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listado de poemas por primeros versos letra p

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766 poemas con la letra "p"

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Pero no más allá de José Ángel Valente
Pero no más allá, no debo herirte, no debo herirte más cuando me acerco con palabras de amor hasta los bordes. Pero no debo herirte... A veces cuando me acerco a ti con tanto amor escondo en lo profundo un áspid, un veneno, un agudo cuchillo que ignoraba y que hiere el amor ...
Pero sé que estos ruidos... de Roxana Crisólogo Correa
Pero sé que estos ruidos sólo se hacen pedazos en mi cabeza tic tac borroso de olores pastando en la voluntad del cuerporeconstrucciones que apresuradas regresan con el viento indiscreto al abrir las ventanas sonorasEl mar era la disipación de mis dudas el adelanto de un sereno retorno ...
Cosas de mujeres de Inmaculada Mengíbar
Pero seamos realistas: Penélope, cosiéndole, no es más feliz que yo ahora mismo rompiéndole la cremallera. Mujeres de carne y verso. Antología poética femenina en lengua española del siglo XX. Edición de Manuel Francisco Reina. La esfera literaria. 2002
Ultimo epitalamio de Cintio Vitier
Pero si al cabo vienes, despojada de tus flores nupciales, a la hora en que el mundo hasta el fondo se desdora y la ceniza cubre a la mirada; pero si entonces, con la boca helada del ocaso postrero que devora toda ilusión, fatal coronadora, al oído me dices: soy la nada, te daré gracias ...
El barco de Pablo Neruda
Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer? Queremos mirar las nubes, queremos tomar el sol y oler la sal, francamente no se trata de molestar a nadie, es tan sencillo: somos pasajeros. Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros: ...
Pero tú no te reconoces como mía... de Homero Aridjis
Pero tú no te reconoces como mía Luces dispersas te saludan como suya Siempre igual en todas partes siempre primero a ti mujeres apagadas A pesar de ciudades y ciudades de rostros y rostros de semejanza y semejanza Lo que tocas me niega Ascensos y descensos no me tienen ...
Pero ya basta... de Efraín Bartolomé
Pero ya basta He aquí al dinamitero Este es el sobrestante Este es el tractorista que despeñó su máquina junto a un alud de rocas más grandes que el tractor Partiremos ese cerro cabrones! Que caigan esos árboles esas rocas esa peña mayor Que se abra...
El secreto de Ana Rossetti
Pero yo cierro los ojos. Siempre cierro mis ojos. La madrugada huele a borrachera. Pero yo cierro los ojos. Turbio aliento que alcanza mi mejilla. Pero yo cierro los ojos. Se levanta el borde de la sábana. Pero yo cierro los ojos. El hielo se me entra en el costado. Pero yo cierro los ojos. Un cuerpo...
Sonetuelo de José Hierro
Perro editor. Cien mil veces maldito, ¿qué Luzbel te inspiró la Antología? Una coroza es lo que merecía tu idea, pez, hoguera y sanbenito. Yo dormía hasta ayer como un bendito, sin pensar en lo mucho que debía. Ahora, despierto me sorprende el día, nervioso, calvo, pálido y marchito. ...
La prisionera de Enrique Molina
Perro no toques esos senos donde las más delicadas violetas orgánicas serán un hervidero de escorpiones un ladrido baldío en la ribera caliente de esa sirvienta de las hojas que ha trabajado tanto para esas flores enormes del martirio para los arrozales con el gatillo del pantano al rojo vivo ...
Este mundo es así... de André Cruchaga
Perseo: Este mundo es así —dice el subconciente. Palabras a veces sin sonido: Noche que se hace carne sin posesiones. Erramos en el blanco sin volver los pasos. No hay voluntades independientes: La noche, o el día nos acechan y quedamos en su velo: boca de falacias...
Alas de seda de José Eustasio Rivera
Persiguiendo el perfume de risueño retiro, la fugaz mariposa por el monte revuela, y en esos aires enciende sutilisima estela con sus pétalos tenues de cambiante zafiro. En la ronda versátil de su trémulo giro esclarece las grutas como azul lentejuela; y al flotar en la lumbre que en los ámbitos riela, ...
Ifigenia Cruel (I) de Alfonso Reyes
Personas: Ifigenia, sacerdotisa y sacrificadora Orestes, náufrago Pílades, su amigo Toas, rey de los tauros Pastor, mensajero de noticias. Coro de mujeres de Táuride. Gente marinera y pastores, adornados con curnecillos. TARDE, COSTA DE TÁURIDE, CIELO, MAR, PLAYA, ...
pertenezco... de Jacqueline Goldberg
pertenezco a una raza de mujeres que se destruyen a medianoche insinúan perfiles voces rasgadas son ellas las que poseen el triste prestigio de abandonarse a la caída ellas las que saben de tiempos que no necesitan nombrarse agotarse olvidarse De: A fuerza de ciudad ...
pertenezco... de Jacqueline Goldberg
pertenezco al otro lado del cuchillo a la memoria de ciertos pudores mi viaje es la ebriedad del desalmado herida dispuesta carne que se echa a los dioses De: Trastienda Selección de la autora
Vincent de Esteban Charpentier
Pese a los límites que le impusieron, después de tanta imagen, tanto arcoiris, algo de luz se escaparía al fin de las pupilas permanentes, cóncavas, de los pastores y labriegos. Ciento diez girasoles orientaron sus voces hacia el grito del sol espapado en lágrimas y ellos también lloraron ...
Hermanos de Claudia Lars
Peso del aire, vuelo de la tierra en opuesta verdad y simbolismo; doble color del cielo y del abismo que el ojo exacto de la vida encierra. Sal aceptada, dulcedumbre en guerra, paisaje del espejo y de ti mismo; isla del sueño, mágico bautismo, ángel sin voz que llama y que destierra. ...
Pétalos quemados... de Jaime Sabines
Pétalos quemados, viejo aroma que vuelve de repente, un rostro amado, solo, entre las sombras, algún cadáver de uno levantándose del polvo, de alguna abandonada soledad que estaba aquí en nosotros: esta tarde tan triste, tan triste, tan triste...
Picasso por Alberti de Rafael Alberti
Picasso es un hombre con un deseo incontenible de tener dos narices y presentarse el día menos pensado a las puertas del cielo o del infierno dando la gran tocata con ellas. k Picasso es un movimiento sísmico cuyo epicentro se halla en los dedos de su mano. k Picasso es...
Mis quejas pretendo dar... de Sor Juana Inés de la Cruz
Pidiendo unos versos a un caballero que se excusaba de hacerlos, diciendo que no sabía Mis quejas pretendo dar en estilo tosco y llano, que el hablar muy cortesano no es término de cobrar. Y es bien que el ardid deshaga de quien, con tanta malicia, me concede la justicia ...
Café arábiga de Rodolfo Häsler
Pido al sol que en tu cuerpo se ufana y destaca henchido de vigor rojo en las nalgas, mil lados de la gema más buscada, repentina, ya incendiada. Tu desvelo me llena y el deseo, tan denostado y del que tanto dependo, corona mi cabeza y entra en ti como negro impulso o negro ...
Plegaria de Ramón de Garciasol
Pido con voz de sangre por mis ojos, con voz de madre por mis ojos vengo, con voz crucificada en mis temores pido, Señor, más luz: ahora espero. Oye bajo la hierba un soplo herido, mi voz, Señor, llorando a ras del suelo; escucha en el perfume de las rosas el vaho dolorido...
Piececitos de Gabriela Mistral
Piececitos de niño, azulosos de frío, ¡cómo os ven y no os cubren, Dios mío! ¡Piececitos heridos por los guijarros todos, ultrajados de nieves y lodos! El hombre ciego ignora que por donde pasáis, una flor de luz viva dejaís; que allí donde ponéis la plantita sangrante, el nardo nace ...
La sutura de Gonzalo Rojas
Piedad entonces por la sutura de su vientre: a usted la conocí bíblicamente allá por marzo del 98 en la ventolera de algún film de antes, ciego y torrencial a lo Joan Crawford, las cejas en arco, cierta versión eléctrica de los ojos, el camouflage del no sé, el hechizo esquizo, ...
Benefacción de Francisco Urondo
Piedad para los equivocados, para los que apuraron el paso y los torpes de lentitud. Para los que hablaron bajo tortura o presión de cualquier tipo, para los que supieron callar a tiempo o no pudieron mover un dedo; perdón por los desaires con que me trata la suerte; por titubeos y blabuceos. ...
Miserere de Andrés Bello
Piedad, piedad, Dios mío! ¡Que tu misericordia me socorra! Según la muchedumbre de tus clemencias, mis delitos borra. De mis iniquidades lávame más y más; mi depravado corazón quede limpio de la horrorosa mancha del pecado. Porque, Señor, conozco...
esta enlodada piedra de metal... de Esteban Moore
Piedra como tú * esta enlodada piedra de metal/ del tamaño ---de una ciruela del Alto Valle -que comparte con la roca gris y los arbustos secos/ las arenas de este territorio -a tus ojos en la distancia tendido/ no recuerda sus orígenes ---sin embargo cuando tu boca pronuncia la palabra meteoro , ...
Piedra del dios y del absorto... de Martín Adán
Piedra del dios y del absorto!... ¡Piedra de imposible aullido! ¡Y de impasible oído!... ¡Y no del Otro!... Puedes andar, Machu Picchu, Por donde quieras, con tu pie ciego. Puedes llegar a mi mano Cuando palpo lo que no quiero. Puedes hundirte con la Madre y la Tierra, O irte con el día...
El beso de Dolors Alberola
Piedra fuera en los labios, pulimentada, sobria, como un panal de abejas siempre al aire. La torsión de los cuerpos, enredadera frágil de rosas en hilera. Apenas leve roce de tu carnalidad herida; apenas mis caderas como un telar de viento que, abatiéndose, hicieran huracán de tus manos...
Triunfo de la carne derrota de la piedra de Marco Antonio Montes de Oca
Piedra imán, piedra falsa, Piedra cerrada a piedra y lodo; En mi mortero cede tu cohesión, Ahí te ablandas, te vuelves río de harina, Denso vapor que fumo en la mañana. Piedra obstinada: Una dureza más firme que la tuya prevalece: Voluntad se llama. Amor enfermo...
Sábado de labranza de Eduardo Llanos
Piedra que surges de la tierra: así como yo te traslado adonde quiero y cuando quiero así, desde lo alto, algo me traslada adonde quiere y cuando quiere. Selección: Guido Ferrer
Tú y mis palabras de Carlos Augusto León
Piedras blancas de esas que duermen en las playas son mis palabras para ti, tú eres inquieto y vivo el mar. Juncos delgados a la orilla del río, son mis palabras para ti, tu eres forma concreta y bella. No digas que el reflejo de tu cuerpo en mis ojos vale más que tu cuerpo. Podría...
Inscripciones de José Emilio Pacheco
Piedras que inútilmente pule el tiempo. Muro entre dos distancias levantado que nada cubre ya, porque lo cubren la destrucción, la hierba, acaso el viento. Puerta cerrada de un jardín que nunca ha existido o yace entre sus ruinas. Muro de polvo: siglos que se yerguen contra el paso de nadie, bajo...
Una vez más el mar de Alfonsina Storni
Piel azul que recubres las espaldas del mundo, y atas pies con cabeza de la endiablada esfera; huidiza y multiforme culebra mudadera, puñal alguno puede clavársete profundo. Esponja borradora tu fofa carne helada, la proa que te corta no logra escribir paso, ni a hierro marca el pozo, ...
Morada de Silvia Favaretto
Piel de durazno, brillante como luna, ¿adónde dejaste tu mirada acogedora? ¿Te vestiste de negro antes de matarme, esposa mía? Moriré con ternura, disfrazada de víctima por tu acto final. Pero, detrás de las cortinas serás mía, y de ningún otro. Te encerraré en la jaula de mis huesos ...
Piel que al porar abraza... de Carmen Berenguer
Piel que al porar abraza súdase súbese pálpese marca de higo sulfo oñasa añico piela sajada de corte soma sastra de pieles lustra de pieles sargal de pieles sarao de piel sayal de pieles sarna de piel sartal de pieles sangui pielosa sanícula pielina onco de pieles genes...
Mala piel de Carmen Berenguer
Piel que pora no podría ser otra piel de durazno negro; pigmento oscuro no otro, más que oscuro, no otro. Crin sufroso el sayo que lo cubre y tizna, si aquél blanco horadara negro piel, o la negrura espesa el corazón tensara rojo piel blanca y por blanca virgínea, verrugosa la oruga sedara ...
La rosa de Hiroshima de Vinicius De Moraes
Piensen en la criaturas Mudas telepáticas piensen en las niñas Ciegas inexactas Piensen en las mujeres Rotas alteradas Piensen en las heridas Como rosas cálidas Pero oh no se olviden De la rosa de la rosa De la rosa de Hiroshima La rosa hereditaria La rosa radioactiva Estúpida ...
A ese hombre de Yanira Soundy
Pienso en ese hombre que besa como si el mar fuera a desbordarse, que siembra su sonrisa en mi piel con la altivez de la espiga, que dibuja mi soledad sobre la niebla. Pienso en ese hombre, dócil a mis ojos, fiel, pleno, íntegro. En su vuelo humedecido sin tiempo y sin espacio. Como primavera ...
Intento, sin compañía, de rehabilitar una ciudad de Luis García Montero
Pienso en la solución confusa de este cielo, la lluvia casi a punto en la mirada débil que las muchachas me dirigen acelerando el paso, solitarias, en medio del acento que se escapa como un gato pacífico de las conversaciones. Y también pienso en ti. Es la exigencia de cruzar esta plaza, la tarde, ...
Carta de amor de César Moro
Pienso en las holoturias angustiosas que a menudo nos circundaban alacercarse el alba cuando tus pies más cálidos que nidos llameaban en la noche con una luz azul y tachonada de lentejuelas Pienso en tu cuerpo que hacía del lecho el cielo y las supremas montañasde la única realidad ...
Dolor tremendo de Oswaldo Escobar Velado
Pienso en los niños pobres de mi tierra... En Colorado Springs no hay gente mala. Cómo quieren al perro y a su perra, ¡son los mejores muebles de la sala! Aquí perros con suéter y bufandas, con la alegria azul sobre los ojos. Allá en mi tierra bajo jacarandas niños pores sacándose los piojos... ...
Mi Quijote de Julio Torres Recinos
Pienso en ti y entretanto deambulo por las marchitas periferias de un poema. Aguijoneo mi quijote y la ilusión se eleva o se pierde o te encuentra entre las perdidas puertas viendo pasar los pájaros, embistiendo esa distancia en la que me diluyo por alcanzarte. (Fuente: Manlio ...
El milagro de Meira Delmar
Pienso en ti. La tarde, no es una tarde más; es el recuerdo de aquella otra, azul, en que se hizo el amor en nosotros como un día la luz en las tinieblas. Y fue entonces más clara la estrella, el perfume del jazmín más cercano, menos punzantes las espinas, Ahora, al evocarla ...
Trilce (XIII) de César Vallejo
Pienso en tu sexo. Simplificado el corazón, pienso en tu sexo, ante el ijar maduro del día. Palpo el botón de dicha, está en sazón. Y muere un sentimiento antiguo degenerado en seso. Pienso en tu sexo, surco más prolífico y armonioso que el vientre de la Sombra. Aunque la Muerte ...
Un tigre de Mercedes Escolano
Pienso en un tigre. Bajará a la ciudad a la hora en que abren los bares y se expande un intenso perfume humano. Anochece. Sediento se acodará en la barra y beberá unas copas con los ojos prendados del brillo siniestro y metálico, dúctil su lengua, aromado el local con un vaivén continuo ...
La forma del vacío de Alí Chumacero
Pienso que el sueño existe porque existo; pero si contra el mundo cruzo rostros y de ligeros vientos alzo vuelos, túnicas que no han de vestir estatuas, y con palabras que después desaparecen, violadas de improviso, evoco su mirada y sus palabras: cielo , vida que eran como un andar ...
Pienso que en este momento... (Poesía Vertical I - 9) de Roberto Juarroz
Pienso que en este momento tal vez nadie en el universo piensa en mí, que solo yo me pienso, y si ahora muriese, nadie, ni yo, me pensaría. Y aquí empieza el abismo, como cuando me duermo. Soy mi propio sostén y me lo quito. Contribuyo a tapizar de ausencia todo. ...
Pienso que en este momento... de Roberto Juarroz
Pienso que en este momento tal vez nadie en el universo piensa en mí, que sólo yo me pienso, y si ahora muriese, nadie, ni yo, me pensaría. Y aquí empieza el abismo, como cuando me duermo. Soy mi propio sostén...
La sombra y la muerte (I) de José Bergamín
Pienso que sigue al eco prolongado del mar, en su sonora voz oscura, aquella voluntad honesta y pura , lumbre que enciende mi ámbito callado. De luz y no de sombra estoy cercado, como la noche; mi pasión apura la tiniebla sutil que me procura vivir de claridades rodeado. ...