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listado de poemas por primeros versos letra p

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766 poemas con la letra "p"

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Dios escribe derecho de Tatiana Oroño
por caminos torcidos. El poeta no concede entrevistas/la sala da cobijo. La lectura nos guarda con su fanal oscuro. Una voz de zapatos arrastrados en los sótanos de la garganta. Esta es la noche quien no pudo sentirla así no la conoce. El poeta cocea. Lee. Lee. Arrastra por la noche ...
Por celebrar del Infante... (Villancico I) de Sor Juana Inés de la Cruz
Por celebrar del Infante el temporal Nacimiento, los cuatro elementos vienen: Agua, Tierra y Aire y Fuego. Con razón, pues se compone la humanidad de su Cuerpo de Agua, Fuego, Tierra y Aire, limpia, puro, frágil y fresco. En el Infante mejoran sus calidades y centros, pues les dan mejor esfera ...
Tus ojos de Fayad Jamís
Por ciudades y árboles, encima de la niebla, entre las letras apretadas de los periódicos, a través de gentes extrañas, semáforos y artículos de consumo, llevo tus ojos como dos manchas aguadas de tinta, como dos irremediables quemaduras de cigarro en mi camisa.
Conversación en un baño de Yolanda Pantin
Por costumbre se acuesta en la cama a esperar a su marido que llega siempre tarde da las buenas noches bosteza Ella se va al baño aplaca la furia con su mano maestra recostada en la toalla cuando él entra y pregunta: ¿Qué haces aquí?Nada , responde. ...
La piedra de Gonzalo Rojas
Por culpa de nadie habrá llorado esta piedra. Habrá dormido en lo aciago de su madre esta piedra precipicia por unimiento cerebral al ritmo de donde vino llameada y apagada, habrá visto lo no visto con los otros ojos de la música, y así, con mansedumbre, acostándose ...
Por debajo del agua de José Ángel Valente
Por debajo del agua te busco el pelo, por debajo del agua, pero no llego. Por debajo del agua de tu cintura: tú me llamas arriba para que suba. Para que suba al aire de tu mirada; mi corazón se enciende, luego...
Donde se cuenta hasta que apareciste de Marilyn Bobes
Por delicadeza, permití que los pájaros helados calentaran sus picos en mi lumbre, horadaran los leños de la noche e hirieran con sus cantos mi silencio. Ellos mancharon con sus plumas mis sábanas y picoteando sobre la pureza me volvieron ceniza, por delicadeza. Por delicadeza, ...
Paisaje con un merengue al fondo de Franklin Mieses Burgos
Por dentro de tu noche solitaria de un llanto de cuatrocientos años; por dentro de tu noche caída entre estas islas como un cielo terrible sembrado de huracanes; entre la caña amarga y el negro que no siebra poque no son tan largos los cabellos del agua; inmediato a la sobra caoba ...
Por desplumar arcángeles de Miguel Hernández
Por desplumar arcángeles glaciales, la nevada lilial de esbeltos dientes es condenada al llanto de las fuentes y al desconsuelo de los manantiales. Por difundir su alma en los metales, por dar el fuego al hierro sus orientes, al dolor de los yunques inclementes lo arrastran los herreros torrenciales. ...
Completamente viernes de Luis García Montero
Por detergentes y lavavajillas, por libros ordenados y escobas en el suelo, por los cristales limpios, por la mesa sin papeles, libretas ni bolígrafos, por los sillones sin periódicos, quien se acerque a mi casa puede encontrar un día completamente viernes. Como yo me lo encuentro ...
Un lápiz de Alfonsina Storni
Por diez centavos lo compré en la esquina y vendiómelo un ángel desgarbado; cuando a sacarle punta lo ponía lo vi como un cañón pequeño y fuerte. Saltó la mina que estallaba ideas y otra vez despuntólo el ángel triste. Salí con él y un rostro de alto bronce lo arrió de mi memoria. ...
Por donde abunda la malva... de José Martí
Por donde abunda la malva Y da el camino un rodeo, Iba un ángel de paseo Con una cabeza calva. Del castañar por la zona La pareja se perdía; La calva resplandecía Lo mismo que una corona. Sonaba el hacha en lo espeso Y cruzó un ave volando; Pero no se sabe cuándo...
Irrevocablemente de José Coronel Urtecho
Por donde quiera que escrudriña la mirada, sólo encuentra los pálidos pantanos de la Nada; flores marchitas, aves sin rumbo, nubes muertas... Ya no abrió nunca el cielo ni la tierra sus puertas! Días de lasitud, desesperanza y tedio; no hay más para la vida que el fúnebre remedio de la muerte, ...
Irrevocablemente de Alfonso Cortés
Por donde quiera que escudriña la mirada, sólo encuentra los pálidos pantanos de la Nada; flores marchitas, aves sin rumbo, nubes muertas... Ya no abrió nunca el cielo ni ¡la tierra sus puertas! Días de lasitud, desesperanza y tedio; no hay más para la vida que el fúnebre remedio ...
Mi Buenos Aires querido de Jorge Carrol
Por el aire de los ojos me crecen las calles. Por la congoja de las esquinas nadan mis sueños. Voy, mi Buenos Aires querido, a putearte desde lejos. Voy a ocultarte mi berretín por vos. Voy a cerrar los ojos y verte más linda que nunca. ...
Taller moderno de José Asunción Silva
Por el aire del cuarto, saturado de un olor de vejeces peregrino, del crepúsculo el rayo vespertino, va a desteñir los muebles de brocado. El piano está del caballete al lado y de un busto del Dante el perfil fino, del arabesco azul de un jarrón chino, medio oculta el dibujo complicado. ...
Ciudad de Fernando Charry Lara
Por el aire se escucha el alarido, el eco, la distancia. Alguien con el viento cruza por las esquinas y es un[instante su mirada como puñal que arañara la sombra. Desde el desvelo se oyen sus pisadas alejarse en secreto por la calle desierta tras un grito. Una mujer o nave o nube por la noche ...
El infierno perdido de Gilberto Owen
Por el amor de una nube de blanda piel me perdí duermo encadenado al cielo sin voz sin nombre sin ser sin ser voz suena mi nombre mas donde sueña no sé que se me enredó la oreja descifrando un caracol tras una reja de olas lo hará burbujas un pez mas mi boca ya no sabe la sílaba ...
Eje de Octavio Paz
Por el arcaduz de sangre mi cuerpo en tu cuerpo manantial de noche mi lengua de sol en tu bosque artesa tu cuerpo trigo rojo yo Por el arcaduz de hueso yo noche yo agua yo bosque que avanza yo lengua yo cuerpo yo hueso de sol Por el arcaduz de noche manantial de cuerpos tú noche del trigo ...
Gacela del mercado matutino de Federico García Lorca
Por el arco de Elvira quiero verte pasar, para saber tu nombre y ponerme a llorar. ¿Qué luna gris de las nueve te desangró la mejilla? ¿Quién recoge tu semilla de llamaradas en la nieve? ¿Qué alfiler de cactus breve asesina tu cristal? Por el arco de Elvira voy a verte pasar, para beber tus ojos ...
Por el aroma roto de un recuerdo... de Pedro Garfias
Por el aroma roto de un recuerdo, como por un incienso mutilado, brotas de la memoria en que me pierdo, cristal sin luz, metal acongojado. Contigo traes el llanto de la encina y la cinta sin mácula del hielo. Contigo el ronco viento de la esquina y el tierno y largo jadear del suelo. ...
Elegía de Nicolás Guillén
Por el camino de la mar vino el pirata, mensajero del Espíritu Malo, con su cara de un solo mirar y con su monótona pata de palo. Por el camino de la mar. Hay que aprender a recordar lo que las nubes no pueden olvidar. Por el camino de la mar, con el jazmín y con el toro, ...
Balada para los árboles ausentes. de Herib Campos Cervera
Por el camino de plata - confudido entre penumbras - vinieron ocho asesinos con hachas recién fundidas. Sobre el filo sin herrumbres pasa el viento de la noche y abraza luego el follaje para decirle, en secreto, que vienen ocho asesinos con hachas recién fundidas. ¡Cómo tiritan ...
Noche y cruz de Soca Susana
Por el camino de una noche mía anuladora exacta, entro sin gestos, sin golpear en vano, en la noche de todos. Como ninguna pródiga en modos de morir, cuando en secreto el aloe da renovados zumos para llegar a innumerables bocas, cuando el nocturno pecho dentro de mí jadea, ...
El chucho* de Salvador Salazar Arrué - (Salarrué)
Por el camino polvoso, al mediodía, al medio del camino, con la cola escondida y la oreja tímida. Por el camino desolado, enclenque, descolorido, con dos ojos pintados sobre los ojos... Atemorizado, enjiotado, ahuesado de hambre, pasa... No lo llames; huirá despavorido. ...
Deseo de Luis Cernuda
Por el campo tranquilo de septiembre, del álamo amarillo alguna hoja, como una estrella rota, girando al suelo viene. Si así el alma inconsciente, Señor de las estrellas y las hojas, fuese, encendida sombra, de la vida a la muerte. Selección: Guido Ferrer
A la música de una joven intérprete de Manuel Ponce
Por el cielo que tocas y el que adivinas en tus exploraciones de adolescente, vas con finos avances cruzando el puente de las cosas humanas a las divinas. Ceguera de este lado, viejas espinas, tristes conversaciones de diente a diente; del otro lado, vicisitud sonriente y delicados...
Las desiertas abarcas de Miguel Hernández
Por el cinco de enero, cada enero ponía mi calzado cabrero a la ventana fría Y encontraba los días que derriban las puertas, mis abarcas vacías, mis abarcas desiertas. Nunca tuve zapatos, ni trajes, ni palabras: siempre tuve regatos, siempre penas y cabras. Me vistió la pobreza, ...
Estas palabras de Carlos Bousoño
Por el dolor de ser hacia la muerte, trizar tu sino, amanecer despacio, romper amarras, destrozar la aurora, cantar despierto lo que en sueños callo. Por tu amargura cuando el viento azota contra los muros de mi patria, helados, fragantes flores, cálidas promesas, ...
Oda a Walt Whitman de Federico García Lorca
Por el East River y el Bronx los muchachos cantaban enseñando sus cinturas, con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo. Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas y los niños dibujaban escaleras y perspectivas. Pero ninguno se dormía, ninguno quería ser el río, ...
Auschwitz de Lilian Uribe Gutiérrez
Por el frío campo de Auschwitz va el tren, tocando el silbato de la muerte, los ojos se asoman impávidos a las ventanas, el tiempo corre sobre los rieles. Una niña pregunta a su madre mientras el humo a lo lejos invade los campos de negro presagio, dónde nos llevan madre ? ...
La calle destruida de Pablo Neruda
Por el hierro injuriado, por los ojos del yeso pasa una lengua de años diferentes del tiempo. Es una cola de ásperas crines, unas manos de piedra llenas de ira, y el color de las casa enmudece, y estallan las decisiones de la arquitectura, un pie terrible ensucia los balcones: con lentitud, ...
La abadesa de Abel Alarcón
Por el jardín paseaba la Abadesa Leyendo una oración de su breviario Sus ojos eran de un azul turquesa, Su tez como el marfil de su rosario. Así cruzaba la divina obsesa, Defendida de un mal imaginario, Por aquel corazón que su pureza Bordara en su bendito escapulario. Junto a la ...
Un largo lagarto verde de Nicolás Guillén
Por el Mar de las Antillas (que también Caribe llaman) batida por olas duras y ornato de espumas blandas, bajo el sol que la persigue y el viento que la rechaza, cantando a lágrima viva navega Cuba en su mapa: un largo lagarto verde, con ojos de piedra y agua. Alta corona de azúcar ...
Un son para niños antillanos de Nicolás Guillén
Por el Mar de las Antillas anda un barco de papel: anda y anda el barco barco, sin timonel. De La Habana a Portobelo, de Jamaica a Trinidad, anda y anda el barco barco sin capitán. Una negra va en la popa, va en la proa un español: anda y anda el barco barco, con ellos dos. Pasan islas, islas, ...
Aguamarina de Mercedes Escolano
Por el número de escoriacionesdel buque conocemos la cantidad desus viajes:por las escoriaciones de nuestra piel,cuántas veces hemos amado. Cristina Peri Rossi Había perdido el timón y las estrellas, equivocó el marino muslos con bitácoras, nacarados senos arrancó el arrecife con los labios . ...
Otoño de Eliseo Diego
Por el otoño adentro el humo vuela llevándose el aroma del verano. Quedan los frutos de su amor lejano en una luz que la nostalgia vela. Húyese el tiempo y al dejarnos hiela su no estar tan extraño, tan humano. Se nos cae la penumbra de la mano, gruñe el silencio como un perro...
In limine de Fabio Morábito
Por el perdón del mar nacen todas las playas sin razón y sin orden, una cada cien mares. Yo nací en una playa de África, mis padres me llevaron al norte, a una ciudad febril, hoy vivo en las montañas, me acostumbré a la altura y no escribo en mi lengua, en ciertos días del año me dan vértigos ...
Carretero! (¡Carretero!) de Rubén C. Navarro
Por el polvoso camino va la carreta chirriando... y, en la cimera de un pino, ¡un pájaro está rimando el Madrigal de su trino...! ...................... -¡Carretero! ¡Carretero, que vas alegre cantando por el polvoso camino! ¡Preciso es ir más ligero que tu ausencia está penando la chica de tu vecino...! ...
Las tres tontas de Gloria Fuertes
Por el pueblo ceniza, van las tres tontas. La una lleva una piedra, un jarro lleva la otra y la tercera va a misa, lleva un rosario de moscas. —Ponerlas la zancadilla—, los chicos les tiran cosas. —¿Quieres ser mi novia, Elisa?, se sonríe la más boba. —Es mentira que me...
Por el silencio sigues... de Homero Aridjis
Por el silencio sigues embriagada y sonámbula Detrás de los espejos se desnuda tu nombre Difusa entre las lámparas es mortal tu pupila Naciendo con el día llevas un luto largo de vasijas y cuerpos Tu revelación no cesa nunca en la noche sin huellas Al fondo de tu voz que niega hay otra voz ...
Por el tiempo pasas de José Carlos Becerra
Por el tiempo pasas, lo cruzas, sales de él, rozas la superficie de la muerte y distraída sigues hacia donde no sé si sigues. Eres tú la que cruzas el tiempo, la que aparta a la muerte como si se tratara de una cortina, la que se destapa el espejo como si se tratara de una lata de cerveza ...
Pequeña elegía de Oscar Castro
Por el valle claro vienen a enterrar al hombre que nunca divisó la mar. Era un campesino de lento mirar mediero tranquilo de la soledad. Cosechó los trigos de ajena heredad y se fue apagando corazón en paz. Era casi tierra, casi claridad, casi transparente rama de verdad. ...
Horóscopo envidiable de Marco Antonio Montes de Oca
Por el vértigo y para el vértigo se quiebran las tejas de las casas, los retoños apenas nacidos, los cementerios de veletas. Se despedazan después fachadas suntuarias, el huracán arrasa botones de camisa, nidos, ventisqueros, plácidas esteras navales que la marea también...
Leonardo y la última cena de Daniel Chirom
Por encargo de Ludovico el moro deletreé durante tres años la Ultima Cena. No cometí ningún error, fue mi voluntad que Cristo y sus apóstoles se fueran desintegrando con el tiempo. Cuando la cena sea nuevamente servida otro Ludovico me encargará rehacerla hasta que el vino ...
El perro sin plumas (Paisaje del Capibaribe-II) de Joao Cabral de Melo Neto
Por entre el paisaje el río fluía como una espada de líquido espeso. Como un perro humilde y espeso. Por entre el paisaje (fluía) de hombres plantados en el barro; de casas de barro plantadas en islas coaguladas en el barro; paisajes anfibios de barro y barro. Al igual que el río aquellos hombres ...
La rueda del hambriento de César Vallejo
Por entre mis propios dientes salgo humeando, dando voces, pujando, bajándome los pantalones... Váca mi estómago, váca mi yeyuno, la miseria me saca por entre mis propios dientes, cogido con un palito por el puño de la camisa. Una piedra en que sentarme ¿no habrá ahora para...
La puerta de Amado Nervo
Por esa puerta huyo, diciendo: «¡Nunca!» Por esa puerta ha de volver un día... Al cerrar esa puerta, dejo trunca la hebra de oro de la esperanza mía. Por esa puerta ha de volver un día. Cada vez que el impulso de la brisa, como una mano débil, indecisa, levemente sacude la vidriera palpita mas...
El mueble de Manuel del Cabral
Por escupir secretos en tu vientre, por el notario que juntó nuestros besos con un lápiz, por los paisajes que quedaron presos en nuestra almohada a trinos desplumados, por la pantera aún que hay en un dedo, por tu lengua que de pronto desprecia superficies, por las vueltas ...
Voz de las estrellas de Gertrudis Gómez de Avellaneda
Por eso adornan la inmensa bóveda nuestros destellos con franjas de oro, y estremecidas vertemos pródigas, de luz cambiantes, de aljófar lloro. La verdad rara, de nombre eufónico, que al suelo alumbra cuando lo huella... ¿no es nuestra hermana? Del cielo tórrido ¿no es la más pura, ...