ojos se calmarán. Tengo mi cuerpo tan lleno de lo que falta a mi vida, que hasta la muerte, vencida, busca por él su consuelo. Por eso, para morir, tendré que echarme hacia dentro las anclas de mi vivir. Y llevo un mundo a mi lado ...
La casa de vidrio de Claudia Lars
Puerta de cristal el día, pared de cristal el aire, techo de cristal el cielo... ¡Dios hizo mi casa grande! Ventanas de maravilla sobre escondidos lugares: el sendero de las hadas y el camino de los ángeles. Cuelgan las enredaderas sus cortinas de volantes; la hierba fina es alfombra ...
Puerta del ocotal... de Efraín Bartolomé
Puerta del ocotal Lugar del Señor Negro Territorios donde Votán reina en la noche y en el día Y hablan las fuentes Oigo una voz desde el fondo del Tiempo: Este es el territorio que di a mi descendencia Y la descendencia: Esculpí fechas y sucesos en la piedra...
Afueras de Hugo Mujica
Puerta en medio del campo: lindero y puente entre dos afueras. El borde...
Actas de medianoche (1) de Víctor Rodríguez Núñez
Puerta que cierra y abre para que tu sombra no pueda entrar Y así seguir sumidos en la luz que todo lo embrutece No eres línea espiral o círculo Tú jamás has sido representada Eres tiempo vacío en series paralelas Espacio numerado por el ritmo Sombra que se espiritualiza ...
Gotas de polvo de Dina Posada
Puertas borradas resbalosas fechas líquida ciudad vaciándose en mi vacío imposibles paredes cubiertas por enramadas de sombra Arranco la costra a los años y alcanzo a mi padre-paisaje cerradolibro que nunca entendí- y a mi madre -terca sobreviviente de la ternura- Con palabras estoy poblando ...
Nocturno a Rosario de Manuel Acuña
Pues bien! yo necesito decirte que te adoro decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto y al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. II Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos...
Pues estoy condenada de Sor Juana Inés de la Cruz
Pues estoy condenada, Fabio, a la muerte, por decreto tuyo, y la sentencia airada ni la apelo, resisto ni la huyo, óyeme, que no hay reo tan culpado a quien el confesar le sea negado. Porque te han informado, dices, de que mi pecho te ha ofendido, me has, fiero, condenado. ¿Y pueden, en tu pecho ...
Reconocimiento de la miseria propia y ruego piadoso antes de comulgar de Francisco de Quevedo
Pues hoy pretendo ser tu monumento, porque me resucites del pecado, habítame de gracia, renovado el hombre antiguo en ciego perdimiento. Si no, retratarás tu nacimiento en la nieve de un ánimo obstinado y en corazón pesebre, acompañado de brutos apetitos que en mí siento. ...
Pues mira tú: es verdad de Eliseo Diego
Pues mira tú: es verdad, no acaban nunca la mudez y sordera de la muerte ni su infinita indiferencia helada. ¿Qué importa entonces que destroce a un niño con su pico voraz el hambre y corte la menuda conciencia en pleno azoro de no saber por qué la sombra es grande? Cada cosa que hacemos...
La ciudad de León Felipe
Pues no… no es muy grande esta ciudad… ni muy original tampoco. —Mire usted: Al Norte limita con el Hospicio, Al Oeste con la fortaleza del Convento, Al Sur con el Manicomio Y al Este con el Cementerio. —Pues no… no es muy grande...
Jardines galantes (IV) de Juan Ramón Jiménez
Pues que han abierto ésta tarde las rosas de tu terraza, deja que ponga mis labios sobre tus labios, amada. Tengo fragantes mis manos para tus carnes intactas; si tus pechos están blancos, tu verás mis manos blancas. Habrá flores y caricias en la sombra de tu falda, muchos besos..., ...
La defensa de pan (II) de Francisco Antonio Gavidia
Pues qué mientras aturde Dulcemente la música y se arrastran los pies, Aquel beso a hurtadillas, que no vio ni oyó nadie, Nadie... que fue así... un rápido, un pequeñito edén? ¡No, no!; eso es de mal gusto: la etiqueta prohibe amor al natural; amor viste desnudo... y tiene alas tan blancas ...
Pues queréis que tenga... de Fernando Pessoa
Pues queréis que tenga un misticismo, bien: lo tengo. Soy místico, pero sólo con el cuerpo. Mi alma es sencilla y no piensa. Mi misticismo es no querer saber. Es vivir y no pensar que vivo. No sé lo que la Naturaleza es: la canto. Vivo en la cima de un otero, en una casa encalada ...
Encuentro inesperado con Alejandro en Times Square de Yolanda Blanco
Pues sí, sigo y me veo igual. No me han cazado. Lo arisco aún me dura o el parapeto sigue conmigo. Todavía corcovea mi cuerpo a caballo y oigo boleros, trajino diccionarios, las serenatas bullen dulzonas en mis oídos y sumo y multiplico (muy lejos el dividir o el restar). ...
La septuagésima séptima de Alejandro Aura
pues todo hacia un limitado fin se encamina la cabra la piedra la estrella el paso decidido todo un fin próximo y sabido al migajón a la pulga al agua ¿al agua dije? ¿se acabarán el agua el fuego el viento y la tierra? mucho más pronto que la sorpresa de imaginarlo el libro ...