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listado de poemas por primeros versos letra c

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1127 poemas con la letra "c"

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La gatomaquia (2) de Felix Lope de Vega
Convaleciente ya de las heridas de los crueles celos de Micifuf, Marramaquiz valiente (aquellos que han costado tantas vidas, y que en los mismos cielos a Júpiter, señor del rayo ardiente, con disfraz indecente, fugitivo de Juno, su rigor importuno tantas veces mostraron, que...
La Recoleta de Jorge Luis Borges
Convencidos de caducidad por tantas nobles certidumbres del polvo, nos demoramos y bajamos la voz entre las lentas filas de los panteones, cuya retórica de sombra y de mármol promete o prefigura la deseable dignidad de haber muerto. Bellos son los sepulcros, el desnudo latín ...
Palomas de Jorge Meretta
Convenzo a un traje negro por el deudo dispongo un crucifijo a los testigos para la cremación de todas las palomas cada mañana cuando el párroco enloquece con su cuerda...
Más allá de nosotros de Ramón Palomares
Conversaciones que venían Hoscas Buscándonos Gentes del sueño y Gentes del Viento Árboles ventosos y golpes en el corazón Y al cabo estábamos volando conversando Árboles ya y gentes del sueño y vientos (con el alma errada y un errante árbol Furiosos, Incorpóreos, ...
Materia de José Ángel Valente
Convertir la palabra en la materia donde lo que quisiéramos decir no pueda penetrar más allá de lo que la materia nos diría si a ella, como un vientre, delicado aplicásemos, desnudo, blanco vientre, delicado el oído para oír el mar, el indistinto rumor del mar, que más allá de ti, ...
Calle de la estrella de Juan Vicente Piqueras
Convertiré mi aldea en santuario donde el anciano que seré dirá sus últimas palabras que éstas sueñan entre bardas, garberas, olmos secos, eras que ya no son, pozos, encinas, en la soledad blanca de sus calles donde el niño que soy me está aguardando. Los años luz ...
Conviene retirarse... de José Ángel Valente
Conviene retirarse tenuemente del espectáculo al que nunca se ha accedido, filtrar debajo de las puertas la forma leve de tu sombra, no asomarse a la Historia con banderas como si la Historia existiese en algún reino, caer del aire, disolverse como si nunca hubieras ...
Más bello que el sol del Paraíso de María Monvel
Copa de cristal pulido, bebo, bebo y no me embriago, con sabor a corazón y sabor divino a labios. Bacante soy de una orgía deliciosa y no me exalto. Ruedan abiertas las rosas sobre mi corpiño intacto, y yo bebo y bebo más el licor que sabe a labios. Maravilloso licor del que yo he bebido tanto, ...
Esmera su respetuoso amor hablando a un retrato de Sor Juana Inés de la Cruz
Copia divina, en quien veo desvanecido al pincel, de ver que ha llegado él donde no pudo el deseo; alto, soberano empleo de más que humano talento; exenta de atrevimiento, pues tu beldad increíble, como excede a lo posible, no la alcanza el pensamiento. ¿Qué pincel tan soberano ...
Nieve al viento de Hugo Mujica
Copos de nieve al viento, caen desde su ahora, caen sobre su aquí. Cuando no hay ayer, cuando hoy es olvido, no hay con qué imaginar...
Corazón mío de León Felipe
Corazón mío... ¡Qué abandonado te encuentro! Corazón mío, estas lo mismo que aquellos palacios deshabitados y llenos de misteriosos silencios. Corazón mío, palacio viejo, palacio desmantelado, palacio desierto, palacio mudo y lleno de misteriosos silencios... Ni una...
Alondras que mueren deslumbradas (I) Corazón tan astuto... de Jorge Fernández Granados
Corazón tan astuto del placer, que inocula y engaña la estricta soledad de los amantes con su raro bálsamo, con su minuciosa muerte de caricias y blandas brasas. Placer casi sumiso y siempre inabatible, despojado de sí mismo, preñado de vacío, furor que escapa, ...
Romance de la lluvia de Concha Urquiza
Corazón, bajo la lluvia herido de amor te llevo; te cerca el campo mojado, la lluvia te dice versos, el agua gime al caer en tus abismos de fuego. La roja tierra del monte entreabre el húmedo seno; en el regazo del valle ríen los pétalos tersos, y hacen blanco en el río las flechas ...
La trae una paloma de Ramón del Valle Inclán
Corazón, melifica en ti el acimo fruto del mundo, y de dolor llagado, aprende a ser humilde en el racimo que es de los pies en el lagar pisado. Por tu gracia de lágrimas el limo de mi forma será vaso sagrado, verbo de luz la cárcel donde gimo con la sierpe del tiempo encadenado. ...
Corazón, te pareces a las grandes ciudades de Italo López Vallecillos
Corazón, te pareces a las grandes ciudades. En ti viven hombres soberbios y terribles. Sobre tus altas torres de silencio dejan su protesta. Nada les detiene. A veces huyen a sus habitaciones y se esconden de la noche. Acaso tiemblan su miedo, su hambre o su miseria. ...
Canción del jinete de Federico García Lorca
Córdoba. Lejana y sola. Jaca negra, luna grande, y aceitunas en mi alforja. Aunque sepa los caminos yo nunca llegaré a Córdoba. Por el llano, por el viento, jaca negra, luna roja. La muerte me está mirando desde las torres de Córdoba. ¡Ay qué camino tan largo! ¡Ay mi jaca valerosa! ...
Toro en el mar (29) de Rafael Alberti
Cornearás aún y más que nunca, desdoblando los campos de tu frente, y salpicando valles y laderas te elevarás de nuevo toro verde. Las aldeas perderán sus senderos para verte. Se asomarán los hombros de los ríos, y las espadas frías de las fuentes manos muertas harán salir del suelo, ...
En un cementerio de lugar castellano de Miguel de Unamuno
Corral de muertos, entre pobres tapias hechas también de barro, pobre corral donde la hoz no siega, sólo una cruz, en el desierto campo señala tu destino. Junto a esas tapias buscan el amparo del hostigo del cierzo las ovejas al pasar trashumantes en rebaño, y en ellas rompen de la vana historia, ...
A un salto por donde se despeña el arroyo de Chillo de Hernando Domínguez Camargo
Corre arrogante un arroyo por entre peñas y riscos, que, enjaezado de perlas, es un potro cristalino. Es el pelo de su cuerpo de aljófar, tan claro y limpio, que por cogerle los pelos, le almohazan verdes mirtos. Cíñele el pecho un pretal de cascabeles tan ricos, que si no son cisnes . ...
Corre una brisa... de Menchu Gutiérrez
Corre una brisa de invisibles, millares gotas de agua, por mi corona de noche y almendra laminada. Corre entre dos bocas un solo hilo de almohada es un telar callado la noche. Envejecen los paisajes, depositan sus perfiles en cristales distantes los cabellos del río, y no canto, ...
Apremio de Octavio Paz
Corre y se demora en mi frente lenta y se despeña en mi sangre la hora pasa sin pasar y en mí se esculpe y desvanece Yo soy el pan para su hambre yo el corazón que deshabita la hora pasa sin pasar y esto que escribo lo deshace Amor que pasa y pena fija en mí combate en mí reposa ...
Noche de Alejandra Pizarnik
Correr no sé donde aquí o allá singulares recodos desnudos ¡basta correr! trenzas sujetan mi anochecer de caspa y agua colonia rosa quemada fósforo de cera creación sincera en surco capilar la noche desanuda su bagaje de blancos y negros tirar detener ...
Cementerio de automóviles de Hildebrando Pérez Grande
Corrías cara al sol en las tardes claras de un loco Verano, seduciendo a las muchachas Con tu chasís reluciente y la potencia de tu HP. Muchos miraban con envidia la forma como subías Por las lomas más empinadas, fierro A fondo. Y más aun cuando bajabas por laderas Iluminadas ...
Corriendo va por la vega de José Zorrilla
Corriendo van por la vega a las puertas de Granada hasta cuarenta gomeles y el capitán que los manda. Al entrar en la ciudad, parando su yegua blanca, le dijo éste a una mujer que entre sus brazos lloraba: Enjuga el llanto, cristiana no me atormentes así, que tengo yo, mi sultana, un nuevo Edén para ti. ...
Residua de Ida Vitale
Corta la vida o larga, todo lo que vivimos se reduce a un gris residuo en la memoria. De los antiguos viajes quedan las enigmáticas monedas que pretenden valores falsos. De la memoria sólo sube un vago...
Baja la tienda zulú de Leopoldo Tobar Salazar
Cortarme puedo la oreja para tus hambrientos gatitos, así de cruel y bondadoso soy, igual que pirata malayo, para que tú, princesa de las esmeraldas que se ocultan me permitas entrar a tu húmedo africano trópico a celebrar el ritual de los exterminios luminosos Sin...
Ventolera de Gonzalo Rojas
Cosas que producen pacto. Árbol y vidrio producen pacto, mujer encinta y velocidad producen pacto, Venecia que nunca vi y mariposa producen pacto, página y urdimbre, rigor y desenfado, tetera hirviendo y Xantipa, pérdida...
Costa Rica ahora de Adriano Corrales
Costa Rica es mucho más que un hombre y una mujer. Mejor dicho: un hombre y una mujer juntos, abrazados, tomados de las manos y retozando por los surcos de fábricas, aulas, ríos, bajuras, playas incendiándose, ensenadas, lagunas, canales, riberas del viento, el azogue de edificios . ...
Soplosorbos de Oliverio Girondo
Costas rompientes del entonces resacas subvivencias que arenan el ahora calas caries del tiempo Cuanto conjuro lacio cepotedio soborra concubinada soplosorbo del cero vacío vacío ya vaciado en apócrifos moldes sin acople Qué han de bastar los crótalos las figuras los pasos...
El juego de los cuatro tiempos de Hjalmar Flax
Creación abrió los ojos y salió el cuervo salió el bisonte salió la luna salió el viento salió la nube salió el árbol salió la nieve etc. salió el hombre salió la estrella salió la planta salió el venado salió la piedra etc. salió el delfín y sigue Descomposición con risa...
El juego de los cuatro tiempos de Homero Aridjis
Creación abrió los ojos y salió el cuervo salió el bisonte salió la luna salió el viento salió la nube salió el árbol salió la nieve etc. salió el hombre salió la estrella salió la planta salió el venado salió la piedra etc. salió el delfín y sigue...
Poética de Angela Ibáñez
Crear, recrear y comunicar a través de palabras, signos y sueños. Imágenes en distintos lenguajes que impresionan la retina del alma, jugando con la oreja del cerebro al 3 en raya de la nada. Sin prisa, pero sin pausa, a veces en serio, pero nunca en serie. Siempre al límite, ...
En el principio fue el número de Dolors Alberola
Creárase la soledad, el doble de ella misma, e incluso el triple y llegárase al siete de la nota, al lugar del descanso, al punto geométrico, al triángulo exacto de la transmigración perenne -el alma que se escapa entre los brazos quietos y el triángulo -viejo- con sus catetos rotos-. ...
Crece el viento entre las aspas del insomnio... de Román Luján
CRECE EL VIENTO entre las aspas del insomnio, explaya sus tentáculos sin lumbre en la memoria; cuándo han dejado anochecer los versos, que ha tiempo no rozan esta puerta. De algo ha de vivirse, así sea la incomprensión de los vocablos, su estirpe malhadada en unas cuantas líneas ...
Crece la torre nueva en el naufragio... de Rubén Bonifaz Nuño
Crece la torre nueva en el naufragio del muro combatido; del alveolo de la sal, el rumbo celeste de la espiga, el transparente olor de la manzana, y surgen el olivo y su perla amarillenta y los suntuosos pórticos del vino. Canto que no aprendí, silencio en que instituye el canto...
Crece un árbol en mi voz de Miguel Antonio Jiménez
Crece un árbol en mi voz como un árbol tiembla su raíz bebo el verdor del sueño de su música de mis sienes brota limpio un tallo la sangre es un fluir de tierra y fuente la rosa que se hace densa tiene mi voz desnudo el olvido lleva el deseo del mar como un flor de sed que mueve el alma ...
Crecen en los amadores los temores de Juan de Salinas
Crecen en los amadores los temores cuando se acerca el no verse; que como el sol va a ponerse, hace las sombras mayores. El disimular fingido parece al toro extrañeza, la compostura tibieza, los imposibles olvido, los recatos exteriores disfavores, y castigo el no atreverse; que como ...
Huida hacia el amor de Rosana Acquaroni
Crecí nativa de laureles abiertos y figuras de sombra. Aún ahora, tras las verjas de nadie me levanto. No imagináis mis manos de silencio, mi ronco corazón de sombra ante el salvaje jardín de mansa arena estremecida, mar que pesa desde el viento, lluvia, y en esa voluntad de luto ...
El fuerte lazo de Juana de Ibarbourou
Crecí para ti. Tálame. Mi acacia implora a tus manos el golpe de gracia. Florí para ti. Córtame. Mi lirio al nacer dudaba ser flor o ser cirio.Fluí para ti.Bébeme. El cristal envidia lo claro de mi manantial. Alas di para ti. Cázame. Falena, rodeo tu llama de impaciencia llena. Por ti sufriré. ...
La cascada de Barrio Nuevo de José Joaquín Pesado
Crecida, hinchada, turbia la corriente troncos y penas con furor arrumba, y bate los cimientos y trastumba la falda, al monte de enriscada frente. A mayores abismos impaciente el raudal espumoso se derrumba; la tierra gime: el eco que retumba se extiende por los campos lentamente. ...
Epitafio de Luis Eduardo Rivera
Creció sin apartarse nunca de su infancia admirando la imagen del espejo más allá del sudor/ más allá del letargo más allá del silencio de los cuerpos jamás halló el amor murió de vida natural cada mañana descanse en paz (Selección: Francisco Morales Santos)
Cree el hermoso... de Hafsa Bint Hamdun
Cree el hermoso que la vida es hermosa que el fluir de sus favores abarca a todo el mundo; pues él tiene un carácter como el vino tras ser mezclado, y una belleza que no la hay más dulce en toda la creación; su rostro es como el sol que atrae a los ojos de su hermosura y los ciega con el exceso ...
Creemos el hombre nuevo de Rafael Alberti
Creemos el hombre nuevo cantando, el hombre nuevo de España cantando, el hombre nuevo del mundo cantando. Canto esta noche de estrellas en que estoy solo y desterrado. Pero en la tierra no hay nadie que esté solo si está cantando. Al árbol lo acompañan las hojas y si está seco ...
El nombre del grito de Gonzalo Márquez Cristo
Crees tanto en la sed: en la vida... En lo invisible. Duermes de cara al oriente. Te purificas en el peligro. En los libros delatas al tiempo como a un pájaro disecado. En el bosque una encina te sigue. La luz te nombra. Cuando eliges el rumbo del dolor alguien te da un sorbo de agua. ...
La gran huelga de Helena Ramos
Creí conocer Managua. A veces, la maldije por fea y cochina, pero en esos días brotaron rasgos vivos en sucios solares. Se sublevó Managua, se convirtió de pronto en la beldad amarga, vestida de tinieblas estrelladas, de sangre, el rocío. Las llantas humeando, disparos desde lejos, ...
Creí pasar mi tiempo... de Claribel Alegría
Creí pasar mi tiempo amando y siendo amada comienzo a darme cuenta que lo pasé despedazando mientras era a mi vez despedazada.
Creí que amanecer… de David Escobar Galindo
Creí que amanecer era una esencia que invadía el espacio. Imaginé que las errantes nubes tenían alma de palabras, y por eso volaban. Me figuré que el agua de la acequia nacía del escombro de un paisaje encerrado en los siglos de la infancia. Lo que nunca pensé fue que la música del amor ...
Nace de una pared de Nora Méndez
Creímos, Antes de ser torturadas Que toda La sensibilidad del mundo La cargábamos En la llanura adulta De nuestra piel. Y ahora Comprendemos Compañeros, Que las convicciones y la fe No pueden llevarse en la piel, Pues sino, Hace mucho tiempo Se nos hubieran muerto. ...
El otro Narciso de Jorge Meretta
Creíste hallarte en un espejo hundido por allí estaba a oscuras un dorad azogue de un cristal frío buscado sin cuerpo en otro cuerpo repetido. Si al alejarte siempre le has quitado el otro yo de ti al desconocido por regresar serás el despedido doble de él que nunca...
Amor limitante de Rafael Gutiérrez
Creo que nohascomprendidobien mi poesía: ensancha la brisa al alba sus dedos en la quieta arena no es igual a le es ancha la prisa al alma cuando roe la seca pena. (Te amo)