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listado de poemas por primeros versos letra n

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792 poemas con la letra "n"

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Bifurcación (Canción en los Campos de Marte) de Fernando Rendón
No puede ser. Veíamos través de densas capas de materia escuchábamos voces en la noche sorda Bebíamos la realidad que estaba y no estaba, porque fluía en el arroyo de la percepción Así nos amábamos y no nos amábamos, nos dábamos el sol y la muerte en los labios húmedos
En azul de Carmen Alardín
No puedes ser tan inocente para enredar tus manos en la enmarañada cabellera del tiempo. Para tratar de besar los labios volcánicos del tiempo, sin saber que él se ha muerto desde hace muchas...
El sueño de los peces de Ledo Ivo
No puedo admitir que los sueños sean privilegio de las criaturas humanas. Los peces también sueñan En el lago pantanoso, entre pestilencias que aspiran a la densa dignidad de la vida, sueñan con los ojos abiertos siempre. Los peces sueñan inmóviles, ...
No puedo de Sara de Ibáñez
No puedo cerrar mis puertas ni clausurar mis ventanas: he de salir al camino donde el mundo gira y clama, he de salir al camino a ver la muerte que pasa. He de salir a mirar cómo crece y se derrama sobre el planeta encogido la desatinada raza que quiebra su fuente y luego llora la ausencia ...
Lo que hay es lo que falta de Tatiana Oroño
No puedo contar porque lo que tengo que contar no está, no se produjo. Es lo que se produce cuando escribo. Mejor dicho: hay una historia. La de las sombras de la mano, la del calor que desprendió la mano al moverse buscando. Es una historia fuera de los hechos contados que ...
El peso del mundo de Roger Wolfe
No puedo leer un solo libro. Una sola página. Un solo párrafo. Ni una línea. No puedo escribir, ni coger el teléfono, ni encender un cigarrillo, ni extender las piernas, ni levantarme siquiera de esta silla. Si me buscara el pulso estoy seguro de que no me lo encontraría. ...
Plumaje de tiempo de Fernando Antonio Silva
No puedo levantar mis brazos para volar pues mi plumaje de tiempo está todo seco y roto. Se me hace enorme la espera y la tristeza de verano que cargo hace de todos mis recuerdos un instante de sol que ya no quiero. Necesito levantar los brazos y colgarme de una nube talvez así llueva. ...
Enigma en el camino de Tomás Segovia
No puedo piensa el Nómada Parar aquí llegado de tan lejos Sabiendo que ni huella Ni semilla Ni herida mía alguna he de dejar Sin buscarle los ojos a esta tierra De mirada huidiza Sin obligarla al menos A que mueva los labios Y así no cesa cada día De escrutar sus guijarros ...
Otros poemas (6) de Delia Quiñónez
No puedo saber si tu muerte hirió la arena y el musgo del pasado. Ávido, te cubriste de tiempo con una espada de odios y silencios. Cardo tu corazón, hiel tus ojos, filo enhiesto y amargo las manos que apretaron la sal, de tus playas y el surco de tus lágrimas tardías. Agua, ...
Canción de Margarita Laso
no puedo sacarte de mi mente tu casa de hueso es mi cabeza en ella duermes, guisas, vas descalzo deslizando tus pasos, tu pereza no puedo alejarte de mis charcos donde tomas tu baño las mañanas a flote de la piel traes burbujas de agua mineral o de champaña quiero lamer tu espalda ...
Carta de Natasha (2) de Floridor Pérez
No puedo vivir sin ti, cariño” ¿Y por qué vas a vivir sin mí, carajo? me tienes y te tengo y es lo único que tengo no se lo pedí a Frei no se lo pedía...
De la belleza de su amada de Lope de Vega
No queda más lustroso y cristalino por altas sierras el arroyo helado ni está más negro el ébano labrado ni más azul la flor del verde lino; más rubio el oro que de Oriente vino, ni más puro, lascivo y regalado espira olor el ámbar estimado ni está en la concha el carmesí más fino, que frente, ...
Trafago de Enrique Viloria Vera
No queda tiempo para contemplarse el rostro e intentar luego colocarlo en la memoria muertos están la abulia y el ocio los que vidrieras contemplan no hay tiempo para dar las gracias y esperar respuesta urgente es el mote que llevamos en la frente Special Delivery el sobre que cubre ...
Canción de Jesús Munárriz
No quedará de estos instantes nada, de estos, ardientes, que ahora lo son todo, no quedará de estos instantes nada más que estos versos. No dejarán más rastro estos relámpagos que carbón y cenizas y nostalgia, no dejarán más rastro estos relámpagos que el de estos...
El suicida de Jorge Luis Borges
No quedará en la noche una estrella. No quedará la noche. Moriré y conmigo la suma del intolerable universo. Borraré las pirámides, las medallas, los continentes y las caras. Borraré las pirámides, las medallas, los continentes y las caras. Borraré la acumulación del pasado. ...
Primer día del año de Giovanna Pollarolo
No querías oír hablar de los augurios ni de la verdad que anuncian los horóscopos tampoco querías saber de los signos que durante años nos asaltaron. Por ejemplo: es preciso que leo controle estos meses de verano sus ímpetus sexuales Júpiter acecha, se estrella. Ayer se te derramó la sal ...
Desde alta mar de Rafael Alberti
No quiero barca, corazón barquero, quiero ir andando por la mar al puerto. ¡Qué dulce el agua salada con su salitre hecho cielo! ¡No quiero sandalias, no! Quiero ir descalzo, barquero No quiero barca, corazón barquero, quiero ir andando por la mar al puerto. De: Marinero en ...
Boleros de oro de Ramón Fernández - Larrea
no quiero estar solo no cierro los ojos no quiero estar solo sabiendo que hay multitud risueña en el pie siento estar solo en el borde gris de las pestañas todos los días cae un tejado contra mi sombra a veces es lunes a veces los elefantes mastican mis dedos en la calle no quiero estar solo ...
La tirana III (Hotel Valdivia) de Diego Maquieira
No quiero hablar del medio papelón Velázquez. Perdóname, pero no había nadie. No fue nadie a tu estreno cuando te arrendaste el Hotel Valdivia para restaurar la Inquisición de Lima que te quedaba más cerca y complacer así a tu Iglesia. Nos recibiste subido en el techo copiado ...
La pescadora de Concha Méndez
No quiero la pipa curva, ni tu pañuelo bordado, ni las rosas los domingos- ni el cestillo con pescado. Y, marcharé de este puerto hacia otro puerto distante para que decir no puedas: -¡La pescadora es mi amante! (Fuente: Jill Robbins)
Latitud de José Ángel Valente
No quiero más que estar sobre tu cuerpo como lagarto al sol los días de tristeza. Se disuelve en el aire el llanto roto, el pie de las estatuas recupera la hiedra y tu mano me busca por la piel de tu vientre...
No quiero melodía... de Vicente Gaos
No quiero melodía. Ruedan suaves, sin melodía, las esferas. Giran inmelódicas, suaves. ¿Ruedan, giran? Tácito vals de las esferas suaves Oh luminoso vuelo de las aves, silencio de la luz. ¿Mis ojos miran ascender a las aves? Sí, las miran mis pupilas inmóviles. Las aves, las esferas... ...
No quiero paz, no hay paz de Jaime Sabines
No quiero paz, no hay paz, quiero mi soledad. Quiero mi corazón desnudo para tirarlo a la calle, quiero quedarme sordomudo. Que nadie me visite, que yo no mire a nadie, y que si hay alguien, como yo, con asco, que se lo trague. Quiero mi soledad, no quiero paz...
Descastado de Juan Daniel Perrotta
No quiero pertenecer a tu círculo de nenas mucho lomo mucho sexo poco seso Tampoco al honorable grupo de poetas morochos peronistas exitosos o al de aquellos transgresores histéricos sauneros No quiero de tu porro porque es tuyo y se gasta No nena no me gusta ir a la costa ...
Abuelos (VII) de José Antonio Cedrón
No quiero que lo traigan nunca quise. Era lindo escucharlo conversar y reírse con el vino, pero ahora no, no quiero que lo traigan que paren el reloj, que amarren en los techos a los perros amantes que dormían a sus pies. Déjenlo como él quiso contar que era cuando estuvo ...
No quiero rosas, con tal que haya rosas de Fernando Pessoa
No quiero rosas, con tal que haya rosas. Las quiero sólo cuando no las pueda haber. ¿Qué voy a hacer con las cosas que cualquier mano puede coger? No quiero la noche sino cuando la aurora la hizo diluirse en oro y azul. Lo que mi alma ignora eso es lo que quiero poseer. ¿Para qué?... ...
Segunda declaración, de rodillas de Giovanna Pollarolo
No quiero santificar Tu nombre pero lo santifico y musito: Estira Tu mano y llévame contigo a Tu reino aunque no sea Tu voluntad. Eres mi señor y debes cuidar de esta sierva ante Ti hincada mira mi abatimiento, sácame de mis angustias de este valle de lágrimas en el que vivo mis días están en Tus ...
Para ser poeta (naive) de Juan Daniel Perrotta
No quiero ser Gelman Ditaranto Benedetti ni yo mismo Quiero ser sí el jovencito que se despierta de un sueño húmedo el primero creyendo inocente que se ha orinado La adolescente sintiendo la mano que baja baja separa acaricia reinventando su anatomía Quiero ser cadáver ...
Ni siquiera soy polvo de Jorge Luis Borges
No quiero ser quien soy. La avara suerte me ha deparado el siglo diecisiete, el polvo y la rutina de Castilla, las cosas repetidas, la mañana que, prometiendo el hoy, nos da la víspera, la plática del cura y del barbero, la soledad que va dejando el tiempo y una vaga sobrina...
Pequeño desafío de Julieta Valero
No quiero superar a la muerte. Sólo (y más que eso), deseo tragarla, aplicarle una furia intestinal que nunca olvide. Y así, ya mía, expulsarla del inverso paraíso que es mi vientre. Después que me mate. Ya habremos partido. De: Altar de los días parados
La vuelta al pago de Francisco Urondo
No quiero volver a ese lugar intransitable y escuálido donde todo parece dormido. Quiero calor, dolor; sin soledades sentir alegría, a pesar de todo. No quiero ausencias, ni lágrimas. No me gustan la madres, ni las caricias, ni los buenos entendidos: fortunas quietas, ...
Para no amar de Alfonso Calderón
No quiero ya latidos que condenen justificando tu ausencia revelada, ni menos pechos doloridos que presuman la tristeza de tus manos. No quiero adivinarte las pupilas de sosiego, como luna para amar. Música esculpida en nieve, eres con rumor a flor incalculable. No quiero amor brillar ...
No quiero, pese a todo... de Fabio Morábito
No quiero, pese a todo, muros gruesos, tan gruesos que no oiga el silencio de los otros, hecho de algunas voces y ruidos que se filtran por los muros, avisos de la vida que transcurre al lado, abajo, arriba, en contra mía; quiero unos muros que me aíslen levemente, contar con el silencio...
Al oído de una muchacha de Federico García Lorca
No quise. No quise decirte nada. Vi en tus ojos dos arbolitos locos. De brisa, de risa y de oro. Se meneaban. No quise. No quise decirte nada. De: Canciones
Miércoles de ceniza de Giovanna Pollarolo
No quisiste humillar tu cabeza ni mostrar tus lágrimas, tampoco cambiar de vestido cubrir tu cuerpo de cenizas llevar un cilicio cuarenta días en la cintura para pagar tu culpa en pública penitencia. Por todo ello, ¡he aquí!, me ha dicho Isaías que te diga de parte de Dios: no he oído tu oración ...
Contracurva o Teoría para saber la mutabilidad de los instantes de Alfonso Chávez Jara
no quiso decir su nombre no quiso que mi voz desafíe a la Sinfónica de Viena con una melodía calibre 22 se escurrió por aquel bosque de hambres de la avenida se alejó la imposible sin remendar con su sola insolencia las siempre averiadas computadoras del solsticio era de ver su paso...
Zona Reina de Mario Payeras
No recordamos ya cómo éramos al principio porque con cada día parte un cadáver nuestro a pudrirse en el tiempo. Nuestros mejores esbozos de humanidad futura resultaron apenas artificios de pólvora que ardieron bajo la lluvia de la primera noche, porque aquí la realidad ...
A vista perdida de César Moro
No renunciaré jamás al lujo insolente al desenfreno suntuoso de peloscomo fasces finísimas colgadas de cuerdas y de sables Los paisajes de la saliva inmensos y con pequeños cañones deplumas-fuentes El tornasol violento de la saliva La palabra designando el objeto propuesto por su contrario ...
Wooster Street de José María Fonollosa
No reparaste en mí, sino en los otros cuando nos conocimos. Me miraste fríamente, indiferente y enseguida conversaste animada con los otros. Las casas no conocen la piqueta que roerá sus cimientos algún día. Ni conoce la lluvia el sitio exacto en que caerá, agarrada a su alta nube. ...
Predestinación de Carmen Alardín
No sabes que te amo desde que llueve en Compostela, desde que el semen corre unido con la sangre de las guerras floridas. No sabes que te amo porque en noches de luna eres un lobo cuyo aullido penetra los rincones oscuros de mi cuerpo, y al alba eres el águila que alcanza...
Canciones a Guiomar de Antonio Machado
No sabía si era un limón amarillo lo que tu mano tenía, o el hilo de un claro día, Guiomar, en dorado ovillo. Tu boca me sonreía. Yo pregunté: ¿Qué me ofreces? ¿Tiempo en fruto, que tu mano eligió entre madureces de tu huerta? ¿Tiempo vano de una bella tarde...
Regrésame de Pureza Canelo
No sabrás con certeza tu caminar conmigo en este verano de temblor frente a los álamos. Debo decirte nunca conocerás cómo te he amado hasta dónde el sol me ha entrado en la boca el hueso en la garganta toda la soledad dorándome lo que tú has amado. La orfandad es esto. ...
El niño bueno de Julio Cortázar
No sabré desatarme los zapatos y dejar que la ciudad (me muerda los pies, no me emborracharé bajo los puentes, no cometeré faltas( de estilo. Acepto este destino de camisas planchadas, llego a tiempo a los cines, cedo mi asinto a las señoras. El largo desarreglo de los sentidos me va mal, ...
La voz íntima de Lauren Mendinueta
No sé a dónde dirigirme, ni a dónde encaminar mi desconcierto, para encontrar respuesta a mi afán de existir. Ensayo la ficción del advenimiento de la renuncia y finjo escucharme a mí misma...
He allí la vida de Jaime Augusto Shelley
No se ama mucho o poco. Se entrega uno, decididamente, en un abrazo que dura toda la vida al ser que palpita en el encuentro: puede cambiar la persona, el ser sigue siendo el mismo. No se ama a veces, o porque sí. Se es siempre ese otro hecho vida presente y temporal. El amor no tiene futuros, ...
No se asusten de Carilda Oliver Labra
No se asusten si uso algún cometa mágico, si colecciono perros en la acera, si dulcemente arranco el caos de mi entraña; no se asusten: estoy sin tiempo para tumbas, ardo y me corono con un naipe. No se asusten por nada: simplemente recibo un heliotropo.
Voz de mis soledades (III) de Elías Nandino
No sé cómo mirar para encontrarte, horizonte de amor en que me excito, distancia sin medida donde habito para matar las ansias de tocarte. No sé cómo gritar para llamarte en medio de mis siglos de infinito donde nace el silencio de mi grito movido por la sangre de buscarte. Mirar ...
Aventura de Elías Nandino
No sé cómo viniste hasta mis manos a llenar las tinieblas de mi lecho, y a juntar tus encantos con mi pecho realizando las horas que gozamos. Aventura perfecta que libamos en un secreto, bajo el mismo lecho, hasta llegar al goce satisfecho y sin saber por qué nos encontramos. ...
No sé cómo... de Francisco de Medrano
No sé cómo, ni cuándo, ni qué cosa sentí, que me llenaba de dulzura; sé que llegó a mis brazos la hermosura, de gozarse conmigo codiciosa. Sé que llegó, si bien, con temerosa vista, resistí apenas su figura; luego pasmé, como el que en noche oscura, perdido el tino, el pie mover no osa. ...
Lamentación por una perra (4) de Eduardo Lizalde
No se conforma con hincar los dientes en esta mano mansa que ha derramado mieles en su pelo. No le basta ser perra: antes de morder moja las fauces en el retrete. (Selección: Juan Domingo Argüelles)