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listado de poemas por primeros versos letra p

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766 poemas con la letra "p"

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Tardío aprendizaje de Elías Nandino
Para soportar estos años aciagos, amargos, de apretado silencio en soledad sin muros, he tenido que aprender a platicar a solas, a sufrir sin queja, a llorar sin llanto y a crearme, en las quemantes noches de los insomnios vagabundos, la dócil compañía de mi almohada, ...
Ciudad ciudades (I) de Minerva Salado
Para Tenochtitlán, desde la isla Juana La Habana húmeda a mis pies desatada y húmeda como las caracolas los ruidos e su nombre y el silencio de ti de tu impaciencia rondándome los gatos de la sombra y tú sin mi ciudad sin su herejía bajo la lluvia sin la humedad que cubre ...
Desnudo de mujer de Amalia Bautista
Para ti nunca fui más que un pedazo de mármol. Esculpiste en él mi cuerpo, un cuerpo de mujer blanco y hermoso, en el que nunca viste más que piedra y el orgullo, eso sí, de tu trabajo. jamás imaginaste que te amaba y que me estremecía cuando, dulce, moldeabas mis senos y mis hombros, . ...
A las dos de la tarde de Alfonso Quijada Urías (Kijadurías)
Para todo el silencio de esta mañana basta la suciedad de los corredores Donde somos la víctima, La amenaza de todos contra uno; puede que un día cuando todo esto/ no sea más que el espejo roto o el tedio de una pobreza honorable, recordar esta casa llena de/ flores y olor ...
Los labios infames de Enrique Gómez - Correa
Para triturar su rostro no cuenta el relámpago Rojo por amor vertiginosas manos Ellas tan aisladas por sombras O sólo desde que abandonaron sus desdenes Más llanto más opio Las mujeres que envenenan la ciudad El filtro de sus propios huesos Sus cenizas negras la lápida...
Temblor de fábula de Marita Troiano
para tu acoso dulcísimo de mar guardé mi entraña para tu vientre indócil para tus manos sabias para tu boca amarga sin querer traigo un olor a triste aromas de inmensidad por explorar sin querer eres desierto de incalculables áreas huérfano de horizontes ajeno ...
Variaciones para mi hermano Alfonso (I) de Carlos Germán Belli
Para tu mudanza, ¿dónde habrá un suelo de claro polvo y cálido recodo, en que tus breves pies con tierno modo equilibren la sangre de tu cuerpo? O para tu vuelo, ¿cuándo habrá un viento que llegue a tu costado como un soplo, y te traslade de uno a otro polo, pasando...
Confesión de Piedad Bonnet
Para tus ojos quisiera yo beber el agua dulce azogue, y amanecer cubierta de polvos de metales como una joven faraona muerta. Robarle su color a los almendros, y hundiéndome en el lodo feroz de los pantanos lustrar mi desnudez para tus ojos. Recuperar la luz de las espadas y hacerla batallar ...
Príncipe enano de José Martí
Para un príncipe enano !Venga mi caballero Se hace esta fiesta. Por esta senda! Tiene guedejas rubias, !Entrese mi tirano Blandas guedejas; Por esta cueva! Por sobre el hombro blanco Tal es, cuando a mis ojos Luengas le cuelgan. Su imagen llega, Sus dos ojos parecen Cual si en lóbrego ...
Para vivir no quiero... de Pedro Salinas
Para vivir no quiero islas, palacios, torres. ¡Qué alegría más alta: vivir en los pronombres! Quítate ya los trajes, las señas, los retratos; yo no te quiero así, disfrazada de otra, hija siempre de algo. Te quiero pura, libre, irreductible: tú. Sé que cuando te llame entre todas las gentes ...
Para vivir no quiero de Pedro Salinas
Para vivir no quiero Para vivir no quiero islas, palacios, torres. ¡Qué alegría más alta: vivir en los pronombres! Quítate ya los trajes, las señas, los retratos; yo no te quiero así, disfrazada de otra, hija siempre de algo. Te quiero pura, libre, irreductible: tú. Sé que cuando te llame entre todas...
Tregua de Miguel Huezo Mixco
Para volver a ser los que éramos dos máscaras dos monos los bordes de una espada la cabeza del alfiler Te mudé la piel por unos siglos te cambié la lengua Después de la cacofonía un día por fin te oí hablar de amor y toser a mi lado como una perra y hasta llegaste a pensar que yo era ...
Memorial de agravios de Carmen González Huguet
Para Yadira Calvo Porque el blanco odia al negro Porque el amo teme al esclavo Porque el ladino necesita al indio Porque somos distintas Porque no débiles Porque lúcidas Porque el deseo Porque somos malas y bellas como Satán Porque irracionales ...
Soneto a una jinetera de Federico Hernández Aguilar
Para Yania, espléndida flor cubana ¿A quién le brindas sin pudor tus ojos? ¿A quién tus brazos y tu sed de amores? ¿A quién otorgas tu edredón de ardores? ¿A quién la gama de tus mil antojos? ¿A quién rechazas con tus besos flojos? ¿A quién reistes con tus malhumores? ¿A quién retiras ...
Asalto al sol 1 de Heddy Navarro Harris
Parada sobre la piedra que aún no puede asir mi planta soporto la tempestad de tus ojos he de caer o miraré para siempre la profundidad de tus aguas
Transeúnte de Jorge Galán
Parado en la acera, a la orilla de esta calle situada a su vez al norte de esta ciudad donde puede morir un hombre y su muerte tendría la misma importancia que la aspiración de una pequeña dama que percibe un leve aroma blanco que jamás podría ser el aroma de la nieve. La muerte no vale ...
Paraíso del aire de Bernardo Ortiz de Montellano
Paraíso del aire congelado, muerte de cielo y tierra celadores. ¿De qué color los ojos? Los colores. más por su vibración que por su grado. Y más por la mirada miradores que por la luz los ojos que he soñado cuerpo que flota sin pesar, velado en un clima de puros impudores. ¿Es la sonrisa, paladar ...
Deriva de Antonio Martínez Sarrión
Paraísos que nunca se perdieron, se hallaban emboscados simplemente en las encrucijadas del futuro adoptando las formas más disímiles: azulados caballos que dibujan los escapes del gas, arborescencias en bucle del asfalto derretido, palomas que vuelven al sombrero del prestímano ...
Una moneda de Cé Mendizábal
Parece cierto que a Judas se le cayó una moneda de la bolsa mientras corría en busca de un árbol. La halló un mendigo que comió bien ese día se compró una túnica de segunda mano y llenó de azaleas el templo. Poema seleccionado por el autor
Peces voladores de Enrique Díez-Canedo
Parece el mar sereno, y una guerra civil quizá en él se desata. De su seno surgidas, se clavan en su seno...
Azul de tierra en ti de Julia de Burgos
Parece mar, el cielo donde me he recostado a soñarte? Si vieras mi mirada, como un ave, cazando horizontes y estrellas. El universo es mío desde que tú te hiciste techo de mariposas para mi corazón. Es tan azul el aire cuando mueves tus alas, que el vuelo nace eterno en repetida...
Parece que de lo que muere uno es de maniquí de Gonzalo Rojas
Parece que de lo que muere uno es de maniquí asustado en la vidriera, inmóvil y horizontal con ese descaro como si uno no fuera el que es bajo los claveles y los gladiolos de alambre por lo equívoco de las luces; extraña sal parece entonces que se apodera ...
Brisa de Manuel Altolaguirre
Parece que se persiguen las altas hojas del trigo. Apretada prisa verde de limitado dominio nunca podrá como el agua desencadenarse en río, siempre entre cuatro paredes apretarán su bullicio. Van y vienen preguntando sin encontrar lo perdido. Se dan de codos, se pisan, van y vienen ...
Diario Cómplice- Libro segundo (VIII) de Luis García Montero
Parece que soy yo quien hasta mí se acerca quien erguido camina rodeando mis piernas, apoyando la piel sobre mi pecho, cuando se acercan ellos, los recuerdos, esos gatos sonámbulos del tiempo que vigilan reunidos, como palabras dichas, caídas en el blanco mantel de aquellas...
Figuraciones de Pedro Salinas
Parecen nubes. Veleras, voladoras, lino, pluma, al viento, al mar, a las ondas —parecen el mar— del viento, al nido, al puerto, horizontes, certeras van como nubes. Parecen rumbos. Taimados los aires soplan al sesgo, el sur equivoca...
Parecés un ciego de Edmundo Retana
Parecés un ciego tocando puertas como quien toca el silencio. Parecés un ebrio rencoroso Al que le crece la ternura Como una ponzoña. Selección: Adriano Corrales Arias
El piano de Luis Cernuda
Pared frontera de tu casa vivía la familia de aquel pianista, quien siempre ausente por tierras lejanas, en ciudades a cuyos nombres tu imaginación ponía un halo mágico, alguna vez regresaba por unas semanas a su país y a los suyos. Aunque no aprendieras su vuelta...
Mitades de Ana María Rodríguez
Parémonos. Paremos un instante y oigamos el silencio de la sirena. Aquí han caído muchos caminantes. Es un lugar sagrado y nos envuelve el clamor de tanta muerte antigua. Renovemos el pacto con la música, la alianza universal con la Creadora unívoca en sí misma, principio ...
Lutecia de Marisa Trejo Sirvent
París vuelta de hoja impredecible anillo al dedo hoja en el Sena cuya corriente no deja de mover París, 1980. Poema proporcionado por la autora
El cielo de París (IV) de Yolanda Pantin
París, 20 de abril de 1988 Tomamos el barco en le square du Vert Galant Antes habíamos contemplado a los enamorados la orilla del Sena En el oscuro parque abierto al deseo la ciudad se divisaba como extraída de una tarjeta postal Tú tenías sueño A pesar de ello querías mostrarme ...
Celebración frente al espejo de Marianela Corriols
Partamos de la imagen de la mujer frente al espejo. Recordá a Picasso y sus colores quebrados en la superficie de lo soportable, los dos cuerpos diferentes, nunca el reflejo el uno del otro. Dejalo ahí. Pensá en el poeta inventariando el cuerpo poseído Templo de los Abandonos, en el que atisba ...
La cautiva de Esteban Echeverría
PARTE PRIMERA El Desierto Era la tarde, y la hora en que el sol la cresta dora de los Andes. El Desierto inconmensurable, abierto, y misterioso a sus pies se extiende; triste el semblante, solitario y taciturno como el mar, cuando un instante al crepúsculo nocturno, pone rienda a su altivez. ...
Pártese el moro Alicante de Romancero Español
Pártese el moro Alicante víspera de Sant Cebrián; ocho cabezas llevaba, todas de hombres de alta sangre. Sábelo el rey Almanzor, a recebírselo sale; aunque perdió muchos moros, piensa en esto bien ganar. Manda hacer un tablado para mejor las mirar, mandó traer un cristiano que estaba ...
La última inocencia de Alejandra Pizarnik
Partir en cuerpo y alma partir. Partir deshacerse de las miradas piedras opresoras que duermen en la garganta. He de partir no más inercia bajo el sol no más sangre anonadada no más formar fila para morir. He de partir Pero ...
La última inocencia de Alejandra Pizarnik
Partir en cuerpo y alma partir. Partir deshacerse de las miradas piedras opresoras que duermen en la garganta. He de partir no más inercia bajo el sol no más sangre anonadada no más...
Los leones del puente roto, Arles de Luisa Futoransky
partir una sombra un vaso florecer con el soplo y la corriente en lejanos manicomios los ausentes pierden derecho a la palabra
Finales de partida de Angela Vallvey
Partiré junto a ti. Mis daños son las flores de un pequeño cerezo que crece con el alba. Le lanzaré flechas, si declina, a la tarde. Pagaré los tributos de los ríos con mil piedras preciosas arrojadas al agua. No volveré a mi tierra, a la estancia de jade de la noche. Vendrá la lluvia de puntillas. ...
Endechas de Luis de Camoes
Pasa el bien volando y el mal, con los años, acude mostrando todos los engaños. De amor la alegría poco tiempo dura, triste de quien fía mucho en la aventura. Bien sin fundamento cierta ha de mudanza, junto al sentimiento vive la añoranza. Quien vive contento vive receloso, no...
Pasa el lunes... de Jaime Sabines
Pasa el lunes y pasa el martes y pasa el miércoles y el jueves y el viernes y el sábado y el domingo, y otra vez el lunes y el martes y la gotera de los días sobre la cama donde se quiere dormir, la estúpida gota del tiempo cayendo sobre el corazón aturdido, la vida...
Pasaba arrolladora en su hermosura... (Rima XXXII) de Gustavo Adolfo Bécquer
Pasaba arrolladora en su hermosura y el paso le dejé; ni aun a mirarla me volví, y, no obstante algo en mi oído murmuró: Esa es. ¿Quién reunió la tarde a la mañana? Lo ignoro; sólo sé que en una breve noche de verano ...
Era octubre de William Ospina
Pasaban las llanuras con urgencia... es raro que esa tarde aún inquiete, tarde de octubre del 77 en los confines de tu adolescencia. Hablábamos sin fin. El tren. Los caños. Entre tú y yo reía el Dios desnudo. Y algo de pronto en ti se quedó mudo, y nos miramos como...
Píos deseos al empezar el año de Jaime Gil de Biedma
Pasada ya la cumbre de la vida, justo del otro lado, yo contemplo un paisaje no exento de belleza en los días de sol, pero en invierno inhóspito. Aquí sería dulce levantar la casa que en otros climas no necesité, aprendiendo a ser casto y estar solo. Un orden de vivir, es la...
Romería de César Vallejo
Pasamos juntos. El sueño lame nuestros pies qué dulce; y todo se desplaza en pálidas renunciaciones sin dulce. Pasamos juntos. Las muertas almas, las que, cual nosotros, cruzaron por el amor, con enfermos pasos ópalos, salen en sus lutos rígidos y se ondulan en nosotros. . ...
Arrocero o pájaro íngrimo de Yolanda Blanco
Pasan las bandadas de pájaros arroceros están pasando en parejas. Pájaro solo no vuela. Pájaro íngrimo se vuelve guijarro. Así el canto para el que no hay oído: canto que no me oyes es canto íngrimo.
Hastío de Antonio Machado
Pasan las horas de hastío por la estancia familiar el amplio cuarto sombrío donde yo empecé a soñar. Del reloj arrinconado, que en la penumbra clarea, el tictac acompasado odiosamente golpea. Dice la monotonía del agua clara al caer: un día es como otro día; hoy es lo mismo que ayer. ...
Las nubes de Andrés Sánchez Robayna
Pasan las nubes blancas. En la tierra indescifrable, el matorral oscuro, la fijeza del tojo. Arriba, el cuerpo errante del cúmulo en el nudo de la luz. Pasar, como las nubes, los cielos arrasados del verano tardío, atravesar la claridad, herido, en los ojos dolor, un cardo entre las ...
De pronto New York se quedó sin Joseph Brodsky de José Eugenio Sánchez
pasan las risotadas de un carro antiguo un tipo tembloroso te ofrece lo que quieras las prostitutas en abrigo se cubren el viento entre ellas unos uniformados salen de un bar completamente ebrios un vagabundo extiende la mano al final de la calle se enciende la tortea de una patrulla de policía ...
Así pasan los años de Lauren Mendinueta
Pasan los años, y aunque la vida me acusa de inmovilidad, también yo he viajado. Como una partícula de polvo he revoloteado por la casa y me he prendido a los libros. Como un insecto he reposado a la orilla de las acequias, o simplemente he sido una mujer que de tarde...
Así pasan los años de Lauren Mendinueta
Pasan los años, y aunque la vida me acusa de inmovilidad, también yo he viajado. Como una partícula de polvo he revoloteado por la casa y me he prendido a los libros. Como un insecto he reposado a la orilla de las acequias, o simplemente he sido una mujer que de tarde...
Horizonte de Vicente Huidobro
Pasar el horizonte envejecido Y mirar en el fondo de los sueños La estrella que palpita Eras tan hermosa que no pudiste hablar Yo me alejé pero llevo en la mano Aquel cielo nativo Con un sol gastado Esta tarde en un café he bebido Un licor tembloroso Como un pescado rojo Y otra vez ...