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listado de poemas por primeros versos letra c

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1127 poemas con la letra "c"

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El camino de las lágrimas de Julio Herrera y Reissig
Citándonos, después de oscura ausencia, tu alma se derretía en largo lloro, a causa de quién sabe qué tesoro perdido para siempre en tu existencia. Junto a los surtidores, la presencia semidormida de la tarde de oro, decíate lo mucho que te adoro y cómo era de sorda mi dolencia. ...
Cítara mía de Gonzalo Rojas
Cítara mía, hermosa muchacha tantas veces gozada en mis festines carnales y frutales, cantemos hoy para los ángeles, toquemos para Dios este arrebato velocísimo, desnudémonos ya, metámonos adentro del beso más furioso, porque el cielo nos mira y se complace ...
Sedienta cita de Cintio Vitier
Cito textualmente las estrellas y el hogar complejo de la naranja herida. Diminuta es la luz en que el buey se esconde lejos del ave, asoleando eternamente las estuidosas manos del guajiro, sus diez uñas sonoras de cavar el viento. Dónde estuve, qué es esto, qué era tanto, ...
La ciudad inocente de Thelma Nava
Ciudad antropófaga ¿por qué caminas en nosotros y te mueves como una bestia que la sombra confunde? Te desperezas en todos los habitantes que te identifican en esa cierta debilidad por el otoño, hábilmente disimulada. Nada puedes hacer cuando te derriban el último sueño...
Canto final a la ciudad de Ricardo Bogrand
Ciudad de vagas sombras coloniales, Te siento en cada vuelco de mi nueva esperanza. Estás en el más simple de mis actos, En mi nativo sueño, En mi constante fuego desatado. Amo tus ventanales ojerosos, tu dura luz, Tu rara geometría, Tu abanico de sombras, ...
De lo lejano de Héctor Rosales
ciudad lejana ésta incalculable la risa de la nieve colindando viviendas y verdes montañas del amanecer mondadas tañen campanas horarias perforando el entorno de un bancoinvierno en el que tirito levemente a la espera de trenliteralargorrecorrido...
tu inmateria en la selva de concreto (Tres poemas) de Javier Payeras
ciudad luciérnagas lejanas esta noche tu inmateria vagará entre esa fila de hormigas si fuera pasajero de tu pensamiento sentirías mis alfileres mis temblores hasta el búnker de tu alma * aquella noche vi a la muerte entrar del brazo de kafka ninguno hablaba español * ...
Canto a Santo Domingo vertical de Abelardo Vicioso
Ciudad que ha sido armada para ganar la gloria, Santo Domingo, digna fortaleza del alba, Hoy moran en mi alma todas las alegrías Al presenciar tus calles con movidas y claras, El rostro erguido y bronca la voz de tu trinchera: ¡Yanqui, vuelve a tu casa! Sé ara que engullirte como sardina rondan ...
Total memoria de Claudia Herodier
Ciudadanos de una tierra de raíces... ¡Manglares vagabundos buscando lo blanco en unas alas! Cadáveres ya de cuerpos que no existen caminando con muletas hacia la gran ciudad buscada... Cojos indecisos por una libertad de papel bajando gradas. Manoseada forma de hablar...
Pido la palabra de Eliodoro Aillón Terán
Ciudadanos del mundo, en nombre de mi patria, pido la palabra. En nombre de mi pueblo, sencillo como el agua de la acequia, pido la palabra. En mi pequeña morada comenzó la patria allí todos gritaban en las noches cuando el puño del alcohol, caía sobre el rostro de mi madre, ...
Himno local de Margarito Ledesma
Ciudadanos: Al grito de alarmas, que a ninguno le falte valor, y que todos agarren sus armas al sonar la campana mayor. Ciña, ¡oh pueblo!, tu frente bendita con coronas de mirtos y rosas, y que todas las gentes valiosas se recuerden del gran Comonfort. Mas si alguno se atreve ...
Críticas a la vida sexual de Armando Uribe Arce
Ciudades complicadas y secretas y los terceros pisos en penumbra! Libros de estampas japonesas, Grabados en los muros, y abanicos, Borlas de terciopelo y correas de seda, Espejo grande oblicuo. Amarrada a los pulsos, de los pies amarrada. Sonrisa dolorosa ...
A la estrella de la tarde de Antonio González Bravo
Clara estrella de la tarde de límpido cintilar, en el cielo y en el alma se enciende tu luz de plata. Cuando el trabajo termina Tu das alivio a la vida, Y a negra noche que asoma Suavizas con tu blancura. ¡Brillas en el firmamento; y el corazón iluminas! En esta existencia mísera todo termina ...
En un monumento a la aspirina de Joao Cabral de Melo Neto
Claramente: el más práctico de los soles, el sol de un comprimido de aspirina: de empleo fácil, portátil y barato, compacto de sol, en lápida sucinta. Principalmente porque, sol artificial, al que nada limita a funcionar de día, que la noche no expulsa, cada noche, sol inmune a las leyes de la meteorología, ...
Claras fuentecillas... de María de Zayas
Claras fuentecillas, pues murmuráis, murmurad a Narciso que no sabe amar. Murmurad que vive libre y descuidado y que mi cuidado en el agua escribe; si sabe mi pena, que es dulce cadena de mi libertad. Murmurad a Narciso que no sabe amar. Murmurad que tiene el pecho de hielo,
Responso por un poeta descuartizado de Efraín Huerta
Claro está que murió como deben morir los poetas, maldiciendo, blasfemando, mentando madres, viendo apariciones, cobijado por las pesadillas. Claro que así murió y su muerte resuena en las malditas habitacionesdondeperros,orgías,vinogriego, ...
El Malecón de Jorge Boccanera
Claro que desde aquí todo se ve más claro. Y el panorama es amplio como mujer abierta. Donde apuntan, los ojos un desierto de espuma, y un malecón golpeado por temblores antiguos. Ningún otro rastro sino el tuyo, ninguna canción fuera del viento, luego estamos en paz. El mar...
Adivinanzas de Isabel Escudero
Claro que es verdad que tú le miras, claro que es mentira que te ve, claro que es igual el dos que el uno, claro que está claro que eres él.(El espejo)Pensando en el invierno luchan a espada los dos guerreros. (Las agujas de hacer punto) Mujeres de carne y verso. ...
Porque tu sangre aterra de Rolando Faget
Claro que no se me muere tu nombre noche olivo estás en cada rabia en todo padrenuestro. Cierto, crecerá el pasto irán, vendrán los ríos tu semilla, tu mayo cotidiano tu nombre por siempre como el agua. Llevarán nuestros hijos mucho de tu manera...
Final de Nadia Contreras
Claudio no vino a mí Ni yo cambié la dirección del tiempo Catorce años después Estamos frente a frente Claudio Y este es el libro que he escrito para ti Hoy dicen comienza la primavera Y la tarde es triste La misma de la hora Cuando dijeron te ahogabas ...
Peregrinación al Santuario de la Virgen de las Peñas de Giovanna Pollarolo
Clavada ahí donde estás, entre las peñas del valle de Azapa te miro otra vez. He llegado de rodillas, sin zapatos transitando el estrecho camino y te ofrezco mi sangre derramada ahora y todos estos años, Santísima, para que intercedas por mí ante Él que como él no me quiere escuchar. ...
Pacífico de Cé Mendizábal
Clavaron un pie en lo hondo y no se irán. Han aceptado labrarse en bosques y ciudades de imágenes perdidas pero no se irán. Estas piedras que miran de frente al mar, que lo oyen más allá de la paciencia convocando su feroz látigo con ciega convicción, han aceptado ser escritas, pero no...
El nombre de Clementina Arderíu
Clementina soy, Clementina era. Otro tiempo estuve de temores llena: mi nombre era largo igual que una queja y me hería el alma si mis compañeras, queriendo enojarme, lanzaban sus flechas: ¡Qué bonito nombre! -decía una de ellas-, mas no es para ti: nombre es de princesa . ...
Estudio con algo de tedio de Roque Dalton
Clov:-Llora...Hammn:-Luego vive .(Diálogo de Fin de Partida de Beckett.) Tengo quince años y lloro por las noches. Yo sé que ello no es en manera alguna peculiar y que antes bien hay otras cosas en el mundo más apropiados para decíroslas cantando. ...
Cobarde de Francisco Nájera
Cobarde. ¿Ves el mal de frente? ¿Lo recibes con su verdad disuelta en gozo, celebración del rito en el que el asesino, el verdugo, la víctima, tornan sus lugares, los que les corresponden y son ellos mismos? ¿Contemplas el mal de frente y lo recibes desnudo, embriagado, entregándote a él ...
Qué? de Jesús Munárriz
Cobayas ¿en qué experimento? Injertos ¿de qué raza, en qué rama? Milagro ¿de qué especie, en qué cruce? Pasos ¿con qué...
Improvisaciones para volver de Nora Méndez
Códices secretos sueltan pájaras en la ondulada lluvia de mi voz he perdido los pasos en mi abultada existencia soy toda laberintos desplazándome entre las olas, contenida en una mano del tiempo Olvidada caracola enhebrándose a tu lagrima naciente. convocada ...
El holograma de Iván Tubau
Coge, mi dulce amigoya hemos hecho el amor , el negativo de la fotografía de nuestro día de sol en la playa. Corta por la mitad ese negativo, positiva los trozos: en uno estaré siempre yo tan solo, tú estarás en el otro solo siempre. Pero tenemos una holografía. Desgárrala en siete o mil ...
Cogióme sin prevención de Sor Juana Inés de la Cruz
Cogióme sin prevención Amor, astuto y tirano: con capa de cortesano se me entró en el corazón. Descuidada la razón y sin armas los sentidos, dieron puerta inadvertidos; y él, por lograr sus enojos, mientras suspendió los ojos me salteó los oídos. Disfrazado entró y mañoso; mas ya que dentro se vio ...
Visita a un oratorio arcaico (I) de Tomás Segovia
Colección reservada de sonetos votivosI Si te busco y te sueño y te persigo, y deseo tu cuerpo de tal suerte que tan sólo aborrezco ya la muerte porque no me podré acostar contigo; si tantos sueños lúbricos abrigo; si ardiente, y sin pudor, sy en celo, fuerte te quiero ver, ...
Visita a un oratorio arcaico (II) de Tomás Segovia
Colección reservada de sonetos votivosII ¿Qué sabes tú, qué sabes tú apartada injustamente en tu cruel pureza; tú sin vicio, sin culpa, sin bajeza, y sólo yo lascivo y sin coartada? Rompe ya esa inocencia enmascarada, no dejes que en mí solo el mal escueza; que responda ...
Visita a un oratorio arcaico (III) de Tomás Segovia
Colección reservada de sonetos votivosIII Tus ojos que no vi nunca en la vida turbarse de deseo, ni saciados dormirse tras la entrega, ni extraviados mientras tú gimes loca y sacudida; tu oreja, dulce concha adormecida que no alojó a mi lengua de obstinados embates de molusco; ...
Visita a un oratorio arcaico (IV) de Tomás Segovia
Colección reservada de sonetos votivosIV ¿Pero cómo decirte el más sagrado de mis deseos, del que menos dudo; cómo, si nunca nombre alguno pudo decirlo sin mentira o sin pecado? Este anhelo de ti feroz y honrado, puro y fanático, amoroso y rudo, ¿cómo decírtelo sino desnudo, ...
Visita a un oratorio arcaico (V) y (V )(bis) de Tomás Segovia
Colección reservada de sonetos votivosV Toda una noche para mí tenerte sumisa a mi violencia y mi ternura; toda una larga noche sin premura, sin nada que nos turbe o nos alerte. Para vencerte y vencerte y vencerte, y para entrar a saco sin mesura en los tesoros de tu carne pura, ...
He coleccionado siempre amores de Balbina Prior
Colecciono experiencias como relojes, sellos o postales del extranjero, como discos que usas y no vuelves a escuchar. He coleccionado siempre amores, pasatiempo infame de mi generación, amores desechables, para colgarlos en cualquier estante como recuerdo, hasta ayer mismo...
A los compañeros de una generación supuesta de Eduardo Llanos
Colegas, cohabitantes de la misma caleta, malabaristas del mismo circo pobre en que hoy yo desnudo mi rostro: afinemos y afilemos este idioma para el poeta que vendrá y que será más grande que nosotros nosotros los que extraviamos el camino a cada rato, los que escribimos en vitrina . ...
Abeja Reina de Walter Morán
Colgada de mi cuerpo contactas mis tetillas ¿quién evolucionó la flor o el colibrí? Abeja reina te dispones para el festín el mismo ritual desde que Eva se regocijó con la serpiente. Se aproxima la eucaristía y los dones del Espíritu Santo. Quiero estar siempre dentro de ti. ...
Animales de Saúl Ibargoyen
Colgadas de cualquier frágil almanaque las arañas se descalzan y empiezan a tejer las pálidas camisas que sudaré mañana. Y en el piso de una apartadísima caverna las cucarachas mezclan sombras con el estiércol de dientudos pájaros: ellas me preguntarán mañana por qué estamos aquí...
Último actio de José de Diego y Benitez
Colgádme al pecho, después que muera, mi verde escudo en un relicario; cubridme todo con el sudario, con el sudario de tres colores de mi bandera. Sentada y triste habrá una Quimera sobre mi túmulo funerario... será un espíritu solitario en larga espera, en larga espera, en larga espera... ...
Colgadura, no muralla... de Rafael Alberti
Colgadura, no muralla, pone a tu calle la mar. Sal. Una ciudad marinera quiere a tu casa arribar. Sal. Di que no, con tu bandera. De: Marinero en tierra
Evocación de Rodolfo Häsler
Coloco en la estancia un ramo de anémonas y observo con detenimiento su lenta evolución, uno tras otro hasta fumar mi cajetilla de cigarrillos Abdula, hierático en la pureza de los ojos. No sé cuánto va a durar el proceso, dependerá del clima, del grado de humedad, prefiero...
Descubrimientos de Eduardo Langagne
colón no descubrió a esta mujer ni se parecen sus ojos a las carabelas jamás hizo vespucio un mapa de su pelo nunca un vigía gritó tierra a la vista —aunque vuelan gaviotas en las proximidades de su cuerpo y en su continente se amanece cada día— a esta...
Josie Bliss de Pablo Neruda
Color azul de exterminadas fotografías, color azul con pétalos y paseos al mar, nombre definitivo que cae en las semanas con un golpe de acero que las mata. Qué vestido, qué primavera cruza, qué mano sin cesar busca senos, cabezas? El evidente humo del tiempo cae en vano, ...
Rosa de Claudia Lars
Color redondo, carne dulce y fina, abierto corazón de primavera; llama fugaz en tierra pajarera, columna de evidencia matutina. Goce de abril, inútil bailarina de la sangre y la luz en la frontera, comunicada con la vida entera por el silencio amargo de la espina. Externa y pura, ...
Ronda de segadores de Gabriela Mistral
Columpiamos el santo perfil del pan, voleando la espiga de Canaán. Los brazos segadores se vienen y se van. La tierra de Argentina tiembla de pan. A pan segado huele el pecho del jayán a pan su padrenuestro, su sangre a pan. Alcanza a la cintura el trigo capitán. Los brazos segadores ...
El horno de Javier del Granado
Combando el cielo en olorosa tierra alza su nido el laborioso hornero, que convierte las pajas en lucero, y en miel, el barro que su pico aferra. Por eso el hombre que en su ser encierra todo el saber del universo entero, con gran acierto lo imitó al hornero, y horneó en el horno, el trigo de la sierra. ...
Coplillas a un poeta muerto de Pedro Garfias
Combatió con los nombres y los redujo a cero. Y se fue con los hombres, a fuer de hombre sincero. Caminó por el río constelado de hervores o celeste de frío con los mismos fervores. Tuvo un bote, una vela, una mar, un empeño. Y este viento que hiela no le cuajó su sueño. ...
Gula de Alfonso Quijada Urías (Kijadurías)
Comía naranjas en el sueño, soles de pulpa dulce y ardiente. Al despertar mis manos jugaban con tus pechos.
Cerradura de Carolina Escobar Sarti
Comienza mujer por escribir en los muros con las uñas. Para salir de prisión sólo recordar la palabra la mano la cerradura. Día tras día mide el tamaño de tu cárcel recorre el suelo por sus esquinas la mirada más allá del miedo. No hay lápiz ni espejo. Olvida mujer el ojo del carcelero. ...
Aprendizajes de Ana Emilia Lahitte
Comienzo a perder instantes. A perderme. Una décima de segundo. Un milésimo de silencio. Nada me despoja. Todo me desnuda. Es lo infinito que regresa. Aprendo a habitar el esplendor de mi sombra.