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listado de poemas por primeros versos letra c

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1127 poemas con la letra "c"

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Credo de Nuria Parés
Creo en el hombre, el creador del mito y de los sueños. Creo en el hombre aquí y aquí plantado, jineteando su porción de tiempo, encerrado en su círculo de angustia, clavado en el madero del deseo. Creo en el hombre sin antes ni después, en el ahora, sin limbos, sin la gloria...
Fidelidad de Blas de Otero
Creo en el hombre. He visto espaldas astilladas a trallazos, almas cegadas avanzando a brincos (españas a caballo del dolor y del hambre). Y he creído. Creo en la paz. He visto altas estrellas, llameantes ámbitos amanecientes, incendiando ríos hondos, caudal humano ...
Fidelidad de Blas de Otero
Creo en el hombre. He visto espaldas astilladas a trallazos, almas cegadas avanzando a brincos (españas a caballo del dolor y del hambre). Y he creído. Creo en la paz. He visto altas estrellas, llameantes ámbitos amanecientes, incendiando ríos hondos, caudal humano hacia otra luz: he visto...
Oración (para un extranjero) (XII) de Jorge Boccanera
Creo en el nombre prohibido del extranjero, en su caballo oscuro, en su único ojo bueno, en su peste, en su vino, en sus alas mojadas. Creo en la sangre seca de sus manos después de tanto olvido, en su sal derramada, sus largas caminatas por muelles y países. Su corazón a punto de volar ...
Credo de Michèle Najlis
Creo en el sol aún cuando no brilla y en la tierra aún si es estéril. En el trabajo aún si es esclavo y en las manos aunque no estén unidas. En el dolor aún cuando nos duela y en Chile aún cuando agoniza. En la palabra aún si está en silencio En la palabra aún si está en silencio Y en el amigo aún cuando ...
Cuerpo del día de Virgilio López Lemus
Creo en la grata mansedumbre de una manzana. Y si de creer se trata, yo creo en el día de Dios repartido en el cosmos como un abanico que se abre y cuyos rayos son caminos, tumultuosos caminos por los cuales se despeña el hombre. Creo en la santísima voluntad de estar vivo donde estoy, ...
Creo en mi corazón de Gabriela Mistral
Creo en mi corazón, ramo de aromas que mi Señor como una fronda agita, perfumando de amor toda la vida y haciéndola bendita. Creo en mi corazón, el que no pide nada porque es capaz del sumo ensueño y abraza en el ensueño lo creado: ¡inmenso dueño! ...
Doña Luz (IV) de Jaime Sabines
Creo que estuvo en la tierra algunos años. Creo que yo también estuve en la tierra. ¿Cuál es esa frontera?, ¿qué es lo que ahora nos separa?, ¿nos separa realmente? A veces creo escucharla: tú eres el fantasma, tú la...
Baroque Behavior de Diego Maquieira
Creo que todo el firmamento de eclipses se convertirá en un Greco en llamas para nosotros. ¿No lo crees así, Ratz? La centuria balbucea el fin de la lengua ya pasó el tiempo para los epicúreos y hedonistas, para esos vagos y ladrones y debemos hacer que desaparezcan Ratz, ...
Oda a la esperanza de Pablo Neruda
Crepúsculo marino, en medio de mi vida, las olas como uvas, la soledad del cielo, me llenas y desbordas, todo el mar, todo el cielo, movimiento y espacio, los batallones blancos de la espuma, la tierra anaranjada, la cintura incendiada del sol en agonía, tantos dones...
Café Blanche de Harold Alvarado Tenorio
Creyendo que la mejor cura contra la melancolía eran esas superficies radiantes y abiertas fuiste hasta las memorables ruinas y viste la estatua de basalto que del cuerpo de Antonio hicieron. Grecia era el testimonio, bajo esa copiosa y virulenta luz, de cómo solo lo externo tiene propia existencia. ...
La piel de Jaime Labastida
Creyente sólo de lo que toco, yo te toco, mujer, hasta la entraña, el hueso, aquello que otros llaman alma, tan unida, tan cerca de la carne mortal y voluptuosa o siempre ardiente o nunca maltratada sino dulce, oscilante entre querer y subir, adentro de la espuma. Te todo, dije, mujer, ...
Piel de Jaime Labastida
Creyente sólo en lo que toco, yo te toco, mujer, hasta la entraña, el hueso, aquello que otros llaman alma, tan unida, tan cerca de la carne mortal y voluptuosa o siempre ardiente o nunca maltratada sino dulce, oscilante entre querer y subir, adentro de la espuma. Te toco, dije, mujer, hasta...
La noche de Lilian Serpas
Criatura entre otros egos desligada, la noche, en concreción de lo inconcreto -al no ser la materia resignada- cuelga de un mundo en su dolor concreto... Desnace tras la luz, finge el secreto de verse en el vacío, cuando nada -si no la levedad del esqueleto- la equilibra dejándola creada... ...
Criaturas de la dicha... de Pablo Baca
Criaturas de la dicha y de la pena, pequeñitas, ¿a qué volvieron esta tarde? Sin ustedes no sería tan cruel que me detenga mi padre con una mirada de reproche, cada vez que sólo quiero salvarlo. Sin ustedes yo podría hablar con ella cuando se para a mi puerta como una estatua enorme ...
Música de Schubert de Salvador Díaz Mirón
Crin que al aire te vuela, rizada y bruna, parece a mis ahogos humo en fogata; y del arpa desprendes la serenata divinamente triste, como la luna. Y del celo ardoroso despides una fragancia de resina; y él te dilata ojo que resplandece con luz de plata, como en la sombra el vidrio de la laguna. ...
Cristo en la cruz de Jorge Luis Borges
Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra. Los tres maderos son de igual altura. Cristo no está en el medio. Es el tercero. La negra barba pende sobre el pecho. El rostro no es el rostro de las láminas, es áspero y judío. No lo veo y seguiré buscándolo hasta el día último de mis pasos por la tierra. ...
Epístola irreverente a Jesucristo (I) de Romelia Alarcón Folgar
Cristo, bájate ya de tu cruz y lávate las manos, lava tus rodillas y tu costado, peina tus cabellos, calza tus sandalias y confunde tus pasos con todos los pasos que te buscan por la cordilleras y el mar; por las comarcas; por el aire, por las alambradas de los caminos. Tú solucionas cualquier cosa, ...
Al oído de Cristo de Gabriela Mistral
Cristo, el de las carnes en gajos abiertas; Cristo, el de las venas vaciadas en ríos: estas pobres gentes del siglo están muertas de una laxitud, de un miedo, de un frío! A la cabecera de sus lechos eres, sí te tienen, forma demasiado cruenta, sin esas blanduras que aman las mujeres...
Crujen… de David Escobar Galindo
Crujen las arenillas bajo mis pasos. Es la avenida de un parque clausurado aquel día en que el pobre Verlaine vio morir un poema sobre el césped sin poder auxiliarlo. ¡Esa sagrada ineptitud es la que todos hoy pagamos! De: Respiración cruzada Madrid, 2007
Cruza callada, y son sus movimientos... (Rima XXXIV) de Gustavo Adolfo Bécquer
Cruza callada, y son sus movimientos silenciosa armonía; suenan sus pasos, y al sonar recuerdan del himno alado la cadencia rítmica. Los ojos entreabre, aquellos ojos tan claros como el día; y la tierra y el cielo, cuanto abarcan, arden con nueva luz en sus pupilas. Ríe, y su carcajada tiene notas ...
Tatuajes de Nora Méndez
Cruzan la calle Nadie les alquila una casa El sol siempre los delata Deambulan informales Desatando la ficción En la miope discusión del tacto Y su territorio En el centro de la mancha Indeleble o pasajera Está el cuerpo Templo de todos los tiempos Cuerpo Amado y exhibido ...
Son. Cuado tango la zampoña... de León de Greiff
Cuado tango la zampoña cuando tango el sacabuche, jamás pienso en quien me escuche ni en quien me allane la moña. Y así la zampoña taño, pizzico así la vihuela cantando mi cantinela como trovero de antaño... Yo no pienso en quién me escuche. Yo no pienso en quien me loe...
Edipo y el enigma de Jorge Luis Borges
Cuadrúpedo en la aurora, alto en el día con tres pies errando por el vano ámbito de la tarde, así veía la eterna esfinge a su inconstante hermano, el hombre, y con la tarde un hombre vino que descifró aterrado en el espejo de la monstruosa imagen, el reflejo de su declinación y su destino. ...
Toros en la noche de Rafael Morales
Cuajado de tristeza y de agonía, el encinar rotundo y soñoliento hunde su soledad en este viento amargo de la verde serranía. Y la noche de hierro, sorda y fría, parece que se pone en movimiento cuando siente en su carne el turbulento mugir de fieros toros en porfía. Toda...
Cual d'oro de Fernando de Herrera
Cual d oro era el cabello ensortijado y en mil varias lazadas dividido y cuanto en más figuras esparcido, tanto de más centellas ilustrado; tal de lucientes hebras coronado Febo aparece en llamas encendido un ardiente cometa arrebatado. Debaxo el puro, propio y sutil velo Amor, gracia y valor ...
Cual engañado niño que, contento... de Lope de Vega
Cual engañado niño que, contento, pintado pajarillo tiene atado, y le deja en la cuerda, confiado, tender las alas por el manso viento; y cuando más en esta gloria atento, quebrándose el cordel, quedó burlado, siguiéndole, en sus lágrimas bañado, con los ojos y el triste pensamiento, ...
Sobre mi mala educación de Pablo Neruda
Cuál es cuál, cuál es el cómo? Quién sabe cómo conducirse? Qué naturales son los peces! Nunca parecen inoportunos. Están en el mar invitados y se visten correctamente sin una escama de menos, condecorados por el agua. Yo todos los días pongo no sólo los pies en el plato, ...
San Sebastián de Clara Fernández Moreno
cuál es la diosa la que dice debe ser sacrificado que se arrojen las flechas salga sangre de su pecho y erguida en la proa erguida frente a la arena de fuego y luz dicta hambre sed y miedo la diosa no sabe de justicia ni de bondad tiene alas que parecen de amor pero son de ira de nieve ...
La ofrenda del bramán (Poema Indostano) (III) de Francisco Antonio Gavidia
Cual fuente que desborda de su lecho, Como hebras del tejido de la noche, Formaban manto misterioso y vago Tus cabellos rodando por tu pecho Con inocente y con sensual halago. Y en el cuello de nieve, casto y bello, Donoso cual de blanca cervatilla, Posé el labio, apartándote el cabello, ...
Avispero de Enriqueta Ochoa
Cualquier cosa es mejor a este avispero en llamas que me aguija, porque aquí, donde estoy, me duele todo: la tierra, el aire, el tiempo, y este volcanizado sueño a ciegas, sucumbiendo. Anoche sollozaba por un vaso de luz, hora tras hora ardí de sed y amanecí vacía. Otra noche...
Sólo un beso de Marita Troiano
Cualquier cosa por un beso de tu boca De esa tu boca que invento siendo mía Con un beso húmedo Entibiado Un beso hirviendo Un beso lento Insomne Apresurado Irreverente Sendas de perlas llamando a viva voz la sangre con los labios Un tormento de glándulas por excesiva adrenalina ...
Cuando de Elsa Wiezell
Cualquier día, nunca las manos enlazadas con el frío. Cualquier día. No en la montaña. Cerca del mar, ¡nunca! asfixia lenta. No en la noche. Ciega el balanceo de las cosas y los colores. (Cuando un beso queme la garganta y dos manos buenas cierren la caricia.) (Cuando un deseo salvaje ...
20 de diciembre de Gonzalo Rojas
Cualquiera sea la vibración uno es de estiércol y envejece por las puntas, el responsable es el aroma terso de la piel que no está bien curtida para un uso glorioso, ¿qué haremos este diciembre, exactamente este veinte de diciembre, qué haremos a las dos de la mañana recién paridos ...
El mar relee a Safo de Ernesto Carrión
Cuán claro este animal enorme, que cerca de mis pies se lame el cráneo. Y cuán grande y fatigada está su sombra, con tantas franjas suaves escondidas. Con tantas fiestas y vitrinas copadas por la luna. Ya pronto, hacia un estanque en silencio, hacia el estrecho de una espuma que aderece, ...
La piel de Iván Tubau
Cuán terrible la vida de un hombre cuya piel nadie toca jamás.
Ayes del destierro de Santa Teresa de Jesús
Cuán triste es, Dios mío, la vida sin ti! Ansiosa de verte, deseo morir. Carrera muy larga es la de este suelo, morada penosa, muy duro destierro. ¡Oh sueño adorado! sácame de aquí! Ansiosa de verte, deseo morir. Lúgubre es la vida, amarga en extremo; que no vive el alma...
Fresco nipón de Vicente Huidobro
Cuando al morir el sol dora la nieve del Susiyama Los paisajes nipones en mi cerebro copio Siento el olor que el crisantemo derramo Los vagos, dulces sueños del opio Veo el campo inerme La pagda muda Donde duerme Budha Siento La voz viva El dulce lamento De las cuerdas de la diva ...
Pálida mors de Emilio Frugoni
Cuando a buscarme vengas te llevarás mis huesos y mi carne marchita y mi sangre hecha hiel, mas no podrás llevarte la emoción de mis besos ni el ritmo de mis cantos, ni el verde laurel. Tú no podrás llevarte la vida que he vivido, el placer que he gozado, el sueño que soñé, cenizas...
Batería de Julio Martínez Mesanza
Cuando a mi alrededor todo se hunde, pienso en los mapas y en la artillería, en el mundo perfecto de los mapas y en la realidad que lo transforma. Alguien elige un objetivo y alguien, antes de dibujar la trayectoria, busca las referencias del paisaje, la torre de una iglesia, una montaña, ...
Tartaria de Julio Martínez Mesanza
Cuando a mi estéril corazón me vuelvo, por las eternas dudas asolado, pienso en Tartaria, en gélidos desiertos, y una sombra comienza a tomar forma y una forma se encarna lentamente, mientras mi débil voluntad conquista. Deseo entonces que el jinete eterno, a quien turban inmensas ...
Epigrama a Lesbia, modista de Leandro Fernández de Moratín
Cuando a nuestras damas bellas adorna tu docto afán, Venus y amor te dan más que te debieron ellas. De Leandro Fernández de Moratín Poesías completas (poesías sueltas y otros poemas). Barcelona
Estatuto del vino de Pablo Neruda
Cuando a regiones, cuando a sacrificios manchas moradas como lluvias caen, el vino abre las puertas con asombro, y en el refugio de los meses vuela su cuerpo de empapadas alas rojas. Sus pies tocan los muros y las tejas con humedad de lenguas anegadas, y sobre el filo del día ...
Lo visible de Alfonso Quijada Urías (Kijadurías)
Cuando a solas hablas a solas. ¿Con quién hablas? En el peligro de lo más difícil, aquel que...
Historia del pensamiento de Manuel Acuña
Cuando a su nido vuela el ave pasajera A quien amparo disteis, abrigo y amistad Es justo que os dirija su cántiga postrera, Antes que triste deje, vuestra natal ciudad. Al pájaro viajero que abandonó su nido Le disteis un abrigo, calmando su inquietud; ¡Oh! Tantos beneficios, jamás daré al olvido ...
Narciso 70 de Rosario Castellanos
Cuando abro los periódicos (perdón por la inmodestia, pero a veces un poco de verdad es más alimenticia y confortante que un par de huevos a la mexicana) es para leer mi nombre escrito en ellos. Mi nombre, que no abrevio por ninguna razón, es, a pesar de todo, tan pequeño como una anguila ...
Triste de José Asunción Silva
Cuando al quererlo la suerte se mezclan a nuestras vidas, de la ausencia o de la muerte, las penas desconocidas, y, envueltos en el misterio van, con rapidez que asombra, amigos al cementerio, ilusiones a la sombra, la intensa voz de ternura que vibra en el alma amante como entre la noche ...
Cuando se yerga el girasol dormido de Rafael Valero Oltra
cuando alcance a romper a alfilerazos la estrella que no alcanzo y sus pedazos me vistan de coral enardecido; cuando mi grito ceda a tu gemido y el silencio se pueble de retazos de cielo azul y puro, entre tus brazos... me sabré , al fin, del cuerpo, redimido. Cuando la noche calle por nosotros ...
Tu compañía de Roque Dalton
Cuando anochece y tibia una forma de paz se me acerca, es tu recuerdo pan de siembra, hilo místico, con que mis manos quietas son previsoras para mi corazón. Diríase: para el ciego lejano ¿qué más dará la espuma, el polvo? Pero es tu soledad la que puebla mis noches, ...
Cuando cansado... de Leopoldo María Panero
Cuando cansado desde el lecho, melevanto a mirarte, Juvencio, y otra vezel cansancio reencuentro de nuevo pienso en Cieno que los ojos de semen sin cansarse cegaba; y cuando una vez solo miro vacía la camacomo siempre estuvo recuerdo el látigo aun, con la última ...