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listado de poemas por primeros versos letra n

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792 poemas con la letra "n"

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Emulando a Galileo de Domingo F. Faílde
No llegarás muy lejos, le advertían. Mas él perseveraba, año tras año, golpe a golpe, y acaso algunos versos para justificar su testarudez. Ése no es el camino, le dijeron. Pero él siguió adelante, centímetro a centímetro, creyendo en cada error que la paloma ya no se equivocaba. ...
El cielo será otra vez azul de Alberto Escobar
No llores compañera, aún no, no llores, la brisa tarda, pero no estés triste, dame la mano, ven mira hacia el cielo, contemos las estrellas. Canta y cuenta. Di una palabra, una de aquellas que retiene la luz, clara en tus ojos y en tu vientre tierna. Un día llegará, un día alegre...
Romance de Abedelazis de Agustín de Foxá
No llores, Abedelazis; no llores, que vas a España. Que el fusil te lo da Franco y en el fusil su palabra; está el jardín del Profeta al otro lado del agua. Ya están girando las hélices ya en el avión te embarcas, ya vuela sobre las nubes la flor morena de Africa. ¿De quién son esos tejados ...
No llores, América... de Julio Llinás
No llores, América No llores, América, no llores por la sangre vertida en las esquinas del Sur, no llores por los hijos de tus mercenarios, no llores por tus bombas, tus cohetes, tu napalm, tus viajes a la luna, tus calles de navaja, tus dólares amargos, tus negros de precinto con sus bastones ...
De las doradas ubres de Ana Istarú
No llores, bestia dulce, trino del hambre. Mira esta luna atorada entre mis pechos. Te daré teta, como la madre gata, con barriga de ensueño, con mamas de franela. No llores más, cachorro, por tu rosal de leche y el goterón de nube de mis ubres doradas. No llores más, ternero de belfos ...
Los responsos sentimentales de Juan Egaña
No lo busques, que ha muerto ahogado entre tus manos,sin alcanzar hasta tus labios. ¿Se enredó acaso a tu alma el perfume del muerto,blando perfume a sangre y a recuerdo...? Siempre es grato el sabor de las cosas lejanas,únicamente es bello es ayer y el mañana... ...
A una señora muy hermosa de Antón de Montoro
No lo consiente firmeza ni lo sufre la piedad: combida con la belleza y despedir con la bondad. Como los descaminados siguen a tino de lumbre, así ban los livertados a vos dar su servidumbre; y apenas vuestra belleza les ha dicho: quotReposad , cuando les dice nobleza: quotAndad, amigos, andad. ...
Todavía de Mario Benedetti
No lo creo todavía estás llegando a mi lado y la noche es un puñado de estrellas y de alegría palpo gusto escucho y veo tu rostro tu paso largo tus manos y sin embargo todavía no lo creo tu regreso tiene tanto que ver contigo y conmigo que la cábala lo digo y por las dudas lo canto...
No lo salves... de Jaime Sabines
No lo salves de la tristeza, soledad, no lo cures de la ternura que lo enferma. Dale dolor, apriétalo en tus manos, muérdele el corazón hasta que aprenda. No lo consueles, déjalo tirado sobre su lecho como un haz de yerba...
Corazón de José Antonio Cedrón
No los dejes que entren que respiren que se levanten al aire de tu paso que ocupen tu lugar no los dejes voltear a esa ventana hacia esos ojos que miraron lejos hacia la sombra por no tener sombra hacia esa nube que cayó sin ruido queriendo el temporal. No, no te dejes herir armate de aire ...
La voz del pueblo de Elisa Huezo Paredes
No más odio ni venganza fruto amargo de la guerra; queremos paz y justicia sin temores ni violencia. No más sangre de inocentes mancillando nuestra tierra, no más crímenes ocultos ni traición tras de las puertas. Seremos un pueblo noble que no se ampare en la fuerza; ...
Signo de Jeannette Lozano
No más tu piel, ni piedra de templo, ni grano que germina. Nunca mármol tallado, ni lápida de héroe; sólo mosca en el ojo del asno, ojo del tiempo, vida en el cielo trazada. De: Desierta memoria
Un asesino en las calles de Leopoldo María Panero
No mataré ya más, porque los hombres sólo son número y letras de mi agenda e intervalos sin habla, descarga de los ojos de vez en vez, cuando el sepulcro se abre perdonando otra vez el pecado de la vida. No mataré ya más las borrosas figuras que esclavas de lo absurdo avanzan ...
Adagio de Beatriz Hernanz Angulo
No me acuerdo de las calles, de los primeros fuegos. Tú me esperabas silencioso y azul como una ofrenda. Tu mano me retenía tardes enteras, con la claridad de los pájaros, recorrías la monotonía de tejados y alamedas. He reconocido con sorpresa y piedad el frío sonámbulo de una tregua. ...
No me admiró tu olvido... (Rima XXXV) de Gustavo Adolfo Bécquer
No me admiró tu olvido! Aunque de un día, me admiró tu cariño mucho más; porque lo que hay en mí que vale algo, eso... ¡ni lo pudiste...
La joie de Aimer de Roque Dalton
No me ames para agotar tu destino. No me ames con la fe de construir una tragedia contemporánea. Ríete a todas luces, cariño. Ríe en toda esta etapa de bella vecindad. Ríete, ríete, aunque sea de mí. (De: La ternura no basta) Con cuidado y amor, en homenaje al pueblo ...
Cuando duermes de Sabeli Ceballos Franco
No me atrevo a mirarte sin motivo. Y si duermes, necesito una razón para no verte. Porque es como si un ángel dormitara en tus pestañas. Y es difícil discernir quién está velando a quién. Es como si el mar que hay en tu frente fuera playa y tu boca una lanchita atascada entre un coral. ...
Esposa patria de Carlos Castro Saavedra
No me canso de andar por tus collados, de recorrer tu cuerpo y tus colinas, de sembrar en tu tierra desgarrada por mi pecho de espadas y de espinas. Centímetro a centímetro te busco, atravieso tus valles y terrenos, y no me pueden contener tus manos ni me sirven tus puertas ni tus frenos. ...
No me canso... de Cintio Vitier
No me canso —dice Ernesto— de estas soledades: tienen algo...
Servicios mínimos de Jorge Riechmann
No me conformo con menos de tres mundos, vaya usted a saber por qué. Y no me conformo con menos de un amor de los que desvencijan las órbitas celestes cambian los nombres de todas las ciudades quitan el sueño cuarenta días y cuarenta noches tornan vergel el desierto del asceta. ...
Burgueses de Nicolás Guillén
No me dan pena los burgueses vencidos. Y cuando pienso que van a dar me pena, aprieto bien los dientes, y cierro bien los ojos. Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas, pienso en mis largos días sin sombrero ni nubes, pienso en mis largos días sin camisa ni sueños, pienso en mis largos días ...
No me dejes, amor, en la añoranza de Ana Inés Bonnin
No me dejes, amor, en la añoranza. Dame, por fin, seguro y alto vuelo. Desarráigame, fíjame. Recelo que aquí no lograré paz ni bonanza. Mi sed inextinguible se abalanza y busca un ancho río, paralelo de un mísero y exhausto riachuelo. ¡Amor! Sacia mi sed; dame pujanza para volcarte ...
Encargo de Julio Cortázar
No me des tregua, no me perdones nunca. Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves. ¡No me dejes dormir, no me des paz! Entonces ganaré mi reino, naceré lentamente. No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante; tállame como un sílex, ...
Encargo de Julio Cortázar
No me des tregua, no me perdones nunca. Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves. ¡No me dejes dormir, no me des paz! Entonces ganaré mi reino, naceré lentamente. No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante; tállame...
No me detengas... de Ricardo Yáñez
No me detengas, Amor, la mano cuando a la espina de tu rosa acerca su torpeza impoluta. Es que quiere sangrar con tu color. Es que quiere herir de tu esperanza. Amor, no por su daño temas, se lo busca. Amor, no la detengas, que es su vida.
La petición de Julio Iraheta Santos
No me digasmamáque la mañana ha llegado con las alas rotas a poner este huevo luminoso sobre mi mesa Temprano me di cuenta que venía planeando con el corazón acelerado por el peso de la vida Ella no tenía otra pista para el sueño por eso buscó mis utopías las mismas ...
No me dijeron: el bosque está ocupado... de Patricia Medina
No me dijeron: el bosque está ocupado ni tampoco: el bosque es ente vivo yo me vine a ganarlo porque era libre entrar y más fuerte y más hondo y más viejo que yo. No me dijeron: hay una casa adentro ni tampoco: hay una casa adentro con mujer yo estaba en un olvido de puertas ...
Poema en tiempo de guerra (fragmento) de Jaime Labastida
No me duele morir. Tengo hambre de tiempo, costra de las cosas, de destrucción, de lucha; somos la imagen del derrumbe, una montaña contraída de ácidos; bebemos agua serenada y un diamante es el cimiento sobre el cual construimos edificios de espuma. Apenas se puede avanzar ...
Fe mía de Pedro Salinas
No me fío de la rosa de papel, tantas veces que la hice yo con mis manos. Ni me fío de la otra rosa verdadera, hija del sol y sazón, la prometida del viento. De ti que nunca te hice, de ti que nunca...
Añoranza de Rosa Amelia Alvarado Roca
No me había dado cuenta cuánta falta me hacías hasta que te volviste a meter furtivamente en mi copla. Me envolviste en tus ojos de aguamansa como envuelve el mar a la arena dormida. No me había dado cuenta cuán tiernas eran tus manos, paseando, explorando sobre mi piel, ...
No me hables de Julio Flórez
No me hables esta noche; solo ansío que me beses y abraces con locura; que se junte tu labio con el mío; que mis brazos opriman tu cintura y que cierres los ojos... Tengo frío! No me hables esta noche ¡Oh, mi adorada! Yo solo quiero en medio del reposo, el ardor de tu carne...
Magdalena de Silvia Favaretto
No me hables. No me hables porque las palabras, asesinas, callan las emociones. Palabras verdugos, testigos de la muerte del tiempo, palabras que nos echan en cara nuestro límite de criaturas mortales. Hastío de las palabras, sonidos ridículos que tartamudeo para decirte lo que siento ...
No me hables... de Antonio Porchia
No me hables. Quiero estar...
Mella de Roberto Echavarren
No me habría detenido en ti si no hubieras estado al final de la avenida junto al kiosco de tiro al blanco donde pasan en correa patos de metal. Hiciste mella en uno. Fuimos al tren fantasma; en cada curva saltaban los muertos. Tus dientes con luz negra se enhebran fosforescentes. ...
Abuso de confianza de Angel Escobar
No me has visto. Siglo. Siglo. Oh, prestigitador. Al lado de la carpa inmensa venden barquillos. ¡Y algodones de azúcar! Y dicen: Ya estamos hartos de tus opiniones. No me has visto. No has venido a preguntar por mí, el de los dedos cortados. Yo era dos muchachos corriendo. ...
No me ilusiono... de Rubén Bonifaz Nuño
No me ilusiono, admito, es de mi gusto, que soy un hombre igual a todos. Trabajo en algo, cobro un sueldo insuficiente; me divierto cuando puedo, o me aburro hasta morirme; hablo, me callo a veces, pido mi comida, y a ratos quisiera ser feliz gloriosamente, y hago...
Para arcanos cielos augustos consuelos de Rafael Gutiérrez
No me importaría que el reino de la tierra siguiese siendo lo que hoy es:una ronca lluvia de sal una inmensa lengua de fuego sobre el horizonte un bronco territorio agreste un murciélago una vengativa estrella de mar un jardín, en fin, colmado de hermosos colmillos en flor. Juro que seguiría ...
no me interesa... de Jacqueline Goldberg
no me interesa el milagro de los cuerpos juntándose en el sudor ya nada me importa apenas duermo y sobrevivo por ti por ese lamentable orgullo que somos De: Máscaras de familia Selección de la autora
Desiertos y ángeles (2) de Belkys Arredondo Olivo
no me iré por el camino de la nada a traer palabrasextenderé el otro brazo a lo inasible mientras el árbol me sostiene no sumergiré mi pensamiento ciego en un significado donde el sentir arrebuja y parte los relojes para llevarnos nolas palabras de viajes sin asideros son crípticas son piezas ...
No me la enseñes de Diego Sánchez de Badajoz
No me la enseñes más, que me matarás. Estábase la monja en el monasterio, sus teticas blancas de so el velo negro. Más, que me matarás. De: Antología de la poesía erótica española e hispanoamericana Edición de Pedro Provencio
Romance de la niña inocente de Alberto Ángel Montoya
No me la mostréis vestida que yo la miré desnuda. Su propia piel la ceñía veste a su propia hermosura. Y era de armiño su cuello que en red de venas se azula. Y era el sostén de sus senos su sola forma alta y dura. Y para el seno por joyas los corales de sus puntas. Y el banco raso ...
Las teticas de la monja de Cancionero y Romancero Tradicionales Ii(siglo XI a Siglo XV)
No me las enseñes más, que me matarás. Estábase la monja en el monesterio, sus teticas blancas de so el velo negro. Más, que me matarás. (Otero, Torregrosa: Antología de la lírica amorosa. Barcelona, Vincens Vives, 1990)
Epílogo de Gonzalo Osses – Vilches
No me mires, con tus verdes ojos gastados, no me llames, con tu boca suave y quebrada, no me extiendas tus tibias manos amantes, ni menos, camines en puntillas por mi mente. Porque entonces si haces eso sé que no soy dios, me siento débil, enfermo, pequeño, y me escondo ...
Prolongación de la noche de Roberto Obregón
No me niegues que a veces, al despertar, quisieras refugiarte nuevamente debajo de mis manos, quedarte quietecita, apenas respirando, convertida en la misma huella de la noche.
No me pidas de Cintio Vitier
No me pidas falsas colaboraciones, juegos del equívoco y la confusión: pídeme que a mi ser lo lleve hasta su sol sangrando. No me pidas firmas, fotos, créditos para un abominable desarrollo de la doblez: pídeme que estemos como hermanos abriéndonos el corazón hasta la muerte. ...
No me provoca ir a Macchu Pichu de Enrique Lihn
No me provoca ir a Macchu Pichu. Apuraré mi regreso pero igual estarás a mil años de distancia y tú serás mi ruina. Fue así que llegué a envidiar a los muertos. (Selección: Jorge Carrol)
Remordimientos para un cordero blanco de Reina María Rodríguez
no me puedo librar de ese ojo que mira desde el cuadro mis imperfecciones. toda mi culpa de vivir y querer inventándome. me estoy buscando y tengo miedo casi un miedo fanático de haber sido cómplice inacabada porque tambien sonreí cuando quería matar. mis mentiras ...
Madre, nosotros también somos historia (II) de Francisco Morales Santos
No me puedo quejar de tu cariño del cual soy bien servido, ni andarme por las ramas cuando hay que echar el hombro, ni presentar excusas a quienes recolectan sentimientos dulces, ni ser inexpresivo como los bustos de los parques mientras sea tu nombre el engranaje central de mi existencia ...
Pequeños actos de bondad de Alejandro Jodorowsky
No me queda más que alegrarme, ofrecerle un vaso de vino al mendigo, impedir que los gatos orinen las flores, con silencio de perro acompañar a la viuda, darle sábanas limpias al loco, aplaudir a los malos actores, prestarle dinero al estafador, enviar rosas a la fea, regalarle mi bastón al ciego. ...
No me quejo de Sabeli Ceballos Franco
no me quejo de la minusvalía con que tasaron a mi género los vecinos del débil sexo fuerte ni remedio tampoco dejaré de ser por eso pterodáctilo maternal sobreviviendo los milenios ciberferomona de pantalla con regulador de llanto en el cabello ni lavándome la cara me quitaría el maquillaje ...