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listado de poemas por primeros versos letra p

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766 poemas con la letra "p"

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Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (XV) de Jaime Sabines
Papá por treinta o por cuarenta años, amigo de mi vida todo el tiempo, protector de mi miedo, brazo mío, palabra clara, corazón resuelto, te has muerto cuando menos falta hacías, cuando más falta me haces, padre, abuelo, hijo y hermano mío, esponja de mi sangre...
Papá, recuerdo los trigos azules que plantaste... de Marosa di Giorgio
Papá, recuerdo los trigos azules que plantaste, las habas de moño blanco, los nardos, de rosada lengua, las estrellas que acompasaron tu paso cuando arabas por las noches. Tú, el arado, los bueyes, siempre llevaban pájaros en la espalda...
Ventanas de otros días (18) de John Freddy Galindo
Para M. con la mejor de la suertes la niña come tréboles mientras espera sentada junto a la ventana a que el tiempo pase y la casa vuelva a que la madre llore envenenada y sin afanes Afuera llueve y es noviembre y ya no importa porque adentro es otro día y ella espera ...
Donde se levanta censo aproximado de sirenas, y con brevedad se prosan algunas cualidades de ellas al estilo de Francisco Delicado de Eduardo Vázquez Martín
para Adriana Las hay muchas y son variados sus hábitos. Unas sólo cantan sentadas a la puerta de su casa. Otras cuando cantan peinan larga cabellera. Se sabe, por raro que parezca, que además de sorda no falta la que es muda. Sirenas arrepentidas y cínicas. . ...
Razón del extraviado de Alvaro Mutis
Para Alastair Reid Vengo del norte, donde forjan el hierro, trabajan las rejas, hacen las cerraduras, los arados, las armas incansables, donde las grandes pieles de oso cubren paredes y lechos, donde la leche espera la señal de los astros, del norte donde toda voz es una orden, ...
Los proscritos de Jorge Valdés Díaz - Vélez
para Amalia Bautista Lo más original no fue el pecado ni la ira de Dios, ni la serpiente, sino aquella oración que se dijeron al salir al exilio, temblorosos con el sexo cubierto por vergüenza: amor no soy de ti sino el principio . Selección del autor
Para Aragón, en España... de José Martí
Para Aragón, en España Tengo yo en mi corazón Un lugar todo Aragón, Franco, fiero, fiel, sin saña. Si quiere un tonto saber Por qué lo tengo, le digo Que allí tuve un buen amigo, Que allí quise a una mujer. Allá, en la vega florida La de la heroica defensa Por mantener lo que piensa...
Alta mar de Luis Llorens Torres
Para asomarme, desde mi alma, al mundo ábrete y serás tú la única puerta. Ábrete en un amor tan ultrahumano que se salga del caso de la tierra. Ábrete en el temblor de la mirada que más en tu alma que en tus ojos tiembla, y en el rocío de sangre de lucero que te untas en los labios cuando besas. ...
Estanque de José Luis Rivas
Para asumir un gesto vas ante aquel espejo que guarda tu primera dicha. Aún es claro. Y puedes ver entra las monedas que lanzaste a sus aguas la que muestra su rostro adverso. Una mujer de ti ya se retira paso a paso como la niebla de un trópico desierto.
Puerto de María Victoria Atencia
Para Biruté Ciplijauskaité Escucho las campanas del puente de los barcos: septiembre es mes de tránsito y una goleta viene a llamarme a las islas, o el cuarto se desplaza lentamente. ¿Quién parte junto a los marineros o quién roza mis muebles? Oh puerto mio, acógeme ...
Historia de amor de Jorge Medina Vidal
Para brillar con idéntica luz los amantes se encierran, porque no saben si el mundo ha terminado su destino de lluvias y de niños, o si el mundo es un No opuesto a la integridad de sus deseos, o si el mundo no existe y entonces conviene apartarse de la nada. No son el hombre y la muchacha ...
Las copas de Alberto Ángel Montoya
Para buscar el alma de los vinos no me basta mi cáliz cincelado. Quiero altas copas de cristal tallado que imiten largos cuerpos femeninos. Copas en cuyos bordes cristalinos el vino fuera un beso prolongado, ya que en todas las bocas que he besado los besos fueron capitosos vinos. ...
Infancia y muerte de Federico García Lorca
Para buscar mi infancia, ¡Dios mío! Palomares vacíos. Comí naranjas podridas, papeles viejos. Y encontré mi cuerpecito comido por las ratas, en el fondo del aljibe, con las cabelleras de los locos. Mi traje de marinero no estaba empapado con el aceite de las ballenas, ...
Los jardines de Afrodita (X) de Francisco Villaespesa
Para cantar mi mente quiero un verso pagano; un verso que refleje la cándida tristeza del azahar, que, trémulo, deshoja su pureza a las blancas caricias de una tímida mano. No amortajad mi cuerpo con el sayal cristiano; ceñid de rosas blancas mi juvenil cabeza, y prestadme un sudario ...
Comer sirena de Eduardo Vázquez Martín
para Carmen Boullosa Que no le sirvan otra cosa, no foca, no cazón, tonina, tanto animal del agua. A la sirena hay que pedirla con cabeza. Más importante aun que el ajo, el estragón, pimienta y sal; antes de ponderar el cuerpo que Alavesa le otorga a sus riojas, ...
Para cazar insectos y aderezarlos... de Marosa di Giorgio
Para cazar insectos y aderezarlos, mi abuela era especial. Les mantenía la vida por mayor deleite y mayor asombro de los clientes o convidados. A la noche, íbamos a las mesitas del jardín con platitos y saleros. En torno, estaban los rosales; las rosas únicas, inmóviles y nevadas. ...
Para contar cualquier historia... de Luzmaría Jiménez Faro
Para contar cualquier historia vieja. Para que el tiempo reconozca que sangre, o grito, o verso es vida. Para de- cir tu nombre y no caer en un proyecto de monotonía. Pa- ra que las flores de Baudelaire encuentren esa capacidad de asombro y abrir al hombre a una memoria compartida. ...
Amiga de Pedro Salinas
Para cristal te quiero, nítida y clara eres. Para mirar al mundo, a través de ti, puro, de hollín o de belleza, como lo invente el día. Tu presencia aquí, sí, delante de mí, siempre, pero invisible siempre, sin verte y verdadera. Cristal ¡Espejo, nunca!
Instrucciones para cruzar el desierto de Juan Vicente Piqueras
Para cruzar este íntimo desierto hace falta coraje, tiempo, ganas de no perder la vida preparando un viaje que jamás emprenderemos, un camello leal, un compañero lo mismo, un mapa vano, un turbante, una brújula, diez cajas de bombones (recuerdo de Occidente) y una chilaba azul...¿qué más? ...
Para cuando el jacinto... de Pedro Piccatto
Para cuando el jacinto encienda el aire y la sangre desdeñe su hora mala, el agua fácil de estas evidencias: El agua fácil de estas evidencias para cuando no creas. (EVIDENCIAS, I) De: Las anticipaciones
Para decir azul... de Carmen Alardín
Para decir azul no es necesario tener el cielo entre las manos, basta lavar el alma cada día y arrancar al amor lo extraordinario. Para excavar la luz ya no es preciso apresar su lejana geometría entre los vasos cotidianos, basta tener la agilidad precisa para viajar entre sus años. ...
Mi última carta es de Carlota Caulfield
para dejar mi vestido amarillo mi escudo de armas mis cincuenta y una perlas mis poemas y mis cartas a aquel que una tarde de enero, en Piazza San Marco, se miró en mis ojos sin decirme nada... Verónica del Cinquecento
Palabras privadas (II) de Felipe Benítez Reyes
Para el amor altivo la condena de un alto dolor. Para el amor que se enfrenta a la muerte, iluminando la tiniebla con fuegos de artificio, para ese amor la herida de las crepusculares sombras. Para el amor que ignora la sustancia funeral de la rosa , turbio aroma de un día; que desconoce ...
La canción del amor olvidado de Dulce María Loynaz
Para el amor más olvidado cantaré esta canción: No para el que humedece los ojos todavía Ni para el que hace ya sonreír con un poco de emoción Canto para el amor sin llanto y sin risa; el que no tiene una rosa seca ni unas cartas atadas con una cinta. Sería algún amor de niño acaso ...
Lo cotidiano de Rosario Castellanos
Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día; este cabello triste que se cae cuando te estás peinando ante el espejo. Esos túneles largos que se atraviesan con jadeo y asfixia, las paredes sin ojos, el hueco que resuena de alguna voz oculta y sin sentido. Para el amor no hay tregua, amor. ...
Balada de asonancias consonantes o de consonancias disonantes o de simples disonancias de León de Greiff
Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para la injuria del coplero ganso torno mis brumas cada vez más densas. Para el mohín de los leyente docto marco mis versos de bizarro rictus, (leyente docto: abléptico pedante) tizno mis versos de macabros...
En nombre de muchos de Blas de Otero
Para el hombre hambreante y sepultado en sed -salobre son de sombra fría-, en nombre de la fe que he conquistado: alegría. Para el mundo inundado de sangre, engangrenado a sangre fría, en nombre de la paz que he voceado.- alegría. Para ti, patria, árbol arrastrado sobre los ríos, ...
Los bebedores de café de Alfonso Quijada Urías (Kijadurías)
Para el próximo mes habremos engordado hasta decir ya no caminaremos como cerdos acostumbrados a la siesta, al casi descanso eterno; por algo nos criaron celestes, con el permiso de cometer toda clase de pestilencias.Este año, como todos, nos quedamos en casa ...
Poema de memoria de Braulio Arenas
Para embellecer al cerezo con un papiro nigromántico esta mañana se ha vestido una silente alondra roja Yo llevé esta alondra un día entre mis manos enguantadas hasta un Café en el que solía reunirme con mis amigos Lejano tiempo ya el cerezo se tumbó al ímpetu del hacha la alondra roja ...
Ante un cuadro del Corazón de Jesús de Miguel Huezo Mixco
Para empezar tenés el corazón al centro, te has rizado la barba y usas ropa de un color chillante. Que en ese corazón enzarzado cabemos todos, dicen. Mis tías monjas llevan caritas tuyas en sus bolsas junto a los dulces y la imagen de tu mamá. Afortunadamente, digo, hemos podido ...
Sol a cuestas de Enrique Viloria Vera
para Ender Cepeda Ojo distinto al ojo recoge solidario senos caderas piernas esperas de esquina cuerpos de burdel ahítos rozagantes presencias anchas y con parangón Barrio plaza de pueblo malecón mercado popular se mudan prestos complacidos compartiendo con zócalos pórticos ...
Veneno de Carolina Escobar Sarti
Para endulzar tu saliva tu sangre y la humedad de tu cuerpo usaré veneno. Te veré morir lentamente en este lecho entre manos de agua y leche. La palabra que te ama recorrerá tu cuerpo. Como arsénico. Interrumpirá tu vida y sentirás que la locura ebria desnudará tus sueños. Te verterás ...
Copo de nieve de Salvador Díaz Mirón
Para endulzar un poco tus desvíos fijas en mí tu angelical mirada y hundes tus dedos pálidos y fríos en mi oscura melena alborotada. ¡Pero en vano, mujer! No me consuelas. Estamos separados por un mundo. ¿Por qué, si eres la nieve, no me hielas? ¿Por qué, si soy el fuego, ...
Nueve de abril de 1948 de William Ospina
Para entender el gesto de su brazo debes haber mirado cómo el niño amazónico calcula el sitio por el canto y dirige hacia el cielo de las hojas la cerbatana mágica. Para entender el modo como decía
Los jardines de Afrodita (VIII) de Francisco Villaespesa
Para escanciar el vino de mi viña temprana, Fidias, divino artífice, en marfil y oro puro modeló fina copa, sobre el más blanco y duro seno que sorprendiera jamás pupila humana. Son dos ninfas en arco las asas de esa copa, y en ella están grabados, entre vides y flores y sátiros que acechan, ...
Plural de Francisco Morales Santos
Para escribir este poema, pasé años buscándome las manos. Debí quitarme telarañas de los ojos; poner mi corazón al ritmo de las circunstancias más que al de las novias efímeras y, sobre todo, no olvidar que el poema es la síntesis de toda una vida. Para escribirlo, no escogí palabras ...
La poesía de Salvador Novo
Para escribir poemas, para ser un poeta de vida apasionada y romántica cuyos libros están en las manos de todos y de quien hacen libros y publican retratos los periódicos, es necesario decir las cosas que leo, esas del corazón, de la mujer y del paisaje, del amor fracasado ...
Polaroid de Jorge Valdés Díaz - Vélez
para Eugenio Montejo Son siete contra el muro, de pie, y uno sentado. Apenas si conservan los rasgos desleídos por los años. Las caras resisten su desgaste, aunque ya no posean los nítidos colores que ayer las distinguieron. Entre libros y copas, las miradas sonrientes, ...
Celebración de la memoria (IV) de Jorge Ruiz Dueñas
Para evitar los males que llegan del oceano hizo levantar una colina de sal Sobre ella sus cancerberos otean el horizonte y aúllan a la luna Sí te aguardan
Nacimiento último de Vicente Aleixandre
Para final esta actitud alerta. Alerta, alerta, alerta. Estoy despierto o hermoso. Soy el sol o la respuesta. Soy esa tierra alegre que no regatea su reflejo. Cuando nace el día se oyen pregones o júbilos. Insensato el abismo ha insistido toda la noche. Pero esta alegre compañía del aire, esta...
Ala que no vuela de Efraín Bartolomé
Para Gertrude Duby I Aquí la selva Larga la soledad con que nos nutre Hora de lentos pies donde el puñal se hunde Raíz de luna helada sus venenos más fuertes Aquí el árbol anclado en el asombro: lagunas congregadas al silbo de serpientes...
Regreso de José Manuel Arango
Para Gloria 1 Otra vez, esta noche, sentados a la mesa, a la larga y angosta mesa de pino de la cocina. En torno, dos lugares vacíos. Afuera, el viento amontonó las hojas secas contra el umbral. Y otra vez, hasta el corredor que da al campo, llegó en la oscuridad el aroma de las flores ...
Para hablar con los muertos de Jorge Teillier
Para hablar con los muertos hay que elegir palabras que ellos reconozcan tan fácilmente como reconocían el pelaje de sus perros en la oscuridad. Palabras claras y tranquilas como el agua del torrente domesticada en la copa, o las sillas ordenadas por la madre después que se han ido ...
Para hacer el amor de Antonio Cisneros
Para hacer el amor debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra para hacer el amor. Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos pero la arena gruesa es mejor todavía. Ni junto a las colinas ...
Tercer movimiento (affettuosso) de Antonio Cisneros
Para hacer el amor debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha, tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra para hacer el amor. Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos pero la arena gruesa es mejor todavia. Ni junto a las colinas ...
Para hacer esta muralla de Nicolás Guillén
Para hacer esta muralla tráiganme todas las manos, los negros, sus manos negras, los blancos, sus blancas manos. Ay, una muralla que vaya desde la playa hasta el monte, desde el monte hasta la playa, bien, allá sobre el horizonte. Selección: Gabriel impaglione
Para hallarte esta noche... de Julia de Burgos
Para hallarte esta noche las pupilas distantes, he dominado cielos, altamares, y prados. He deshecho el sollozo de los ecos perdidos... tengo el hondo infinito jugando entre mis manos. Siénteme la sonrisa. Es el último sueño de una espiga del alba que se unió a mi reclamo... Yo quiero...
Escrito a cada instante de Leopoldo Panero
Para inventar a Dios, nuestra palabra busca, dentro del pecho, su propia semejanza y no la encuentra, como las olas de la mar tranquila, una tras otra, iguales, quieren la exactitud de lo infinito medir, al par que cantan... Y Su nombre sin letras, escrito a cada instante por la espuma, ...
Los farsantes de Isabel de los Ángeles Ruano
Para ir decapitando monumentos hace falta el silencio, los santones hicieron sus columnas pero no tienen estandartes. Qué lugar daremos a cada quién en nuestra historia? Ya ni siquiera importa, los héroes están muertos y cada quien fabrica sus hazañas. ...
Límite oceánico de Eduardo Anguita
Para la jarcia de su piel de arena, con zodiacal guitarra, entre los mares, sin alcanzar a Ulises sus cantares, llamarán por tres veces las sirenas. Sobre la loza de una luna llena beberá el cisne menta de pomares y con rocío astral de aves lunares mojarán los tritones su melena. ...