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listado de poemas por primeros versos letra c

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1127 poemas con la letra "c"

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Me miro entera de Lourdes Espínola
con mis cinco sentidos en alerta para ver que vacié mi cuerpo de ti, con deseo y mente detenidos. Lengua, vientre senos... ¡alto! Que ya no está aquí, que no estará, que ni siquiera estuvo; que todo fue inventado, que ni siquiera existe él, o nosotros. Que no existió nada de eso, ...
Fraternidad del fusil de Elvio Romero
Con mis dedos lo acaricio, tenaz y fiel compañero. Su inquebrantable amistad me enseña como un ejemplo lo que es lidiar sin flaquezas, sirviendo de parapeto contra las balas que llegan buscando encontrar los cuerpos. Con aspereza acaricio su frío metal de acero, oscuro túnel cargado ...
Milagro de Elías Nandino
Con mis labios valoro tu presencia ungida en sombra -oscurecido vino- siguiendo el suave litoral marino de la medrosa flor de tu inocencia. El tacto, al deletrear tu adolescencia, percibe la belleza del camino, que aumente mi pasión y yo me obstino en ganarme el azúcar ...
Invierno de Gloria Fuertes
Con montones de nieve hice el contorno de tus letras, edifiqué tu nombre en la altura; luego salió el sol y deshizo tu nombre convirtiéndolo en agua. Acabo de beber tu nombre en el único charco. Tu nombre me persigue inquilino en mi sombra; desapareceré, y él estará a mi ...
Esclava de Laura Elena Alemán
Con murallas de sueño me rodeaste y en el ansia de tu pecho me envolviste, mil rosas en el alma me encendiste y esclava de tu aliento me dejaste. Con el color de campo coronaste un cielo mustio de silencio triste, y en éxtasis de luz lo convertiste, cegándome en la magia del contraste. ...
Con muslos de damas toledanas de Jairo Guzmán
Con muslos de damas toledanas están abullonadas mis almohadas Mi sombrero de oro lo luce el Arcángel del Dragón Mientras llueve anís la música y sus tribus avanzan a ínsulas de ónice Parecemos cortejos del Véspero un robledal que flota en la exhalación de las caléndulas ...
El Entierro del Títere de Raúl González Tuñón
Con narices de trapo coloradas de frío y el corazón de estopa saliéndoles del pecho condujeron al títere que en la carpa velaron envuelto en blanca ropa a su último lecho del fondo del baldío los títeres hermanos. Detrás con su sombrero de ceremonia oscuro, la cara de cabrero y la espalda ...
Quinta luna de José Pedroni
Con ojos que te sieguen huidiza, soy el azor de tus benditos senos: palomas que arrullando inflan el buche, vasos que crecen a un divino fuego. Y en verdad que tu vientre primerizo, ni blanco ni moreno, calladamente se deforma en cantaro a la presion continua del misterio. Ah, si me fuera dado ...
Con once heridas mortales de Angel Saavedra, Duque de Rivas
Con once heridas mortales, hecha pedazos la espada, el caballero sin aliento y perdida la batalla, manchado de sangre y polvo, en noche oscura y nublada, en Ontígola vencido y deshecha mi esperanza, casi en brazos de la muerte el laso potro aguijaba sobre cadáveres yertos ...
Historia de los días de Jorge Boccanera
Con paciencia infinita, dócil, como algunos perfumes que van rayando el aire con polvo de diamante, yo llené una alcancía, la colmé, minucioso, sereno, coloqué la ilusión, una y otra, el tintineo era de oro (como el sonido de los días). Con paciencia infinita yo llené una alcancía. Era...
Nacimiento entre ruinas de David Escobar Galindo
Con piedras de las casas derrumbadas, con maderas caídas de los techos, con varas rotas y húmedos desechos y destellos de anónimas miradas. Con pedazos del mármol de unas gradas, con alambres torcidos y maltrechos, y algún cordaje de los mudos lechos en las pequeñas chozas arrasadas. ...
De los trabajos de Juan Domingo Argüelles
Con piedras y maderas hago mi casa bajo el sol, la visto de ventanas para que el sol entre a habitarla. Cierro sus puertas luego de que ha partido el ocaso. Mi casa cruje bajo la lluvia que ha venido a mirarla. Mi casa es una tumba cálida en donde vivo yo mi muerte. ...
Muchacho majadero de Eduardo Morán Núñez
Con premeditación y alevosía desde hace quince inviernos yo tengo unas ganas de joder fabricadas a mi medida y llevo los perfectos estatutos de esta quincenal cara de aguacero metidos como piedra dentro de los zapatos. Ganas de joder que dejo caer sobre las paredes...
Derecho de conquista de Antonio Martínez Sarrión
Con qué empeño la luz quiere arropar, velada, la paz de la mañana de manso mar y silenciosas calles y de ese modo levantar el solio que te encierra y engasta cual zafiro cuando, al fin, sonriente y despeinada, pasas revista a la enemiga tropa y la encuentras conforme a tus designios ...
Cuarentena de Luis García Montero
Con qué ferocidad y a qué hora importuna salen tus veinte años de la fotografía para exigirme cuentas. En los ojos heridos por la luz sostienes la mirada de mis sobras, en el descaro de tus profecías desdeñas la lealtad de mis recuerdos, en la piel transparente anegas el cansancio ...
Rapsodia para el mulo de José Lezama Lima
Con qué seguro paso el mulo en el abismo. Lento es el mulo. Su misión no siente. Su destino frente a la piedra, piedra que sangra creando la abierta risa en las granadas. Su piel rajada, pequeñísimo triunfo ya en lo oscuro, pequeñísimo fango de alas ciegas. La ceguera, el vidrio y el agua...
El breve amor de Julio Cortázar
Con qué tersa dulzura me levanta del lecho en que soñaba profundas plantaciones perfumadas, me pasea los dedos por la piel y me dibuja en el espacio, en vilo, hasta que el beso se posa curvo y recurrente para que a fuego lento empiece la danza cadenciosa...
El pensador contempla su propio nacimiento de David Escobar Galindo
Con qué vacilación abro este libro, como si el simple gesto de soltar una gota de tinta me lanzara a un vacío remoto: en medio de los actos y las obras, bordeando la escritura sin esencia, camino hacia el otro horizonte de la página, donde un sol semejante a los rostros quemados del país ...
Pierna de Griselda Álvarez Ponce de León
Con rango de columna se levanta por cimentar mejor la arquitectura. Estípite de carne. Vestidura hasta donde termina su ágil planta. Tendido puente donde se quebranta la fortaleza en dos. Puente de altura a lo largo de la musculatura que al subir por los muslos se agiganta. Flexible...
Al marqués de Velada, herido de un toro que mató luego a cuchilladas de Luis de Góngora y Argote
Con razón, gloria excelsa de Velada. Te admira Europa, y tanto, que celoso Su robador mentido pisa el coso, Piel este día, forma no alterada. Buscó tu fresno, y extinguió tu espada En su sangre su espíritu fogoso: Si de tus venas ya lo generoso Poca arena dejó calificada. Lloró su muerte el Sol, ...
Donde habla la ceniza de Efraín Bartolomé
Con regusto de ciervo entre las fauces el puma tiene sed Su pupila apuñala el corazón del aire Todo futuro es verde Entrar ahí Dejar en las espinas la piel y la memoria Ser sobre el humus sol que se arrastra y trastorna su espina dorsal como...
Papel mojado de Mario Benedetti
Con ríos con sangre con lluvia o rocío con semen con vino con nieve con llanto los poemas suelen ser papel mojado
La selva de Javier del Granado
Con salvaje lujuria de pantera se enardece la selva en el estío, y el huracán con ímpetu bravío destrenza su olorosa cabellera. Blonda cascada de hojas reverbera sobre el ramaje trémulo y sombrío, que troncha el rayo en rudo desafío, incendiando el plumón de su cimera. Se retuerce la jungla ...
Con silencio te llamo de Rosa Cruchaga De Walker
Con silencio te llamo. Con un nudo, con clavo de silencio yo te oprimo, y te traspaso. Hijo mío, en un viento de silencio: raído ya te veo en todo el aire. Brotaste en mi silencio. Todo en ti ya lo he dicho sin los labios. Oigo en ti todo un mundo de palabras de Dios arrinconadas. ...
Labios bellos, ámbar suave de Luis Antonio de Villena
Con sólo verte una vez te otorgué un nombre, para ti levanté una bella historia humana. Un casa entre árboles y amor a medianoche, un deseo y un libro, las rosas del placer y la desidia. Imaginé tu cuerpo tan dulce en el estío, bañado entre las viñas, un beso fugitivo y aquel espera ...
Amapola de Leopoldo Lugones
Con su saya de viejos brocateles Iba Clori sabrosa hacia la trilla, Y al verla entre mieses amarillas Inflaban sus riñones los donceles. Evocaba fandangos y rondeles En las medias punzó sus pantorrillas, Y la sangre pintaba en sus mejillas, Como una dehiscencia de claveles. ...
Es o no, asi de José María Hinojosa
Con su túnica negra avanza entre la bruma y un relámpago rojo corta en dos su figura. Lleva sus cinco dedos envueltos en luz pura y de su boca abierta manaba amor y dudas. ¿Es verdad que en el campo duermen los guardaagujas atravesado el pecho de rieles de luna? ...
Muelle de la reina de Juan Vicente Piqueras
Con sus pechos de pájaro que sembraban de estelas el océano y le robaban rumbos a la sed, sed a las aguas salían de los sueños a la pesa, buscaban la vida en los abismos azules y no hallaron un allí al que llegar, sino hondas islas, cofres de riesgo, tiburones tristes. Con sus pechos de pájaro ...
Contra la noche de Omar Cáceres
Con sus rápidos ojos que cortan el viento, los tranvías halan, copian la ciudad; las frías nubes despliegan, intensifican la vida... ............................! Mi pensamiento rueda y se alarga hasta mi casa, derramando sus lunas de sed en la tormenta; burgueses y mendigos y vehículos, ...
Mi mejor lauro de Juan de Dios Peza
Con sus seis primaveras muy ufana, quebrando con sus pies las hojas secas, me recitó en el campo una mañana mi hija mayor: Fusiles y muñecas. Repitiendo mis versos no sabía que colmaba el mayor de mis antojos; no me culpéis si oyéndola sentía, lágrimas en el alma y en los ojos. ...
Cantigas en loores de Amor de Macías, El Enamorado
Con tal alto poderyo Amor nunca fue juntado nin con tal orgullo e brío qual yo uy por mi pecado contra mí, que fuy sandío denodado en yr a ver su grant poder e muy alto señoryo. Con él venía Messura, e la noble Cortesya, la poderosa Cordura, la briosa loçanía; rreglávalos ...
Letanía de Francisco Urondo
Con toda la vida por delante sólo queda pensar en la muerte. El rencor sube a mi garganta y vuela con mi destino como un vómito, como un pájaro: la vida que empujo, la que arrastro.
La vida es ancha de Gabriel Celaya
Con todo mi dolor metido dentro me he asomado a la ventana. Allí fuera parecía que no pasaba nada. Los árboles temblaban levemente y el río, aunque charlaba, no explicaba. Las estrellas fulgían sin declararse heridas y la noche parecía una música callada. Era mentira. Ya sé. ...
Enigma de Concepción Estevarena
Con todos los rumores que, mezclados, suben a lo infinito, ha querido formar el hombre, ansioso, de libertad el sacrosanto himno. Notas, murmullos, huracanes, risas, palabras y suspiros, nada es bastante; el himno deseado siempre incompleto resonó en mi oído. Mientras me lleve ...
Muerte de Don Alvaro de Luna de Romancero Español
Con triste y grave semblante oyendo está la sentencia el Condestable de Luna, sin género de flaqueza. No le ha turbado el temor de la muerte, ni el afrenta del acusado delito; antes dice con paciencia: Justo pago ha dado el cielo a mi privanza soberbia, que de servicios humildes favores de un rey ...
Salmo del solitario de Carlos Bousoño
Con tu beso de amor estoy marcado como con una espada y un destello en mi boca por siempre. Yo te amo aquí, asediado, en tu fulgor ardiente. Los hombres no me aman, no me aman. Ya no me aman porque a Ti te quiero. Solo contigo estoy, oh Dios; contigo como un caliente bosque...
Esposa de Miguel D´Ors
Con tu mirada tibia alguien que no eres tú me está mirando: siento confundido en el tuyo otro amor indecible. Alguien me quiere en tus te quiero, alguien acaricia mi vida con tus manos y pone en cada beso tuyo su latido. Alguien que está fuera del tiempo, siempre detrás del invisible umbral del ...
Verdad, mentira de Carlos Bousoño
Con tu verdad, con tu mentira a solas, con tu increíble realidad vivida, tu inventada razón, tu consumida fe inagotable, en luz que tú enarbolas. Con la tristeza en que tal vez te enrolas hacia una rada nunca apetecida, con la enorme esperanza destruida, reconstruida, como el mar con sus olas; ...
Pestañas de madera de Reina María Rodríguez
con tus pestañas de madera abres la mañana, para que inunde el polvo mi caserón despierto y el sonido del aire meza las mamparas, los cuadros que se borran bajo el sol, su deuda de diciembre enamorando la claridad. con tus pestañas recorres la distancia y ocultas el amor. con tus pestañas ...
Karma de Luz Méndez De La Vega
Con un amor que nace nace cada vez el primer amor y el primer amante. Con un amor que muere, muere, cada vez, el amor y todos los amantes. Con cada nuevo amor tercamente renacemos para ¡tercamente! morir en goce y tortura eternos. Selección: Johanna Godoy
Entierro de campo de Carlos Pezoa Véliz
Con un cadáver a cuestas, camino del cementerio, meditabundos avanzan los pobres angarilleros. Cuatro faroles descienden por Marga-Marga hacia el pueblo, cuatro luces melancólicas que hace llorar sus reflejos; cuatro maderos de encina, cuatro acompañantes viejos... ...
Cuadernos de Selva Casal
Con un cuaderno donde escribes tus sueños padre nuestro hijo oremos con poesía pan y barro fui madre hijo tigre en la maleza asesino alevoso la eternidad descalza grito descarnado hueso puro y de tus pies ausencia no sé ser otro no sé ser nada por un campo de trigo...
Piscina de Luis Antonio de Villena
Con un ligero impulso la palanca palpita, y el desnudo se goza un instante en el aire, para astillar después en vibraciones verdes el oro y el azul y la espuma que canta. Desciendes un momento. Y riela en los visos del cristal transparente el fuego que galopa entre las ramas verdes, ...
Garabato de Octavio Paz
Con un trozo de carbón con mi gis roto y mi lápiz rojo dibujar tu nombre el nombre de tu boca el signo de tus piernas en la pared de nadie En la puerta prohibida grabar el nombre de tu cuerpo hasta que la hoja de mi navaja sangre y la piedra grite y el muro respire como un pecho ...
Garabato de Octavio Paz
Con un trozo de carbón con mi gis roto y mi lápiz rojo dibujar tu nombre el nombre de tu boca el signo de tus piernas en la pared de nadie En la puerta prohibida grabar el nombre de tu cuerpo...
Fémina de Alberto Ángel Montoya
Con una ambigüedad de ave y de fiera, leopardesa y paloma en tu destino, al selvático ardor juntas un fino tacto de arrullo en virginal espera. Mas, ay, que tras la plácida quimera, vuelven a ser por dualidad del sino, garra la mano al ímpetu felino y anca de leona la gentil cadera. ...
El rey de Harlem de Federico García Lorca
Con una cuchara arrancaba los ojos a los cocodrilos y golpeaba el trasero de los monos. Con una cuchara. Fuego de siempre dormía en los pedernales, y los escarabajos borrachos de anís olvidaban el musgo de las aldeas. Aquel viejo cubierto de setas iba al sitio donde lloraban ...
Exploración ginecológica. 8 de enero de 1994 de Isla Correyero
Con una lágrima de luz amarilla al fondo de los ojos la mujer, desnuda, no obstante cubierta con la saba- nilla, sentía la exploración del ginecólogo, abajo, des- cubriendo la mística clausura del bebé. Señora, su embarazo resulta ser un algo luminoso y animal, como paloma o mariposa o ángel, ...
La ristra de Luisa Futoransky
Con una ristra de ajíes en el muro se puede atravesar el invierno. Hacer como que no existen los estragos del dinero, las arrugas ni la fatiga de vivir. Con ella se pueden machacar derrotas. Y sentarse con aparente indiferencia en un banquito, la puerta entreabierta, ...
Con vuelo ligero... de José Luis Rivas
Con vuelo ligero, grácil, va sorteando espinas de rosal por el codillo de una rama, y como prendedor se posa, nuncio de mayo una libélula morada.