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listado de poemas por primeros versos letra p

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766 poemas con la letra "p"

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Por qué no jugamos... de Susana Reyes
Por qué no jugamos de nuevo a los gatos enamorados, aquellos que cruzan tu calle en las noches de luna y se pierden en los inviernos de los tejados solitarios. Por qué no jugamos a recorrernos los accidentes con los ojos abiertos y con la luna llena alborotándonos la ...
Al espejo de Jorge Luis Borges
Por qué persistes, incesante espejo? ¿Por qué duplicas, misterioso hermano, el movimiento de mi mano? ¿Por qué en la sombra el súbito reflejo? Eres el otro yo de que habla el griego y acechas desde siempre. En la tersura del agua incierta o del cristal que dura me buscas y es inútil...
Vista de una granja al crepúsculo de Eliseo Diego
Por qué pintaron los grandes holandeses los paisajes en que una granja recuesta su contorno sobre una bruma de oro y una muchacha, de espaldas, da de comer feliz a las gallinas mientras el sol se oculta, no en el horizonte, en la memoria. Jamás hemos de verle a la muchacha el...
Lógica de Jesús Munárriz
Por qué seré tan lógico, carajo? Un poeta que aspire a respirar los aires por venir debe velar, volar al escribir. Debe robar los nexos y ocultar los engarces, deber cortar los hilos, deshilvanar los versos o enzarzarlos. Hay que echar de comer a la hermenéutica. La hermenéutica...
Horror a la bestia de Carmen Conde
Por qué supe de ti, oh bestia impura? ¿Acaso te salvaste del oscuro silencio llevándote conmigo por las quemantes tierras que Dios nos destinara en su arrebato? Esclavos nos hiciste, y te quedaste esclava. Ya nos sacude todo con idéntico brío. ¡Los huesos silban mayos en un celo...
Maternidad de Pablo Neruda
Por qué te precipitas hacia la maternidad y verificas tu ácido oscuro con gramos a menudo fatales? El porvenir de las rosas ha llegado! El tiempo de la red y el relámpago! Las suaves peticiones de las hojas perdidamente alimentadas! Un río roto en desmesura recorre ...
Por qué temerle de Ketty Alejandrina Lis
Por qué temerle hay algo de retorno en su mirada una cierta piedad quizá ese cansancio de recoger desde el principio de los tiempos hojas que se asoman sin pausa y con prisa se sueltan de las ramas. Ella viste de luz para fingir que huye mientras paciente observa vagar las nueve lunas. ...
El grabado de Jorge Luis Borges
Por qué, al hacer girar la cerradura, Vuelve a mis ojos con asombro antiguo El grabado de un tártaro que enlaza Desde el caballo un lobo de la estepa? La fiera se revuelve eternamente. El jinete la mira. La memoria Me concede esta lámina de un libro Cuyo color ...
Juegos furtivos (III) de Carmen González Huguet
Por qué, para que la obra sea divina, tendría que encubrirnos más lo humano? No rechaza al invierno ni al verano La tierra, ni la flor a cada espina. Con ancha libertad y disciplina El arte forja su esplendor ufano Y el fruto escancia su sabor lozano A salvo...
Por saber tuyo el vaso en que bebías de Antonio Gala
Por saber tuyo el vaso en que bebías, una tarde de junio lo rompiste. Bebió la tierra el agua, limpia y triste, y ahora tienes la sed que no tenías. Quizá otra vez vendrán tus buenos días y bebas sin mirar, como bebiste. O quizá el vaso en el que te ofreciste otras manos lo quiebren, ...
Un mal día de trabajo de Rodrigo Carrillo
Por secarme una lágrima me saqué un ojo por persignarme me arañé el corazón por cortarme una uña me quité la mano por seguir una sirena me enredé con una medusa Al final del día conocí a un demonio blanco suave y triste que quería sacarme de este cielo para llevarme a su infierno ...
Inútil soy de Alfonsina Storni
Por seguir de las cosas el compás, A veces quise, en este siglo activo, Pensar, luchar, vivir con lo que vivo, Ser en el mundo algún tornillo más. Pero, atada al ensueño seductor, De mi instinto volví al oscuro pozo, Pues, como algún insecto perezoso Y voraz, yo nací...
Libre y cautiva de Stella Sierra
Por sentirme despierta en la cautiva morada oscura de su sangre, llevo este amargo laurel de gajo nuevo y esta miel de cilicio rediviva. Y no quiero saberme fugitiva de la celda de amor en que me muevo; porque el ángel te encuentre, yo renuevo mis llamadas de intacta sensitiva. Extenderás ...
La mancha de carmín de Angel García López
Por ser tu boca tanta, tan segura, y abril tan loco y poco recatado, yo llegué hasta tu labio desbocado en busca de tu boca y su aventura. Y te probé la miel, y su dulzura dejó mi labio rojo tan manchado, que mi pañuelo luce hoy un bordado envidia de la aguja y la costura. Por ser...
A grandes voces de Jaime Augusto Shelley
Por sobre los escombros llegados a las puertas del insomnio: veinte, treinta años doblado en las esquinas del viento, susurrante de palabras dormidas: pan, hambre, a las puertas del insomnio. Tierra, qué fríos tus senos de ciudad.Hermano, una limosna, por favor . A la una, dos de la mañana, ...
Por supuesto que es posible de Belén Reyes
Por supuesto que es posible pegarse un tiro volverse loco olvidar de golpe al ser amado. Arrancarse el alma vivir muerto, follar por follar beber con asco. Es posible todo y no hay límites. Descojonarse de risa en un entierro. Criticar a la familia en un bautizo. Casarse porque el chico ...
Verdad de Yanira Soundy
Por ti he sembrado la esperanza en los rincones, temblorosa de miedo y cubierta de tu inmensidad. He vuelto a escribir con las pupilas húmedas tu luz sobre la hierba. Hoy hablo con la tibieza cóncava de mis manos, he recuperado la dulzura de esperar, sin jinetes que invadan mis recuerdos ...
Daimon atopon (III) de Jaime Siles
Por ti la luz asciende a mediodía, arena prolongada hasta mis labios, hilo de tierra ardiente y presurosa donde el espacio brota más intenso. Es un géiser de espuma, de interrumpida lava, de paloma incompleta que multiplica el aire en dimensión de voces. Todo es música, nota, diapasón. ...
Cantada de José Coronel Urtecho
Por ti me he vuelto sincero como en la guerra el guerrero y en la mar el marinero. Porque en la ley de a tierra cada cosa en su lugar como el guerrero en la guerra y el marinero en la mar.
Por ti sé que el remo que regresa del horizonte... de Vicente Gerbasi
Por ti sé que el remo que regresa del horizonte, y el hacha que al contacto del árbol llena de resonancia el día, y el martillo que aplasta el hierro y lo moldea como una llama densa, y la mano que amasa el barro, para la vivienda, y amasa la harina para los hijos, y para los hijos de nuestros hijos, ...
Serranilla IV de Marqués de Santillana
Por todos estos pinares nin en el Val de la Gamella, non ví serrana más bella que Menga de Mançanares. Desçendiendol yelmo á yusso, contral Bovalo tirando en esse valle de susso, ví serrana estar cantando: saluéla, segunt es uso, é dixe: Serrana, estando oyendo, yo non m 8242; ...
Onírica última función de Odette Alonso
Por Tosca, a Margarita Terminó la función y me he soñado arcángel cuando soy sólo un violinista dormido ante su atril. Vacía la taberna vacío el corazón como una plaza pública me encuentro frente a ti frente a mí misma. También yo fui una niña y luego fui un traidor y luego un marinero naufragando ...
A la Arcadía de Lope de Vega de Luis de Góngora y Argote
Por tu vida, Lopillo, que me borres Las diez y nueve torres del escudo, Porque, aunque todas son de viento, dudo Que tengas viento para tantas torres. ¡Válgame los de Arcadia! ¿No te corres Armar de un pavés noble a un pastor rudo? ¡Oh tronco de Micol, Nabal barbudo! ¡Oh brazos Leganeses ...
Por tus ojos encendidos de José Martí
Por tus ojos encendidos y lo mal puesto de un broche pensé que estuviste anoche jugando a juegos prohibidos te odie por vil alevosa te odie con odio de muerte lastima me daba verte tan tirana y tan hermosa y por la esquela que vi no se cómo ni cuándo se que estuviste llorando ...
Madrigal de Amado Nervo
Por tus ojos verdes yo me perdería, sirena de aquellas que Ulises, sagaz, amaba y temía. Por tus ojos verdes yo me perdería. Por tus ojos verdes en lo que, fugaz, brillar suele, a veces, la melancolía; por tus ojos verdes tan llenos de paz, misteriosos como la esperanza mía; por tus ojos verdes, conjuro ...
Aparición de Gonzalo Rojas
Por un Gonzalo hay otro, por el que sale hay otro que entra, por el que se pierde en lo áspero del páramo hay otro que resplandece, nombre por nombre, otro hijo del rayo, con toda la hermosura y el estrépito de la guerra, por un Gonzalo veloz hay otro que salta encima del caballo, ...
Sandial de Alberto Rubio
Por un hondo camino me aproximo a la historia que en la honda sandía me sangra frescamente. Es como hacer alegre calado en la memoria recordar a mi madre sandía hundidamente. Y me hundo profuso en la roja sandía, y a mi madre me encuentro, filial en el regazo, sentada en el profundo ...
Por un minuto de Alejandra Pizarnik
por un minuto de vida breve única de ojos abiertos por un minuto de ver en el cerebro flores pequeñas danzando como palabras en la boca de un mudo (Selección: Rafael Gutiérrez)
Auge y destrucción de un hechizo de Marco Antonio Montes de Oca
Por un momento el tiempo suspende su peregrinaje, se libera, abre una tregua, funda cabezas de playa en el silencio y ya no lo fustigan más las ruinas enamoradas del presente. Es tan unitaria la visión, de tal modo se ha trabado lo que existe con sus picos, ruedas, garfios; de tal...
Dolientes madrigales de Manuel Machado
Por una de esas raras reflexiones de la luz, que los físicos explicarán llenando de fórmulas un libro..., Mirándome las manos -como hacen los enfermos de continuo-, veo la faceta de un diamante, en una faceta del diamante de mi anillo, reflejarse tu cara, mientas ...
Por una mirada, un mundo... (Rima XXIII) de Gustavo Adolfo Bécquer
Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso... ¡yo no sé que te diera por un beso! De: Rimas, leyendas y narraciones
Carta de Beatriz a Dante de Lauren Mendinueta
Por voluntad divina Nos une la memoria. La sombra de tu cercano tormento Se mezcla con la mía Blandamente como si entrara al paraíso. ¡Agonía Emerges desde el fondo de los siglos! Si pudiera lanzaría tu nombre A los brazos infinitos de la noche. Libre Sería un ave no tocada...
Sumisión de Dulce María Loynaz
Porque ataron mis huesos unos con otros, soy. Porque algún día los desatarán ya no seré. Soy y no soy, sólo a través de este poco de cal y de artilugio. Camino y no me aparto de una vida hecha de antemano para la eterna inmovilidad; de una muerte enderezada brevemente. ...
Canciones (II) de Alvaro de Luna
Porque de llorar et de suspirar ya non cesaré, pues que por loar a quien fuy amar, ya nunca cobré. Lo que deseé et desearé ya más todavía. Aunque cierto sé que menos habré que en el primer día. De quien su porfia me quita alegría, después que la vi. Que ya más querría morir ...
Canto (XI) de Mario Bojórquez
Porque dejan tus manos el cincel en el borde de antiguas limaduras Tus manos que labraron tu boca para decir palabras donde el norte crecía Nada Ni un cabalgar de noche a lomos de la savia Un continente errante en la espalda encorvada Un mínimo silencio que diga sí, adelante ...
Soneto de Manuel Acuña
Porque dejaste el mundo de dolores buscando en otro cielo la alegría que aquí, si nace, sólo dura un día y eso entre sombras, dudas y temores. Porque en pos de otro mundo y de otras flores abandonaste esta región sombría, donde tu alma gigante se sentía condenada a continuos sinsabores. ...
Mi joven vecina ladra a todas horas de Dina Posada
porque el polvo empaña su ánimo porque el viento acelera el pulso ante su puerta porque en su tejado la luna es una metáfora tullida porque el amor no adereza su nombre porque en la cama -a pesar del marido- sólo se santigua y duerme De: Mujer, cuerpo y palabra ...
Tiempo de Bernardo Ortiz de Montellano
Porque el tiempo se mide, no se cuenta, su luz a la distancia sobrevive, el aire pierde espacio en la tormenta y en el suelo extraño se percibe. Porque el tiempo, se goza, no se cuenta la secreta aventura que se vive, burlas del horror y sed nos alimenta y en alta noche amor su mano escribe. ...
El Señor que lo veía de Rafael Arévalo Martínez
Porque en dura travesía era un flaco peregrino, el Señor que lo veía, hizo llano mi camino. Porque agonizaba el día y era cobarde el viajero, el Señor que lo veía, hizo corto mi sendero. Porque la melancolía sólo marchaba a mi vera, el Señor que lo veía, me mandó una compañera. ...
El perro sin plumas- (Paisaje del Capibaribe II)-(Continuación) de Joao Cabral de Melo Neto
Porque en el agua del río es donde ellos se pierden (lentamente y sin dientes.) Allí se pierden (como no se pierde una aguja.) Allí se pierden (como no se rompe un reloj.) Allí se pierden como no se rompe un espejo. Allí se pierden como se pierde el agua derramada; seco el diente seco ...
Ajedrez de Rosario Castellanos
Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos; quizá para añadir otro interés a los muchos que ya nos obligaban decidimos jugar juegos de inteligencia. Pusimos un tablero enfrente de nosotros: equitativo en piezas, en valores, en posibilidad de movimientos. Aprendimos las reglas, ...
Por eso de Manuel Acuña
Porque eres buena, inocente como un sueño de doncella, porque eres cándida y bella como un nectario naciente. Porque en tus ojos asoma con un dulcísimo encanto, todo lo hermoso y lo santo del alma de una paloma. Porque eres toda una esencia de castidad y consuelo, ...
Anticipo de Luz Méndez De La Vega
Porque eres viajero mi amor siempre tiene dolor de adioses. Un día te irás. Pasajero huésped, te esconderán otras caras, otros nombres y otros brazos. Una postal vendrá desde remotos paisajes. Retratos tuyos me traerán un eco de tu mirada azul que temblará en mis manos. Te irás porque ...
La higuera de Juana de Ibarbourou
Porque es áspera y fea, Porque todas sus ramas son grises Yo le tengo piedad a la higuera. En mi quinta hay cien árboles bellos: Ciruelos redondos, Limoneros rectos Y naranjos de brotes lustrosos. En las primaveras Todos ellos se cubren de flores En torno a la higuera. Y la pobre parece tan triste...
Ars poetique, deux de Rodrigo Lira
Porque escribo estoy así Por Qué escribí porque escribí8242;es Toy vivo 8242;, la poesía Terminóo con-migo. huero V a c u ogastado e in-nútil ejer- Cisio: quotel adjetivo mata, Matta...! Fri-volidad ociosa, tediosa y Esporádica -hasta un cierto punto:; sobrevivo a una muerte ...
Porque me inclino de Vilma Vargas
Porque espero porque parece que nadie viene por el silencio y las cosas que son ajenas por lo repentino y los pájaros por las puertas que únicamente al mediodía en el calor cuando parecen abrirse crujen y atrapan algunos ruidos por el fuego que sombrea su cola pido perdón ...
Porque esta noche duermes lejos... (Poesía Vertical I - 44) de Roberto Juarroz
Porque esta noche duermes lejos y en una cama con demasiado sueño, yo estoy aquí despierto, con una mano mía y otra tuya. Tú seguirás allí desnuda como tú y yo seguiré aquí desnudo como yo. Mi boca es ya muy larga y piensa mucho y tu cabello es corto y tiene sueño. ...
Testamento de Dina Posada
Porque fuiste reto desmedido a esta alegría que no me terminaba de nacer y no teniendo a la vista otra vida sino la que desgastan mis pasos y mis horas te designo albacea de mi último suspiro (Selección: Susan Rascon- traductora. Antología Voces sin fronteras, Lawrence University, Winconsin, ...
Pensamientos en la Habana de José Lezama Lima
Porque habito un susurro como un velamen, una tierra donde el hielo es una reminiscencia, el fuego no puede izar un pájaro y quemarlo en una conversación de estilo calmo. Aunque ese estilo no me dicte un sollozo y un brinco tenue me deje vivir malhumorado, ...
Ofrendando el libro de Delmira Agustini
Porque haces tu can de la leona más fuerte de la Vida, y la aprisiona la cadena de rosas de tu brazo. Porque tu cuerpo es la raíz, el lazo esencial de los troncos discordantes del placer y el dolor, plantas gigantes. Porque emerge en tu mano bella y fuerte, como en broche de míticos diamantes ...