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listado de poemas por primeros versos letra p

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766 poemas con la letra "p"

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La septuagésima quinta de Alejandro Aura
para la oreja el ruido perro un dardo certero en el centro del ojo del ruido ha dado y éste ruge o ay ay ay quien lo ha dañado así por qué en parte vital tan importante por qué a ver reflexionemos en las causas un dios se ha enojado con el ruido claro los dioses montan en cólera contra...
La batalla de David Escobar Galindo
Para llegar a un puesto de avanzada es necesario deslumbrarse, herirse con los rayos más duros del oficio, trenzarse en lucha con lo irremisible. Ahí no valen títulos ni letras, ni recomendaciones, es el tigre desnudo frente al tigre, y desprendiéndose de los últimos ascos de la estirpe. Uno ve ...
El engaño a sabiendas (Con desenlace) (II) de José Luis Gallego
Para llegar aquí, para subir aquí, donde todo es pulmón y trasvolar de pájaro, atravesé países cuyo recuerdo amarga igual que una cadena o años crucé que adoro. (Hospital Penitenciario, Yeserías , Madrid, y Penal de Burgos, 1952)
Poema o soledad de Dionisio Aymará
Para llevar el alma hasta sus estratos más profundos, hasta la llama última en que se quema permanentemente, basta empapar los ojos un poco en el recuerdo o en la noche sin lámparas o en la soledad o en el amor que es como la soledad, el recuerdo o la noche cuando caen de súbito ...
Para los que llegan a las fiestas... de Rubén Bonifaz Nuño
Para los que llegan a las fiestas ávidos de tiernas compañías, y encuentran parejas impenetrables y hermosas muchachas solas que dan miedo pues no uno sabe bailar, y es triste ; los que se arrinconan con un vaso de aguardiente oscuro y melancólico, y odian hasta el fondo su miseria, ...
Para los que mueren... de Antonio Porchia
Para los que mueren, esta tierra es lo mismo que la más lejana estrella. No debiera preocuparnos...
Labios del Poniente (5) de Jorge Ernesto Olivera
para Lucía escribo, sentado a la siniestra del vástago, en noche sin fronteras, patente locura del espacio, escribo sin tener conciencia del camino, como un gamo, un roedor alucinante, como una bomba de tiempo, escucho rock and roll, sintonizo emisoras, recuerdo amigos, cansada quietud...
Beaver Street de José María Fonollosa
Para lucirla por la calle, hermosa. Y para convivir, la razonable belleza que Lucrecio aconsejaba. Pero para la cama más bien fea. La hermosa y casi hermosa se te tienden en el lecho y esperan muy seguras el rápido homenaje que merecen. Mas son algo pasivas. Y con límites. ...
Las Vírgenes terrestres de Enriqueta Ochoa
Para Marianne, mi hija En vano envejecerás doblado en los archivos: no encontrarás mi nombre. En vano medirás los surcos sementados queriendo hallar mis propiedades. No tengo posesiones. En cambio, es mío el sueño de los valles arrobados y mío el subterráneo ...
Espejo de Octavio Armand
Para Mark Strand Al traducirte -al repetirte- me di cuenta de tu soledad y de la mía. La repetición me separaba de ti y te separaba a ti de ti mismo. La repetición es siempre un hueco. Como las púas del erizo, que amparan al mar de su propio fondo. Porque ahí, en su propio fondo, ...
Ishmar de Jorge Valdés Díaz - Vélez
para Martha Iga La manera de peinarte desnuda ante el espejo húmedo del baño, de apresar en la palma tu cabello para escurrir el agua y agacharte en medio de palabras que no entiendo; el acto de secar tu piel, la forma de sentir con las yemas una arruga que ayer no estaba, ...
Allende de Mario Benedetti
Para matar al hombre de la paz para golpear su frente limpia de pesadillas tuvieron que convertirse en pesadilla para vencer al hombre de la paz tuvieron que congregar todos los odios y ademas los aviones y los tanques para batir al hombre de la paz tuvieron que bombardearlo hacerlo llama ...
Salvación del resto de Jorge Riechmann
Para mi abuela Paz. Con toda la fuerza y la impotencia de mi amor. Ella, que es o fue una costurera extraordinaria, torpemente nos ha cosido estos días tres deformes bolsas para lápices a mis hermanos y a mí, y en esos mensajes de trapo se condensa todo su amor, la destrucción que la habita, ...
Coreografía de Mía Gallegos
Para mí amigo Carlos Cortés En fin que no he vivido nada. No sé qué cosa es una guerra y tengo como prisión al cuerpo y alma como campo de batalla. Me debato entre la duda de reflexionar o fluir; esto es situarse en el palco de los espectadores, o estar en cada íntimo instante del milagro. ...
Para mi corazón basta tu pecho... (Poema XII) de Pablo Neruda
Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas. Desde mi boca llegará hasta el cielo lo que estaba dormido sobre tu alma. Es en ti la ilusión de cada día. Llegas como el rocío a las corolas. Socavas el horizonte con tu ausencia. Eternamente en fuga como la ola. He dicho que ...
A la salud de los enfermos de Juan Domingo Argüelles
Para mi hijo Está bien, te lo diré: no pensaba en la muerte, pues si he bajado a los infiernos era por ver la maravilla que hasta hace poco era la vida. Entre el azufre y el espanto probé otra vez de aquella culpa para poder seguir viviendo. Y ya he pagado mi tributo. ...
Una ventana al mundo de Andrés Trapiello
Para mi hotel de noche un cielo sube del estuario lentamente. Arde un tremedal de estrellas y esta plaza solitaria se queda y en silencio. Sin las luces insomnes del tranvía, sin su fruto amarillo y sin su estruendo se adormecen las empinadas calles, se vacían de niños, y las tiendas ...
Fontana cándida de Diego Dublé Urrutia
Para mí, nada pido, dadme una rama de árbol, una roca, y las tendré por nido. Mi nombre, pronunciado con ánimo gentil por vuestra boca, me hará creerme amado. Evocad mi memoria al ver una luciérnaga, una estrella, y me daréis la Gloria. Pobre es mi celda, pero a veces canta ...
Para modelo de un dios... de José Martí
Para modelo de un dios El pintor lo envió a pedir: ¡Para eso no! ¡para ir, Patria, a servirse los dos! Bien estará en la pintura El hijo que amo y bendigo: ¡Mejor en la ceja oscura, Cara a cara al enemigo! Es rubio, es fuerte, es garzón De nobleza natural: ¡Hijo, por la luz...
El cuerpo dominado de Eduardo Cote Lamus
Para morir tenemos grande el cuerpo. La muerte es el tamaño de la vida. Soñamos. La plegaria viene luego, cuando la sombra aumenta el corazón; la luz de pronto se abre, quema. Soy un cuerpo encadenado lleno de alma. La memoria, la fe, la condición de ser un hombre más...
El ahorcado del café Bonaparte de Fayad Jamís
Para no conocer los abismos del humo para no tragarse los periódicos de la tarde para no usar unos espejuelos cubiertos de sangre o telaraña El que estaba sentado en un rincón lejos de los espejos tomándose una taza de café no oyendo el tocadiscos sino el ruido de la pobre llovizna ...
Habitar el tiempo de Joao Cabral de Melo Neto
Para no matar su tiempo, imaginó: vivirlo mientras ocurre, a lo vivo; en el instante finísimo en que ocurre, en punta de aguja y por tanto accesible; vivir su tiempo: para lo cual ir a vivir en un desierto literal o de alpendes; en yermos, que no distraigan de vivir la aguja de un solo instante, plenamente. ...
El rosario de la aurora (y de la noche) de Giovanna Pollarolo
Para no pensar rezo un avemaría tras otra cada Dios te salve deja un resquicio y te apareces una mañana cuando desperté y me mirabas por la carretera Lima-Tacna, en medio de la neblina tú, manejando; yo, a tu lado; cuando me pediste que acompañara tu tristeza de peña en peña, ...
Transverbación de Victor Hugo Piña Williams
Para Octavio Paz I Lo que la sílaba soba y desova es el pulso larvoso de la nada, la Vesta que deflagra su melisma, su llama que te abro aquella boca que calla en la boca y que saliva en ábaco su sílaba y el abáculo aboca de su sino, vocal que vidria un agua. Transido estanque que la voz ...
N de José María Hinojosa
Para picotear sobre mi fría palma, bajan aleteando las estrellas y la Osa Mayor no será nunca blanca, porque ha olvidado su pasión mimética. Han pusto colgaduras encaladas, para borrar los huecos de mis huellas, mujeres negras que habitan mi casa. ...
Gritan allá lejos, escuchad de Agustín Delgado
Para poder siquiera los dos acercarnos necesitaríamos siglos de instantes como este instante. Para que pudieran morir las aguas más sucias, para que pudieran brotar las aguas más claras. Aquella sed, los gritos, el pájaro amarillo que cantaba ayer tarde y te ponía triste. Aquel candor ...
Ciclo de Tomás Segovia
Para qué A quién le va importar Ni siquiera a uno mismo Y la espera de quién se colmaría O contra quién alzarse Para imponerse contra qué amenaza Y la altivez de no cejar A quien enorgullece A quién sino al orgullomismo Que vive de engañarnos Y para qué el orgullo O la humildad ...
La cerveza del pescador Schiltigheim de Raúl González Tuñón
Para que bebamos la rubia cerveza del pescador Schiltigheim. Para que amemos Carcassonne y Chartres, Chicago y Québec, torres y puertos. Los blancos molinos harineros y la luz de las altas ventanas de la noche encendidas para los hombres de frac y los ladrones. Y las islas...
De la poesía actual del Sur de Chile (Elegía) de Carlos Trujillo
Para que el aire sea respirable He corrido a recoger el sueño de mi pueblo Alguien despeja la calle Queda sólo una imagen en todos los sos ojos SALE LUZ De todo aquello sale luz Nada detiene el remolino Una ciudad se acerca navegando ¡Pobre tortuga picada...
El testigo se desnuda de Luis Alberto Ambroggio
Para qué escribo? Para crucificarme y resucitar luego como tierra húmeda e inocente. Para ser el último y el primero. Para detener de una vez el río en la mano y beber agua. Para que quienes beban las gotas sepan que hay río. Porque los colmillos hacen ruido de frío, piedra y...
Casa de los monos de Efraín Bartolomé
Para qué hablar del guayacán que guarda la fatiga o del tambor de cedro donde el hachero toca A qué nombrar la espuma en la boca del río Lacanjá Espejo de las hojas Cuna de los lagartos Fuente de macabiles con ojos asombrados Quizá si transformara en orquídea esta lengua ...
Casa de los monos de Efraín Bartolomé
Para qué hablar del guayacán que guarda la fatiga o del tambor de cedro donde el hachero toca A qué nombrar la espuma en la boca del río Lacanjá Espejo de las hojas Cuna de los lagartos Fuente de macabiles con ojos asombrados Quizá si transformara en orquídea esta lengua...
Tiempo encendido de Héctor Rosales
Para que la incisiva lontananza retornara a siestas de adoquines y encontrase de mis ojos aquellos acuosos asilos de jazmín y bandoneón. Allá, en la madrenuestra calle que enfocó al firmamento a través del tajo de un muro abatido. Donde toman todavía sales extranjeras los días sin vivaces...
Para que los leas con tus ojos grises... de Gustavo Adolfo Bécquer
Para que los leas con tus ojos grises, para que los cantes con tu clara voz, para que llenen de emoción tu pecho, hice mis versos yo. Para que encuentres en tu pecho asilo y le des juventud, vida, y calor, tres cosas que yo ya no puedo darles, hice mis versos...
Vámonos patria a caminar (I) (Nuestra voz) de Otto Rene Castillo
Para que los pasos no me lloren, para que las palabras no me sangren: canto. Para tu rostro fronterizo del alma que me ha nacido entre las manos: canto. Para decir que me has crecido clara en los huesos más amargos de la voz: canto. Para que nadie diga: ¡tierra mía!, con toda la decisión ...
Otoño de Juana de Ibarbourou
Para qué recordar las angustias pasadas Si hoy el día está tibio y el cielo está luciente? Ahora que de veras me estoy volviendo triste, Le huyo a la tristeza y ansío estar alegre. Otoño. Una muchacha pasa con un canasto Lleno de culantrillos y ramos de violetas. ¡Violetas! Nuestro...
Para que se fuera la mosca... de Fabio Morábito
Para que se fuera la mosca abrí los vidrios y continué escribiendo. Era una mosca chica, no hacía ruido, no me estorbaba en lo más mínimo, pero tal vez empezaría a zumbar. Un aire frío, suave, entró en el cuarto; no me estorbaba en lo más mínimo, pero no se llevaba con mis versos. Cambié...
Para que tú me oigas... (Poema V) de Pablo Neruda
Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando en mi viejo dolor como las yedras. Ellas trepan así por las paredes ...
Poema XL (Para que tú no veas...) de Dulce María Loynaz
Para que tú no veas las rosas que haces crecer, cubro mi campo de ceniza… De ceniza parezco toda, yerta y gris...
Infancia del Pan nuestro (43) de Juana Rosa Pita
Para que viva y dé mi vida al mundo mi Madre y su custodio están de exilio. ¿Y no estoy yo también como escondido de aquel fulgor natal? Dice mi Madre que a menudo extraña su pueblo y las palabras de su gente. Pero eso no es exilio porque soy su país, su fundamento. ...
Para que yo me llame Ángel González de Angel González
Para que yo me llame Ángel González, para que mi ser pese sobre el suelo fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo: hombres de todo mar y toda tierra, fértiles vientres de mujer, y cuerpos y mas cuerpos, fundiéndose incesantes en otro cuerpo nuevo. ...
Para quién escribo de Vicente Aleixandre
Para quién escribo?, me preguntaba el cronista, el periodista o simplemente el curioso. No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para su bigote enfadado, ni siquiera para su alzado índice admonitorio entre las tristes ondas de música. Tampoco para...
Los trabajos y las noches de Alejandra Pizarnik
para reconocer en la sed mi emblema para significar el único sueño para no sustentarme nunca de nuevo en el amor he sido toda ofrenda un puro errar de loba en el bosque en la noche de los cuerpos para decir ...
Al filo de su cuerpo de Juan Domingo Argüelles
Para Rosy Tiene el cabello negro y los ojos que, desde ahora, son mis ojos. Despierto y la contemplo, o tal vez duermo y sueño al filo de su cuerpo.
Impulso de Vicente Huidobro
Para saber la hora más sensible Para contar la moneda de las fiebres Para conocer el peso del furor Para hablar del reposo imperceptible Para escuchar al fondo de las cosas el océano disperso Para colgar ojos en las estrellas Y colgar estrellas en las coronas doloridas Para soñar una vida ...
Receta para crear un pintor de Marié Rojas Tamayo
Para sentirnos pintores No hace falta llamarnos Da Vinci o Picasso, Más bien, necesitamos: Tener 5 años por fuera o por dentro, Una idea genial, incluso sin musas, Una tarde lluviosa que no permita ir al parque, Una vestimenta vieja y cómoda Que pueda embarrarse a gusto ...
Paul Klee de Jorge Cáceres
Para ser cómplice del paisaje que bate a todo vuelo Como un fuego bien alimentado arriba las manos! Los niños son culpables de sus ojos verdes sin fin Ellos han disipado el cielo en pleno día Con sonrisas encantadoras Con juegos que no son más inocentes ...
Recuerdo de José María Cuéllar
Para siempre el recuerdo de la carne agujereada y la tierra llena de moscas. De gente colgada en los postes de telégrafo y amontonados a la orilla de la carretera como animales. Para siempre el recuerdo de cuchillos pegados a la cintura de los hombres; de la muerte que ronda ...
Cansancio de toda metafísica de Ulalume González de León
Para simplificar pienso en tu sexo
Génesis de Gonzalo Márquez Cristo
Para sobrevivir nos arriesgamos a la memoria, nos entregamos al vacío. Ya conocimos el ave de rapiña del viento y la serpiente del agua. El silencio jamás volverá a separarnos. Regresamos al sílex, escuchamos la oración del fuego. Emprendemos el numinoso sobresalto. ...