☰ menú
 


listado de poemas por primeros versos letra n

a-b-c-d-e-f-g-h-i-j-k-l-m-n-o-p-q-r-s-t-u-v-w-x-y-z

792 poemas con la letra "n"

. < 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 > .

Celebración de la memoria (V) de Jorge Ruiz Dueñas
Nadie puede salir por los canales Sólo el Señor de las islastimonel confiable Se lo ha dicho el mar
Poema de los dones de Jorge Luis Borges
Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche. De esta ciudad de libros hizo dueños a unos ojos sin luz, que sólo pueden leer en las bibliotecas de los sueños los insensatos párrafos que ceden laa albas ...
Familia III (Ainhoa se pasea) de Bernardo Atxaga
Nadie representaría este sol sábado tarde como un tigre con la boca llena de fuego, ni como una bombilla grande, ni siquiera los párvulos de la escuela, tan pequeños. Este sábado el sol es una bolsa, por la tarde, con muchas campanillas y caramelos dentro; sus rayos bisbisean en el cielo, al girar, ...
Geografía física de Rafael Alberti
Nadie sabe Geografía mejor que la hermana mía. La anguila azul del canal enlaza las dos bahías. Dime, ¿dónde está el volcán de la frente pensativa? A pie de la mar morena, solo, en un banco de arena. (Partiendo el agua, un bajel sale del fondeadero. Camino del astillero, va cantando el timonel.) ...
Ejercicio de viento de Mario Meléndez
Nadie sabe más del pájaro que la rama y cuando éste emprende el vuelo ella pinta su esqueleto de colores y sueña que es un ruiseñor y que le crecen alas por todos lados y entonces canta y cuando ella canta el bosque se estremece de emoción y hasta las piedras quieren bailar y hasta los ríos ...
La vela del cuervo de Miguel Angel Zapata
Nadie sabe por qué la ciudad esconde el lenguaje oscuro de las aves y los muertos. El cuervo permanece callado, no quiere abrir la bisagra y dejar salir su luz por la rendija de una bocacalle. Más allá del sueño de los cipreses está la sombra de una manzana verde, ...
El huésped del mal de Lola Velasco
NADIE sabrá de las piedras ni del agua con que el odio construye su cuerpo MUCHO ANTES de que el deseo ahogase su vientre en la rabia, él ya volvía de la muerte. NADIE SABRÁ por qué el tiempo busca su sentido en el cansancio de seguir suicidándose. ...
Fe de vida de Luis García Montero
Nadie sabrá las veces, las mil veces, después de la tristeza o de la humillación, que envidié la sonrisa de los cínicos, esa distancia fría de sus labios ante la realidad. Son como estatuas sobre el declive amargo del otoño, y en las seguridades de la piedra no conciben el riesgo de la fe, ...
Nadie sale... de Rubén Bonifaz Nuño
Nadie sale. Parece que cuando llueve en México, lo único posible es encerrarse desajustadamente en guerra mínima, a pensar los ochenta minutos de la hora en que es hora de lágrimas. En que es el tiempo de ponerse, encenizado de colillas fúnebres, a velar con cerillos algún...
La flor de la zarza... de Francisco Pino
Nadie supo cuán quise yo a este sitio aunque este sitio sea tan extraña nada. Le amé tan mucho y tan extraña- mente que un día supe que este sitio menos que pompa se venía a nada. En el cosmos, lo sé, nada es el sitio donde quise quedar. Y en este sitio, que no es nada, quedar es no ser nada. ...
Nadie te ha dado nada de María Sanz
Nadie te ha dado nada, tú lo sabes. Y lo entiendes mejor cada mañana cuando abres tu vacío a los primeros rayos del sol. Entonces agradeces tener por toda herencia tus sentidos para ese instante alado de gorriones que te hace despertar, para ese aroma florido de la brisa más temprana. ...
Auvers-sur-Oise de Blanca Varela
Nadie te va a abrir la puerta. Sigue golpeando. Insiste. Al otro lado se oye música. No. Es la campanilla del teléfono. Te equivocas. Es un ruido de máquinas, un jadeo eléctrico, chirridos, latigazos. No. Es música. No. Alguien llora muy despacio. No. Es un alarido agudo, una enorme, altísima...
La sonrisa del Papa nos preocupa de Nicanor Parra
nadie tiene derecho a sonreír en un mundo podrido como éste salvo que tenga pacto con el Diablo S.S. debiera llorar a mares y mesarse los pelos que le quedan ante las cámaras de televisión en vez de sonreír a diestra y siniestra como si en Chile no ocurriera nada ¡Sospechoso ...
Casa #6 de Otoniel Guevara
Nadie toca a la puerta de mi casa Las mariposas entran en silencio con cierta danza de mujer conmovida La lluvia penetra hasta las raíces de los árboles A veces los niños tocan el timbre y huyen Me gustaría que alguien una tarde -huyendo del mundo- derribara la puerta de mi casa ...
Barrio reconquistado de Jorge Luis Borges
Nadie vio la hermosura de las calles hasta que pavoroso en clamor se derrumbó el cielo verdoso en abatimiento de agua y de sombra. El temporal fue unánime y aborrecible a las miradas del mundo, pero cuando un arco bendijo con los colores del perdón la tarde, y un olor a tierra mojada ...
Me abres de Isabel Quiñones
Nadie, ni el silencio me abre como tú, ni el tiempo. Mujeres de carne y verso. Antología poética femenina en lengua española del siglo XX. Edición de Manuel Francisco Reina. La esfera literaria. 2002
Nancy Flor bailará siempre... de Ana María Moix
Nancy Flor bailará siempre porque Johnny ya murió. Un bribón le dio la muerte, nadie sabe a dónde huyó. Fue testigo un pistolero rey en los bares de New York, pasado luego a carcelero contó la historia en un block. Jim, Johnny y Nancy Flor tres personajes de antología, ...
Un día de conversaciones con algunos personajes venecianos de Carlota Caulfield
Nanna le dice a Pippa que nuestra prudencia es un teatro de cartón lleno de memorias que nos regala Giulio Camillo. En tus transformaciones hoy me pareces un ready-made y ayer una hoja en blanco a punto de ser escrita por muchas plumas. Pietro Aretino me ha dicho, ...
Narciso de Mía Gallegos
Narciso no era bello ni hermoso. Lo embriagó su propia pequeñez, su rostro en el otro rostro. No halló la paradoja, la secreta lámpara, los jaspes, el centro de luz entre sus cejas. No tuvo por dentro un auriga, ni la espada para vencer al tigre, ni bebió de la tórrida, altiva respiración de los dragones. ...
Tu pié de Alberto Ángel Montoya
Nardo y rosa, tu pie guarda una clave de voluptuosidad que me estremece, cuando en la alfombra silenciosa y suave, bajo tu bata, al caminar, florece. Si en las manos lo tomo, me parece, transido al roce de mi tacto, un ave que al sentirse cautiva, desfallece: tan pequeño ...
Instante de Hugo Mujica
nas hojas, unas pocas hojas sacudidas por el viento. Un temblor en oscuro bosque, un destello...
Vida, pasión y muerte del anti-hombre (I) de Pedro Geoffroy Rivas
Nascencia en el paisaje igual a siempre y olvidado siempre, Incierto, de cenizas amarillas y dulces, Idéntico a sí mismo desde hace quién sabe cuántos vagos y ardorosos milenios, Ecuación desmedida en el preciso instante en que el grito y la sangre se confunden, Allá Cuando mi madre ...
Talpa de Juan Rulfo
Natalia se metió entre los brazos de su madre y lloró largamente allí con un llanto quedito. Era un llanto aguantado por muchos días, guardado hasta ahora que regresamos a Zenzontla y vio a su madre y comenzó a sentirse con ganas de consuelo. Sin embargo, antes, entre...
Criaturas para la recién casada (Malagua) de Jorge Esquinca
Náufraga flor, exiliada víscera, Malagua a merced del oleaje, blando cristal que el mar expulsa como a un cáncer. En la espuma de su sueño revolcada, bajo el ciclo de azoro que los niños sostienen al contemplarla con un temblor sagrado. Tal un beso de muchacha núbil, ...
Los dos solos de Pedro Salinas
Navacerrada, abril Los dos solos. ¡Qué bien aquí, en el puerto, altos! Vencido verde, triunfo de los dos, al venir queda un paisaje atrás: otro enfrente, esperándonos. Parar aquí un minuto. Sus tres banderas blancas -soledad, nieve, altura- agita la mañana. Se rinde, se me rinde. ...
Celebración de la memoria (XIV) de Jorge Ruiz Dueñas
Navegación del sol Médano a la deriva Así construyo la celebración de la memoria la canción de la muerte tu resurreción
Destino de las palabras de Thelma Nava
Navegamos los días y las palabras viajan hasta darnos la mano las palabras incendioen los labios insomnes las palabras incendio festín de fuego para el solitario. ¿Qué destino para las palabras? Se recomienza siempre y se vuelve a la palabra primitiva la que ata y nos seduceviva ...
Navegantes de Eduardo Langagne
Navegar é preciso viver não é preciso Si la constelación indica el rumbo hay que mirar arriba y atrapar esa estrella en la mirada. Pero a tanta distancia ignorar es la ruta a navegar. Navegar é preciso viver não é preciso El timón no se corrige enderezando el barco. ...
To the true de Rossana Estrada Búcaro
Navegar silencios remar con los brazos sin memoria derretir razón y reflejo abandonar la barrera entre vida y muerte pasado y presente Llegar a la cima de la pirámide ver flamear los astros asomarse al infinito y fluir con destellos propios como parte de la perfecta ...
Alba de proa de Gabriel Zaid
Navegar, navegar. Ir es encontrar. Todo ha nacido a ver. Todo está por llegar. Todo está por romper a cantar.
Navidad de Manuel Mujica Lainez
Navidad: nave e vida, iluminado bajel, con un Niño timonel y una estrellita prendida en un pino de Noel. Va en el aire prendida por ángeles de papel, y hay un cántico doncel en su estela dividida. Navidad: nave de vida. Súbete pronto al bajel. Ve que el niño te convida y que su brújula fiel ...
Santa Inés en agonía de Ana Rossetti
Ne derelinquas me, ne discedas a me. Ps.,27 Sabes que son mis manos desvalidas y mansas, que tengo trece años y que este largo pelo, enredado vellón que en mi párvulo pecho apenas se acuchilla, es un endeble escudo. Defiéndeme tú pues en la lisa acera rebotan de continuo ...
Freud de Federico Hernández Aguilar
Necesita una hora de llanto el niño perdido en el bosque para vengarse toda la vida. PASIÓN Porque sabe que hemos venido a aplastarla nuevamente, la hierba se pone amarilla al vernos. ARA Ponedle un caso en las ramas, amarradle una pistola al tronco, cubridle de espeso carmín ...
Necesidades de Alfonso Quijada Urías (Kijadurías)
Necesito a mi mamá, con edipiano amor, sus desayunos humanísimos. La ingenua libertad de ese niño en sus faldas suspirando la culpa original. Aquel domingo de misa, pan y sol y la muchacha aquella burlándose de mi amor tontísimo. Necesito de Dios y su absurda existencia ...
Salvados de Matilde Alba Swann
Necesito entonces, adherirme a la tierra, prematuramente, descalza por el campo, sentándome en los troncos quebrados y caldos, ya casi horizontales al sitio de sembrarme. Me duele esa piel ruda, vegetal, mal herida, y deslizo despacio por ella hasta la hierba. Mojo mis pies calientes en el polvo ...
El ornitorrinco de Daniel García Helder
Negado por la naturaleza como sin duda lo hubiera querido hacer su padre, vuelve a estornudar, mezcla de varias especies que tras disputarse el predominio se dieron todas por vencidas, abandonando el terreno. Con varas de nardo su genio personal debe estar haciéndole ...
Los tres esposos de la noche de Luis Alberto Ambroggio
Negra cabellera enamorada Borges Habla la leyenda de una mujer morena apetecida, Noche. Seduce los espíritus Con sus joyas profundas y brillantes. Innumerables son los pretendientes. Luz negra apasionada, en un cielo donde lo prohibido nos se escribe. Madre de los dioses, ...
Saetas de Eliana Navarro
Negra gavilla de sombras. Negra tierra, negro sol. Si el dolor color tuviera, sería negro el dolor. Ronco clamor de los montes, ronco viento, ronco son, ¡ay! si el dolor se escuchara, sería ronco el dolor. Negro empañando mis ojos, ronco acallando mi voz; hondo clavado en mi carne, ...
Delivery de Esteban Charpentier
negrita ¿te has dado cuenta que sería capaz de comer vidrio por vos?Rodolfo Edwards Suena dos veces el timbre en el cuarto ...silencio después otras dos en el tercero te levantás desnuda y desfilás por la alfombra con tu estela de adagios -suba por favor... esta abierto?- ...
La cruz sola de Manuel José Othón
Negro el altar, la bóveda desierta, el resplandor del moribundo día penetra por la angosta celosía de la alta nave sobre el muro abierta. Allá en la triste soledad incierta se levanta la cruz negra y sombría; Cristo, la inmensa luz que en ella ardía, descansa ya bajo la losa yerta. ¡Ay!, del mundo en el viaje ...
Café de Marié Rojas Tamayo
Negro néctar Amargo como la memoria, Dulce como los recuerdos, Filtro del amor eterno Que me llega de tus manos Cada amanecer, Salutación del nuevo día, Comienzo de la jornada. Los vapores que le acompañan, le siguen, o preceden, Traen consigo el furor de las batallas, ...
Negros fantasmas... de Gustavo Adolfo Bécquer
Negros fantasmas, nubes sombrías, huyen ante el destello de la luz divina. Esa luz santa, niña de negros ojos, es la esperanza. Al calor de sus rayos mi fe gigante contra desdenes lucha sin amenguarse. En este empeño es, si grande el martirio, mayor el premio. Y si aún...
Nocturno alterno de José Juan Tablada
Neoyorquina noche dorada Fríos muros de cal moruna Rectors champaña fox-trot Casas mudas y fuertes rejas Y volviendo la mirada Sobre las silenciosas tejas El alma petrificada Los gatos blancos de la luna Como la mujer de LothY sin embargo es una mismaen New York y en Bogotá ...
A mi hermano de Frank País
Nervio de hombre en cuerpo joven, coraje y valor en cuerpo acerado ojos profundos y soñadores, cariño pronto y apasionado. Era su amistad: amistad sincera. Su crítica sagaz y profunda, ideal que no claudica ni doblega rebeldía que llevara hasta la tumba. Estaba entre los héroes...
Orgasmo I de Dina Posada
Nerviosa la hora parpadea ante el tiempo que se ahorca me rodea me cava me lame una dicha sin tamaño ni fondo mis dedos agonizando en tus costados se pierden con el mundo en un suspiro De: Mujer, desnudez y palabras Selección: Luz Mendez d la Vega
Coplas del vino de Nicanor Parra
Nervioso, pero sin duelo a toda la concurrencia por la mala voz suplico perdón y condescendencia. Con mi cara de ataúd y mis mariposas viejas yo también me hago presente en esta solemne fiesta. ¿Hay algo, pregunto yo más noble que una botella de vino bien conversado ...
Coplas del vino de Nicanor Parra
Nervioso, pero sin duelo a toda la concurrencia por la mala voz suplico perdón y condescendencia. Con mi cara de ataúd y mis mariposas viejas yo también me hago presente en esta solemne fiesta. ¿Hay algo, pregunto yo más noble que una botella de vino bien conversado entre dos almas...
Cruz de viento de Rafael Alberti
Nevada clara de nieve, flor de los témpanos, tú, sobre una corza marina. Norte. Sur. Dorada, clara de oro, flora de los fuegos, tú, sobre un cocodrilo verde. Este. Oeste. De: Marinero en tierra
La ofrenda del bramán (Poema Indostano) (IV) de Francisco Antonio Gavidia
Nevada e inocente, Cual la espuma más alba de la playa, Admiré la blancura de tu frente, Pura como el carámbano Que corona la sien del Himalaya. Allí mi labio, que amoroso quema, Dio un beso ingenuo cual la luz del día, Y cuajada de lumbre y pedrería Engarzóse a tu frente una ...
Encuentro con la nieve de Vicente Quirarte
Nevó toda la noche y amanece la tierra inmaculada. Quién pudiera decir que bajo el manto prepara su verdor la primavera. Si la pureza existe, qué semejante es a la nieve: hoja blanca cedida por el mundo para probar que nada permanence.