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listado de poemas por primeros versos letra p

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766 poemas con la letra "p"

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Fragmentos de La Habana de Elena Tamargo
Pensar, robar, gozar todo un único espasmo. Arpegia y pica, Lázaro. Salta de los tejados cuando nadie te vea y muestra el interior de la sonata. Aquella criatura desenfrenó la nada. Es la maldad tan natural lo que te bambolea. Veo tu insomnio a su manera veo el disco girar ...
Romance I dice cómo El Cid vengó a su padre de Romancero Español
Pensativo estaba el Cid viéndose de pocos años para vengar a su padre matando al conde Lozano; miraba el bando temido del poderoso contrario que tenía en las montañas mil amigos asturianos; miraba cómo en la corte de ese buen rey Don Fernando era su voto el primero, y en guerra el mejor ...
Seguiremos andando de Rogelio Sinán
Pensativos de sombra, más altos que la vida nos ha visto la noche boca a boca en la niebla. Me bebí tu silencio. Te bebiste mi angustia, y hemos quedado tenues, sofocados de miedo. Nos aventó de golpe marcha atrás la borrasca de endurecidas bocas rugiendo...
Calle desconocida de Jorge Luis Borges
Penumbra de la paloma llamaron los hebreos a la iniciación de la tarde cuando la sombra no entorpece los pasos y la venida de la noche se advierte como una música esperada y antigua, como un grato declive. En esa hora en que la luz tiene la finura de arena, di con una calle ignorada, ...
Códice del olvido de Aurora Reyes
Penumbra de órbitas azules trajo mirada de barro, de madera, de humo. Acá, desde la tierra piel amada descubrí los espejos de opuestas diagonales en la geometría dualidad del principio. Verte fue comprenderlo todo; los iniciales reinos del asombro, la noche giratoria danzar medusa ...
Pavana del hoy para una infanta difunta que amo y lloro de Olga Orozco
Pequeña centinela, caes una vez más por la ranura de la noche sin más armas que los ojos abiertos y el terror contra los invasores insolubles en el papel en blanco. Ellos eran legión. Legión encarnizada era su nombre y se multiplicaban a medida que tú te destejías hasta el último ...
Poema de la belleza cautiva que perdí de Antonio Colinas
Pequeña de mis sueños, por tu piel de palomas, la pálida presencia de la luna en el bosque o la nieve recién caída de los astros. Por esa piel sin mácula, por su tersura suave, tronché columnas firmes, derrumbé la techumbre de la más alta noche: la de mis sueños puros. Pan del amanecer tu blanco ...
Pequeña del amor de Jaime Sabines
Pequeña del amor, tú no lo sabes, tú no puedes saberlo todavía, no me conmueve tu voz ni el ángel de tu boca fría, ni tus reacciones de sándalo en que perfumas y expiras, ni tu mirada de virgen crucificada y ardida. No me conmueve tu angustia tan bien dicha...
Vámonos Patria a caminar (III) (Distante de tu rostro) de Otto Rene Castillo
Pequeña patria mía, dulce tormenta, un litoral de amor elevan mis pupilas y la garganta se me llena de silvestre alegría cuando digo patria, obrero, golondrina. Es que tengo mil años de amanecer agonizando y acostarme cadáver sobre tu nombre inmenso, flotante sobre todos los alientos ...
Tentación de Jorge Robledo Ortiz
Pequeña: Para cantar tu pelo, Aprendí la leyenda Del sol que siendo niño se extravió en un trigal. Para cantar tus ojos, Me enseñaron la historia De la primer mañana que se bañó en el mar. Para cantar tus labios, Estudié el meridiano Que pasa por el beso, la fresa y el panal. Para cantar tu risa, ...
Mariposas muertas de Regis Iglesias Ramírez
Pequeñas disolutas sin dueños, sobre la flor muerta, fría, de luz fantasmagórica. Atropellando promiscuas, la brisa. Escasa brisa. Ni vivos colores me atraen, ni gráciles formas. No hubo promesas, sin ofensas, podrían no ser eternas estas horas. La Luna pronto les llamará de regreso. ...
Oda al átomo de Pablo Neruda
Pequeñísima estrella, parecías para siempre enterrada en el metal: oculto, tu diabólico fuego. Un día golpearon en la puerta minúscula: era el hombre. Con una descarga te desencadenaron, viste el mundo, saliste por el día, recorriste ciudades, tu gran fulgor llegaba a iluminar las vidas, ...
Percibo lo secreto de Nezahualcóyotl
Percibo lo secreto, lo oculto: ¡Oh vosotros señores! Así somos, somos mortales, de cuatro en cuatro nosotros los hombres, todos habremos de irnos, todos habremos de morir en la tierra. Nadie en jade, nadie en oro se convertirá: En la tierra quedará guardado. Todos nos iremos allá, ...
Vértigo de José Miguel Ullán
Perder la percepción como otra cosa cualquiera- nadie lo va a sentir salvo el que implora, nunca a destiempo, un poco más de cruz: -Dame la vuelta De: Razón de nadie
Perdí el tren de Angela Leite de Souza
Perdí el tren y el miedo de perder. Perdí el tren y el miedo de perder trenes. Perdí el tren y el miedo de perderte Perdí el tren y el miedo de perderte, ¡tren! Perdí el tren por miedo de perderte. (Traducción: Julia Calzadilla Núñez)
Torre de marfil de Rubén C. Navarro
Perdí tu amor y tu belleza, pasó el encanto juvenil, ¡y me quedé con mi tristeza en esta Torre de Marfil... Guardan el puente dos leones desde su altivo pedestal y la portada seis dragones y una serpiente colosal... Con la templanza de los viejos monjes ascetas, vivo lejos de lo mundano y de ...
Portas Faxeiras de Julia Uceda Valiente
Perdida en un café de esta ciudad de niebla y de soslayo, oyendo una música vieja que no sé dónde oí, respondo a esa canción, a ese olvidado lugar, que no envolvieron, respondo, no, que no envolvieron las sombras a la vida. Más diré quienes fueron llegando por la senda ...
El sur de Jorge Martillo Monserrate
perdida la brújula se marchita la rosa de los vientos si no hay sextante no existe rumbo que valga el solo la abulia secan a veces las aguas y solamente queda ir al sur el puerto es una piel de elefante un colmillo de marfil un cementerio extraviado en la memoria faroles que amantes y ebrios...
Perdido ando, señora, entre la gente... de Bernardo de Balbuena
Perdido ando, señora, entre la gente sin vos, sin mí, sin ser, sin Dios, sin vida: sin vos porque de mí no sois servida, sin mí porque con vos no estoy presente; sin ser porque del ser estando ausente no hay cosa que del ser no me despida; sin Dios porque mi alma a Dios olvida por contemplar ...
Habitación en llamas de Jorge Eduardo Eielson
Perdido en un negro vals, oh siempre Siempre entre mi sombra y la terrible Limpieza de los astros, toco el centro De un relámpago de seda, clamo Entre las grandes flores vivas, Ruedo entre las patas de los bueyes, desolado. ¡Oh círculos de cieno, abismos materiales! ¿He de prenderos fuego un día, ...
Bodas de Blanca Varela
Perdidos en la niebla el colibrí y su amante. Dos piedras lanzadas por el deseo se encuentran en el aire. La retama está viva, arde en la niebla, habitada.
De los álamos y los sauces (14) de Rafael Alberti
Perdidos, ¡ay, perdidos! los niños de la luz por las rotas ciudades donde las albas lentas tienen sabor a muerto y los perros sin amo ladran a las ruinas; cuando los ateridos hombres locos maldicen en las oscuridades, se vuelcan los caballos sobre el vientre desierto y solamente fulgen...
Oración de André Cruchaga
Perdón por los insectos y los pájaros que mueren la hojarasca la luna en el estío el crepúsculo colgado de las ramas los niños barriga de lombrices plagicidas en las burbujas de los féretros perdón por los platos que no almuerzan tuzas en las camas masticando la piel fososíntesis de mora ...
Más sabe el diablo por quemao que por tentao de Floridor Pérez
Perdón si no me quedo con la boca abierta para comerte mejor siquiera con los ojos ni me doy de cabeza contra un poste por volver a mirarte cuando pasas vitrineando el maniquí entre posibles clientes que se encalillarían con el mayor agrado. Perdón si no me embruja el mágico tam-tam ...
Poema LXXXVI (Perdóname por todo lo que puedo) de Dulce María Loynaz
Perdóname por todo lo que puedo yo misma sujetarme; sujetarme para no ir a ti, mi señor. Perdóname por todo lo que puedo retener aún siendo tuyo; por todo lo que puedo quebrantar, doblegar, vencer. Perdóname por echar siete llaves a mi alma y no contestar cuando llamas a mi puerta. ...
Cae el sol de José Hierro
Perdóname. No volverá a ocurrir. Ahora quisiera meditar, recogerme, olvidar: ser hoja de olvido y soledad. Hubiera sido necesario el viento que esparce las escamas del otoño con rumor y color. Hubiera sido necesario el viento. Hablo con la humildad, con la desilusión, la gratitud ...
Carta de vuelo de Raquel Huerta - Nava
Peregrino de las horas tenues bajo la piel del tiempo no olvides recordar lo que has perdido: la dirección del agua el asombro mortal de los hechizos En las capas superiores de la esfera más allá del fin del horizonte luminosas huellasaljofarados caucesdibujados por el paso de los sueños. ...
Naturaleza muerta vegetal de Raquel Huerta - Nava
Perfilo aromas de cantárida en el código de la extrañeza: letras muertas al filo de una sábana. Tu cuerpo calcinado de deseo martirio de la carnetatuaje de la restricción(pulir la imperfecciónen los instantes) Florezco en tu cuerpo desnudo donde el azul furtivo es el canto de las alas ...
Perico Zanquituerto de Rafael Pombo
Perico Zanquituerto Se huyó con un dedal, Y su abuelita Marta No lo pudo alcanzar. El corre como un perro Y ella como un costal, Y apenas con la vista Persigue al perillán. Bien pronto se tropieza, Da media vuelta y cae, Y ella le dijo...
Al partir de Gertrudis Gómez de Avellaneda
Perla del mar! ¡Estrella de occidente! ¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo La noche cubre con su opaco velo, Como cubre el dolor mi triste frente. ¡Voy a partir!... La chusma diligente, Para arrancarme del nativo suelo Las velas iza, y pronta a su desvelo La brisa acude de tu zona...
Memento de Alan Mills
Permanece la memoria? (La sangre es certeza horrible. El agua el semen del tiempo). ¿Acaso el tiempo quiso llamarnos para reconocerse en el aliento de los mares? Nuestros pies gastan la tierra dejando láminas de piel en las rocas. Acaso la memoria es corta...
Eres visible de Jaime Saenz
Permaneces todo el tiempo en el olor de las montañas cuando el sol se retira, y me parece escuchar tu respiración en la frescura de la sombra como un adiós pensativo. De tu partida, que es como una lumbre, se condolerán estas claras imágenes por el viento de la tarde mecidas aquí ...
El sabio de César Calvo
Permaneció en la ventana durante largos, largos años, viendo caer las hojas, la nieve, viendo caer las hojas y la nieve. Cuando se acordó de sus hermanos éstos ya eran un pedazo de hierba. Él durmió feliz: aquella noche descubrió que los árboles pierden sus hojas, ...
La imagen movimiento (III) de Jenaro Talens
Pero a menudo cruzo la frontera, esa línea invisible que, en su movimiento, estableció unos límites confusos y me alejó, impertérrito, de mí. Hay una puerta desde entonces a la que no me acerco, y a la que no llamé. ¿Por qué esforzarse, pues, en recordar? Olvidar...
Asalto al sol 8 de Heddy Navarro Harris
Pero alzo desde el fondo dos brazos su roja estela despeinada Llegarán curiosos de burbujas a vidrios de hogares lejanos y pequeñas manos atisban la tiniebla de mi ojo
Primero sueño (fragmento) de Sor Juana Inés de la Cruz
Pero apenas la bella precursora signífera del Sol, el luminoso en el Oriente tremoló estandarte, tocando al arma todos los suaves si bélicos clarines de las aves (diestros, aunque sin arte, trompetas sonorosos), cuando como tirana al fin, cobarde, de recelos medrosos embarazada, ...
Palabras de Paul Celan de Alfonso Costafreda
Pero aún pudo verte, un eco que caería a tientas con la antena de las palabras, lomo de la separación. Su rostro suavemente resignado, la lámpara que ardiera; mas de repente surge dentro de mí una llama en que susurras con dolor. No. Nunca. Selección: José Ángel Valente, ...
Se busca de Otoniel Guevara
pero carece de un retrato que la haga imaginable a los sentidos Es de la estatura de la palabra hermano cuando la lluvia se techa de prodigios Su seno izquierdo es una luna que renegó del cielo y el cielo es su otro seno No tiene nombre fijo: A veces es torrente a veces libertad a veces huella ...
Pero digo que hubo sitio... de Ruth Toledano
Pero digo que hubo sitio para los ojos y para las manos. Quiero decir que fue el lugar del tacto y la mirada. Mujeres de carne y verso. Antología poética femenina en lengua española del siglo XX. Edición de Manuel Francisco Reina. La esfera literaria. 2002
Décimo quinto de Ernesto Carrión
pero dormir al fin y al cabo sin sobrevivientes sin deserciones pasivas en un lugar tan simple como el extravío secando esta piedra en canto o quemando esta piedra negra que comienza con secreto a elaborarse un futuro pensando munco grotesco en la coja muchedumbre de lo retornante ...
Pero el agua recorre los cristales… de José Emilio Pacheco
Pero el agua recorre los cristales musgosamente. Ignora que se altera lejos del sueño todo lo existente. Y el reposo del fuego es tomar forma con su pleno poder de transformarse. Fuego del aire y soledad del fuego al incendiar el aire que es de fuego. Fuego es el mundo que se extingue...
Don de Heráclito de José Emilio Pacheco
Pero el agua recorre los cristales musgosamente: ignora que se altera lejos del sueño todo lo existente. Y el reposo del fuego es tomar forma con su pleno poder de transformarse. Fuego del aire y soledad del fuego al incendiar el aire que es de fuego Fuego es el mundo ...
La rosa de harina de León Felipe
Pero el hombre es un niño laborioso y estúpido que ha hecho del juego una sudorosa jornada. Ha convertido el palo del tambor en una azada, y en vez de tocar sobre la tierra una canción de júbilo se ha puesto a cavarla. ¡Si supiésemos caminar bajo el aplauso de los astros y hacer un símbolo ...
Pero el vaso en sí mismo no se cumple... (Muerte sin fin) de José Gorostiza
Pero el vaso en sí mismo no se cumple. Imagen de una deserción nefasta ¿qué esconde en su rigor inhabitado, sino esta triste claridad a ciegas, sino esta tentaleante lucidez? Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil. Epigrama de espuma que se espiga ante un auditorio anestesiado, ...
Pero en las zonas ínfimas del ojo... (Muerte sin fin) de José Gorostiza
Pero en las zonas ínfimas del ojo no ocurre nada, no, sólo esta luz ay, hermano Francisco, esta alegría, única, riente claridad del alma. Un disfrutar en corro de presencias, de todos los pronombres antes turbios por la gruesa efusión de su egoísmo de mí y de Él y de nosotros tres ...
Anotado en los márgenes de un libro de astronomía del Padre Eusebio Kino de Márgara Russotto
Pero entonces si la belleza del saber se esconde y tenues flotamos en el éter de quimeras astronómicas surcado ¿a qué buscar en tantos libros la errada vanidad mundana? Todo sabremos del espacio sensorium de Dios y su medida Algo más sabremos de ciertas pasiones ...
Arreyúmbame caé arreyúmbame cuá de Ramón Fernández - Larrea
pero era esto el horizonte díganme si era esto era esa levedad en todo el corazón y en la distancia que muerde pero si ha sido tanta espera ves dice la abuela en su sombra de huesos pero si yo me morí tanto y no comí para dejarles en el mantel las flores y ahora todos se van se han ido ...
Cómo escribir con erizo (2) de Octavio Armand
Pero la imagen de una mano espuñando un erizo sugiere la derrota de la escritura como disponibilidad. El sentido, aquí, es lo sentido y lo sentido se agota exclusivamente en la mano, como tortura de la materia que se desplomaba para extenderse. ...
Canción extranjera de Luis García Montero
Pero las cosas han cambiado. Míralas en su desconocido firmamento. Esta lámpara joven. ¿Qué soledad descubre su luz en el espejo? Este vaso de agua. ¿Qué noche de verano comprende sus secretos? Estas vigas azules. ¿Qué araña tejerá el dolor de sus cuentos? ...
El martes de Gilberto Owen
Pero me romperé. Me he de romper, granada en la que ya no caben los candentes espejos biselados, y lo que fui de oculto y leal saldrá a los vientos: Subirán por la tarde purpúrea de ese grano, o bajarán al ínfimo ataúd de ese otro, y han de decir: Un poco de humo se retorcía en cada gota ...