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listado de poemas por primeros versos letra n

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792 poemas con la letra "n"

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En la barca de Julio Flórez
Nuestro barco se perdía. Atizaba el sol su fragua. en alta mar sólo había cielo yagua! Tú llorabas aquel día de amor... temblando de anhelo... En tus ojos sólo había agua y cielo! Nuestro barco en las ondas se perdía; moría el sol en su sangrienta fragua; en la azul lontananza...
Destiempo de Enrique Lihn
Nuestro entusiasmo alentaba a estos días que corren entre la multitud de la igualdad de los días. Nuestra debilidad cifraba en ellos nuestra última esperanza. Pensábamos y el tiempo que no tendría precio se nos iba pasando pobremente y estos son, pues, los años venideros. Todo lo íbamos...
La partida de Miguel Huezo Mixco
Nuestro sol declina formando una cúpula en el espacio ¿Por qué las sombras son grises apariciones convocadas al alba fardo de ceniza arrojado contra el agua? Sombras Así recuerdo bajo las velas bogando la rebosada panza de agua la quilla enredada con los reflejos salados ...
Epitafio de Miguel Antonio Jiménez
Nuestro vivir sentido da a la muerte y en el aire quemado me desgasto interroga el crear desde su sino viviendo estoy muriendo de vivir fugándose mi voz con el deseo muriendo estoy viviendo de afrodisia provisional desgarradora oscura para subir sin alas la muerte que me vive ...
Nuestros padres dijeron que iban a salir... de Marosa di Giorgio
Nuestros padres dijeron que iban a salir, y que fuéramos nosotras a pasar el día a casa de la abuela; iba a pedir que no, pero, no pude. Tomamos el jardín que partía el plantío. Eran las nueve de la mañana; el sol centelleaba; las flores eran todas rosas y lirios; los lirios eran todos blancos; ...
Fecha de Rolando Faget
nueva la luz total la pueblo lejos la púrpura la voz agua tan fuego tan de verdad feroz sí fuerza y tiempo ciclo buscando piel el de la entera sobria maraña cruz no muro enero
Nostalgia de la Boue de Jaime Gil de Biedma
Nuevas disposiciones de la noche, sórdidos ejercicios al dictado, lecciones del deseo que yo aprendí, pirata, oh joven pirata de los ojos azules. En calles resonantes la oscuridad tenía todavía la misma espesura total que recuerdo en mi infancia. Y dramáticas...
Días nuevos de Enriqueta Ochoa
Nuevas vidas vendrán y se acostarán a parir un siglo solar. Nuevos días y nuevas vidas vendrán los días tiernos y verticales las vidas con la humedad del cuerpo futuro sembrando en los predios azules del amor. Las llamaradas salen sobre los altos muros que nos separan del océano...
Viejo poema deshilado de Eduardo Langagne
Número cero”, pienso, “una paja extraviada entre agujas”. Estoy solo, me entienden ciertas piezas de ajedrez antes del jaque. Estratégico alfil: valiente potro de ébano oloroso: dama que lanza entregándose a un peón negro: torre antigua derruida: indefenso...
Nunca... de Hugo Gola
Nunca nuncael sueño descubre quién tejeen la sombraquién mezclarostrosrastros los dispersa quién pone los pies sobre camposlisos quién? Piedras pastospálidos soles flores arrasada por el viento pájaros ciegos llegan de dónde? Padre míotan calladoque dices que no te oigo ...
Declaraciones apócrifas (II) de Raúl Orozco
Nunca averigüé Si fui ingenuo o alguien con demasiado talento como para poner los pies sobre la tierra.
La venganza de Jorge Hübner Bezanilla
Nunca ciñó tu pecho mi acechanza de niño, acosté mi deseo como a una bestia herida, y el ir a ti invisible te pareció un cariño: salvando tus purezas, creí salvar tu vida... Desde ese hondo pasado vienes a verme. Llegas hoy con tus flores húmedas, tan frágilmente joven que, ...
Ofrenda de Heddy Navarro Harris
Nunca dejé una flor blanca en el altar del sol de Macchu- Picchu jamás lancé el aroma de sus pétalos al pozo Sagrado de Chichén-Itzá Tampoco escalé el rehue para ofrendar copihues blancos A Ngenechen No me cogió un mozo gallardo por esposa no desfloró mi piel ...
Permiso para lavarme de Roque Dalton
Nunca entendí lo que es un laberinto hasta que, cara a cara con mi mismo perfil, hurgara en el espejo matutino con que me lavo el polvo y me preciso. Porque aquí somos más de lo que fuimos a la orilla del sol alado y fino: de sangre, reja y muro bien vestidos; de moho y vaho y rata amados ...
Otro de Cintio Vitier
Nunca estoy conmigo. Otro. El otro, por dentro, afuera, entre, despertando olvido. Voy y vengo, descompuesto, juguete de imán profundo, niño. Otro. Nunca estamos juntos.
Canción de Piedad Bonnet
Nunca fue tan hermosa la mentira como en tu boca, en medio de pequeñas verdades banales que eran todo tu mundo que yo amaba, mentira desprendida sin afanes, cayendo como lluvia, sobre la oscura tierra desolada. Nunca tan dulce fue la mentirosa palabra enamorada apenas dicha, ...
Nunca fue tan mío el mundo... de José de Jesús Martínez
Nunca fue tan mío el mundo como ahora que te quiero, ni fue tan duro el acero ni el corazón tan profundo, porque ahora cuando hundo en la tierra mis amores, me alimentan los dolores de los muertos en la guerra, que amándote, amo la tierra y a todos sus pobladores. ...
Las aguas del inicio de Pedro Rivera
Nunca fueron las aguas el principio. En el principio la materia ardía, la luz, el rayo, la palabra muda, la remota tortuga de los siglos surcando sus dominios sin comienzo. La tierra fue un hallazgo de ternura en medio del espacio y los volcanes. La vida se gestaba entre los átomos ...
Mi padre ajeno de Marita Troiano
Nunca fui a visitar la tumba de mi padre. No le llevé jamás un ramo de flores amarillas El, era mi padre y no. Y yo su hija de mentira. Puedo ver su imagen quieta, suspendida sentado allí, apuesto y extranjero conmigo en su regazo, comiendo de su mano un pescado sin espinas ...
El silencio de Alfonsina Storni
Nunca habéis inquirido Por qué, mundo tras mundo, Por el cielo profundo Van pasando sin ruido? Ellos, los que transpiran Las cosas absolutas, Por sus azules rutas Siempre callados giran. Sólo el hombre, pequeño, Cuyo humano...
La inmortalidad de Luis García Montero
Nunca he tenido dioses y tampoco sentí la despiadada voluntad de los héroes. Durante mucho tiempo estuvo libre la silla de mi juez y no esperé juicio en el que rendir cuentas de mis días. Decidido a vivir, busqué la sombra capaz de recogerme en los veranos y la hoguera dispuesta a llevarse ...
Nunca he visto gozosa a la discordia de Julio Martínez Mesanza
Nunca he visto gozosa a la discordia. No conozco el olor que tiene el campo después de la batalla. Nunca he visto caballos sin jinete entre las picas vagar y entre los muertos. No conozco la voluntad de ser invulnerable ni el estupor que nace con la herida.
Lebreles de Miguel Huezo Mixco
Nunca hubo una idílica estación cuando los hombres tomaban del mundo nada más lo necesario La fruta El paseo del ojo entre la hierba La paz nunca rompió las ásperas ligas del mundo Siempre un gesto de violencia al desprender el tallo y pronunciar la O rotunda, del hambre sobre la pulpa ...
Manos de Norma García Mainieri
Nunca la mano ha sido tanto alargamiento de un corazón que late, como en la mujer que trabajando va bordando el mundo, en los giros del barro que modela, en la masa del pan que se cocina, en la áspera tierra que rotura, en el metal de la herramienta dura, en las páginas del libro que penetra, ...
Salmo de Nelly Keoseyán
Nunca le pregunté al destino si me tocaba seguirte. Simplemente me fui. Me desnudé y te dije: bajemos. Metámonos más hondo en el infierno. Hagamos ahí dentro en lo obscuro el paraíso del placer. Abre la puerta negra HurgaEntra Desciende el misterioso abismo. Y tu pasión fue mía ...
El lenguaje secreto de Jorge Riechmann
Nunca le puse precio a una palabra. Es mi condena y es mi dignidad. Quiero que quede claro ahora que empiezo. Acaso amé, a las veces, aquella ilusión hambrienta: la arquitectura del mundo. Ya no la amo. Escucho las hojas secas preferidas por el viento, la fragante nobleza nocturna ...
Vergüenza de Ariel Montoya
Nunca llegaste a través de la tarjeta postal ni me anunciaron con pretextos saludos que tu palabra tu canto y tu persuasivo aliento de prodigioso olor rondaba inadvertido entre milagros. Me reconozco culpable de que jamás mi exilio se consoló con tu recuerdo. Cómo se nos fueron los años, ...
Nunca más de Sophia de Mello Breyner Andresen
Nunca más caminarás en los caminos naturales. Nunca más te podrás sentir invulnerable, real y densa. Para siempre está perdido lo que más que todo procuraste: la plenitud de cada presencia. Y será siempre...
Glosa de la misma á este villancico de Isabel de Vega
Nunca más vean mis ojos cosas que le den placer hasta tornaros á ver. Si pudiese con la vida recobrarse el bien perdido, yo la doy por bien perdida, que el morir no es á medida del dolor que he padecido; y pues veros apartar fué causa de mis enojos, pues no queda que mirar ni lágrimas ...
Deshielo de Julio Flórez
Nunca mayor quietud se vio en la muerte; ni frío más glacial que el de esta mano que tú alargaste al espirar, en vano y que cayó en las sábanas, inerte. ¡Ah... yo no estaba allí! Mi aciaga suerte no quiso que en el trance soberano, cuando tú entrabas en el hondo arcano, yo pudiera estrecharte... ...
Nunca de Jaime Torres Bodet
Nunca me cansará mi oficio de hombre. Hombre he sido y seré mientras exista. Hombre no más: proyecto entre proyectos, boca sedienta al cántaro adherida, pies inseguros sobre el polvo ardiente, espíritu y materia vulnerables a todos los oprobios y las dichas... Nunca me sentiré rey ...
Los días que la ausencia ha devorado de Miguel Arteche
Nunca olvidarás la calle bajo la luz extraña de septiembre, una tarde; no olvidarás olores del café que dormía en la taza, pero tal vez olvides algo, tal vez se ausente algo. Y ahora sólo escucho el sonido de la noche que cae de la playa, y no hay nadie, nadie que te recuerde, ...
Nunca puedo saber... de Pedro Piccatto
Nunca puedo saber cómo con la sonrisa de dos amaneceres...
Estoy implicado en algo (I) de Jenaro Talens
Nunca quise ser libre. Sólo hablaba y hablaba de una confusa libertad. Conozco, a duras penas, el abismo súbito que separa un refugio del color del cielo de este cielo que me cubre con su indiferencia, mostrando los caminos abiertos ante mí. Y hoy, primero de abril, bajo la luz de un alba ...
El caso del pájaro asesinado de Luis Cernuda
Nunca sabremos, nunca, Por qué razón un día Esas luces temblaron levemente; Fue una llorosa espuma, Una brisa más grande, nada acaso. Sólo las olas saben. Por eso hoy muestran desdeñosas Su color de miradas, Su color ignorante todavía, aunque un recuerdo Les cante algo, ...
Torpezas de Jesús Munárriz
Nunca supe morderme la lengua, nunca supe contar hasta diez. Tan torpe echando cuentas, tan negado...
El mongol de William Ospina
Nunca supimos cuándo la desesperante blancura se había convertido en otro imperio. El idioma del lobo era el mismo, y no le repugnó nuestra carne; Pero todo hombre sabe que a través de cada nuevo pinar es Otro el que envía sus rayos. Que son las angustias de la tierra las que determinan...
Where is my man? de Ana Rossetti
Nunca te tengo tanto como cuando te busco sabiendo de antemano que no puedo encontrarte. Sólo entonces consiento estar enamorada. Sólo entonces me pierdo en la esmaltada jungla de coches o tiovivos, cafés abarrotados, lunas de escaparates, laberintos de parques o de espejos, ...
Where is my man? de Ana Rossetti
Nunca te tengo tanto como cuando te busco sabiendo de antemano que no puedo encontrarte. Sólo entonces consiento estar enamorada. Sólo entonces me pierdo en la esmaltada jungla de coches o tiovivos, cafés abarrotados, lunas de escaparates, laberintos de parques o de espejos, ...
Ese animal de Nora Méndez
Nunca temió mi sangre jamás borró las lunas de nuestro calendario minucioso construyó alas en la cima de mis nervios y ahí regocijado colocó espejos en las puntas de todas mis mujeres él y solo él supo encontrar el animal gozoso de mis días siniestros ...
Misterio gozoso de Nora Méndez
Nunca temió mi sangre jamás borró las lunas de nuestro calendario minucioso construyó alas en la cima de mis nervios y allí regocijado colocó espejos en las puntas de todas mis mujeres él y solo él supo encontrar el animal gozoso de mis días siniestros
Elegía de Rosario Castellanos
Nunca, como a tu lado, fui de piedra. Y yo que me soñaba nube, agua, aire sobre la hoja, fuego de mil cambiantes llamaradas, sólo supe yacer, pesar, que es lo que sabe hacer la piedra alrededor del cuello del ahogado.