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listado de poemas por primeros versos letra e

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2272 poemas con la letra "e"

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Solar de Otoniel Guevara
es que era un pequeño paraíso donde reía el maíz y cantaban los arriates donde había una cueva estelar de adobe y albahaca donde llorábamos al mirarnos desnudos brillando con los salpiquetes de luz con que nos enluzaba la luna donde la puerta hacía crac y caía y tú decías te amo ...
Solar de Otoniel Guevara
Es que era un pequeño paraíso donde reía el maíz y cantaban los arriates donde había una cueva estelar de adobe y albahaca donde llorábamos al mirarnos desnudos brillando con los salpiquetes de luz con que nos enluzaba la luna donde la puerta hacía crac y caía y tú decías te amo y me caía ...
De las palabras de Mayamérica Cortez
Es que hay algo mágico en las palabras. Se me antojan redondas y suaves equivalentes al vuelo de los sueños cadencias voluptuosas -como las olas del mar- Las palabras me son cual gaviotas deslizándose lentas sobre mi rumor de inmensidad. ...
María del Carmen de Ricardo Bogrand
Es que la vida no había traído un dolor tan perennemente extraño. Y como la ceniza que se vierte las manos arden y arde la sonrisa las uñas se rebelan y el corazón se sale de su orbita. Es que el dolor tiene un vestido en todo, y es invierno y es verano, musgosa soledad y piedra en sombra. ...
Es que se secó la fuente de Miguel de Unamuno
Es que se secó la fuente, o es que el agua soterraña, duerme su sueño en la entraña, donde la luz no le miente? Espejo de las tinieblas, calla quieto su muerte en vida, y en hondo reposo olvida espejismos de las nieblas. Agua sin luz, agua pura. Agua que duerme...
Es que yo era la luna de María Monvel
Es que yo era la luna y es que tú eras el sol. Cuando resplandecías blanca brillaba yo. Me miraban diciendo: ¡qué dulce resplandor! y bajo mis destellos de clara respiración se amaban los amantes con más ardiente amor. Es que yo era la luna y es que tú eras el sol. Las gentes lo ignoraban ...
Es rubia: el cabello suelto... de José Martí
Es rubia: el cabello suelto Da más luz al ojo moro: Voy, desde entonces, envuelto En un torbellino de oro. La abeja estival que zumba Más ágil por la flor nueva, No dice, como...
En asuntos de guerra de Helio Gallardo
Es saludable estar informado sobre la guerra porque así uno acata cuándo chillar aterrorizado darse por muerto aunque para entonces tampoco entienda mucho. Se comunica por ejemplo las naciones opulentas derrochadoras no sobrevivirán si las empobrecidas fragmentadas ...
Selva oscura (I) de Luis Alvarenga
Es selva y desierto la playa que encuentra los restos de mi día deslumbrado. Hombre he sido , dice la Palabra, que ciego me toma y me resguarda de los cristales del sol de las fieras que a todo solitario acechan a mitad del camino. (Fuente: Carmen González Huguet)
Otoño de Hugo Mujica
Es sepia y aún tibio este blanco y negro de otoño. Una rama, despojada, asoma tras la ventana,reverdece en mi memoria. Todo ha tenido su antes y todo volverá a morir puesto que ya han muerto otros. De: Poetas en blanco y negro Contemporáneos Selección de Amalia ...
No le habléis de amor de Amado Nervo
Es su faz un trasunto de ideal, tan completo! ¡Son sus ojos azules de tan raro fulgor! Sella todos sus actos un divino secreto… ¡No le habléis de amor! ¡Es tan noble el prestigio de sus manos sutiles! ¡Es tan pálido el rosa de sus labios en flor! Hay en ella el misterio de los viejo...
Si, están volviendo, vuelven de Daniel Samoilovich
es sutil el origen de estas islas, que trae la noche y vienen con el sueño. Algo que, digamos, hubiera quedado irresuelto en el pasado aunque es inútil buscar, retrospectivamente, cicatrices o indicios de angustia en las calas cubiertas de resaca, en el pueblo negro de iguanas sobre la costa ...
Es tal vez el último día de mi vida de Fernando Pessoa
Es tal vez el último día de mi vida. He saludado al sol levantando la mano derecha, mas no lo he saludado diciendo adiós. Hice la seña de que me gustaba verlo antes: nada más. (Traducción: José Antonio Llardent)
Inconfesiones de Gilles de Rais de Ana Rossetti
Es tan agradable introducirme en su lecho, y que mi mano viajera descanse, entre sus piernas, descuidada, y al desenvainar la columna tersa -su cimera encarnada y jugosa tendrá el sabor de las fresas, picante- presenciar la inesperada expresión de su anatomía que no sabe usar aún, ...
Es tan blanca, tu piel, como la nieve... de Fernando del Paso
Es tan blanca, tu piel, como la nieve. La nieve quiere al sol por lo brillante. Y el sol, que se enamora en un instante, se acuesta con la nieve y se la bebe. El sol, aunque es muy grande, no se atreve a hacerse olvidadizo y arrogante: se acuerda de su novia fulgurante y se pone a llorar, ...
Roncando al sol, como una foca en las Galápagos de Juan Gustavo Cobo Borda
Es tan deleznable toda poesía amorosa, tan llena de ripios, que no puedo dejar de escribirla. Tú subviertes mi flácida rutina y aun así desfallezco en cada línea. Todo me incita a la modorra de los sentidos. Única certeza en estos tiempos de oprobio y ruido tu lustrosa energía. ...
Simplicidad de Jorge Robledo Ortiz
Es tan humano este dolor que siento. Esta raíz sin tallo florecido. Este recuerdo anclado al pensamiento Y por toda la sangre repetido, Que ya ni me fatiga el vencimiento, Ni me sangra el orgullo escarnecido. Mi corazón se acostumbró al tormento De perder la mitad de su latido. ...
Eufemismo de Elena Soto García
Es tan terrible decir que te he olvidado que digo que tengo algodón en la memoria, para que creas al menos que tu recuerdo me es grato. Pero nada hay que me lleve a evocarte, ni el dolor, ni la dicha, nada. Rectifico, me mueve el afán por encontrar un pretexto, el afán por escribir ...
La razón inútil de Alberto Lista
Es tarde ya para que el amor me prenda en su lazo halagüeño y fementido; que aunque tal vez de la razón me olvido, el hielo de la edad ¿quién hay que encienda? Es tiempo ¡ay! triste que a su voz atienda mi juvenil esfuerzo ya perdido, después de haberla insano desoído, ...
El son de Jorge Boccanera
Es tener una playa en los ojos, es tener una selva en las manos, es tener un brillo entre los poros y una sonrisa igual a una tristeza, y músculos como negras raíces, y dientes como soles heridos, y manos como palmas golpeando, y carmichael gritando venceremos, y asombros como dioses...
Asunción del asfalto de Julieta Valero
Es tentación, pareciera justicia: anular el espacio incapaz de mostrarnos las estaciones, de dejarnos sentir la tierra que una vez llevó dentro. Pero no está muerto, este lugar. No está muerto y es mi casa. La piedra ideada por el hombre, la segunda naturaleza dictada por el hombre...
Es tiempo de encerrar de Walter Morán
Es tiempo de encerrar el alma los susurros la ternura Sus ojos trazan mapas donde no aparezco
Tú y yo en el pueblo de Eladio Cabañero
Es todo bien sencillo. Nuestro pueblo con sus tejados, sus barbechos surtos en la orilla del campo, el sol colgante, la torre de la iglesia, nuestras casas, ya estaban desde siempre por lo visto. Todos estaban antes, ¡qué sencillo! Nuestros padres, los suyos, los parientes, aquí estaban; ...
Fin de estación de Paulina Vinderman
Es todo lo que hay: una roca que brilla al fin del día. Habíamos viajado noches enteras y extraviadas muy cerca del esplendor de lo esencial: lluvia sobre la piel sopa en la garganta y un anillo con forma de tortuga. Habíamos puesto ropa a secar sobre árboles que susurraban ...
Sísifo de Juan Vicente Piqueras
Es triste que el destino de un hombre sea Sísifo, que hayamos de llevar sobre los hombros la misma piedra siempre, que parece ya nuestro pensamiento, y tropecemos en ella tantas veces como vidas quisiéramos tener y sin embargo. Es triste trepar riscos cargados de razón y dejarla caer...
Cinta abismal de Dina Posada
Es tu lengua acierto de vigiliadejándose llevar por el lascivoinquietotravieso viento moreno de mis muslos Hebra de agua tibia descubriendo mis pechos despiertos piruetea con la gana que el espejo refleja en una marejada de pulsos agitados Lápiz de filo diligente perfilando mi abertura ...
Es tu nombre y es también octubre de Homero Aridjis
Es tu nombre y es también octubre es el diván y tus ungüentos es ella tú la joven de las turbaciones y son las palomas en vuelos secretos y el último escalón de la torre y es la amada acechando el amor en antemuros y es lo dable en cada movimiento y los objetos y son los pabellones ...
Vino de Julie Sopetrán
Es un brindis de invierno hecho de soledades Pequeñas dimensiones de procesos vividos: Cristales de la nada vilanos que se rompen O el corazón volando por todos los toneles Dejo que pase el tiempo perdida en tu mirada Los vidrios de la tarde se han llenado de lunas ...
Es un crimen... de Silvia Elena Regalado
Es un crimen vestirte, cubrirte con cristales. Una inconsistencia, rociarte de fragancias ajenas a tu humedad de niña y holocausto. Totalmente imperdonable no arrancarte perezas, polvo, andrajos y contemplarte desnuda intacta vital palabra. (De: Izquierda que aún ...
Es un desconocido de Eliseo Diego
Es un desconocido quien pregunta por la...
Embrión. 17 de enero de 1994 de Isla Correyero
Es un embrión varón el ser que extrajeron los médi- cos. Sabemos que crecerá con una luz violeta en una máquina y que su madre vendrá todos los días. Sabemos que el corazón pequeño del durmiente está agitado como una nube negra y que se chupa el pul- gar y juega con los líquidos. ...
El rubor de Ibn Sara As-Santarini
Es un joven delgado que, en su manto envuelto, se diría una rama flexible retozando al soplo de los vientos del sur. Su rostro he visto en el espejo de mi fantasía y he limitado el efecto de sus ojos en mi pecho. No es de extrañar que el pensamiento mío le hiera la mejilla: ...
Romance de José Batres Montúfar
Es un joven desgraciado cómo una rosa marchita, frescura y color le quita el sol que la ha marchitado. Apenas la sombra queda de la forma que perdió: Ya el olor se disipó, no hay quién volverselo pueda. Huye de todo consuelo, que el infeliz no le tiene: Ni esperanza le mantiene, éste grato ...
La giganta (I) de Salvador Díaz Mirón
Es un monstruo que me turba. Ojo glauco y enemigo como el vidrio de una rada con hondura que, por poca, amenaza los bajeles con las uñas de la roca. La nariz resulta grácil y aseméjase a un gran higo. La guedeja blonda y cruda y sujeta, como el trigo en el haz. Fresca y brillante y rojísima la boca, ...
La noche de Idea Vilariño
Es un oro imposible de comprender, un acabado silencio que renace y se incorpora. Las manos de la noche buscan el aire, el aire se olvida sobre el mar, el mar cerrado, el mar, solo en la noche, envuelto en su gran soledad, el hondo mar agonizando en vano... El mar oliendo a algas moribundas ...
He visto los ojos de un perro al amanecer. de Mayra Oyuela
Es un reproche, un angustioso agitar de rabo a tono con las manecillas del reloj. Y si la caricia es sólo el respaldar de su memoria y las mañanas sólo son el sueño del perro que ladra a la llegada del diario frente a portón. Y si la parsimonia es un juego de ajedrez en sus...
Es un sueño la vida... de Gustavo Adolfo Bécquer
Es un sueño la vida, pero un sueño febril que dura un punto; cuando de él se despierta, se ve que todo es vanidad y humo... ¡Ojalá fuera un sueño muy largo y muy profundo! ¡Un sueño...
La calle de Octavio Paz
Es una calle larga y silenciosa. Ando en tinieblas y tropiezo y caigo y me levanto y piso con pies ciegos las piedras mudas y las hojas secas y alguien detrás de mí también las pisa: si me detengo, se detiene; si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie. Todo está obscuro ...
Rebrote de Franz Kafka (Tríptico de Franz Kafka) de José Kozer
Es una casa pequeña a dos niveles no muy lejos del río en un callejón de Praga. En la madrugada del once al doce noviembre tuvo un sobresalto, bajó a la cocinilla con la mesa redonda y la silla de tilo, el anafe y la llama azul de metileno. Prendió la hornilla ...
Tinta china de Xavier Villaurrutia
Es una inmensa hoja de biombo de cielo y no hay luna en el parque, se ha borrado el tenaz colorido de mi prado que hermana su negror al desconsuelo. En esta noche el musgo es terciopelo y es tan grande el silencio y tan helado que los búhos han olvidado y tienen miedo de lanzarse al vuelo ...
Ella de Oliverio Girondo
Es una intensísima corriente un relámpago ser de lecho una dona mórbida ola un reflujo zumbo de anestesia una rompiente ente florescente una voraz contráctil prensil corola entreabierta y su rocío afrodisíaco y su carnalesencia natal letal alveolo beodo de violo es la sed ...
La espada de Ibn Sara As-Santarini
Es una lámina brillante donde se encuentran los caminos de los astros aunque sobre ella nadie, desde que existe, ha caminado. Purificó la paja su fulgor y ahora es un agua en cuya superficie arde la llama. (Recopilación y traducción: Teresa Garulo, Universidad Complutense de ...
Amor, de tarde de Mario Benedetti
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago asi con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras. Es una lástima que no estés conmigo ...
Retrato terminado de Mirta Rosenberg
Es una manera de decir quiero quedarme sin palabras, perder sin comentarios. Hasta cuándo voy a hablar de lo que ya no está. De la que ya no está viéndome escribir de ella. ¡Y con esos ojos! También yo de noche los abro y miro el silencio en la oscuridad donde el retrato termina ...
Lo que yo necesito urgentemente de Nicanor Parra
es una María Kodama que se haga cargo de la biblioteca alguien que quiera fotografiarse conmigo para pasar a la posteridad una mujer de sexo femenino sueño dorado de todo gran creador es decir una rubia despanpanante que no le tenga asco a las arrugas en lo posible de primera mano ...
El loco de Antonio Machado
Es una tarde mustia y desabrida de un otoño sin frutos, en la tierra estéril y raída donde la sombra de un centauro yerra. Por un camino en la árida llanura, entre álamos marchitos, a solas con su sombra y su locura va el loco, hablando a gritos. Lejos se ven sombríos estepares, ...
Cántico de Leopoldo Panero
Es verdad tu hermosura. Es verdad. ¡Cómo entra la luz al corazón! ¡Cómo aspira tu aroma de tierra en primavera el alma que te encuentra! Es verdad. Tu piel tiene penumbra de paloma. Tus ojos tienen toda la dulzura que existe. Como un ave remota sobre el mar tu alma vuela. Es más verdad ...
Ángel Guardián de Gabriela Mistral
Es verdad, no es un cuento; hay un Ángel Guardián que te toma y te lleva como el viento y con los niños va por donde van. Tiene cabellos suaves que van en la venteada, ojos dulces y graves que te sosiegan con una mirada y matan miedos dando claridad. (No es un cuento, es verdad.) ...
La zorra y las uvas de Félix María de Samaniego
Es voz común que a más del medidodía, en ayunas la Zorra iba cazando: halla una parra; quédase mirando de la alta vid el fruto que pendía. Cansábala mil ansias y congojas no alcanzar a las uvas con la garra, al mostrar a sus dientes la alta parra negros racimos entre verdes hojas. Miró saltó ...
Idilio que sólo fue mirada... de Dionisio Ridruejo
Es, si en olvidos dolorosos entro, tu voz jamás oída la que grita. Fuiste eterno después y eterna cita que no cumplió el minuto del encuentro. Como órbita turbada por su centro que en fugas torna y el contacto evita, con la certeza del amor escrita, vivías lejos y latías dentro. ...